Temporada agrícola para leguminosas: resultados y perspectivas

1. Porotos Resultados 2002/03 Una nueva disminución, esta vez de 8,2%, tuvo durante la última temporada el área Total de cultivo de porotos para consumo seco en el país. En esta oportunidad se llegó a cubrir solamente 25.870 hectáreas, lo que significa que se vuelve a batir el récord en cuanto a materializar la menor área de cultivo de esta especie de los últimos setenta años.Conforme a los antecedentes mostrados en el Gráfico 1, esta disminución se originó en una baja de 2,9% que presentó la superficie de porotos de consumo interno, de los cuales se sembraron 21.300 hectáreas, y en una caída de 27% que tuvieron las siembras de variedades de exportación, que, después de la recuperación del año anterior, volvieron a disminuir en esta última temporada, situándose en 4.570 hectáreas.En el primer caso, la continuación de la baja de siembras probablemente fue consecuencia de una respuesta rezagada a los bajos precios registrados hace dos temporadas, principalmente en el caso de la variedad Tórtola, que es la de mayor volumen de comercialización en el país. Esa situación significó una fuerte contracción del cultivo durante la temporada 2001/02, pero como el período de bajos precios se prolongó prácticamente hasta el primer trimestre de 2002, la recuperación verificada posteriormente, que podría haber influido en las decisiones definitivas de siembra adoptadas en la primavera pasada, aparentemente no alcanzó a provocar el estímulo suficiente como para incidir en un incremento de siembras de estas variedades. Tal vez la acumulación de existencias que se detectaba en el mercado antes de las siembras también influyó en la cautela con que los productores determinaron sus siembras de esta última temporada.En cuanto a las variedades de exportación, principalmente representadas por los porotos negros, aparentemente el alza de precios registrada desde el segundo semestre del año 2001, que fue la que indujo la recuperación de la temporada pasada, no tuvo la magnitud necesaria como para seguir incentivando estas siembras. Más bien fue una recuperación moderada de los precios que no entusiasmó a los agricultores por seguir incrementando las siembras en esta última temporada. Por otra parte, influyó también la incertidumbre existente en este caso debido a la dependencia de Chile con respecto a las variaciones de oferta de otros proveedores latinoamericanos, particularmente Argentina.La evolución reciente de los precios reales de las tres principales variedades de porotos secos del mercado chileno puede observarse a través del Gráfico 2. Allí se puede apreciar que, después de la reciente cosecha, los precios de los porotos Tórtola han experimentado un importante incremento en los últimos dos meses, recuperándose de la fuerte caída que exhibieron durante el año 2001 y de cierta estabilidad relativa que mostraron durante el año 2002.Tal comportamiento sin duda está reflejando una situación de mayor estrechez de oferta en el mercado que probablemente repercutirá en una evolución ascendente de estos valores a corto plazo. En el hecho recientemente se ha informado de cotizaciones al por mayor en zonas productoras (VII Región) superiores a $ 600 por kilo para esta variedad, presumiéndose que en el transcurso del resto del año 2003 podría llegar a sobrepasar los $ 750 por kilo, uno de los mayores niveles registrados en la historia del rubro de los últimos doce años (años 1990, 1991 y 1995).Los porotos Hallados Alemanes, por su parte, recientemente han visto deteriorada su estabilidad, luego del repunte que habían exhibido durante el año pasado, a fines del cual incluso llegaron a superar el valor unitario de los porotos Tórtola. En los últimos dos meses se han situado en niveles promedios del orden de $ 230 a $ 240 por kilo, descendiendo en un 18% respecto al valor del año pasado en igual mes. Es probable que este comportamiento se relacione con la evolución de su demanda en el mercado internacional, donde se estarían notando bajos requerimientos de mercados tradicionales para ellos, como algunos de los países latinoamericanos.Una situación similar estaría verificándose para los porotos negros, que se destinan mayoritariamente a la exportación. Sus precios medios, que habían experimentado una atractiva recuperación durante el año 2002, han disminuido notoriamente durante los últimos dos meses, situándose actualmente en torno a los $ 165 por kilo, como promedio. Este comportamiento se asocia con la evolución reciente del mercado internacional, donde las ofertas por anticipado y a bajos precios de porotos negros argentinos de la cosecha de la última campaña habrían jugado un rol fundamental, afectando la trayectoria de las exportaciones chilenas.Los antecedentes disponibles sobre comercio exterior de este producto indican que luego del repunte de volúmenes y precios del año pasado, que se aprecia en el Cuadro 1, se ha verificado una importante caída de transacciones y de precios durante el primer trimestre del año 2003 en relación a igual período del año anterior.Las exportaciones del primer trimestre de 2002 llegaron a un Total de 1.083 toneladas, con un valor de US$ 624 mil, y estuvieron destinadas principalmente a los mercados de Venezuela, Argentina, Haití y Estados Unidos. En el mismo lapso del año en curso se han exportado solamente 32,5 toneladas, por un monto de US$ 15.700, destinadas a los mercados de Portugal, Uruguay y Eslovenia, no registrándose transacciones con los países anteriormente señalados. Adicionalmente, el valor unitario promedio de estas exportaciones ha bajado desde US$ 576,5 a US$ 484,4 por tonelada, lo que indudablemente es ilustrativo de la debilidad que está mostrando el mercado internacional a raíz de las ofertas a bajos precios mencionadas.En relación a estas transacciones, es interesante destacar que Venezuela básicamente es importador de porotos negros desde nuestro país (97% del volumen exportado a este mercado en 2002 fue de estas variedades) y, dado que no ha efectuado importaciones de porotos chilenos durante el primer trimestre de 2003, probablemente porque se está abasteciendo de Argentina, su comportamiento sin duda ha repercutido en la evolución señalada de estos porotos en el mercado nacional.Un efecto similar estaría verificándose en los porotos Hallados Alemanes, que durante el año pasado tuvieron importantes incrementos de exportaciones al mercado de Estados Unidos (aproximadamente el 50% del volumen exportado a este mercado en el año 2002 fue de porotos Hallados Alemanes y otro 50% de porotos negros). En 2002 Estados Unidos fue el segundo destino exportador de esta especie, no apareciendo antes entre los clientes significativos de Chile, pero en el primer trimestre de este año no se ha presentado demanda de este país.Estas situaciones son las que explican en gran medida la disminución reciente de precios de estas variedades, mientras que el precio del poroto Tórtola ha estado subiendo, estimulado por el déficit de oferta en relación a su demanda, constituida básicamente por el mercado interno.La situación comercial descrita hace suponer que durante el año 2003 seguirán evolucionando favorablemente los precios de las variedades de consumo interno, particularmente de los porotos Tórtola, lo que sin duda estimulará sus siembras en la próxima temporada. Las otras variedades, debido a su evolución reciente de precios, probablemente disminuirán sus siembras en la temporada 2003/04, aunque posiblemente esta caída será inferior al incremento de las anteriores, de forma tal que, en conjunto, cabría esperar un aumento de la superficie sembrada con esta especie.En materia de exportaciones, la debilidad mostrada recientemente por el mercado internacional para las variedades exportadas por Chile hace suponer que al final del año se registrará una importante disminución de los volúmenes exportados. No obstante, de todos modos se tienen expectativas de que, en lo que resta del año, podrá verificarse alguna recuperación de los mercados latinoamericanos tradicionales.A pesar de las mejores perspectivas comerciales que se habían formulado para las lentejas a fines de la campaña precedente, según los antecedentes del INE el área cultivada con esta especie en la última temporada fue solamente de 910 ha, disminuyendo en un 17,3% respecto a la superficie de la temporada anterior y reduciéndose nuevamente la marca mínima registrada en la historia de este rubro.Durante los últimos años, este cultivo se ha ido reduciendo paulatinamente hasta casi desaparecer, salvo en algunos pequeños sectores bastante específicos de pequeña agricultura de las regiones VII y VIII, donde se le cultiva más que nada para el abastecimiento local y eventualmente como complemento de otras actividades agropecuarias, especialmente considerando la utilidad nutricional que tiene la paja de lenteja para la alimentación de animales domésticos. Este comportamiento parece responder más a la pérdida de costumbre de realizarlo, asociado también a la escasez de semilla que se ha ido generando por esta situación, antes que a los estímulos económicos que pueda ofrecer el mercado. De aquí que no se registren repuntes significativos de su nivel de actividad, a pesar de que ocasionalmente se aprecian ciertas condiciones comerciales que podrían favorecerlo. Por otro lado, el bajo volumen de la oferta nacional ha determinado que el consumo interno dependa en más de un 90% de los suministros externos, provenientes principalmente de Canadá, país que prácticamente ha llegado a dominar el 50% el comercio mundial de este producto. En el año 2002 las importaciones chilenas de lentejas llegaron a 15.700 toneladas, incrementándose en 12,3% respecto al volumen internado en el año anterior. El valor de estas importaciones ascendió a US$ 5,8 millones, apreciándose un alza de 5,4% en el precio promedio de importación, que esta vez se ubicó en US$ 370 por tonelada. Esta última variación, junto al alza experimentada por el valor del dólar en el último tiempo, han hecho que, después de largo tiempo, comiencen a observarse cotizaciones regulares de esta legumbre en zonas productoras, con valores relativamente atractivos, sobre $ 400 por kilo. Extraoficialmente incluso se ha informado que por el lentejón de 7 mm y más se ha estado pagando entre $ 600 y $ 700 por kilo, nivel que sin duda constituye un valor atractivo para este rubro. Todo indica, en consecuencia, que el mercado se encuentra más estabilizado que en años anteriores y que el producto importado se está aproximando a un valor de competencia de $ 400 por kilo, aproximadamente. Respecto a este último, también se ha informado que ha disminuido su calidad (calibres chicos y producto con altos niveles de suciedad), lo que también está haciendo que las preferencias se inclinen más por el producto nacional, mejorando su cotización.Aunque el mercado nacional de lentejas probablemente continuará con condiciones comerciales relativamente propicias para los agricultores, debido a la situación descrita respecto al tipo de respuesta que se está produciendo frente a los estímulos económicos, se presume que es poco probable que las siembras de esta legumbre puedan experimentar variaciones significativas respecto a su deprimido nivel actual. Un eventual repunte de su nivel de actividad en la temporada 2003/04 posiblemente llevará a que se llegue a cubrir entre mil y dos mil hectáreas sembradas, con lo que todavía se continuaría con muy poca influencia sobre el abastecimiento de la demanda doméstica. Se considera improbable que en el corto plazo este cultivo pueda volver a superficies del orden de 10 a 12 mil hectáreas, como ocurrió en un pasado relativamente reciente. La situación internacional, por su parte, indica que podría haber cierta contracción de las siembras en Canadá, país que en su condición dominante del comercio mundial de esta legumbre ejerce una fuerte influencia sobre las variaciones de precios. En consecuencia, debido a dicho pronóstico podría preverse un incremento de los precios internacionales de lentejas. Sin embargo, no se espera que estas variaciones sean de una magnitud tal que incidan en una significativa alza de precios internos que nuevamente haga rentable y atractivo este rubro para el agricultor nacional. Más bien se espera que haya un incremento relativamente poco significativo del valor unitario de las importaciones, con la correspondiente influencia sobre el precio interno, teniendo en cuenta también las fluctuaciones del tipo de cambio. En materia de importaciones, se prevé que el país seguirá adquiriendo entre 14 y 16 mil toneladas anuales de lentejas de Canadá. Un repunte de 18,5% experimentó el área de cultivo de garbanzos durante la última temporada, llegando a ocupar una superficie de 3.840 ha, según los últimos antecedentes disponibles del INE.Esta variación se produjo luego de que en la temporada anterior se había registrado una disminución de 23,4%, que interrumpió una etapa de recuperación de este cultivo en el país, la que se venía verificando a través de las dos campañas precedentes. Al respecto hay que recordar que en 1998/99 se había llegado al nivel de actividad más bajo de la historia de este rubro, con sólo 2.266 ha. En la práctica, el repunte mencionado podría estar significando una nueva iniciación del proceso de reposición de este cultivo, aunque todavía no se ha logrado llegar al nivel de siembras de la temporada 2000/01.Respecto a este repunte resulta interesante destacar que básicamente se ha venido produciendo en la zona sur del país, como se puede apreciar en el Gráfico 3. Específicamente en las regiones VIII y IX, donde anteriormente el nivel de actividad prácticamente se había reducido a su mínima expresión, en la última temporada se registraron incrementos apreciables de superficie cultivada de garbanzos, compensando incluso algunas variaciones negativas que se produjeron en algunas de las regiones de más al norte. Tal comportamiento hace suponer que este cultivo podría volver a constituirse en una alternativa de cierto interés para la agricultura de la zona sur del país, donde las opciones agrícolas generalmente se encuentran limitadas.Por otro lado, en materia de cobertura del consumo nacional, el Gráfico 4 ilustra que la producción doméstica está siendo responsable de satisfacer cerca del 70% de los requerimientos de la demanda nacional, en tanto que las importaciones responden por el otro 30%, habiendo prácticamente desaparecido las exportaciones.En materia de importaciones, se aprecia que en 2002 hubo un incremento de 38% de volúmenes importados respecto al año anterior, advirtiéndose que el 80% de estos suministros provino de Canadá, proveedor que ha estado paulatinamente reemplazando a los tradicionales suministros de México. Sobre este último particular, se ha señalado que el reciente desarrollo de este cultivo en Canadá está provocando un efecto similar al que se produjo en el mercado de las lentejas, donde este país ha pasado a dominar el comercio mundial. No obstante se prevé que en el caso de los garbanzos prevalecerán condiciones económicas y comerciales más favorables para nuestro país que impedirán que el cultivo vaya desapareciendo, como ocurrió con el de lentejas. Los antecedentes de costos de la producción chilena indican que ésta aún es competitiva para el abastecimiento del mercado nacional, considerando los valores a los que han ingresado los garbanzos canadienses.En cuanto a la evolución de los precios reales de los garbanzos en el mercado interno, el Gráfico 5 ilustra que éstos han tenido grandes fluctuaciones a través del tiempo, pero que durante los últimos tres años generalmente se han estabilizado en torno a los niveles medios de variación, permaneciendo dentro de un rango que va desde $ 250 a $ 330 por kilo, aproximadamente.Por otro lado, se aprecia que en el año 2001 estos valores experimentaron una baja respecto al promedio registrado en el año anterior, factor que habría inducido gran parte de la disminución de siembras de la temporada siguiente. También se observa que en el año pasado, así como en la presente temporada, hubo precios más altos que en dicho año a comienzos del período de comercialización, verificándose posteriormente caídas que finalmente hicieron perder atractivo al rubro, no contribuyendo a una recuperación más apreciable de este cultivo en todas las zonas. Perspe tivas 2003/04 A pesar del repunte de siembras de la campaña anterior, se prevé que la situación actual de precios no será un factor determinante para estimular una recuperación mayor de siembras durante la temporada que se está iniciando. Las expectativas son de que este cultivo continuará variando entre las 3.500 y las 4.500 ha aproximadamente, permaneciendo lejos de los niveles de más de 10 mil ha que habitualmente se sembraban hasta inicios de la década de los noventa. Consecuentemente con lo anterior, el mercado interno continuará siendo abastecido parcialmente con producto importado, el que probablemente seguirá cubriendo alrededor del 30% de los requerimientos de la demanda interna. No obstante, es conveniente resaltar que la presencia de garbanzos importados en el mercado doméstico tiende a generar cierta estabilización de las cotizaciones internas, ya que en esta situación dichos valores pasan a ser altamente dependientes de los precios internacionales de esta legumbre. Éstos suelen ser menos fluctuantes que los internos que se muestran en el Gráfico 5, aunque también dependen de las variaciones del dólar.De todos modos, obviando este último aspecto, no se vislumbra todavía probable que los precios internos de los garbanzos puedan experimentar una recuperación significativa antes de la cosecha del próximo año, en particular si se tiene en cuenta que internacionalmente se observa cierta abundancia de suministros, lo que a corto plazo no hace pensar en un probable repunte de las cotizaciones internacionales.Sin embargo, conforme a lo que se aprecia en el Gráfico 5, dicha cifra aún está bastante por debajo del promedio de 18.126 ha que se ha registrado en los últimos 10 años, incluso considerando que tal valor está afectado por las bajas siembras de la temporada 1996/97, cuando una sequía impidió que el área de cultivo de esa campaña se incrementara de acuerdo a las perspectivas comerciales del momento. Teniendo en cuenta que casi el 100% de este cultivo tradicionalmente se ha realizado en la IX Región, con alguna extensión esporádica hacia la VIII Región, sobre la variación señalada es interesante destacar que en esta oportunidad, si bien hubo un aumento en todas estas zonas, se apreció un importante desarrollo en la X Región, donde llegó a cubrir 380 ha (cifras extraoficiales mencionadas por informantesb de la zona indican que se habrían cultivado cera de 1.000 ha de lupino en la X Región). El repunte mencionado sin duda obedece a las condiciones comerciales más favorables que han prevalecido en este último período, que se ha caracterizado por el predominio de precios a productor que, en términos reales, son más elevados que los que se han registrado en oportunidades anteriores.En este comportamiento favorable de los precios han influido, por una parte, los contratos de siembra que se han comenzado a ofrecer desde la temporada pasada para lupino dulce, a raíz del incremento de la demanda por este producto por parte de la industria salmonera y, por otro lado, la demanda internacional por lupino amargo, que se ha incrementado notablemente durante el último afio para el producto chileno a raíz de la baja oferta de Australia, país que estuvo afectado por una aguda sequía durante la última campaña.De esta forma, durante la última cosecha se han llegado a ofrecer valores de$ 90 por kilo, puesto fundo, por el lupino amargo, nivel que se compara muy favorablemente con los$ 60 a$ 70 por kilo que se pagaron en la temporada anterior y más aun con los $ 30 por kilo en que estuvo la cotización de este tipo de lupino anteriormente a raíz de que el mercado nacional estuvo fuertemente sobreabastecido.A esta alza de precios del mercado interno del lupino amargo sin duda ha contribuido de fonna especial el incremento de exportaciones verificado durante los tres primeros meses del año en curso, los que prácticamente han triplicado el volumen de igual período del año anterior, al llegar a 2.385 toneladas. Hay que considerar también que en todo el año pasado se exportaron 6.200 toneladas, cifra que se alcanzó especialmente por las exportaciones del segundo semestre, cuando en el mercado internacional se comenzó a notar la escasez de producto debido a la ya comentada sequía en Australia, que afectó el volumen de su oferta.En el caso del lupino dulce el precio de este año ha llegado a los $ 105 por kilo, experimentando un incremento del orden de 25% respecto al valor de$ 80 a$ 85 por kilo que se pagó durante el año pasado y de casi 50% en comparación con los$ 65 a $ 70 que se pagaron en el año 2001. En este caso, a partir del año pasado comenzaron a contratarse siembras por parte de algunas empresas comercial izadoras, principalmente de la IX Región (Avelup y otras), lo que de alguna manera también ha contribuido a incrementar las siembras de este rubro durante la última campaña, en especial debido a la mayor seguridad de mercado que ese tipo de instrumentos ofrece a los agricultores. El mejoramiento de las condiciones comerciales del mercado, tanto para el lupino dulce como para el amargo, y la indudable ventaja que ofrece sembrar en condiciones de contrato, como los mencionados, está haciendo resurgir el interés por este cultivo. Por ello se prevé que en este año las áreas cultivadas con esta especie van a experimentar un nuevo y significativo incremento, probablemente acercándose a los niveles más altos de siembra registrados anteriormente.De todos modos vale la pena hacer presente que el incremento de siembras de lupino amargo puede representar un riesgo mayor para los productores, teniendo presente que seguramente la producción australiana se recuperará en este año y el mercado internacional tendrá un abastecimiento más regular, incrementándose, en consecuencia, la competencia para la oferta chilena.

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