El mercado del trigo

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Issue Date:
2003-11-24
estudiosArtículos

En el cuadro siguiente aparece en forma detallada la situación de existencias iniciales en cada año, los niveles de la producción mundial y los de la demanda mundial, los volúmenes del comercio y la situación de existencias finales en cada año del trienio 2001/2002 - 2003/2004. Obviamente esta disminución de la producción enfrentada a una demanda estable ha tenido un impacto en los precios internacionales del trigo, materia que se analiza a continuación, considerando los principales mercados para Chile. Se puede apreciar que la variación de los precios de exportación de los trigos señalados fluctúa entre 24,49% para el HRW Nº 2 y 34,53% para el SRW Nº 2, pasando por 30,94% para el trigo de pan argentino. En el transcurso del año 2003 los precios han presentado cierta estabilidad, con tendencia a subir, especialmente en los últimos meses. De esta manera, a mediados de noviembre, el trigo Hard Red Winter N° 2 FOB Golfo se encuentra en US$ 165,6/ton, lo que equivale a un costo de importación aproximado, a nivel de molino, ascendente a $ 12.600 por quintal. Los precios de los trigos Soft Red Winter N° 2 FOB Golfo y Pan FOB puerto argentino llegan a US$ 161 y US$ 168, respectivamente, lo que equivale a un costo internado entre $ 12.300 y $ 12.750 por quintal. Todos estos precios están por sobre el techo de la próxima banda, que es de US$ 148 por tonelada. Por otra parte, los mercados de futuros del trigo están firmes, lo que permite pensar que los precios podrían permanecer altos en los meses de cosecha nacional. El año agrícola 2002/03 fue un año atípico desde el punto de vista meteorológico, que se caracterizó por un fuerte aumento de las precipitaciones, las cuales se extendieron a todas las etapas del desarrollo del cultivo. Consecuencia de ello fue una disminución generalizada de los rendimientos, que afectó en distinto grado a las diferentes áreas sembradas: la intensidad de los daños fue variable, dependiendo de los niveles de agua caída y de la capacidad de absorción de agua de los suelos. Al mismo tiempo que la productividad, muchas veces se vio afectada la calidad industrial. El rendimiento promedio nacional fue del orden de 40 qq/ha, y una baja en el contenido de gluten fue la característica predominante de la mayoría de los trigos. Un gran porcentaje de éstos sólo alcanzaron un nivel bajo de gluten, quedando mayoritariamente clasificados como trigos suaves o débiles. La temporada de comercialización se desarrolló en u n ámbito con fuerte presión de demanda, ante la evidencia de la baja de los rendimientos nacionales y la significativa alza de los precios internacionales. El precio del trigo harinero partió a $ 11.700 por quintal métrico, aunque en corto lapso (15 días) subió a $ 12.200 y ya a mediados de enero se ubicó en $ 12.500, y en $ 12.600 a fines de ese mes. En febrero llegó a $ 12.700 y a principios de marzo subió a $ 13.000 y $ 13.100 por quintal, finalizando el mes en $ 13.200. En abril se inició un leve descenso, desde $ 13.000 en la primera semana del mes, para volver a descender a $ 12.500 a fines del mes. En estos niveles se ha mantenido el precio del trigo fuerte puesto en Santiago. El trigo intermedio se paga a $ 12.000 por quintal, y a $ 11.500 el quintal de trigo suave en Santiago. La baja de los precios ha estado dada por las diferencias de calidad y por la reducción del precio del dólar internamente, lo que disminuye los costos de importar el producto. El trigo harinero importado en el período 1° de enero a 15 de octubre de 2003 asciende a 360.757,14 toneladas. En la segunda quincena de octubre se desembarcaron naves de las cuales aún no se dispone de los antecedentes, lo que hace pensar que las importaciones de trigo harinero bordearán las 400.000 toneladas. Se inició el año agrícola con un atraso de las primeras lluvias del orden de 30 días, lo que provocó un retraso en las siembras que habitualmente hacen en abril los productores de las regiones VIII y IX. Muchos de estos agricultores sembraron en seco para no perder la posibilidad de sembrar temprano. El resultado fue que al llover brotaron los trigos, pero también emergieron gran cantidad de malezas, lo que obligó a los agricultores a hacer aplicaciones de herbicidas apenas las plantas estuvieron en condiciones de desarrollo suficiente para tolerar estos productos. Con posterioridad el año agrícola ha transcurrido en forma bastante favorable para el desarrollo del cultivo: se han presentado lluvias espaciadas y frío invernal y hasta mediados de noviembre el cultivo se observa en general en buen estado de desarrollo. Si las condiciones permanecen favorables en el resto de la primavera e inicio del verano, se tendrá una buena cosecha, aunque quizás no al nivel récord, debido al deficiente inicio de las siembras del trigo de invierno en las regiones VIII y IX. En forma preliminar ODEPA estima los rendimientos promedio del país en unos 43,5 qq/ha. En el cuadro siguiente se presenta una estimación realizada en conjunto por ODEPA y el INE sobre la superficie sembrada con trigo harinero a nivel regional, así como los posibles rendimientos que podrían obtenerse en cada región, conforme a los antecedentes disponibles a comienzos de noviembre de 2003: La producción estimada de trigo candeal o "durum" para la temporada 2002/03 llegó a 60.000 toneladas. La comercialización se realizó en forma inmediata a la cosecha, a un precio superior en 6,5% al precio del trigo harinero. La importación de trigo candeal asciende hasta octubre de 2003 a 52.000 toneladas, con lo que se llegaría a un consumo aproximado de 112.000 ton durante 2003. La estimación de la superficie contratada por las empresas elaboradoras de fideos y pastas en la temporada 2003/04 asciende a 11.000 hectáreas y las expectativas de producción se estiman en un rango de 60 - 70.000 toneladas. La distribución porcentual del cultivo en el país es la siguiente: Las industrias elaboradoras están tratando de relocalizar las áreas de cultivo del trigo candeal, considerando la fuerte competencia de cultivos alternativos en los sectores de riego de las regiones Metropolitana y VI. Por eso se han buscado nuevas posibilidades en el secano de la VI Región, en riego en la VII Región y, recientemente, en el secano de precordillera de la provincia de Ñuble. Las variedades de trigo candeal que se están usando en todas estas regiones son la ya tradicional Llareta INIA y una más antigua llamada Chagual. Para la próxima temporada estará disponible una nueva variedad denominada Corcolén, que en los ensayos se ha mostrado como bastante prometedora, tanto desde el punto de vista del rendimiento agronómico como de su calidad industrial. Han cambiado las fechas de siembra en la medida que se ha ido avanzando hacia el sur. Las siembras de este trigo en la provincia de Ñuble (comuna de Yungay, en la precordillera) se efectúan entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre y se contratan con agricultores que dispongan de "pivotes" o carretes, para la eventualidad de que sea necesario el riego. Los rendimientos han sido considerados ampliamente satisfactorios (60 - 80 qq/ha), llegando en algunos casos hasta los 100 qq/ha, y la calidad ha sido buena. Al igual que en la temporada anterior, los contratos suscritos para esta temporada establecen un precio 6,5% mayor que el precio de mercado interno del trigo harinero. Esto significa que, si este último permanece en los niveles actuales, del orden de $ 12.500/qq, el precio del trigo candeal se ubicaría alrededor de $ 13.300/qq. Antonio Ochagavía Iñiguez

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