Mercado del maíz

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Issue Date:
2007-02-21
estudiosArtículos

La producción mundial de maíz ha venido bajando en los últimos dos años, después de un máximo alcanzado en 2004/05, en parte debido a un problema de precios. La demanda mundial, por su parte, presenta un alza ininterrumpida, que en el mismo período supera un 4% anual. Este desajuste entre oferta y demanda ha sido el causante de una brusca reducción en las existencias finales de cada año, que en 2007 se espera que lleguen a un nivel inusualmente bajo. Esto tiene como agravante el hecho de que esta baja de existencias se produce principalmente en los Estados Unidos, país que es responsable de dos tercios del comercio mundial de exportación. Las progresivas disminuciones en la producción de maíz en Estados Unidos en los últimos años, unidas a una creciente demanda interna, en gran parte debida al uso del maíz como materia prima para producir etanol, están reduciendo las existencias y la disponibilidad para exportación, lo que necesariamente se traduce en un incremento del precio mundial del grano. Es así como el precio medio del maíz amarillo N° 2, puesto en el Golfo de México, alcanza en enero de 2007 a US$ 169,20 por tonelada, en circunstancias que el mismo precio un año antes sólo llegaba a US$ 104,85. Los precios de los futuros reflejan también esta situación y, si bien presentan bajas puntuales en las época de cosecha del hemisferio norte en los años 2007 y 2008, se mantienen siempre en niveles casi tan altos como los actuales. Es probable que estos precios traigan como consecuencia un aumento generalizado de la producción mundial, como el que ya se observa en países como China y Brasil, pero el déficit actual es bastante grande. Es importante que este incremento se produzca también en los Estados Unidos, donde continuará aumentando la demanda, especialmente sobre la base de la utilización del maíz para la producción de energéticos. Se estima que en este año en ese país quedará un excedente anual para exportación, por sobre su demanda interna, equivalente a sólo la mitad de lo que ha exportado en los últimos años, en un ambiente de existencias finales aún más disminuidas. Esto hace necesaria una respuesta del sector productivo en los próximos años. De acuerdo a las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), durante la temporada 2005/06 se sembraron en Chile 123.560 hectáreas de maíz. Esto significó una baja del orden de 8% en relación a la siembra del año 2004/05, que debe atribuirse fundamentalmente al deficiente resultado económico de las siembras en este último año. Lo anterior fue evidente en el caso de los pequeños productores, que suelen vender en forma inmediata; sin embargo, en 2005 la guarda no fue tampoco una solución al bajo precio inicial, porque el nivel se mantuvo deprimido durante toda la temporada, incluso cuando ya no quedaba maíz para comercializar. Con un rendimiento levemente inferior al de la temporada 2004/05 (111,8 qq/ha), la producción interna de maíz en la temporada 2005/06 alcanzó a 1.381.894 toneladas, sólo superada por la del año anterior y muy cercana a la producción nacional de trigo. Debe hacerse notar que la información sobre maíz que entrega el INE incluye tanto al maíz para grano de uso directo como al de semilla. La superficie certificada para multiplicación de semillas alcanzó a 13.613 hectáreas, con una producción que puede estimarse cercana a 60.000 toneladas. En consecuencia, la producción de grano para uso directo habría alcanzado alrededor de 1.320.000 toneladas, con un rendimiento medio de alrededor de 120 quintales por hectárea. La demanda interna para alimentación animal continuó subiendo, lo que hizo necesaria una importación muy superior a la del año anterior y también a la producción interna: 1.742.200 toneladas. De ellas, 360.000 toneladas fueron importadas en el primer bimestre de 2006. En todo caso, las cifras permiten calcular un consumo interno aproximado de maíz de alrededor de 3 millones de toneladas. Dos tercios de la cantidad importada provino de la Argentina, y un 24% tuvo como origen Estados Unidos y se internó principalmente a partir de junio. Una tercera fuente fue Paraguay, desde donde se trajeron casi 167 mil toneladas (9,6%), a un precio bastante competitivo. En los primeros meses del año 2006, los precios medios de las importaciones se ubicaban alrededor de US$ 125 por tonelada; entre junio y octubre oscilaron entre US$ 130 y US$ 140 por tonelada, pero en noviembre subieron bruscamente, a US$ 165, precio medio que subió a US$ 172 en diciembre, mes en que más de 40% de las importaciones provinieron de Paraguay, a un precio menor. Dado el peso de las importaciones, el precio interno estuvo en estrecha relación con el costo de importación. Es así como la comercialización se inició a $ 7.200 por quintal, base Santiago, y con posterioridad fue subiendo paulatinamente, de manera que en agosto y septiembre llegó a $ 8.000-8.100. A partir de octubre comenzó a subir más rápido: en ese mes alcanzó un nivel de $ 9.400 y en noviembre y diciembre se estableció alrededor de $ 11.000, cifra aproximadamente equivalente al costo de importación desde Estados Unidos, pero para un producto ya prácticamente no disponible. Una gran parte de los productores, sin embargo, especialmente los más pequeños, vendieron en las primeras etapas de la comercialización, con lo que la rentabilidad general del cultivo en la temporada fue más bien escasa. El resultado económico del último año en un cultivo es un factor muy importante en la decisión de siembra del agricultor chileno, pero no es el único. Durante todo el año 2006, e incluso antes de que el precio subiera como lo hizo, había conciencia de que el precio internacional estaba firme y podía seguir subiendo. A ello apuntaban las previsiones de baja en las existencias mundiales y los precios de los futuros del mercado norteamericano, que se presentaban siempre firmes, no obstante que en niveles bastante inferiores a los que alcanzaron a partir del alza que empezó a fines de septiembre. Tal vez eso, reflejado también en un precio i nterno en alza, influyó en la siembra de maíz en la temporada 2006/07, que se recuperó a una superficie de 134.140 hectáreas, incluida la multiplicación de semillas, casi igual al máximo que tuvo lugar en 2004/05. La siembra se desarrolló sin dificultades y los cultivos se observan en excelentes condiciones. Esto significa que es probable que el rendimiento alcance un nuevo récord. Es así que, si se supone un rendimiento de 112, 5 qq/ha, la producción global de maíz alcanzaría a 1.509.000 toneladas, la mayor alcanzada en el país. Por su parte, la superficie destinada a semillas en este año alcanza a 15.585 hectáreas, que deberían producir unas 70.000 toneladas de maíz. Con ello la producción de grano para uso directo alcanzaría aproximadamente a 1.440.000 toneladas, cifra que es un 9% mayor que la del año 2006. No obstante el aumento de 120.000 toneladas en la producción nacional, es probable que las importaciones vuelvan a aumentar. Para 2007 se proyectan crecimientos superiores a 15% y 6% para la producción de cerdos y aves, respectivamente, lo que significaría una mayor demanda de maíz de unas 320.000 toneladas. Sólo esta variación permitiría deducir una importación total de 1.950.000 toneladas de maíz para consumo en 2007. A mediados de febrero, antes de comenzar la cosecha nacional, el precio del maíz se ubica entre $ 123 y $128 por kilo, que corresponde aproximadamente al costo de importación. El precio de inicio de la comercialización de la cosecha nacional seguramente será inferior, en parte por la presión de venta nacional y en parte porque también en la Argentina debería reducirse el precio durante su propia cosecha, llegando incluso a un nivel inferior al del maíz norteamericano. Dado que la temporada actual tendrá un resultado económico favorable para los productores agrícolas y considerando que es probable que las condiciones de escasez mundial continúen en el próximo año, lo que permite suponer precios similares a los actuales en la próxima cosecha, la siembra nacional que se realizará en la primavera de 2007 (temporada 2007/08) debería aumentar nuevamente y podría alcanzar cifras cercanas a 150.000 hectáreas. Esto no significará necesariamente una reducción de las importaciones, ya que debería continuar creciendo la demanda interna de maíz y es posible que los rendimientos se reduzcan en cierta medida, si se incorporan a la siembra terrenos de menor aptitud.