El mercado de lentejas

Entre los años 1980 y 2000, el área de cultivo y la producción mundial de lentejas mostraron una persistente tendencia de aumento. En este período se pasó desde poco más de 2 millones de hectáreas cultivadas y 1,25 millones de toneladas métricas producidas (1980) a alrededor de 4 millones de hectáreas sembradas y una producción del orden de 3,3 millones de toneladas (2000). Probablemente este comportamiento era la manifestación de un consumo total que estaba expandiéndose y que estimulaba el crecimiento de la oferta. A partir de la presente década, como se aprecia en la figura 1, parecería que la superficie sembrada ha tendido a estabilizarse entre 3,6 y 4,1 millones de hectáreas. La producción, en cambio, ha seguido aumentando hasta situarse por sobre 4 millones de toneladas en 2005, a pesar de que anteriormente se apreció cierta tendencia a la disminución entre los años 2001 y 2003. El aumento de producción de los dos últimos años, obviamente motivado por un importante mejoramiento de rendimientos promedios, puede explicarse a lo menos por uno o ambos de los siguientes dos motivos: condiciones meteorológicas propicias para la obtención de rendimientos excepcionalmente elevados que prevalecieron en las principales zonas de producción en las campañas correspondientes, un efectivo mejoramiento tecnológico del cultivo, en especial en los principales productores, lo que permitió elevar considerablemente su productividad en un corto período (dos años). Cualquiera que haya sido la causa de la variación productiva de los años 2004 y 2005, lo efectivo es que en este último año se consiguió la mayor cosecha histórica de este cultivo, que llegó prácticamente a 4,2 millones de toneladas, con un rendimiento promedio récord de 10,1 quintales por hectárea. Lo anterior posiblemente haya dado origen a una situación de sobreoferta en el mercado mundial, que habría afectado negativamente el comportamiento de los precios internacionales. Por ahora no está disponible la información de FAO sobre comercio internacional de lentejas. Sin embargo, antecedentes publicados por Agriculture and Agri-Food Canada1, referidos a estadísticas de producción y utilización de esta leguminosa en dicho país, dan cuenta de que desde la campaña 2003/04 el precio promedio a productor ha disminuido consecutivamente, desde Can$ 420 por tonelada registrado en dicho año a Can $ 310 por tonelada observado en 2004/05 y a Can$ 230 por tonelada verificado en la última temporada2. Esto significó una disminución de 45% del precio promedio a productor en el lapso de dos años. Tal caída seguramente constituyó un importante desincentivo para este cultivo en varios de los países productores más importantes. En el caso de Canadá, que es el principal exportador mundial de esta legumbre, se tradujo en que su área de siembra cayó desde 884 mil hectáreas en 2005/06 a una superficie estimada de 567 mil hectáreas en 2006/07, es decir, una disminución de 36% durante la última campaña. Australia, por su parte, que es el segundo mayor exportador, después de Canadá, también ha reducido consecutivamente sus siembras, desde 165 mil hectáreas que se cultivaron en 2002/03 a 131 mil hectáreas en 2003/04, 119 mil hectáreas en 2004/05 y 113 mil hectáreas en 2005/063. En definitiva, a pesar de que no se dispone de información reciente de los mayores productores y consumidores del continente asiático (India, Turquía, Irán, Nepal, Bangladesh, Siria, China y Pakistán, que en conjunto cubren más del 50% de la superficie mundial cultivada con lentejas), se percibe que probablemente desde el año 2006 podría comenzar a verificarse una importante disminución de la oferta de lentejas a nivel mundial, que induciría un mayor equilibrio en el mercado internacional. Las perspectivas formuladas por Agriculture and Agri-Food Canada a través de los documentos citados anteriormente apuntan en tal sentido, en particular por el efecto que tendrán las producciones de los principales exportadores sobre el balance del comercio mundial. Respecto a Canadá, dicho organismo ha señalado que la producción y la oferta de 2006/07 bajarán, debido a que se sembró un 36% menos que en la campaña anterior y hubo además una caída de 16% en el rendimiento promedio, que en el año anterior había llegado al récord de 14,8 quintales por hectárea. En definitiva, se proyecta que en este año habrá una cosecha de 693 mil toneladas, 45,7% más baja que el récord de 1,28 millones de toneladas que se había conseguido en 2005/06. Como consecuencia de ello y de que las exportaciones canadienses aumentarían 4,4%, hasta llegar a 730 mil toneladas, las existencias acumuladas se reducirían a 160 mil toneladas al cierre de la campaña 2006/07, lo que es altamente significativo, si se considera que las existencias finales de 2005/06 habían llegado a 475 mil toneladas. Un efecto importante de toda esta situación es que el precio proyectado para la próxima cosecha será de Can $ 270-300 por tonelada (US$ 230-255 al cambio actual), significando esto un alza entre 17% y 30% respecto al promedio de Can$ 230 que se registró en 2005/06. En términos más específicos, la fuente mencionada ha señalado que la producción de lentejas verdes de Canadá bajará fuertemente en todos sus calibres, pero habrá aumento productivo en el caso de las lentejas rojas, razón por la cual los cambios de stock serán mayores en las primeras que en las segundas. Afirma también que la oferta mundial disminuirá alrededor de 10%, hasta 4,15 millones de toneladas, principalmente por bajas producciones en Canadá, Australia y Estados Unidos. Además indica que el aumento esperado en las exportaciones canadienses de lentejas se debe a la mayor oferta que habrá de lentejas rojas y a que Australia, que básicamente es productor de este tipo, tendrá una fuerte caída de su cosecha. Además resalta que se espera que los precios aumenten, debido a la menor oferta mundial, previéndose que los precios de las lentejas verdes subirán más que el de las rojas. En cuanto a la situación particular de Australia, el reporte canadiense mencionado ya había informado de una fuerte reducción productiva que se produciría en esta ocasión, por efecto de una sequía que afectó a las zonas productoras. Sin embargo, antecedentes más recientes publicados por Pulse Australia4 indican que la caída de producción será aún mayor que la prevista inicialmente, ya que además se han experimentado los efectos de una helada tardía, lo que estaría determinando que muchas zonas sean "incosechables". El pronóstico es que este año se cosecharán sólo 38.400 toneladas, equivalentes a alrededor de 18% de lo que se obtuvo en la temporada anterior. El rendimiento promedio, que llegaría a 2,5 quintales por hectárea, sería el más bajo de los últimos diez años y sustancialmente inferior a los 18,6 quintales por hectárea que se obtuvieron en la campaña anterior. Este desplome del rendimiento promedio anulará el incremento de 34,5% de superficie que se había observado, verificándose la reducción productiva ya comentada. Sobre la base de la información señalada, el panorama que se percibe del mercado mundial en el corto plazo es que prevalecerá cierta escasez de abastecimiento, particularmente por las caídas productivas de los dos mayores exportadores mundiales de lentejas, situación que seguramente inducirá un apreciable incremento de los precios internacionales. Este comportamiento ya estaba siendo previsto en el informe canadiense mencionado anteriormente, lo que seguramente afectará la evolución de precios internos en mercados locales importadores con una estructura comercial más abierta, como es el caso de Chile. En el año 2006 las i mportaciones chilenas de lentejas, que constituyen más del 95% del abastecimiento necesario para satisfacer la demanda local, llegaron a casi 20 mil toneladas, procedentes de Canadá en su totalidad y con un valor CIF del orden de US$ 6,8 millones. Dicho volumen fue 29% superior al de 2005 y el más alto registrado hasta la fecha. En cambio, el valor de dichas importaciones descendió 6,6% respecto al de 2005, debido a una disminución de 27,7% en el precio CIF promedio de importación, que se ubicó en US$ 342 por tonelada, uno de los niveles más bajos registrados en el último decenio, en el que sólo fue inferior el promedio de 1999 (US$ 303 por tonelada). Los suministros externos fueron complementados por una producción interna de 713 toneladas, obtenidas en una superficie de 1.150 hectáreas. Este comportamiento de las importaciones, agudizado por el debilitamiento del valor del dólar observado durante los últimos años, ha determinado que el precio interno a nivel de mayorista también se deteriore fuertemente, registrando durante el último año niveles reales casi tan deprimidos como los de comienzos del año 2002, esto es, entre $ 250 y $ 300 por kilo. El comportamiento descrito, que fue anticipado en el reporte publicado por ODEPA en el año pasado, indudablemente impidió que este cultivo experimentara algún repunte durante el último año. En la práctica, hubo una disminución de 8,7% en las siembras de 2006/07 respecto a la temporada anterior, pero de todos modos se mantuvieron sobre 1.000 hectáreas. Aunque es probable que el bajo desempeño económico que ha tenido este cultivo en el último tiempo, especialmente durante el bienio más reciente, siga repercutiendo en un importante desincentivo de su nivel de actividad en la próxima temporada, las perspectivas de mejoramiento de precios internos basadas en las expectativas formuladas respecto a la evolución del mercado internacional hacen prever que en la cosecha de la temporada 2007/08 podría haber un nivel de precios bastante más atractivo que el actual. Esto seguramente mejorará sustancialmente los resultados económicos esperados de este cultivo, lo que, en la medida que sea interpretado así por los agricultores, podría incidir en algún repunte de estas siembras. Por otra parte, desde el punto de vista técnico, cabe insistir respecto a la calidad de la semilla que se está utilizando en este cultivo, la cual, junto a la aplicación de técnicas de cultivo que frecuentemente son inapropiadas (siembras al voleo, bajo nivel de control de malezas y enfermedades, cosechas inoportunas), a menudo incide en un importante deterioro de rendimientos, lo que afecta el resultado económico incluso más allá de los efectos causados por condiciones meteorológicas que durante la temporada pudieren ser adversas. En definitiva, considerando las perspectivas comerciales más propicias que se están previendo para este rubro, se estima que en el ejercicio 2007/08 podrían mejorarse aún más los resultados económicos esperados, a través de la aplicación de una tecnología apropiada. Así se contribuiría a una significativa recuperación de las siembras de este cultivo, lo que permitiría disminuir la alta dependencia externa actual del mercado interno. Esto, al margen de los beneficios adicionales que esta recuperación pudiere significar para muchos agricultores, en términos de contar con otro rubro importante para sus rotaciones, en particular en los secanos costeros e interior desde las regiones V hasta la IX, que se ven beneficiados por los efectos de fijación de nitrógeno que aportan los cultivos de leguminosas. 1 Canada: pulse and special crops outlook. December 13, 2006. 2 Los valores en dólares correspondientes, de acuerdo con las tasas de cambios promedios vigentes en cada período, son los siguientes: US$ 312/ton en 2003/04, US$ 266/ton en 2004/05 y US$ 184/ton en 2005/06. En estos términos la caída acumulada en los dos últimos años es 41%. 3 Bi-weekly Bulletin. November 10, 2006. Volume 19 Number 16. Australia: pulse and special crops situation and outlook. 4 Pulse Australia: Pulse Market Overview. December 11, 2006. Silvio Banfi Piazza

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