Coyuntura macrosectorial, mayo 2008.

Las alzas de precios son noticia de primera plana en todo el mundo.El petróleo volvió a encumbrarse a precios récords al superar la barrera de los 130 dólares por barril, desatando complejos movimientos en los mercados internacionales. La inquietud ante la escasez de crudo, debida al muy ajustado abastecimiento, impulsa los precios de la energía y, a través de ella, las alzas se contagian a otros productos.El dinamismo de las economías emergentes, particularmente China e India, ha generado incrementos en la demanda de materias primas, con el consecuente aumento en los precios. Para los productos con base en recursos renovables, las alzas de precios se traducen en incrementos en la producción, aunque esta respuesta no es inmediata.En el caso de los commodities agrícolas se agrega un factor adicional de presión en los mercados, proveniente de la demanda para producir biocombustibles. La competencia por los suelos agrícolas eleva los costos de producción, no sólo del maíz y las oleaginosas, principales cultivos destinados a bioenergía en Estados Unidos y Europa, respectivamente. La escalada de precios de los fertilizantes agudiza el incremento de los costos de producción.Hay quienes agregan los efectos del cambio climático, al que se asocian la fuerte sequía que afectó a Australia, las inundaciones en otras áreas y las heladas extemporáneas, entre otros fenómenos. Éstos perturbarían los procesos productivos y la oferta de bienes agrícolas.A su vez, algunos países exportadores aplican impuestos a las exportaciones o las limitan, para controlar las alzas en sus mercados internos, lo que acentúa el aumento en los precios internacionales. Nótese que los mercados mundiales de productos agrícolas se encuentran masivamente intervenidos y distan mucho de poder considerarse como competitivos. De hecho, las negociaciones de la Ronda de Doha de la OMC, que se iniciaron en 2001 con el propósito de liberalizar el comercio agrícola y ayudar a los países pobres a incrementar sus exportaciones, no han podido arribar a puerto. Los subsidios, las ayudas a los agricultores y las restricciones al comercio son bastante generalizados en el sector, particularmente en Japón, Europa y Estados Unidos.Contribuye también la devaluación del dólar, que hace repuntar los precios de los bienes en términos nominales, aunque no de manera uniforme.El panorama se complica aún más cuando la crisis inmobiliaria estadounidense remece los cimientos del sistema financiero internacional, los inversionistas buscan activos más seguros y la incertidumbre se instala en el sistema. La sensación de estar enfrentando una crisis alimentaria se ve agudizada por la crisis financiera global, que generó un éxodo de los inversionistas hacia los mercados de materias primas, como una forma de diversificar su cartera y mantener el valor de sus activos. Los especuladores pasan a desempeñar un rol crucial, volviendo más volátiles los precios.Entre las múltiples causas enumeradas para explicar el alza en el precio de los alimentos, hasta ahora el foco ha estado puesto en el ajustado abastecimiento, por la creciente demanda y algunos problemas coyunturales de oferta que empujaron la relación entre existencias y consumo hasta su nivel más bajo en muchas décadas. Sin embargo, la producción está reaccionando a los incentivos provistos por los altos precios. Las últimas estimaciones del Departamento de Agricultura estadounidense auguran, para la temporada 2008/09, una gran cosecha mundial de trigo, una producción de arroz que superará al consumo y permitirá reponer existencias, y una nueva caída en las reservas de maíz. Los precios internacionales de trigo han comenzado a bajar, el maíz y las oleaginosas permanecen en su trayectoria alcista y el precio del arroz se disparó en abril y mayo, llegando a niveles inimaginables hasta hace poco tiempo.En consecuencia, es posible establecer como hipótesis que los valores de los commodities agrícolas se han desacoplado, temporalmente, del balance de oferta y demanda, transformándose en catalizadores de fenómenos financieros internacionales.Independientemente del origen de las alzas, el impacto inflacionario y las consecuencias sociales se han extendido por todo el planeta.No obstante, es indudable que los altos precios de los commodities inducen a una reacción positiva, aumentando su disponibilidad. Como dijo Angel Gurría, secretario general de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE): “La manera de hacer frente al alza de los precios alimentarios no es a través del proteccionismo, sino abriendo los mercados agrícolas y liberando la capacidad productiva de los campesinos, que de forma repetida han demostrado que saben responder a los incentivos del mercado”. A su vez, Jacques Diouf, director general de la FAO anota que “éste es un momento único en la historia: por primera vez en veinticinco años existe un incentivo fundamental – los elevados precios alimentarios – para estimular el sector agrícola.”El aprovechamiento de los elevados precios supone mayores inversiones para estimular la producción y la productividad, tanto por parte del sector privado como del sector público. En este sentido adquiere gran importancia la inversión en investigación y desarrollo y extensión, aspectos en que Chile está en notoria desventaja en relación a países más avanzados.  En Chile la inflación de abril fue 0,4%, con lo que se acumuló un aumento de 8,3% respecto de igual mes de 2007. En los últimos doce meses los precios de los productos del grupo Alimentación experimentaron un incremento de 18,2%. La tasa anual de variación de precios de los bienes no transables alcanzó a 10,8%, casi el doble del 5,6% de los transables, lo que se explica, en gran medida, por la disminución en el valor del dólar. Los precios al por mayor y a productor anotaron incrementos de 9,7% y 10,7%, respectivamente. El índice de precios a productor agropecuario se elevó en cerca de 25% entre abril de 2007 y el mismo mes de 2008, lo que induce a pensar que aún no se han terminado de traspasar las alzas a los consumidores.Durante el primer trimestre de 2008 la economía creció 3,0%, respecto de igual período de 2007. La demanda interna se expandió a una tasa muy superior (8,3%), como resultado de un incremento de 5,7% en el consumo privado y de 15,5% en la formación bruta de capital fijo. Las exportaciones nacionales aumentaron 2,1% y las importaciones 14,5%, pese a lo cual se logró un superávit de cuenta corriente, que alcanzó a US$ 880 millones, alrededor de 1,9% del PIB. En enero - marzo de 2007 este excedente se situó en US$ 3.763 millones.Las cifras no son alentadoras para el sector agropecuario - silvícola, que creció 0,6% en el primer trimestre de 2008. El Banco Central informó que la fruticultura y la agricultura presentaron las mayores incidencias, seguidas por la actividad pecuaria. En tanto, la silvicultura registró una fuerte caída, lo que impactó negativamente sobre el resultado. Dicha caída de la actividad silvícola se explicaría por la menor producción de madera aserrable, luego del cierre de algunos aserraderos. Esto tuvo por causa una disminución de la demanda del producto, afectada por las condiciones adversas de los mercados externos. En contraste, la producción de madera pulpable registró un alto crecimiento, en línea con los buenos precios internacionales y la fuerte demanda de China. La producción frutícola registró un leve aumento, con desempeños dispares de las distintas especies, ya que el dinamismo de las especies destinadas a producción agroindustrial y el importante crecimiento de las exportaciones de frutas procesadas fueron contrarrestados por la caída de las exportaciones de fruta fresca y del consumo de los hogares. El subsector agricultura creció a una tasa superior al promedio del sector, como resultado del aumento de los cultivos anuales, entre los cuales destacaron trigo, raps, maíz y avena. El crecimiento del sector pecuario se sustentó en el incremento del beneficio de bovinos, porcinos y aves, y en el aumento de la recepción de leche en planta.

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Gumucio A., María Amalia (2008-06-03) Coyuntura macrosectorial, mayo 2008. [en línea].  (Consultado: ).
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