Mercado del ajo

El mercado del ajo ha experimentado importantes cambios en los últimos años: el crecimiento de las exportaciones, el cambio de variedades y el impacto de la producción china en el mercado internacional se cuentan entre los más notorios. Estos fenómenos han incidido fuertemente en el mercado interno, afectando los precios y la rentabilidad de los productores. En el mercado interno, la forma tradicional de comercializar el ajo es por unidades, en rama, en atados de 25 y 50 unidades o trenzas de 50 y 100 unidades. También se comercializa por peso, en cajas de 5 y 10 kilos y mallas de 10 y 20 kilos. Como se ve en el gráfico 1, que presenta los precios para la venta por unidades, en el año 2005 se observó un aumento promedio de 20% con respecto al año anterior. Por otra parte, los volúmenes de venta por unidades disminuyeron: en el año 2004 se vendieron 89 millones de unidades, mientras que en 2005 se alcanzó a sólo 54,4 millones. Desde que comenzó a ser importante la presencia de ajo importado en el mercado interno, esto es, desde el año 2000, la venta por kilos empezó a ser significativa en los mercados mayoristas. Sin embargo, las ventas en esta forma también disminuyeron en 2005: en el año 2004 se vendieron 4.269 toneladas, mientras que en 2005 se llegó a 3.735 toneladas. Sus precios también mostraron un aumento en el año 2005, que en promedio fue de 13%. En los meses de la cosecha, esto es, desde noviembre a febrero, suele presentarse una disminución en los precios, lo cual se puede apreciar también en los últimos meses del año 2005 e inicios de 2006. Igualmente la actual baja puede tener relación con una disminución de las ventas al exterior. En el mercado interno, el ajo tipo chino (tanto el producido en el país como el importado) ha venido desplazando a otras variedades. Como se ve en el gráfico 3, hasta el año 2000 el ajo rosado predominaba en los mercados mayoristas de Santiago; sin embargo, a partir de entonces el ajo tipo chino se ha impuesto como la variedad de mayor volumen comercializado (el tipo denominado "chileno" corresponde a bajos calibres de ajo rosado). El 100% de los ajos vendidos en 2005 bajo la modalidad de venta por kilos correspondió al tipo chino: una variedad blanca, de corta vida de poscosecha y que en general obtiene mayores calibres y rendimientos más altos. El ajo rosado tiene la cutícula de color rojizo, suele presentar menores calibres y tiene una larga vida poscosecha. Como se ve en el gráfico 4, no existen diferencias importantes en los precios de estas variedades. Sólo el ajo morado, que es producido en Arica, en los valles de Lluta y Azapa, y cuyos volúmenes de venta son muy inferiores, presenta un precio notoriamente más alto. El ajo rosado ha ido perdiendo presencia en el mercado, y si antes se registraban volúmenes durante todo el año, en las últimas temporadas se ha hecho mucho más estacional. Gran parte de las transacciones de ajo rosado se están realizando desde abril a septiembre, esto debido a las características de producto de guarda que tiene esta variedad, que permite conservarlo en buenas condiciones durante 6 u 8 meses sin necesidad de refrigeración. De esta forma puede lograr mejores precios al competir por calidad con el ajo tipo chino o blanco, que sólo puede conservarse alrededor de 3 meses en buenas condiciones, sin refrigeración. Durante febrero, los precios se han mantenido sin mayores variaciones: mientras en las ventas por unidad no se registraron cambios, en las ventas por kilo el precio se redujo en 4%. Respecto al comercio exterior, las exportaciones han venido disminuyendo en las últimas temporadas, debido principalmente al aumento de la competencia de las producciones argentina y china. En la temporada actual se observa una disminución de 36% en los envíos hasta enero de 2006. Se verifica un aumento de las exportaciones hacia España, todavía de baja magnitud; pero sin duda esto señala que las posibilidades de abordar otros mercados aún no están agotadas, especialmente aquéllos en que los últimos acuerdos comerciales suscritos por el país otorgan ventajas de acceso. Al respecto puede hacerse notar que la Argentina destinó más de 16 mil toneladas a los países de la UE en 2004 y más de 7 mil toneladas a los Estados Unidos. En el vecino país, según noticias preliminares, se habla de aumentos de hasta un 60% en la cosecha de la actual temporada, lo que dificulta la posición de Chile en el mercado internacional. Igualmente ha tenido lugar un aumento en las exportaciones de ajos morados y una disminución en el caso de los blancos. Al parecer aquéllos han tenido una buena recepción en el mercado europeo y, al ser más tempranos que los blancos, pueden llegar antes a destino. Sin embargo, el producto chino también estaría complicando el principal mercado de los ajos argentinos, que es Brasil, por lo que estarían aumentando sus envíos a Europa. Por otra parte, en Chile, el volumen de ajo importado aumentó 67,3% en lo que va de la actual temporada, completando, a enero de 2006, 2.751 toneladas, provenientes principalmente de China. La presencia de ajos importados se ha hecho habitual para los consumidores chilenos, los que han podido verificar las diferencias con el tradicional ajo rosado, actualmente muy escaso en el mercado. Las ventas en pequeñas mallas de hasta una unidad son la alternativa adecuada para comprar ajos de variedades blancas y evitar así el deterioro en la casa del consumidor. La tradicional trenza se aplica mejor a los ajos rosados, cuya durabilidad permite comprar en mayores cantidades, sin necesidad de una refrigeración especial. Los agricultores han podido percibir la mejor rentabilidad de las variedades blancas, con rendimientos más altos y mayores calibres, además de sus posibilidades de exportación. Sin embargo, el uso reiterado de la semilla propia, producida muchas veces sin buenas condiciones sanitarias y con deficiente selección, la ha ido deteriorando, disminuyéndose por ello los rendimientos y la calidad en general del producto. El monocultivo es habitual en los productores de ajo, lo cual produjo el deterioro del material reproductivo del ajo rosado y ahora también del ajo chino. Esto es una causa importante de la pérdida de competitividad del producto nacional en el mercado externo. Es de suma importancia que los productores de ajo se involucren activamente en el mejoramiento del material reproductivo, ya sea adquiriendo material producido en buenas condiciones o cooperando con iniciativas relacionadas con dicho mejoramiento. Por último, se ha podido observar que otras variedades o tipos, como ajos rosados o rojos, morados y ajos chilotes, tienen espacio en el mercado y presentan ventajas frente al tipo más masivo en la actualidad, que es el blanco tipo chino. Esto puede significar posibilidades de diversificar el negocio e introducir diferencias que permitan abrir un espacio y competir con otras características diferentes al precio. Bernabé Tapia Cruz

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