Mercado del ajo

El cultivo de ajos ha sufrido importantes cambios en los últimos años en nuestro país, los que en gran parte se deben al crecimiento de las exportaciones. En la temporada 1998/99 se observó un fuerte crecimiento de las exportaciones, las que pasaron de menos de 6.000 toneladas a cerca de 12.000. Este cambio de orientación de la producción estuvo acompañado de cambios en variedades cultivadas, sistemas de cultivo y poscosecha, además de la gestión comercial. Como se observa en el gráfico 1, hasta fines del siglo XX, en el mercado interno predominaba el ajo rosado y desde entonces comienza la expansión del ajo chino (blanco, grande), el cual tiene mayor demanda en el mercado internacional. En la figura se grafican los volúmenes arribados en la venta por unidades. En el caso de la venta por kilos la proporción de ajos chinos es mucho mayor (en el año 2004 es del 90%), pues los ajos importados de China son vendidos con esta modalidad. Otro fenómeno interesante, también producto de esta fuerte incorporación del rubro en las exportaciones, ha sido la expansión territorial del cultivo, el cual ha crecido en las regiones VI y VII, por el sur, y en el norte, en las regiones I y IV, alargando de esta forma la temporada de cosecha. Como se observa en la tabla 1, las exportaciones de la I Región han crecido en forma importante y en el año 2003 representaron el 4,6% de los envíos totales. La V Región representa el 60,7% de las ventas al exterior y la sigue la Región Metropolitana, con el 20,1%. Volumen (toneladas)Las exportaciones de la I Región se realizan en noviembre, mientras que en la zona central se concentran entre diciembre y febrero. Para los productores se abrió la oportunidad de disponer de otro mercado, además del interno, el cual presenta mayores exigencias en calidad y expectativas de crecimiento. A la vez, y como se ha explicado en otros artículos, las importaciones de ajos frescos, principalmente desde China, surgen como una forma de abastecer el mercado interno en épocas de menor oferta de producción nacional. Entre enero y octubre del presente año se han importado 3.389 toneladas, un 2% menos que en el mismo período del año anterior. El 92% de estas compras provienen de China. Según el VI Censo Agropecuario, en 1997 se cultivaron 2.582 hectáreas con ajos y en la temporada 2002/03 se estima que la superficie fue de 3.500 hectáreas, crecimiento que está relacionado con el incremento de la demanda externa. Se estima que en la presente temporada la superficie sembrada disminuyó a menos de 3.000 hectáreas, debido principalmente a los bajos precios durante el 2003, tanto en el mercado interno como en el de exportación. Como se ve en las tablas 2 y 3, el precio promedio en el mercado interno durante 2003 fue un 40% menor que el del año anterior, mientras que las exportaciones tuvieron un precio promedio FOB un 26% inferior. Esta disminución de precios tiene su principal explicación en el incremento de la oferta a nivel mundial: en los últimos 10 años la producción mundial ha crecido en un 35% y entre 2000 y 2003 las exportaciones han aumentado en 94%. Argentina, competidor para Chile en el mercado mexicano, aumentó en un 39% sus exportaciones en el año 2003. Además, parte del producto chileno sufrió un deterioro en la calidad producto de lluvias ocurridas a fines del año 2003, que provocó que el producto se cotizara con menor valor en las exportaciones y que una proporción de la producción destinada a la exportación quedara en el mercado interno, con la consecuencia de bajos precios. La cosecha de la zona central en el año 2004 ha presentado en forma bastante generalizada una menor calidad, debida a la pudrición de bulbos denominada "cabeza negra", causada por el hongo Helminthosporium allii, que es una enfermedad generalmente de importancia secundaria, pero que vio favorecido su desarrollo por las precipitaciones ocurridas en el mes de noviembre. El hongo mancha el bulbo, afectando el color, característica importante para el mercado mexicano, el principal destino de las exportaciones. Esto ha provocado una disminución del producto con calidad exportable y un descenso de los precios para los mercados externos. El producto sano y sin daños recibe precios alrededor de los $300 por kilo, mientras que el ajo manchado, dependiendo de la gravedad del daño, entre $100 y $200 por kilo. Según información de agricultores, este último estaría siendo destinado a la agroindustria en México.El desarrollo de este hongo produce debilitamiento y clorosis en las plantas jóvenes y las catáfilas externas que cubren al bulbo y dientes se presentan oscuras. La diseminación se produce a través del suelo, semilla (bulbo) infectada y como medida de control se recomienda evitar anegamientos en el terreno, no retrasar la cosecha y evitar durante la conservación una alta humedad relativa. En el mercado interno este defecto no es importante para los consumidores, los que aprecian otras cualidades, principalmente el tamaño, por lo que no se observan efectos en los precios, como se ve en las tablas 2 y 3. El desarrollo de nuevos productos y la diferenciación por calidad, podrán significar elementos importantes en la medida que el comercio internacional de ajos se va haciendo más competitivo. Esto, sin duda, se hace más evidente con la posible entrada de China como competidor en importantes mercados, en muchos de los cuales el ingreso de este producto se encuentra afecto a cuotas o restricciones fitosanitarias, las cuales tienden a desaparecer en la medida que el país asiático se incorpora al mercado internacional. Los productores chilenos deben hacer esfuerzos por conseguir mayores niveles de eficiencia en la producción, para competir en un futuro mercado más competitivo. La mayor parte obtiene rendimientos bajo 10 toneladas por hectárea, mientras que el uso correcto de la actual tecnología permite obtener resultados sobre 15 toneladas. Factores como el uso de semilla de calidad (la mayor parte usa materiales no adecuados), el riego tecnificado, la mecanización de las labores y la tecnología de poscosecha marcan la diferencia en los resultados. La agroindustria, principalmente la del deshidratado, es una alternativa importante que los productores chilenos deberán desarrollar para el futuro. Una mayor integración con la industria de alimentos y el desarrollo de productos industriales puede significar un mercado importante en el corto plazo. En este camino se observan algunas iniciativas de productores del Valle de Lluta, en la I Región, y de Chiloé, los cuales han desarrollado pastas de ajo, ajos en aceite y especias y otros productos que, además, explotan el origen o, en el caso del ajo chilote, el tratarse de un ecotipo de la isla.

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