Resultados y perspectivas de la temporada agrícola para leguminosas de grano seco

Según los antecedentes disponibles del INE, el 82,3% de dicha área de cultivo correspondió a variedades destinadas al consumo interno, que están representadas principalmente por los porotos Tórtola. Esta superficie también experimentó una variación de 2,4% respecto a la temporada anterior, alcanzando 21.810 hectáreas.La distribución de estas siembras de porotos para consumo interno fue desde la IV hasta la IX Región, logrando su mayor concentración en la VII Región, donde se registró el 56% del total sembrado. Otro 16,1% se ubicó en la VI Región y un 14%, en la VIII, en tanto que en la IX Región se sembró un 7,7% y el 6,3% restante, entre la IV Región y la Metropolitana.Hubo también 4.690 hectáreas, equivalentes al 17,7% de la superficie total, que se sembraron con variedades para exportación, principalmente porotos negros. Esta área de siembra experimentó un incremento de 2,6% respecto a la temporada anterior y su distribución geográfica fue desde la V Región hasta la VIII Región, concentrándose en un 53,1% en la VII Región y en un 35,6% en la VIII Región. Otro 6% estuvo en la V Región y el resto se distribuyó en pequeños porcentajes entre las regiones Metropolitana, VI y IX.En materia productiva, las cifras oficiales disponibles del INE indican que la cosecha total de la temporada 2003/04 aumentó sólo un 1,7% respecto a la de la temporada anterior. Este menor incremento de la producción respecto al de la superficie cultivada se debió a que el rendimiento promedio experimentó una disminución de 1,7%: desde 18,5 a 18,4 quintales por hectárea. La información proporcionada por dicho organismo indica que la menor productividad observada habría afectado por igual a porotos de consumo interno y a los de exportación, registrándose rendimientos de 17,5 y 22,3 quintales por hectárea, respectivamente, de forma tal que las producciones correspondientes fueron de 38.255 y 10.460 toneladas, aproximadamente.Sobre la base de esta información se advierte que el volumen de la oferta para el mercado nacional es sólo levemente superior al de la temporada anterior y, probablemente, no generará un alivio significativo sobre la situación de estrechez de suministros que ha prevalecido en el mercado durante el último tiempo, factor que ha repercutido en un alto nivel observado recientemente en los precios de este tipo de porotos.Respecto a este último particular, en el Gráfico 2 se puede apreciar que a fines del año pasado y en los primeros meses de 2004, por efecto de las restricciones de oferta ya mencionadas, los porotos Tórtola alcanzaron su máximo valor real promedio de los últimos cuatro años, registrándose niveles de precios promedios cercanos a los $ 600 por kilo, sin IVA. Después de ello, y probablemente debido al volumen disponible en el mercado proveniente de la nueva cosecha, hubo una disminución hasta unos $ 500 por kilo, sin IVA. Sin embargo, estos precios aún se mantienen en un alto nivel respecto a los de años anteriores, situación que se explica básicamente porque el abastecimiento continúa siendo relativamente restringido en relación a los requerimientos de la demanda, sobre todo considerando que los niveles de existencias han disminuido considerablemente durante estos dos últimos años. Por este motivo se prevé que estos precios todavía pueden mantener un nivel elevado en lo que resta del presente año, constituyéndose en un importante incentivo para seguir estimulando las siembras de este cultivo.En lo que se refiere a las variedades para exportación, la mencionada cosecha de cerca de 10.500 toneladas que se ha estimado para esta oportunidad implica que habrá una disponibilidad ligeramente superior a la del año 2003 para este propósito, por lo que probablemente las operaciones de comercio exterior no experimentarán una gran variación, sobre todo considerando que las existencias acumuladas han disminuido apreciablemente en este último tiempo, de forma tal que no se advierte la existencia de un volumen significativo de oferta que pueda ser utilizado con este fin.Por otro lado, conforme a lo que se puede apreciar en el Cuadro 1, es interesante destacar que desde 1999 estas exportaciones han estado fluctuando en torno a 10 mil toneladas, después de haber experimentado una fuerte y casi constante contracción respecto a los volúmenes exportados en los años precedentes, cuando estas cifras eran considerablemente superiores, llegando a ser incluso tres veces más altas sólo cuatro años antes (1995).Probablemente este comportamiento se relaciona con la disminución de precios promedio de exportación que se ha estado observando durante este período, factor que se habría constituido en un desincentivo de las siembras nacionales de este tipo de porotos. Los antecedentes sobre el particular indican que el precio FOB promedio de exportación ha disminuido desde un nivel cercano o superior a US$ 650 por tonelada registrado entre 1995 y 1999 a valores generalmente inferiores a US$ 450 por tonelada que se han observado en estos últimos cuatro años. Indudablemente este comportamiento ha repercutido en que los precios a productor de los porotos negros en el país se hayan mantenido en rangos bastante bajos en este último tiempo, registrándose valores del orden de $ 200 por kilo, sin IVA desde marzo del año pasado. Estos niveles de precios resultan poco atractivos para la mayoría de los productores del rubro, lo que explica en gran medida las restricciones de siembras que se han observado durante los últimos años.Por otro lado, también es importante resaltar que las exportaciones de estos últimos cuatro años se han concentrado casi exclusivamente en el mercado venezolano, después de que Brasil dejara de adquirir porotos en nuestro país a partir de 1999. Desde entonces este último país ha sido abastecido prioritariamente por suministros propios y por otros proveedores sudamericanos, principalmente la Argentina, país que, a raíz de la devaluación de su moneda, ha experimentado una significativa ganancia en competitividad respecto a los otros proveedores, a los que prácticamente ha dejado fuera de mercado.En síntesis, el resultado de la última temporada agrícola indica que, a pesar de contar con perspectivas económicas relativamente favorables, los porotos tuvieron u n incremento relativamente bajo de la superficie cultivada, tanto en lo que se refiere a variedades de consumo interno como en aquéllas de exportación. La cosecha, por su parte, habría aumentado sólo un 1,7% respecto a la temporada anterior, debido a que los rendimientos promedio habrían disminuido levemente, aunque durante el período de desarrollo del cultivo prevalecieron condiciones meteorológicas relativamente favorables y, en general, se aplicaron las tecnologías adecuadas.En materia de precios, a raíz de los bajos suministros de los últimos años y del agotamiento de las existencias, los valores de las variedades para mercado interno han llegado a niveles bastante elevados, constituyéndose en un importante incentivo para el incremento de siembras de la temporada 2004/05. Las variedades para exportación, como se mencionó, mantuvieron los bajos precios que las han caracterizado durante los últimos cuatro años, principalmente debido a que son altamente dependientes de la competencia con Argentina, que está muy favorecida por el bajo valor que tiene actualmente su moneda. En todo caso, el nivel de exportaciones se mantiene en torno a las 10 mil toneladas, que es aproximadamente el volumen de la cosecha de este tipo de porotos, destinándose esencialmente estas exportaciones al mercado venezolano, apreciándose precios FOB promedio de exportación del orden de US$ 450 por tonelada. Debido a los altos valores de los porotos para mercado interno observados especialmente durante el último año agrícola, se espera que en la temporada 2004/05 se produzca un importante incremento de sus siembras. Sin embargo, parece aconsejable recomendar cierta cautela respecto a esta decisión de los agricultores, por cuanto si este incremento redunda en un significativo excedente de producción por sobre la capacidad de consumo del mercado nacional, como ha ocurrido en el pasado, seguramente desde comienzo del próximo año estos precios experimentarán una fuerte reducción, afectando seriamente la rentabilidad del rubro.En cuanto a los porotos de exportación no se esperan variaciones apreciables de las siembras, por cuanto sus precios permanecen relativamente bajos. Tampoco habría cambios significativos en los volúmenes exportados, teniendo en cuenta que la disponibilidad para este fin seguirá siendo limitada. El área de cultivo de lentejas de la última temporada presentó un incremento de 12,1% respecto de la anterior, llegándose a cubrir esta vez 1.020 hectáreas, según los antecedentes proporcionados por el INE.Si bien la variación en términos absolutos es de sólo 110 hectáreas más que en 2002/03, significa un cambio importante en la tendencia hacia la desaparición que venía exhibiendo este cultivo desde hace más de cinco años. Desde 1997/98 ésta es la primera vez que la superficie sembrada de esta especie experimenta un incremento respecto a la temporada anterior, revirtiendo la mencionada tendencia aceleradamente decreciente del nivel de actividad del rubro en el país.El mayor aumento del área de cultivo se ha producido en la VIII Región, en la cual, al llegarse a 700 hectáreas de siembra, hubo una variación de 18,6% respecto a la temporada anterior. En la VII Región, donde se cultivaron 220 hectáreas, hubo un incremento de 4,8%, en tanto que en la IX Región se registró una disminución de 9,1%, sembrándose solamente 100 hectáreas.Con seguridad el impulso que han tenido estas siembras recientemente se debe en gran medida al mejoramiento que han experimentado los precios reales de estas legumbres en el mercado nacional, que se traduce en mejores expectativas de rentabilidad para los productores.El Gráfico 3, que representa los precios reales de lentejas al por mayor que recopila el INE, es elocuente al respecto, ya que demuestra que desde inicios de 2002, con algunos altibajos intercalados, estos valores han estado aumentando considerablemente, habiendo alcanzado su máximo nivel de los últimos cuatro años entre fines de 2003 y comienzos de 2004, cuando se mantuvieron bordeando los $ 400 por kilo. Ese nivel de precios no se observaba en el país desde el año 1994, a partir de cuando habían descendido casi constantemente hasta situarse en torno a los $ 250 por kilo que muestra el Gráfico 3 entre los años 2000 y mediados de 2002, aproximadamente.Otras fuentes de información, como la Secretaría Regional Ministerial de Agricultura de la VII Región, que recopila antecedentes a nivel de esta importante zona productora, ratifican la tendencia al aumento de los precios ya señalada. Según esta fuente, aunque por algunos años, especialmente entre el 2000 y el 2002, no se registraron cotizaciones debido a que no hubo una comercialización regular de este producto, a partir de marzo de 2003 ya hubo información relativamente consistente, registrándose valores del orden de $ 500 por kilo para lentejas de 7 milímetros. Se estima que en 2004 dicha cifra podría ser incluso superior a los $ 600 por kilo para esta categoría, con lo que de alguna forma queda reafirmada la evolución presentada en el Gráfico 3.Teniendo en cuenta que el consumo chileno de lentejas actualmente se cubre con más de 90% de suministros externos, indudablemente que esta variación de los precios internos se asocia básicamente al comportamiento que han tenido las cotizaciones internacionales, en particular el valor unitario promedio que han tenido las lentejas que se han importado al país. Al respecto es importante señalar que, mientras entre 1998 y 2002 el precio promedio de importación de esta legumbre regularmente varió entre US$ 300 y US$ 380 por tonelada, llegando excepcionalmente a los US$ 440 por tonelada en el año 2000, en 2003 esta variable llegó a US$ 514 por tonelada, reflejando una condición de mayor estrechez en el mercado internacional. Hay expectativas de que estos valores continuarán elevados, no obstante que en el primer cuatrimestre del año en curso han disminuido hasta unos US$ 470 por tonelada.Sobre el particular cabe precisar que Canadá, cuyas exportaciones cubren más del 40% del comercio mundial de lentejas, ha estado en una etapa de regulación de su oferta internacional, luego de haber sobresaturado el mercado en años recientes. En efecto, después de haber expandido rápidamente sus siembras hasta hace unos tres años, en la actualidad se mantiene sembrando menos de 600 mil hectáreas, con lo que su nivel de producción más controlado ha facilitado la recuperación de las cotizaciones internacionales. En la práctica se espera que este comportamiento continúe en el futuro cercano, evitándose situaciones de abundancia mundial que recientemente mantuvieron los precios internacionales fuertemente deprimidos. Por tal motivo se prevé que los precios promedios de importación de lentejas a Chile continuarán dentro de los rangos observados recientemente, pronosticándose que, aunque posibles dentro de períodos relativamente breves, es poco probable que vuelvan a registrarse valores inferiores a los US$ 430 por tonelada por períodos más o menos prolongados. En términos generales se espera que este promedio se sit& uacute;e entre US$ 450 y US$ 500 por tonelada, esto es en torno a los valores registrados durante el primer cuatrimestre del presente año. Considerando los precios atractivos que se han estado registrando a nivel de productor durante el último bienio y apreciándose, a raíz de ello, un renovado interés de los agricultores para volver a incursionar en el rubro, es perfectamente predecible que en la temporada 2004/05 el área de cultivo de lentejas en el país experimentará una considerable recuperación, previéndose incluso que pudiera llegar a duplicarse o triplicarse el registro del año agrícola 2003/04. No obstante, se advierte que un factor que podría limitar esta expansión sería la escasez de semilla de calidad de esta especie que aún se percibe en el país.Sobre este aspecto vale la pena hacer la advertencia que el uso de semillas de mala calidad, especialmente si son de calibres pequeños, probablemente resultará en la obtención de una cosecha menos demandada por el mercado, afectando el comportamiento futuro de los precios a productor. Por ello la recomendación en este caso apunta a evitar siembras con ese tipo de materiales, procediéndose a realizarlas sólo cuando se disponga de semillas adecuadas. Bajo estas circunstancias se prevé que el comportamiento continuará siendo favorable en función de la evolución reciente del mercado internacional. El área de cultivo de garbanzos de la temporada 2003/04 experimentó una disminución de 3,9% respecto a la del ejercicio anterior, lo que equivale a 150 hectáreas menos. Sin embargo, de todos modos se mantuvo entre 3.500 y 4.000 hectáreas, tal como viene ocurriendo desde hace cinco años, conforme a lo que puede apreciarse en el Gráfico 4.Lo anterior indica que se ha llegado a una etapa de relativa estabilización de este cultivo, luego de la abrupta caída experimentada durante la segunda mitad de la década pasada.A pesar de la disminución total, en el Gráfico 5 puede observarse que la mayor parte de las regiones productoras de esta leguminosa exhibieron incrementos de superficie cultivada durante la última temporada, con excepción de la IX Región, donde este cultivo nuevamente tendió a tener una muy baja representatividad, al experimentar una fuerte contracción de 360 hectáreas, que obviamente sobrepasan la disminución total.La disminución en este caso puede atribuirse en gran medida a la existencia de otros cultivos, como el lupino, que están teniendo una interesante proyección en la zona.En materia productiva, la menor superficie cultivada se ha traducido en una baja de similar porcentaje de la cosecha, toda vez que el rendimiento promedio se mantuvo en 8 quintales por hectárea. Lo anterior haría suponer que los suministros externos se mantendrían a lo menos en alrededor de un 30% del volumen de la demanda interna, tal como venía observándose en los tres últimos años, pero en los primeros cuatro meses del año en curso el volumen importado ha bajado a menos de la mitad de lo que se registró en 2003 en igual lapso, comportamiento que haría uponer que habrá una importante reducción del consumo doméstico.En todo caso, durante este lapso normalmente se han estado registrando menos del 20% de las importaciones totales del año, de modo que durante el resto del año 2004 todavía podrían verificarse transacciones de importantes volúmenes que hagan materializar la percepción señalada.De todas formas cabe hacer notar que las importaciones del año en curso se han estado realizando a precios promedios sustancialmente superiores a los de los cuatro años anteriores, alcanzando una cifra superior a US$ 700 por tonelada.Si este comportamiento continúa en el resto del año y el valor del dólar no experimenta reducciones apreciables respecto a su valor actual ($ 640 por dólar, aproximadamente), es indudable que puede repercutir en un alza significativa del precio interno de esta legumbre, valor que normalmente en los últimos años ha estado fluctuando dentro de un rango comprendido entre $ 250 y $ 330 por kilo. Se prevé que por este efecto el precio interno podría llegar a superar los $ 450 por kilo en los próximos meses.No obstante ello, debido a la proximidad de la época de siembra es probable que este efecto aún no tenga repercusiones importantes sobre las siembras de la temporada 2004/05, ya que probablemente los productores no alcanzarán a percibir esta perspectiva favorable antes de tomar sus decisiones. Por ello se estima que el área cultivada se mantendría aproximadamente en los mismos niveles de los últimos años. Según los antecedentes del INE, las siembras de lupino de la temporada 2003/04 se incrementaron en un 21,8% respecto a las de la temporada anterior, alcanzando a 19.150 hectáreas. Este es el segundo incremento consecutivo que experimentan las siembras de estas especie, marcando un claro período de recuperación.Las estimaciones sobre la composición de estas siembras indican que habitualmente hay alrededor de 6 mil hectáreas sembradas con lupino amargo, que se utiliza en consumo humano y se destina principalmente a la exportación.Las siembras de lupino dulce, por su parte, son bastante más fluctuantes y corresponden a la diferencia entre el total y las 6 mil hectáreas ya señaladas de lupino amargo. El destino de esta producción es básicamente el consumo animal, esencialmente dentro del mercado interno. Por ello puede deducirse que el incremento de las siembras totales de estos dos últimos años se ha debido a una expansión de este cultivo de lupino dulce que actualmente está contando con una importante y expansiva demanda de parte de la industria de alimentos para salmones.La causa de esta mayor demanda por lupino dulce es la relativa escasez que se está observando en el abastecimiento de harina y aceite de pescado, lo que está repercutiendo directamente en la evolución de su precio, así como en el de sus sustitutos, tales como la soya en sus diversas formas utilizadas en alimentación animal, y sobre el propio lupino dulce.Debido a esto, desde hace un par de temporadas en la zona productora de la IX Región, pero extendiéndose también hasta la X Región, han surgido contratos de siembra de lupino dulce ofrecidos principalmente por la empresa Avelup, con condiciones que han favorecido esta expansión. Debido a la escasez citada de otras materias primas utilizadas en alimentación animal y al incremento del interés por utilizar lupino dulce, su precio de mercado ha estado incrementándose c

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Autor(es):
Banfi P., Silvio
Fecha de Publicación:
Junio 2004
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Autor(es):
Ministerio de Agricultura
Fecha de Publicación:
Segundo Semestre 1996
Informe de temporada del sector agropecuario y forestal. Resultados de 1998/99 y perspectivas para 1999/2000
Autor(es):
Gámez B., María Eugenia
Fecha de Publicación:
Primer Semestre 1999