Perspectivas productivas y comerciales de los garbanzos

Durante los diez últimos años, la producción mundial de garbanzos ha fluctuado entre 6,6 y 9,5 millones de toneladas, cifras que se registraron en las campañas de 2000/01 y de 1998/99, respectivamente. La superficie cubierta por este cultivo también ha sido variable, fluctuando generalmente entre 9,2 y 10,7 millones de hectáreas. En todo este período India ha sido el mayor productor mundial de la especie, dando cuenta del 60-70% del total, lo que, unido a la producción de otros importantes países de la región, explica la alta representatividad que tiene el continente asiático, según se muestra en el gráfico 1. Además, su gran variabilidad productiva ha sido la principal causante del amplio rango en que ha oscilado la cosecha total. La producción total del año 2004, según la FAO, alcanzó a 8,5 millones de toneladas, exhibiendo un incremento de 21% respecto a poco más de 7 millones de toneladas que se habían producido en el año anterior. Dicho nivel es el más alto registrado en los últimos cinco años, pero este incremento del último año parece relacionarse más bien con una recuperación de los niveles productivos que se registraban en el último lustro de la década anterior (período 1995 a 1999), antes que con una variación apreciable e imprevista de las cosechas que pudiese constituirse en un factor desequilibrante del mercado. Además, dicha recuperación tuvo lugar esencialmente en el continente asiático, donde, en el caso de India, se verificó un incremento de 40% en los volúmenes cosechados, que estuvo compuesto por un aumento de 29% en las áreas cultivadas, que esta vez llegaron a casi 7,3 millones de hectáreas, y de 8,7% en el rendimiento, que se aproximó a los 8 quintales por hectárea. Igualmente Turquía, que cuenta con una participación cercana al 8% de la producción mundial, mostró un incremento de 8% en su cosecha; en cambio Pakistán, cuya representatividad es similar a la de Turquía, exhibió una disminución productiva de 19%, luego de un volumen excepcionalmente alto que había cosechado en la campaña anterior. Por otra parte, en el gráfico 1 también se puede observar que Norteamérica ha estado perdiendo protagonismo aceleradamente desde el año 2001, cuando alcanzó su mayor representatividad, con una participación de 11%. De esta forma se ha llegado a que en 2004 su cosecha fue de 291.000 toneladas, disminuyendo 5,3% respecto a la de la campaña anterior y representando solamente el 3,4% del total mundial. En este caso las bajas de producción fueron tanto de México como de Canadá, que son sus dos principales países productores 1, aunque se aprecia que la caída ha sido bastante más acentuada en Canadá, que también está perdiendo posiciones como país exportador. En este país las cosechas han evolucionado desde 455.000 toneladas que se produjeron en el año 2001 a 51.200 toneladas que se recolectaron durante el año pasado, lo que significa una caída de casi 90% en un período de tres años. Lo anterior hace suponer que el proceso de desarrollo que tuvo este cultivo en Canadá durante la segunda mitad de la década pasada fue demasiado acelerado y llegó a provocar, a comienzos de la presente década, un apreciable desequilibrio, tanto en su mercado interno como en el internacional. De aquí que en este último tiempo se hayan producido ajustes que han determinado su nivel actual de producción. Por otro lado, cabe tener presente que hay dos tipos de garbanzos que se producen a nivel comercial, siendo el tipo desi, que se cultiva en India y sus vecinos del continente asiático, junto con Australia, el de mayor importancia en cuanto a volumen producido. Los demás países generalmente producen el tipo kabuli. Canadá, que es un importante exportador, produce ambos tipos. En promedio, la producción mundial es de alrededor de 75% del tipo desi y 25% del tipo kabuli. Esta última está más dispersa geográficamente y por ello generalmente es menos variable que la del tipo desi. En el comercio mundial de garbanzos se advierte que las exportaciones de los diez años pasados también fueron variables, pero tendiendo a aumentar. El volumen de estas operaciones varió desde menos de 313 mil toneladas en el año calendario 1995 hasta 993 mil toneladas en el año 2001. En el año 2002, último en el que hay información estadística disponible, las exportaciones fueron de 743 mil toneladas. Entre los principales países exportadores figuran Australia, Canadá, México, Irán y Turquía, con participaciones bastante variables. Sólo de los dos primeros se cuenta con cierta información estadística que vale la pena reproducir, teniendo presente que Australia es principalmente productor de garbanzos tipo desi. Los principales destinos de sus exportaciones son los mercados asiáticos, liderados por India. Canadá, por su parte, productor de ambos tipos de garbanzos, tiene un abanico más diversificado de mercados de destino. En cuanto a los países importadores, en este último decenio India ha sido el de mayor relevancia, pero el volumen de sus importaciones ha sido extremadamente variable, dependiendo de su producción interna y de los precios. Debido a esta variabilidad, también ha habido amplia fluctuación en el total de las importaciones mundiales. Se debe tener presente que India y sus países vecinos adquieren principalmente garbanzos tipo desi, mientras que los restantes países de América (del sur y del norte), de Europa, del Medio Este y de África importan básicamente el tipo kabuli. Respecto al cultivo de garbanzos en Chile, tal como ha ocurrido con otras leguminosas de grano seco, a lo largo del tiempo ha experimentado una fuerte contracción de su nivel de actividad, como consecuencia de la alta competencia que ejercen los suministros del exterior. Por tal razón, desde comienzos de la presente década las siembras totales de garbanzos en el país están fluctuando entre 3.100 y 4.000 hectáreas y las producciones han variado entre 2.900 y 3.700 toneladas, aproximadamente. En la última temporada, el área de cultivo experimentó un incremento de 28,1% respecto a la anterior, llegando a 3.960 hectáreas, la mayor superficie de siembra de los últimos cinco años. Esta variación positiva, en medio de este período de contracción de los últimos años, probablemente se debió al estímulo que representaron las condiciones comerciales favorables para este cultivo durante la campaña anterior, principalmente impulsadas por un mercado internacional más firme, que permitió que aumentaran los precios medios de exportación y que también hizo que disminuyera el volumen de las importaciones. Como consecuencia de todo ello, mejoraron las cotizaciones y la comercialización en el mercado interno. En cuanto a la producción de la campaña 2005/06, se cosecharon 3.200 toneladas, lo que significó un incremento de 11%, proporcionalmente más bajo que el de la superficie cultivada. El rendimiento promedio presentó una disminución de 13,3%, situándose en 8,2% quintales por hectárea. En términos regionales, los gráficos 2 y 3 muestran la evolución del área de cultivo y de la producción según las regiones donde se produce esta leguminosa. En ellos se observa que la VII Región es actualmente la de mayor importancia en términos de superficie cultivada, pero su producción ocasionalmente es superada por la VI Región, donde los rendimientos promedios suelen ser bastante más elevados. Respecto a la última campaña, se aprecia también que los mayores incrementos de superficie se produjeron en las regiones VI y VIII, con variaciones superiores a 30% en ambos casos, en tanto que la VII Región sólo aumentó 16%. Sin embargo, debido a importantes bajas de rendimientos verificadas en las dos primeras regiones mencionadas, fue finalmente la VII Región la que mostró el mejor comportamiento productivo de la temporada 2005/06. En relación al abastecimiento del mercado doméstico, el gráfico 4 muestra que, a pesar del incremento de producción del último año, el consumo interno experimentó una importante disminución, por efecto de menores importaciones y mayores exportaciones. Ambos comportamientos se explicarían por el alto nivel de precios internacionales del último tiempo. Por el lado de las importaciones, en el año 2005 hubo una disminución de volumen de 32,8%, internándose solamente 355 toneladas; pero su valor fue muy similar al del año anterior: alrededor de US$ 325 mil, debido a que el precio promedio aumentó más de 50%, llegando a más de US$ 900 por tonelada. En los siete primeros meses del año 2006, sin embargo, se ha verificado un incremento muy significativo de estas transacciones, llegando en este período a superar el total importado durante cada uno de los dos años precedentes. El precio promedio, aunque también ha bajado ostensiblemente, todavía se sitúa en un nivel del orden de US$ 760 por tonelada, lo que es superior a los promedios de los cinco años anteriores. Las exportaciones, por su parte, se multiplicaron por más de dos veces respecto al año anterior, alcanzando a 712 toneladas en 2005, cifra que corresponde al nivel más elevado que se ha registrado desde 1998. A ello se agrega el hecho de que el precio promedio de exportación mejoró 9,4%, situándose sobre US$ 750 por tonelada. En este caso, en los siete primeros meses del año en curso se aprecia una disminución de 78% en los volúmenes exportados respecto a igual período del año anterior, pero el precio promedio ha seguido subiendo. Los comportamientos de importaciones y exportaciones durante el año 2006 apuntan a una mayor disponibilidad de suministros en el mercado nacional, lo que, unido a la disminución de los precios de importación, podría repercutir en una baja de los precios internos. De todos modos, el hecho de que los precios de exportación se mantengan en alza puede ser un factor que atenúe esta última pe rspectiva. En definitiva, el comportamiento de los precios internos resulta incierto, aunque hay mayores probabilidades de que experimenten alguna disminución. Respecto a este último aspecto, cabe anotar que, conforme a información emanada de la Secretaría Regional Ministerial de Agricultura de la VII Región, durante el período de comercialización del año 2005 se registraron valores de compra que fluctuaron entre $ 180 por kilo, para los garbanzos de calibres chicos, y $ 280 por kilo, para los de calibres más grandes, con un promedio de $ 240 por kilo. Dichos valores se compararon favorablemente con los de la temporada anterior, considerando que en esta última prácticamente no hubo poder comprador abierto en la zona, lo que prácticamente hizo que no se registraran cotizaciones. En el último período de comercialización, correspondiente a la temporada 2005/06, se habrían registrado valores levemente superiores a los indicados para el año anterior. Sin embargo, recientemente estas cotizaciones habrían manifestado algunos síntomas de debilidad, por efecto de los factores mencionados anteriormente. En todo caso las expectativas apuntarían a que no se produzcan grandes diferencias respecto a las cotizaciones registradas en el año 2005. Es altamente probable que este último comportamiento haya condicionado las intenciones de siembra de la temporada 2006/07. Al respecto, la última encuesta del INE anticipa un moderado retroceso de las siembras de garbanzos, que alcanzarían a unas 3.790 hectáreas. Silvio Banfi Piazza

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Autor(es):
Banfi P., Silvio
Fecha de Publicación:
Mayo 2008
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Autor(es):
Ministerio de Agricultura
Fecha de Publicación:
Junio 2007
Transformación productiva con equidad. La tarea prioritaria del desarrollo de América Latina y el Caribe en los años noventa
Autor(es):
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)
Fecha de Publicación:
Marzo 1990