Perspectivas para lentejas

Introducción Es un hecho ya bastante conocido que en la actualidad el abastecimiento necesario para satisfacer la demanda nacional de lentejas está constituido casi en su totalidad por suministros externos, fundamentalmente provenientes de Canadá. Esto por cuanto el cultivo de esta legumbre se ha ido reduciendo fuerte y constantemente en los últimos diez años, hasta llegar a ocupar sólo poco más de mil hectáreas. Por lo anterior, el análisis de las perspectivas del rubro debe basarse fundamentalmente en la evolución del mercado internacional, observando especialmente lo que está aconteciendo con la producción y las exportaciones canadienses, que dominan ampliamente en el comercio internacional de este producto.Dicha baja, que resultó en una producción de 3,1 millones de toneladas, se debió principalmente a una fuerte reducción de productividad que se registró en Canadá, país que está llegando a representar entre el 20% y el 30% de la producción mundial y cuya cosecha de dicha campaña disminuyó en un 36% respecto a la del año anterior.Con tal incidencia este país indudablemente está siendo determinante en el comportamiento del comercio mundial de este producto. Por tal motivo, teniendo en cuenta la restricción de oferta que se produjo por su menor producción, en el transcurso del año 2002 los precios de exportación de las lentejas canadienses aumentaron, situación que se espera que se prolongue al año 2003.En el Cuadro 1 se resumen algunos antecedentes estadísticos y de perspectivas para la producción y el comercio exterior de lentejas de ese país, sobre cuya base podrían formularse las expectativas para el comportamiento del mercado nacional.Tal información permite apreciar que, después de la caída de los precios de exportación de las lentejas canadienses el año 2001, cuando se registró una de sus mayores cosechas, hubo un importante repunte de valores unitarios durante el año pasado, debido a los factores ya señalados, y se proyecta que en 2003 vuelvan a experimentar un incremento apreciable, principalmente por efecto de que en esta ocasión habrá, además, una importante reducción de superficie cultivada.En definitiva, el principal productor y exportador mundial de esta legumbre parecería estar regulando su oferta con el fin de estabilizar los precios internacionales, que en años recientes estuvieron afectados por el gran desarrollo que tuvo este cultivo en Canadá, llegando a afectar significativamente al resto de los países productores y exportadores.Las perspectivas, por consiguiente, son que habrá mayor estabilidad en el mercado internacional, favoreciendo un comportamiento de los precios que será más propicio para los productores.Las importaciones de lentejas para el mercado chileno, que provienen en un 99,9% de Canadá, han estado disminuyendo desde 1999, cuando alcanzaron un máximo de 18.400 toneladas, por un valor de US$ 5,6 millones, cuyo precio promedio, de US$ 302,6 por toneladas, fue el más bajo registrado en los últimos siete años. En el año 2000 y 2001 estas transacciones disminuyeron consecutivamente de 16.900 a 14.000 toneladas y los montos involucrados fueron de US$ 7,5 y US$ 4,9 millones, respectivamente. Los precios promedios aumentaron fuertemente en el año 2000, hasta US$ 446,4 por tonelada, volviendo a disminuir a US$ 350,3 por tonelada en 2001.En los diez primeros meses de 2002, las importaciones de lentejas han alcanzado un volumen de 13.636 toneladas, lo que apenas equivale a un 2,6% menos que todo lo importado el año anterior. Sin embargo, los montos de las importaciones son prácticamente coincidentes, de forma tal que los precios medios nuevamente subieron, hasta situarse en US$ 360 por tonelada, significando esto un alza de 2,8% respecto al promedio del año anterior.En definitiva se aprecia que los precios medios de importación de lentejas a Chile de alguna forma están siguiendo el comportamiento previsto para los precios internacionales, en particular para los precios de exportación de lentejas canadienses. En este sentido, las expectativas de comportamiento pronosticadas para el año 2003 hacen suponer que nuevamente aumentarán los precios de importación de lentejas al país. Si a ello se agrega el comportamiento reciente del valor de la divisa estadounidense, en la que se basan estas importaciones, es indudable que los precios domésticos deberían experimentar un alza bastante significativa. Por lo demás, como lo muestra el gráfico 1, la evolución reciente de los precios internos al por mayor ha estado reflejando las consecuencias de ambos factores, al verificarse un alza real de casi 10% entre los valores de noviembre de este año y los de igual fecha del año anterior. En síntesis, las expectativas económicas formuladas para el rubro en el próximo período de comercialización son mejores que las de años anteriores, teniendo en cuenta que los suministros externos deberían experimentar una importante alza de precios.Los antecedentes disponibles del INE indican que, tras las caídas de siembras de 39,8% y de 16,7% que se registraron en las temporadas 2000/01 y 2001/02, con lo que se llegó a cubrir solamente 1.320 ha con su cultivo en esta última campaña, la menor marca observada en toda la historia del rubro, en el año 2002/03 el área de cultivo se habría estabilizado en la misma cifra de la campaña anterior, consolidando la situación de deterioro que venía registrando el rubro desde hace algún tiempo.Al margen de lo anterior, en la pasada temporada 2001/02 se registró una importante caída de rendimientos, lo que hizo que la producción bajara en un 38,3%, consiguiéndose cosechar solamente 632 toneladas, conforme a los resultados de la encuesta del INE. Ésa es por mucho la menor cifra de producción que se ha observado durante más de 70 años de historia del cultivo en el país.Consiguientemente, si se considera que en los dos últimos años también han disminuido las importaciones de este producto, los suministros totales al mercado local han disminuido en alrededor de 30% en estos dos últimos años, repercutiendo, probablemente, en una baja de similar magnitud del consumo nacional.Así se aprecia, que además de la reducción en la siembra en el país, consecuencia de la competencia externa, se está perdiendo la costumbre de consumo de esta legumbre, a pesar de que sus precios a consumidor han bajado notablemente durante el último tiempo.En la práctica, actualmente el cultivo de lentejas en Chile se encuentra reducido a pequeñas áreas con condiciones propicias y de escasas alternativas productivas de la VII y la VIII regiones, donde la producción se comercializa principalmente a través de mercados locales para consumidores que privilegian las características de tamaño, color y sabor de la lenteja chilena. Este mercado de alguna forma funciona en forma independiente de la oferta externa, fijándose valores cercanos a los $ 400 a $ 500 por kilo en los casos del lentejón de 6 a 7 milímetros.Uno de los sectores identificados de dicha producción local es la comuna de Chanco, en la costa de la VII Región, donde las ventas de verano a turistas que concurren a los balnearios cercanos consumen el grueso de la oferta del sector, estableciéndose precios similares a los señalados para las lentejas seleccionadas de 7 milímetros, que en dicha zona y bajo la tecnología difundida por el INIA a pequeños productores constituyen más del 70% del volumen de la cosecha.Por otra parte, se estima que el cultivo tiene un costo aproximado a $ 270.000 por hectárea, de modo que se obtiene un margen razonable, considerando que con dicha tecnología en la zona habitualmente se están obteniendo rendimientos superiores a 14 quintales por hectárea. En todo caso las posibilidades de expansión de estos cultivos en dichas zonas están limitadas por el volumen de la demanda local que se produce en determinadas épocas del año, de forma tal que se prevén escasas perspectivas de crecimiento del cultivo.Debido a las condiciones de mayor escasez prevalecientes en el mercado mundial, que determinarán un incremento de los precios internacionales durante el año 2003, los costos de las importaciones de lentejas para satisfacer los requerimientos del mercado nacional también aumentarán. Por ello, y como consecuencia también del incremento del valor del dólar, el precio interno de las lentejas debería permanecer firme, si es que no se producen grandes alzas de producción. Al margen de la tendencia reciente de baja del consumo, este comportamiento sin duda repercutirá en un mayor deterioro de la demanda, previéndose que las importaciones nuevamente se reducirán.

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