Perspectivas para el mercado de porotos secos

Según antecedentes del INE, la superficie total cultivada con porotos secos durante el último ejercicio agrícola se incrementó en 9,1% sobre la de la temporada anterior, alcanzando a 25.650 hectáreas. Como se puede apreciar en el gráfico 1, esta variación fue consecuencia de un aumento de 11,8% exhibido por las siembras de porotos para consumo interno, que llegaron a 23.150 hectáreas, al tiempo que se observó una disminución de 10,9% en las siembras de porotos para exportación, que sólo cubrieron 2.500 hectáreas. Se observa, asimismo, que el área de cultivo de porotos para consumo interno ha permanecido relativamente estabilizada en las últimas cinco temporadas, entre 21.300 y 23.200 hectáreas, aproximadamente, después del período de contracción que experimentó durante los quince años anteriores, desde las más de 40 mil hectáreas que se sembraban en promedio entre las temporadas 1985/86 y 1989/90. Los porotos para exportación, en cambio, han continuado su contracción, representando actualmente menos del 10% del área total cultivada con esta especie. En materia productiva, por su parte, las variaciones de áreas de cultivo se vieron acentuadas como consecuencia de que el rendimiento promedio de los porotos para consumo interno aumentó 5,8% respecto al de la temporada anterior, alcanzando a 20,9 quintales por hectárea, mientras que el de los porotos para exportación bajó 10,3%, promediando 19,6 quintales por hectárea. El resultado definitivo de la producción del año 2005 fue que se cosecharon 45 mil toneladas, aproximadamente, de porotos para consumo interno, cifra que fue 18,3% mayor que la del año anterior. La cosecha de porotos para exportación fue de 5.200 toneladas, presentándose una disminución de 20,1% respecto a lo producido en 2005. Por otro lado, el gráfico 2 muestra las variaciones regionales de las siembras y de la producción de porotos secos en las dos últimas temporadas. Se aprecia allí que el incremento de 9,1% del área total cultivada con esta especie se concretó gracias a las variaciones experimentadas en las regiones VII y VIII, que son las más representativas del país en este cultivo, toda vez que allí se concentra sobre el 75% de las siembras totales. En el resto de las zonas productoras se produjeron disminuciones de siembras, como en las regiones VI y IX, o bien son de escasa significación para este cultivo. Las variaciones de producción fueron similares a las de las áreas de siembra, aunque con algunas pequeñas variaciones, debidas a los cambios experimentados por los rendimientos promedios. En la VII Región, por ejemplo, hubo un incremento de 4,5% en el rendimiento promedio respecto al de la temporada anterior (llegó a 20,7 quintales por hectárea), lo que determinó que su producción creciera proporcionalmente más que en la VIII Región, donde un aumento en la superficie sembrada fue acompañado de una disminución de 9% en el rendimiento promedio regional, que se situó en 18,2 quintales por hectárea. Por otro lado, se puede destacar también que en la VII Región, donde se encuentra más del 50% de estas siembras, hay una mayor especialización en la producción de porotos para consumo nacional, ya que las 12.640 hectáreas sembradas con este tipo de porotos representan un 93% de las siembras de esta leguminosa en la región. En ella los porotos para exportación cubrieron sólo 930 hectáreas, representando el 37% de las siembras nacionales de este tipo. La VIII Región, por su parte, concentra el 23,6% de las siembras totales de porotos, pero cuenta con el 21,3% de las siembras nacionales de porotos para consumo interno y con el 44,8% de las de porotos para exportación, denotando así su mayor vocación por este último tipo de cultivo. En términos regionales, los primeros ocupan el 81,5% y los segundos el 18,5% de la superficie destinada al cultivo de esta especie, apreciándose que de todos modos los porotos para consumo interno predominan. En materia de comercio exterior, ya es bien conocido el hecho de que el país ha venido abandonando el protagonismo que tuvo anteriormente en el mercado internacional de este producto, particularmente en el ámbito latinoamericano. La culminación de este proceso puede observarse a través de los antecedentes del gráfico 3, donde se aprecia que en los últimos años se ha registrado una caída casi continua de las exportaciones de este producto, que alcanzaron su mínima expresión en el año 2005, cuando se exportó un volumen total de sólo 1.700 toneladas, por un valor que apenas superó US$ 1 millón. En todo caso, durante el año 2006 se ha notado cierta recuperación de estas exportaciones, toda vez que entre los ocho primeros meses de 2005 e igual período de este año se observa un incremento de más de 70%, tanto de su volumen como de su valor. A partir del año pasado se observa también un mejoramiento significativo de las cotizaciones internacionales de estos porotos. El valor unitario promedio, que entre 2003 y 2004 se mantuvo en torno a US$ 440 por tonelada, desde el año 2005 ha subido apreciablemente manteniéndose hasta ahora por sobre US$ 640 por tonelada, representando esto un incremento cercano al 50%. Indudablemente éste sería un factor importante que estaría estimulando el repunte señalado. Por otro lado, los antecedentes más específicos sobre el comportamiento de los últimos años señalan que, después de la desaparición de Brasil como cliente principal de estas exportaciones, había sido Venezuela el país que había ocupado esa posición, representando hasta el año 2004 a lo menos un 65% del total de estas exportaciones (anteriormente había alcanzado una participación de hasta 95%). Sin embargo, debido a una contracción de las exportaciones hacia Venezuela, que comenzó en 2004 y culminó con un nivel bastante deprimido en 2005, este mercado también pasó a ser de poca relevancia para este comercio, lo que indudablemente afectó el comportamiento exportador de la especie durante los dos últimos años. En el último bienio ha sido Perú el que ha tomado el protagonismo, pasando a ser el principal importador desde el año pasado y concretando durante el primer semestre de este año operaciones por casi mil toneladas, cuyo valor superó los US$ 660 mil. Con ello la importancia relativa de las exportaciones a este mercado ha llegado a superar el 70%, tanto en volumen como en valor. Respecto a estas exportaciones, vale la pena mencionar que han estado dominadas por variedades blancas, tipo poroto Arroz (52%), y variedades jaspeadas, tipo poroto Frutilla (28%). En consecuencia, si el mercado peruano continúa desarrollándose para estas exportaciones, podrían ser éstas las variedades con mayores perspectivas para fines de exportación. En esta materia los antecedentes del gráfico 4 ponen de manifiesto la condición de relativa estabilidad, pero en valores que no han sido particularmente atractivos, que ha prevalecido en el último tiempo en la evolución de los precios de las principales variedades de porotos de los que se dispone de información continua. En el caso del poroto Tórtola, que sería la variedad representativa de las que se consumen en el mercado nacional, se observa además que, después de un período de altos niveles de precios que se registró entre mediados de 2003 y fines de 2004, que significó una importante recuperación respecto a los valores que se habían registrado anteriormente, sus precios han vuelto a situarse en niveles del orden de $ 250 a $ 300 por kilo, aproximadamente. Estos niveles son ligeramente superiores a los del año anterior en igual época y estarían ref lejando la condición relativamente equilibrada que prevalece en el mercado, tras el incremento de producción mostrado en el gráfico 1 y un supuesto aumento del consumo interno, especialmente de variedades de menor cotización. Los porotos Hallados, por su parte, recientemente han dado muestras de debilidad, bajando en los últimos meses a valores del orden de $ 200 por kilo. En tanto, los porotos Negros, que eran la principal variedad de exportación mientras mercados como Brasil y Venezuela eran nuestros mayores clientes, han permanecido fluctuando también en torno a este último nivel, manteniéndose cierto equilibrio en este mercado, que está asociado principalmente al bajo volumen de oferta que se observa en la actualidad. De cualquier forma cabe hacer notar que, en todos los casos, los precios vigentes son superiores a los que prevalecieron en sus períodos de mayor depresión de valores: el año 2000, para los porotos negros, y el 2001, para los Hallados y los Tórtolas. En definitiva, puede considerarse que los valores actuales se encuentran dentro de rangos que no son ni particularmente atractivos ni especialmente desincentivadores, que pudieren provocar grandes cambios en el cultivo, lo que confiere cierta estabilidad al rubro. Sobre la base de los antecedentes expuestos, en especial respecto al comportamiento de las exportaciones y la evolución de los precios internos, se puede presumir que el cultivo de los porotos no debiera experimentar variaciones particularmente significativas durante la temporada 2006/07 y, en todo caso, éstas podrían ser más bien hacia una disminución de la superficie sembrada antes que hacia un aumento, sobre todo teniendo en cuenta que actualmente no están constituyendo una alternativa productiva de especial atracción en sus principales zonas productoras. En el hecho, conforme a los resultados de la última encuesta sobre intenciones de siembra efectuada por el INE en junio recién pasado, se encontró que la superficie total sembrada con porotos en la temporada 2006/07 descendería 4,2% respecto a la de la campaña anterior, y llegaría a cubrir 24.560 hectáreas. En relación a las perspectivas de los precios, se estima que no experimentarían cambios demasiado abruptos respecto a los niveles actuales, teniendo presente que el mercado, en cada caso, se encuentra en una situación relativamente equilibrada. Tal vez las variedades que recientemente se han estado exportando a Perú, de las cuales no se cuenta con mayores antecedentes de cotizaciones, podrían experimentar mejoramientos significativos de sus valores, si estas operaciones continúan un proceso de desarrollo acelerado. Sin embargo, éste es un comportamiento que todavía está por verificarse, de modo que puede resultar algo aventurado efectuar algún pronóstico al respecto. En definitiva, lo que se prevé en estos momentos es cierta estabilidad en el mercado chileno para la mayoría de las variedades de porotos, proyectándose, probablemente, alguna disminución de las siembras durante la temporada 2006/07. Silvio Banfi Piazza