Mercado de lentejas

Las estadísticas de FAO que se muestran en el gráfico 1 dan cuenta de que hasta comienzos del siglo XXI se venía observando una tendencia creciente y más o menos sostenida del área de cultivo de lentejas en el mundo. Entre 1980 y 2000, la superficie sembrada con esta leguminosa pasó de 2,1 millones a 3,9 millones de hectáreas. Por consiguiente, en ese lapso hubo una expansión de más de 80%, que corresponde a una tasa media anual de crecimiento de 3,1%. El nivel máximo de siembras se consiguió en el año 2001, cuando cubrieron un total de 4,1 millones de hectáreas. En los años siguientes se observó cierto estancamiento, toda vez que en 2002 y 2003 las siembras descendieron hasta unos 3,7 millones de hectáreas, en promedio; pero en los dos años posteriores experimentaron cierta recuperación, hasta poco menos de 4 millones de hectáreas, nivel que se observa actualmente. Este comportamiento no ha sido parejo en todas las zonas geográficas de producción de esta especie, pues mientras algunas de ellas muestran una clara tendencia hacia la expansión, otras se contraen y pierden importancia relativa. En el primer caso puede destacarse lo ocurrido en América del Norte, donde este cultivo ha aumentado casi constantemente, desde menos de 150 mil hectáreas que se sembraban en la primera mitad de la década de los ochenta, a un promedio de casi 750 mil hectáreas en los últimos cinco años. Además debe hacerse notar que las siembras en el año 2005 llegaron a 987 mil hectáreas. Si en este caso se considera sólo la evolución a partir de 1990, la tasa de crecimiento anual del área cultivada con lentejas en esta zona se ha aproximado al 12%, lo que sin duda es significativamente alto. Con estas variaciones, la participación de Norteamérica sobre el total cultivado con lentejas en el mundo ha aumentado desde menos de 10% antes de 1990 a cerca de 25% en el año 2005, lo que da cuenta de la importancia que ha adquirido este cultivo en esta región. La responsabilidad de este crecimiento recae especialmente sobre Canadá, país que, después de un acelerado desarrollo a partir de comienzos de la década de los noventa, ha llegado a ser el principal productor de lentejas en Norteamérica y segundo a nivel mundial, después de India. No obstante, su evolución ha tenido algunas fluctuaciones importantes, como las experimentadas en 2002 y 2003, cuando exhibió un brusco descenso de su nivel de actividad, que quebró la tendencia de su crecimiento. Este comportamiento fue atribuido a causas económicas y a fenómenos meteorológicos (sequía), así como también a las consecuencias de ataques de plagas que se habían hecho incontrolables (Ascochyta, hongo causante de la "mancha de la lenteja") y que afectaron muy significativamente a los cultivos de esta leguminosa. Desde 2004 estas situaciones parecen superadas, apreciándose que nuevamente se han seguido incrementando las siembras de lentejas en Canadá, hasta alcanzar a cubrir más de 800 mil hectáreas en el año 2005, cifra que constituye una nueva marca para las siembras de esta especie en ese país. Otra zona que ha mostrado una expansión significativa de su área de siembra de lentejas es Oceanía, representada básicamente por Australia. En este caso pasó desde un cultivo incipiente a mediados de la década de los ochenta a más de 250 mil hectáreas que se sembraron con lentejas en 2001. Desde entonces, sin embargo, se ha notado cierta tendencia hacia la disminución, promediando en los últimos tres años alrededor de 120 mil hectáreas. Esta evolución ha significado que la participación australiana en el total sembrado ha bajado desde 6,1% que logró en el mencionado año 2001 a 2,9% en el año 2005. De todos modos sigue manteniéndose como un productor interesante, que se proyecta hacia el mercado internacional. Por otro lado, la principal área que ha reducido sus siembras de lentejas es Asia, que, a pesar de todo, sigue contando con más de 65% de participación sobre el total, aunque eso significa una disminución en relación a más de 85% que tenía en la década de los ochenta. Cabe destacar que los principales países sembradores de lentejas en Asia son India, con una participación actual de 36 a 39% sobre el total mundial; Turquía, con 12% a 14%; Irán, con 5,5% a 7,5%; Nepal, con 4,5% a 5%; Bangladesh, con 4 a 4,6%; Siria, con 3,5% a 4%; China, con 2,4% a 3%, y Pakistán, con 1,2% a 1,6%. En cuanto al resto de las áreas de cultivo, tanto en África como en Europa y en América del Sur se ha producido una contracción apreciable de siembras de lentejas, verificada especialmente desde comienzos de la década de los noventa y principalmente en las dos últimas zonas. Actualmente la siembra en estas tres zonas representa menos del 4%, del 1,5% y del 0,5%, respectivamente, del área sembrada en todo el mundo. En el caso de América del Sur, la caída de mayor magnitud se ha verificado en Chile. También se observan fuertes contracciones en Argentina y Colombia, pero registrándose un leve repunte durante los cuatro últimos años en el primero de estos países. Ecuador y Perú, por su parte, han tendido a aumentar sus siembras de lentejas, pero de ningún modo han llegado a compensar las variaciones negativas registradas en el resto de los países del área. Respecto al comportamiento de la producción mundial de lentejas, en el gráfico 1 se advierte que, si bien la trayectoria ha tenido prácticamente el mismo sentido que la de las áreas cultivadas, las variaciones de rendimientos han determinado fluctuaciones interanuales que suelen diferir de las de superficie. En este caso, la tendencia al incremento se aprecia ligeramente más acelerada, considerando que los rendimientos promedios han tendido a aumentar. Esta situación se aprecia en forma particular durante los dos últimos años, en los que, a pesar de no registrarse la máxima área de cultivo, sí se registra un récord en la producción, toda vez que, con un rendimiento promedio mundial ligeramente superior a 10 quintales por hectárea, la cosecha del año 2005 se elevó a poco más de 4 millones de toneladas, superando en un 6% a la del año anterior. Como en el caso de otras leguminosas, alrededor de 70% del consumo mundial de lentejas está concentrado en el continente asiático, cuya producción en general representa algo más que dicho porcentaje. Aunque en Asia normalmente se verifica un superávit en su balance de comercio del orden de 200 mil toneladas, este excedente equivale a no más de 5% a 10% del volumen total de la producción de la zona. Consecuentemente, cerca de 90% a 95% de la cantidad de lentejas que se produce en Asia se consume localmente, lo que en la actualidad significa un volumen de aproximadamente 2 millones de toneladas. En el gráfico 2 puede apreciarse que entre los principales países importadores figuran varios de la zona asiática, destacando especialmente Sri Lanka, Bangladesh, Pakistán, Turquía e India, todos con volúmenes de operaciones altamente variables. Sin embargo, algunos de ellos, como India y Turquía, también figuran entre los mayores exportadores mundiales de lentejas. Por su parte, las exportaciones de Asia, cuyo volumen de transacciones representa entre un 13% y un 20% de la producción del continente, equivalen actualmente a menos del 30% del volumen total transado mundialmente. De acuerdo con los datos del gráfico 3, los principales países exportadores de esta zona son Turquía, India, China y Nepal. Sin duda el principal destino de sus exportaciones son otros países del mismo continente. Otros antecedentes indican que el norte de Africa también es una zona de alto consumo de lentejas, en especial Egipto y Argelia, que también figuran entre los mayores importador es, a los que en menor escala se agregan Sudán y Marruecos. Adicionalmente cabe hacer presente que este continente, en su conjunto, alcanza una producción promedio de 80 mil toneladas e importa más de 200 mil toneladas, exportando en general no más de 2.500 toneladas. Consecuentemente se encuentra en una condición netamente importadora, en que más del 70% de su consumo es provisto por suministros de otras zonas productoras. Otra zona consumidora importante es Europa, a pesar de que, como África, cuenta con un volumen de producción interna relativamente bajo. En los últimos cinco años, el total de su producción ha ascendido a un promedio cercano a 38 mil toneladas, habiendo importado un promedio aproximado de 200 mil toneladas y exportado entre 20 mil y 30 mil toneladas, probablemente destinadas en gran parte a mercados del propio continente. Por consiguiente, Europa está en una situación similar a la de África, pues cerca del 90% de su demanda interna es cubierta por suministros foráneos. Entre los principales países europeos importadores de lentejas pueden citarse España, Francia, Alemania e Italia. Una última área consumidora significativa de esta legumbre es América Latina, donde, aparte de México, destacan como importadores relevantes varios países de América del Sur, tales como Colombia, Perú, Ecuador, Chile y Venezuela. La producción actual de esta última zona fluctúa en torno a 20 mil toneladas e importa un promedio aproximado a 160 mil toneladas, teniendo también cerca de un 90% de abastecimiento externo. Por el lado de las exportaciones, como se puede apreciar en el gráfico 3, los principales proveedores del mercado mundial corresponden básicamente a países de América del Norte y Oceanía, representados por Canadá, Australia y Estados Unidos, aunque también dentro de Asia destacan Turquía e India. En cuanto a este último país, que figura como exportador significativo en este último período, cabe hacer presente que frecuentemente es también importador neto de lentejas, en cantidades relativamente apreciables, en función de los resultados de su cosecha. En todo caso, sus exportaciones se realizan básicamente a países de Asia, al igual que Turquía, que probablemente sea el proveedor habitual más importante de los países importadores de dicho continente. De los antecedentes proporcionados, resalta claramente que Canadá es el dominador del mercado internacional, en el sentido de que, por su elevada participación, de casi la mitad del volumen promedio de transacciones, es quien generalmente determina las condiciones básicas de este comercio, en particular lo relativo a precios del mercado. En la práctica, sus valores medios de venta son la referencia esencial que tienen que tener en cuenta tanto el resto de los exportadores, para determinar a su vez sus precios de venta, como los importadores, para cotizar el producto que desean adquirir. Por este motivo, la información y proyecciones que emanan de Canadá suelen ser de gran utilidad al momento de proyectar las perspectivas del mercado internacional de esta legumbre y sus consecuencias sobre los mercados locales, especialmente en el caso de los países importadores. Al respecto, las estadísticas canadienses que se presentan en el Cuadro 1 sirven para ilustrar el comportamiento reciente de este país en la materia y, a través de ello, evaluar las perspectivas de comportamiento del mercado internacional. Los antecedentes aportados permiten concluir que en el último trienio del siglo XX se produjo un rápido crecimiento de las áreas sembradas en Canadá, al mismo tiempo que un mejoramiento apreciable en los rendimientos, lo que condujo a una abundancia de suministros y una acumulación de existencias, que no pudieron ser "consumidas" a través de un incremento significativo de las exportaciones. Esta situación redundó en una clara debilidad de las cotizaciones, que llegaron a su nivel más bajo después de seis años de registrar valores relativamente estables, que se situaron mayoritariamente entre US$ 250 y US$ 300 por tonelada. Posteriormente, coincidiendo con los efectos de condiciones meteorológicas adversas (sequía), que afectaron especialmente las siembras de 2002 y 2003, así como también con ataques masivos de enfermedades (Ascochyta) que redujeron considerablemente los rendimientos, la producción canadiense parecía haber entrado a un proceso de ajuste, a raíz del desequilibrio que se percibía en el mercado. Es así como las siembras de esos años se redujeron, llegando consecutivamente a 387 mil y 536 mil hectáreas. Las producciones y los stocks también disminuyeron y el mayor equilibrio en el mercado redundó en una importante recuperación de los precios. Sin embargo, en los últimos dos años nuevamente se aprecia una fuerte expansión de las siembras y de la producción canadiense, proyectándose para la campaña en curso una situación de sobreabundancia, con niveles de existencias finales del orden de 600 mil toneladas que no habían sido observados anteriormente, lo que repercutiría en la mayor caída de los precios registrada desde 1992-93. De acuerdo a esas predicciones es probable que el precio promedio del año en curso baje por primera vez de los US$ 200 por tonelada. Consecuentemente, las perspectivas previstas desde el punto de vista comercial apuntan a que en el futuro próximo las cotizaciones serán extremadamente bajas, seguramente afectando tanto a los competidores internacionales como a los productores locales de países importadores que tienen una estructura comercial más abierta, como es el caso de Chile. A partir de la década de los noventa, con la irrupción de Canadá como el más poderoso exportador de lentejas en el mercado internacional, que coincidió, además, con la época en que se firmó el acuerdo comercial entre Chile y dicha nación, en el cual las lentejas quedaron con arancel 0%, nuestro país perdió su condición de importante productor y exportador de lentejas del continente sudamericano. Hasta entonces sus áreas de cultivo generalmente fluctuaban entre 25 mil y 50 mil hectáreas y sus producciones a menudo se aproximaban a las 25 mil toneladas. Desde entonces, debido a la pérdida de rentabilidad del cultivo por la competencia canadiense, se produjo una fuerte contracción de las siembras nacionales de esta leguminosa y el mercado chileno pasó a ser altamente dependiente del abastecimiento externo, particularmente respecto a las provisiones procedentes de Canadá, que por este motivo son determinantes de las condiciones comerciales que enfrenta la producción local del rubro. Esto hace que en la actualidad el cultivo de lentejas en Chile se remite a siembras que fluctúan en torno a mil hectáreas anuales, concentradas principalmente en las regiones VII y VIII y algo menos en la IX, cuya producción, que frecuentemente no alcanza a superar las mil toneladas, cubre a lo más un 10% de los requerimientos del consumo nacional. Conforme a lo que se muestra en el gráfico 4, las importaciones de lentejas de los últimos ocho años fluctuaron entre 13.200 y 16.900 toneladas anuales, casi todas ellas de origen canadiense. Su valor varió desde US$ 4,9 a US$ 7,5 millones. En el último año estas importaciones llegaron a 15.325 toneladas, por un valor de US$ 7,2 millones. El precio CIF promedio de importación ha estado comprendido entre US$ 300 y US$ 515 por tonelada, apreciándose una tendencia a la disminución durante los últimos dos años, después del alto valor alcanzado en 2003. Esta última trayectoria obedece también al comportamiento de los precios en Canadá, previéndose que, conforme a las perspectivas de caída de estos valores, también disminuirá el precio promedio de importación durante el año 2006, afectando seguramente el comportamiento de las cotizaciones internas. En cuanto a este último aspecto, el gráfico 5 muestra que desde 2002 los precios internos se han movido entre $ 250 y $ 430 por kilo, habiendo permanecido sobre los $ 350 por kilo entre abril de 2003 y septiembre del año pasado. Después de esta fecha, sin embargo, bajaron bruscamente hasta menos de $ 300 por kilo a partir de noviembre de 2005, nivel en el que permanecen hasta ahora (febrero de 2006). Considerando las expectativas que se han formulado en función de las importaciones canadienses, estos valores podrían seguir disminuyendo en el transcurso de 2006, aproximándose probablemente a los más bajos niveles observados a comienzos del año 2002. Esta situación indudablemente afecta las perspectivas de rentabilidad del rubro. A pesar de todo y considerando especialmente que la producción interna, aunque escasa en relación a los requerimientos de la demanda nacional, se destina mayoritariamente a consumos localizados y nichos specíficos para lentejas de mayor calibre y con características particulares, se presume que el área de cultivo en la próxima temporada no experimentará grandes variaciones con respecto a las mil hectáreas que han sido habituales en los últimos años. Por otra parte, a pesar de la situación evidente de déficit de abastecimiento doméstico, cabe destacar que nuestro país no ha abandonado todavía su condición de exportador de esta leguminosa, aunque permanece en niveles bastante limitados. Sin embargo, el gráfico 6 muestra que después de cierto repunte e videnciado entre 1998 y 2003, cuando se llegó a exportar poco más de 100 toneladas, por un valor de US$ 60 mil, ha habido una etapa de retroceso de estas transacciones, las que en el último año llegaron solamente a 41 toneladas, por un valor de US$ 16 mil. De todos modos conviene destacar que tanto Argentina como Suecia se han mantenido como destinos estables de estas exportaciones, agregándose durante el último año algunos envíos incipientes a Costa Rica y España. Todos éstos son mercados en los que deberían explorarse las posibilidades de expansión del nivel de operaciones actual, de forma de intentar establecer un comercio más regular y de mayor volumen. Finalmente, a pesar de las bajas perspectivas comerciales que está ofreciendo actualmente el rubro, vale la pena abordar algunos aspectos técnicos que se han señalado como limitantes significativas para la eventual recuperación que podrían experimentar las siembras de lentejas en el país. Uno de estos aspectos sería la baja disponibilidad de semilla de buena calidad que facilite que se cubran extensiones de siembra bastante mayores que las actuales. Al respecto, las recomendaciones técnicas para conseguir los mejores resultados económicos apuntan a utilizar semillas preferentemente certificadas o al menos de variedades mejoradas, que sean menos susceptibles a los ataques de enfermedades tales como la roya y aseguren un mayor porcentaje de granos de tamaño grande. Entre las que recomienda INIA para estos efectos están Super Araucana INIA y RR-INIA, de las cuales esta última tiene alta resistencia genética a la mencionada roya. Dado que esta enfermedad ya es endémica en el secano costero, la difusión y uso de esta semilla permitiría la recuperación de las siembras de primavera en suelos de vega y la eliminación del uso de fungicidas para su control, según afirman especialistas en la materia. En todo caso, teniendo en cuenta la recomendación anterior, se debe tener presente que una de las razones del bajo uso de semillas de buena calidad en este cultivo es el alto costo de ésta, que a menudo supera en 3 o más veces el valor del producto final. Sin embargo, las diferencias en términos de composición de la producción, con porcentajes mayores de producto de 7 milímetros y más, y el menor efecto de enfermedades que reducen tanto los rendimientos como la calidad del producto, suelen compensar los mayores costos derivados del precio más alto de la semilla. Por otro lado, desde el punto de vista de la tecnología aplicada, también se ha señalado que es altamente recomendable efectuar siembras en hileras, que permitan un eficiente control de malezas, ya sea por medio de cultivadores o mediante el uso de herbicidas de preemergencia para controlar malezas de hoja ancha, y de postemergencia, para el control de malezas gramíneas. Mediante este sistema se consiguen beneficios que redundan en mayores rendimientos que compensan los eventuales mayores costos de las aplicaciones o de las labores de control. En definitiva, considerando las perspectivas comerciales menos propicias para el rubro, a través de la aplicación de la tecnología apropiada se estima que se pueden obtener mejores resultados económicos, que permitan mantener y recuperar este cultivo. Esto haría posible que muchos agricultores puedan contar con otro rubro importante para sus rotaciones, en particular en los secanos costeros e interior desde las regiones V hasta la IX, donde además se pueden ver beneficiados por los efectos de la fijación de nitrógeno que aportan los cultivos de leguminosas.

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