Mercado del Trigo

Introducción En el año 1996, cultivos como trigo, maíz, arroz, avena, cebada y sorgo alcanzaron sus máximos niveles de precios internacionales en 27 años. En ese momento los analistas internacionales pensaron que en el mundo se había iniciado una nueva etapa, en que el incremento de la demanda había llegado a un nivel tal que iba a resultar muy difícil que los precios volvieran otra vez a tener sus valores anteriores. Mucho se habló en esos días del aumento de la demanda en el Sudeste de Asia, acorde con las tasas de crecimiento que ostentaban esas economías.No pasó mucho tiempo sin que todas las expectativas que se habían creado empezaran a desvanecerse con rapidez. En efecto, a mediados de 1997 comenzaron a manifestarse en el mundo los primeros efectos de lo que se llamó en sus inicios la "crisis asiática", que a poco andar empezó a afectar a las economías latinoamericanas, a la vez que se extendía a la gran mayoría de los países en vías de desarrollo. Incluso puede decirse que tampoco las economías desarrolladas lograron librarse de ella y de una u otra forma sintieron sus efectos. El ambiente recesivo que se creó en casi todas las economías del mundo tuvo un impacto claro en los precios de los cereales en general y, como es natural, el trigo no escapó a esta tendencia generalizada. A modo de ejemplo se grafica a continuación la evolución de los precios internacionales del trigo Hard Red Winter N°2 FOB Golfo. Para Chile este trigo tiene una importancia especial, pues sobre la base de sus precios para el producto puesto en el Golfo de México se elabora la "Banda de Precios" que constituye el elemento básico de la política triguera que el país mantiene desde 1984 hasta la fecha.Para el año 2002/2003 se proyecta un crecimiento de la producción mundial del orden de 2,6% y un aumento en la demanda de 1,45%. Las existencias finales descenderían en 0,44% en relación con las del año 2001/2002 y la relación entre el stock final y el consumo mostraría una nueva baja, a 27,23%. Este panorama permite pensar que el nivel de precios actuales a lo menos debería mantenerse.Las proyecciones consideran que continuará la tendencia a la baja en la producción norteamericana, al mismo tiempo que se producirá una leve recuperación de la producción en Argentina, Australia, Canadá y la Unión Europea, países que, junto a EE.UU., son los principales exportadores en el mundo. Por otra parte, se proyecta que los países que tradicionalmente son los mayores importadores verán una recuperación de su producción, la que se situaría en un volumen del orden de 143 millones de toneladas, o sea, a un nivel similar al que tuvieron en el año 2000/2001. En el caso de los EE.UU. se ha estimado la relación stock/demanda comparando el stock final con la demanda anual total, representada por la suma del consumo interno y el comercio. Se aprecia en el período una significativa baja en la producción; una demanda interna débil, que no presenta crecimiento; un comercio de exportación que muestra una continua caída y stocks finales con clara tendencia a disminuir. Aunque la relación stock/demanda muestra igualmente una tendencia clara a la baja, no se puede esperar alzas en los precios actuales, mientras el comercio exterior no dé muestras de reactivación. El año agrícola 2001/02, en su etapa inicial (mayo a julio de 2001), sufrió los efectos de intensas y continuas precipitaciones, que se manifestaron en todas las áreas trigueras del país. El sector comprendido desde la Región Metropolitana hasta la IX Región sufrió los efectos más adversos. Prácticamente el 100% del área sembrada con trigo en las regiones Metropolitana y VI corresponde habitualmente a variedades de hábito invernal, en tanto que las regiones VII, VIII y IX siembran aproximadamente un 70% de su superficie triguera con variedades de invierno. En estas tres últimas regiones en la práctica las siembras con estas variedades no pudieron hacerse en forma oportuna, por lo que debieron ser reemplazadas por trigos de hábito intermedio o, en su defecto, fueron sembradas fuera de época.Posteriormente el comportamiento y la distribución de las precipitaciones tendió a normalizarse, hasta la primera mitad de la primavera. Al final de ésta, en noviembre y diciembre, se presentaron meses de escasas o nulas precipitaciones, con mucho calor y vientos, apurándose en extremo la madurez de los trigos, lo que ha sido considerado como la causa más importante de la baja experimentada por los rendimientos del trigo en esta temporada. Además, éstos se vieron afectados por heladas a fines de noviembre y principios de diciembre (principalmente en áreas de la IX Región) y enfermedades fungosas atribuidas por los técnicos a las sucesivas siembras de trigo sobre trigo (IX Región).Por las razones señaladas se estima que los rendimientos del trigo en promedio nacional estuvieron en un nivel de 40 qq/ha, bajando en 3 qq/ha en relación a los del año 2000/01.Según la encuesta del INE, la superficie total sembrada con trigo fue de 426.100 hectáreas, cifra a la que deben deducirse aproximadamente 11.500 hectáreas sembradas con trigo candeal, lo que daría un total de 414.600 hectáreas sembradas con trigo harinero. Si se supone un rendimiento de 40 qq/ha, se llega a una producción total de trigo harinero de 16.584.000 quintales. Por otra parte, el trigo candeal habría producido unos 620.000 qq, según estimaciones de las empresas contratantes. La producción total de trigo en el país habría alcanzado un volumen de 17.204.000 qq en las 426.100 ha detectadas por el INE, con lo que el rendimiento nacional habría sido de 40,37 qq/ha (6,1% menos con respecto al obtenido en el año anterior). Una característica importante de señalar sobre la cosecha de trigo 2001/02 se relaciona con la calidad del grano. En efecto, a lo largo de todo el país se detectó una tendencia común: los niveles de sedimentación y el porcentaje de gluten fueron sustancialmente superiores a los de la cosecha anterior; en general, el peso del hectolitro fue similar; los defectos relacionados con el clima, como la presencia de granos con punta negra, casi no se registraron en esta temporada; en relación a la temporada pasada, en este año agrícola se produjo un porcentaje mucho mayor de trigos fuertes e intermedios, lo que ha significado que, ya avanzada la temporada de comercialización, los precios de las distintas clases de trigo presentan diferencias mínimas, por la relativa escasez de trigos suaves.Existe unanimidad entre los expertos para atribuir estas variaciones a las condiciones meteorológicas. En un principio se temió que las bajas de los rendimientos serían mucho mayores, pues se hablaba de las heladas que afectaron los trigos en flor en las regiones VIII y IX; se tuvo conocimiento de las enfermedades fungosas (principalmente en la IX Región), y era sabido que en todas las zonas trigueras del país los trigos habían madurado sin el óptimo crecimiento, con la consiguiente baja en los rendimientos. Por todas estas razones la comercialización del grano se realizó en forma fluida y a niveles de precios que en el período de comercialización de la cosecha evolucionaron de la siguiente forma:

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