Exportaciones forestales

El contexto económico internacional del año 2001 fue bastante crítico, existiendo consenso en que una de las principales explicaciones está dada por la desaceleración económica de Estados Unidos. Esta situación repercutió rápidamente en la economía nacional, reflejándose en una disminución de la demanda agregada, lo que afectó principalmente a las pequeñas y medianas empresas de todos los sectores productivos y, por cierto, a las empresas forestales.Las exportaciones forestales durante 2001 alcanzaron un total de US$ 2.205,6 millones, cifra inferior en un 7% a la registrada en el año 2000. Si se considera que las exportaciones son el principal motor de la actividad forestal nacional y concentran casi dos tercios del producto sectorial, se puede entender que el año 2001 sea considerado como de magros resultados.Con relación a lo anterior, se puede destacar que el Gobierno y los representantes del sector privado ligado a la actividad forestal han trabajado permanentemente en torno a la Mesa Forestal para enfrentar los problemas más urgentes y lograr un mejoramiento del clima de negocios. En todo caso, la esperanza de un crecimiento de las exportaciones dependerá fuertemente del fin de los problemas de la economía norteamericana.El contexto económico internacional del año 2001 fue bastante crítico, existiendo consenso en que una de las principales explicaciones está dada por la desaceleración económica de Estados Unidos. Esta situación repercutió rápidamente en la economía nacional, reflejándose en una disminución de la demanda agregada, lo que afectó principalmente a las pequeñas y medianas empresas de todos los sectores productivos y, por cierto, a las empresas forestales.Con relación a lo anterior, se puede destacar que el Gobierno y los representantes del sector privado ligado a la actividad forestal han trabajado permanentemente en torno a la Mesa Forestal para enfrentar los problemas más urgentes y lograr un mejoramiento del clima de negocios. En todo caso, la esperanza de un crecimiento de las exportaciones dependerá fuertemente del fin de los problemas de la economía norteamericana.Durante el período enero-mayo de 2002, las exportaciones forestales (según INFOR/CONAF) no han logrado superar los valores del año 2001; sin embargo, la brecha entre ambos períodos se ha ido acortando. En el mes de mayo se exportaron productos por un monto de US$ 176,4 millones FOB, lo que representa una variación positiva de 8,2% respecto a mayo de 2001. Esta variación genera esperanzas para esperar una recuperación de la industria forestal exportadora.Los países compradores se han mantenido estables en la última década, al igual que los productos, lo que estaría indicando la necesidad de avanzar en una mayor diversificación de la oferta productiva para los mercados internacionales (cuadros 1 y 2). En efecto, los diez principales productos concentran el 84% del total exportado en el año 2001, siendo la pulpa blanca de pino radiata el principal producto exportado, con un 25% del total, seguida de la pulpa blanca de eucalipto y la madera aserrada en tablones de pino radiata. Por otra parte, Estados Unidos es el principal comprador, con un 22,3%, seguido por Japón y China, con 12,5% y 10,9%, respectivamente.En el período enero-mayo de 2002 esta tendencia se ha mantenido estable. En este período las exportaciones a Estados Unidos llegan a un monto de US$ 244 millones FOB, lo que significó un aumento del 22% en los envíos a dicho país durante igual período de 2001. Esto se explica en buena medida por una reactivación de su economía, particularmente por una mayor actividad del sector de la construcción en ese país, que ha demandado productos como molduras de madera sólida, madera cepillada, marcos para puertas, puertas y tableros contrachapados, entre otros.Con relación a las exportaciones forestales hacia Estados Unidos, es necesario prestar mucha atención a las informaciones de prensa aparecidas hace algunas semanas y que alertaban sobre una eventual campaña en Estados Unidos contra las exportaciones forestales chilenas, que sería impulsada por una entidad llamada Forest Ethics con el apoyo de grupos ambientales chilenos. En dicha campaña se estaría denunciando que los bosques naturales chilenos están en peligro de extinción por causa del establecimiento de plantaciones forestales, razón por la cual se llamaría a no comprar productos de madera de pino chileno que no estén certificados bajo la norma Forest Stewardship Council (FSC). Al respecto, es importante tener presente la información señalada en el trabajo elaborado por el Banco Central y CONAF "Cuentas Ambientales: Metodología de Medición de Recursos Forestales en Unidades Físicas 1985-1996", publicado en Febrero de 2001, en el que se señala que desde 1985 hasta 1996 la superficie de bosque nativo ha disminuido en 160.300 hectáreas, cifra que se compone de 310.700 hectáreas de pérdidas y de 150.400 hectáreas recuperadas (renovales). Esta disminución representa un 1,2% de la superficie total actual, de 13,4 millones de hectáreas. De acuerdo a estas cifras y a la variación neta anual observada en el período, se puede afirmar que las pérdidas de bosque nativo son bajas y tienden a disminuir.No obstante, se hace necesario señalar que, en el marco de la Mesa Forestal, se ha coincidido en la necesidad de colocar bajo esquemas de certificación ambiental, en el más breve plazo, al conjunto de la producción forestal del país, acordándose el desarrollo de diferentes normas y esquemas de certificación. Además de otras normas privadas (FSC, ISO, Sello Paneuropeo, Sustainable Forest Initiative de EE.UU.), el gobierno ha impulsado el desarrollo de una serie de iniciativas que buscan desarrollar una norma nacional de certificación (CERTFOR), que sea homologable a las normas ya existentes a nivel mundial. El estándar se encuentra en sus fases finales de desarrollo, su nivel de exigencia será comparable al del FSC y estipulará, al igual que éste, que el establecimiento de plantaciones no debe reemplazar bosque nativo.El compromiso del Ministerio de Agricultura es promover diversos esquemas de certificación, en el entendido de que finalmente ésta es una decisión que le corresponde tomar a las empresas privadas, en un contexto mundial de creciente competencia comercial y de mayores demandas por elevar los estándares ambientales. En este marco, las empresas pueden optar por una o más normas de certificación, en forma simultánea.

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