El cultivo del lupino y su mercado

El mercado mundial de lupino está ampliamente dominado por la producción de Australia. En los últimos diez años este país ha aportado alrededor de 85% del lupino producido en todo el mundo. Después de Australia, la Unión Europea (27 países), como conjunto, ocupa el segundo lugar, promediando una producción de más de 65 mil toneladas en los diez últimos años. Esta cifra equivale, aproximadamente, al 5% de la producción mundial. A continuación, con una participación algo menos significativa, se ubican Bielorrusia, Chile y la Federación Rusa, que también resaltan como productores de esta leguminosa. Los antecedentes mencionados determinan que sea de alto interés examinar el comportamiento y características de la producción australiana de lupino, para tenerlos en cuenta como antecedentes básicos que permitan evaluar y proyectar el comportamiento del mercado mundial. De acuerdo con informes provenientes del Australian Bureau of Agricultural and Resource Economics (ABARE), el principal uso que se da al lupino en Australia es en raciones de ganado, siendo bovinos, cerdos, aves y peces (industria acuícola) los principales consumidores. También existe algún uso para consumo humano, pero es relativamente pequeño en comparación con el de alimentación de ganado. Las principales especies de lupino que se producen en Australia son el lupino de hoja angosta (Lupinus angustifolius) y el lupino blanco dulce (Lupinus albus), aunque la producción de este último es relativamente baja comparada con la del primero. En la temporada 2006-07, que estuvo afectada por una fuerte sequía, el lupino blanco dulce correspondió al 5%, tanto de la superficie sembrada como de la producción total del lupino cultivado en Australia, en tanto que en 2004-05 y 2005-06, que fueron temporadas más "normales", el lupino blanco dulce equivalió respectivamente a 2% y 4% del área total sembrada con lupino y a 2% y 5% de la producción total de la especie. En Australia, el lupino generalmente se siembra entre fines de abril y comienzos de junio, cosechándose entre octubre y noviembre. Durante las diez temporadas pasadas, la producción australiana de lupino promedió casi 1,2 millones de toneladas. En la campaña 2006-07, por efecto de la sequía mencionada, la producción cayó drásticamente, llegando solamente a 174 mil toneladas, el nivel más bajo registrado en los últimos veinte años. Algunos antecedentes estadísticos de la producción y el mercado de lupino en Australia se presentan en la Tabla 1, información que sin duda es una interesante referencia para considerar en el caso de la producción chilena de este mismo producto.   Superficie (miles ha) Rendimiento (t/ha) Producción (miles ton) Exportaciones (miles ton) Valor exportaciones (millones A$) Valor unitario promedio (A$/ton) Valor producción (millones A$) 1999/00 1.365,0 1,5 1.990,0 1.439,3 234,9 143,8 286,1 2000/01 1.180,0 0,9 1.055,0 814,4 165,9 205,3 216,6 2001/02 1.139,0 1,1 1.215,0 414,2 108,9 250,0 303,8 2002/03 1.024,5 0,7 725,5 207,5 57,3 291,5 211,5 2003/04 851,0 1,4 1,180,0 645,6 147,7 235,7 278,1 2004/05 845,0 1,1 937,0 418,5 88,8 205,9 192,9 2005/06 832,0 1,6 1.328,0 469,5 99,4 199,4 264,8 2006/07 499,9 0,3 173,8 187,2 40,1 351,6 61,1 Fuente: ABARE El organismo australiano mencionado anteriormente ha señalado también que, suponiendo que las condiciones de la temporada 2007-08 sean similares al promedio, se prevé que la producción de lupino será más de tres veces mayor que la del último año. Ello basándose solamente en que el rendimiento promedio volvería a acercarse al promedio y considerando que la superficie cultivada no aumentaría muy significativamente respecto a 2006-07. A mediano plazo (2011-12) se ha previsto que el área sembrada con lupino aumentará a cerca de 1 millón de hectáreas, tal como en la década de los noventa y comienzo de la presente. Si sigue mejorando la productividad, a través de variedades más rendidoras y mejor manejo, se proyecta que hacia 2011-12 la producción de lupino llegará a 1,2 millones de toneladas, presentando un 8% de incremento respecto a la situación previa a la sequía. ABARE también indica que la mayor parte del lupino a nivel mundial se utiliza en la industria elaboradora de alimentos para animales, estimándose que actualmente menos de 4% de la producción total de lupino se destina a consumo humano. Las formas de uso en este último caso son diversas, incluyendo harina, pasta, tofu, salsa y productos "snack". En el último tiempo se aprecia que el uso del lupino en acuicultura ha estado incrementándose rápidamente, con un amplio uso de la semilla y la harina de lupino para reemplazar a la harina de pescado altamente proteica en las dietas de salmones y truchas, cuyos alimentos deben tener un alto contenido de proteínas. Se estima que hasta más de 50% de la harina de pescado o de la harina de soya de las dietas para truchas tigre puede ser reemplazado por lupino. Respecto a las exportaciones australianas de lupino, se estima que durante los cinco años anteriores a la última temporada promediaron el 41% de la producción, llegando a un volumen de 430 mil toneladas y a un valor cercano a A$ 100 millones por año. Estas últimas cifras equivalen, aproximadamente, a 2% del valor y del volumen total de las exportaciones de granos y semillas oleaginosas australianos. La UE, Japón y la República de Corea son los principales destinos de estas exportaciones, y en conjunto representan el 90% del total. Según las estadísticas del INE, el área de siembra de lupino en el país aumentó rápida y continua mente entre las temporadas 2001/02 y 2005/06, culminando con un récord de 28.490 hectáreas sembradas en esta última oportunidad. Dicha evolución fue sin duda una consecuencia directa del estímulo que representó para este cultivo una demanda supuestamente creciente por este grano por parte de la industria de alimentos para salmones, debido al encarecimiento que experimentaron algunas de las principales fuentes proteicas y energéticas que se estaban utilizando en esta industria, básicamente harina y aceite de pescado. Teniendo en cuenta esta situación, las fábricas de alimentos para peces comenzaron un proceso de interesar a los agricultores nacionales en el cultivo de lupino, para contar con una fuente de abastecimiento constante y confiable. Este estímulo se hizo básicamente a través de asegurarles un poder de compra significativo y estable, llegándose a proyectar que dicha industria estaría en condiciones de demandar la producción de hasta 60 mil hectáreas de lupino. Este hecho y la escasez de alternativas de cultivo económicamente atractivas para la Región de la Araucanía en aquellas temporadas, fueron determinantes en el comportamiento del área sembrada de lupino en las temporadas señaladas, considerando que en dicha región se concentra alrededor de 90% del área de cultivo de esta especie. Sin embargo, en la temporada 2006/07, conforme a las cifras entregadas por el VII Censo Nacional Agropecuario y Forestal, se observó una fuerte contracción del área sembrada con este cultivo, que llegó a cubrir solamente 20.653 hectáreas. La disminución en esa oportunidad fue de 27,5% respecto al área de cultivo de la temporada anterior. Para la campaña 2007/08 el INE ha informado que las siembras de lupino bajarán nuevamente, esta vez a 15.250 hectáreas, concretándose una nueva disminución de 26,2% respecto a la cifra preliminar proporcionada por el Censo. En la práctica, después del récord logrado en 2005/06, en dos años las siembras totales de lupino se redujeron a casi la mitad (una caída de 46,5% entre 2005/06 y 2007/08). La explicación más recurrente que se da a este comportamiento es la decepción que han expresado muchos agricultores en relación a los precios que han estado recibiendo por el producto, en particular en el caso de los lupinos dulces: se han mantenido prácticamente sin variaciones, en torno a $100 por kilo, y los contratos ofrecidos tampoco han sido suficientemente atractivos para ellos. Adicionalmente, en estos dos últimos años han estado mejorando los precios y las condiciones de mercado de cultivos alternativos dentro de la zona. Es el caso del raps, para el cual las plantas elaboradoras de alimentos para salmones sí han estado ofreciendo condiciones más convenientes para los agricultores. También algunos cereales, como el trigo, han mejorado significativamente su situación, por efecto de un alza apreciable de los precios internacionales, de forma tal que están siendo bastante más atractivos. Debido a ello, en definitiva, hay un número importante de agricultores que, hasta que no aprecien una mejoría sustancial de los precios ofrecidos por la industria, están prefiriendo otros cultivos antes que el de lupino, reduciendo apreciablemente su nivel de siembras. Esta preferencia se manifiesta aun considerando los beneficios económicos por menores gastos en fertilización que el cultivo del lupino, como especie leguminosa enriquecedora de la fertilidad del suelo, aporta a los restantes cultivos de la rotación. Cabe resaltar que estas reducciones de siembras se han registrado esencialmente en los lupinos dulces y australianos, que son los utilizados para la elaboración de raciones para ganado y peces, respectivamente. Al respecto, cabe mencionar que, según se muestra en la figura 1, el censo de 2007 indicó que en la temporada 2006/07 había aproximadamente 36% de siembras de lupino amargo y el mismo porcentaje de lupino dulce (grano seco), mientras el australiano ocupaba 28%, aproximadamente¹. El primero, que se destina esencialmente para exportarlo a un mercado de nicho que lo consume como snack, generalmente mantiene su superficie de cultivo en torno a 7.000 hectáreas. Los otros dos (dulce y australiano, ambos utilizados en la elaboración de dietas para ganado y peces en cautiverio) son los que han experimentado las variaciones más significativas en el último tiempo. Teniendo en cuenta este último comportamiento, así como lo informado por el INE, las siembras sumadas de lupino dulce y australiano de la temporada 2007/08 no serían superiores a unas 8.000 hectáreas, dentro de lo cual es probable que siga prevaleciendo una proporción algo mayor de lupino dulce. Se aprecia claramente el poco interés que están manifestando los agricultores por cultivar estos tipos de lupino, principalmente debido a las razones mencionadas de falta de incentivos económicos que los estimulen a sembrarlo. Respecto al lupino amargo, si bien su precio también se ha mantenido en niveles similares a los de años anteriores (alrededor de $ 120 por kilo, para los calibres grandes, de más de 12 mm, y $ 90 por kilo, para los calibres pequeños), las siembras generalmente no experimentan alteraciones tan significativas como las de los otros lupinos. Esto se debe principalmente a cierta tradición que se está arraigando entre los agricultores que lo cultivan, principalmente pequeños agricultores de comunidades de pueblos originarios de la Región de la Araucanía, así como también a la aplicación de una tecnología de cultivo más simple y de menor costo, lo que de alguna forma lo hace más competitivo frente a los otros rubros que han visto mejorados sus precios en el último tiempo. Por ello es presumible que, dentro de las 15.250 hectáreas informadas por el INE para la última temporada, al menos entre 6.000 y 7.000 hectáreas correspondan a siembras de lupino amargo. Por otra parte, este tipo de lupino cuenta con un mercado absolutamente diferente, ya comentado en artículos anteriores, destinándose esencialmente a la exportación. Esta misma situación determina que las variaciones de precios internos a productor también sean distintas. En cuanto a la evolución de las exportaciones chilenas de lupino, las cifras de la Tabla 2 revelan que, tras un período de cierta inestabilidad en la primera mitad de la presente década, durante los últimos cuatro años éstas han fluctuado entre 10.000 y 20.000 toneladas, permaneciendo sobre 15.000 toneladas durante los últimos dos años. Año Volumen (toneladas) Valor FOB (miles US$) Precio medio (US$/ton) 2000 12.233,7 3.498,8 286,0 2001 10.716,5 1.775,5 165,7 2002 3.039,1 474,4 156,1 2003 7.809,8 2.882,2 369,0 2004 10.118,1 5.094,4 503,5 2005 21.029,3 10.390,2 494,1 2006 17.782,6 6.634,5 373,1 2007 15.444,8 6.950,5 450,0 ene-feb 2007 1.790,1 706.3 394,5 ene-feb 2008 2.144,5 1.004,5 468,5 Fuente: elaborado por ODEPA sobre la base de antecedentes del Servicio Nacional de Aduanas. Además, en este último lapso los precios promedios de exportación se han mantenido en niveles relativamente altos, favoreciendo la estabilidad mencionada de los precios internos a productor, a pesar de la debilidad del dólar. Por lo demás, en el transcurso del último año y durante el inicio del presente, estos valores han estado subiendo, lo que permite mantener una mejor expectativa para los productores de lupino amargo, comparada con la evolución reciente de los precios de lupinos dulces. Por todos los motivos mencionados, se anticipa que, a diferencia del caso de los lupinos dulce y australiano, el cultivo de lupino amargo continuará manteniéndose dentro de los rangos ya comentados. En esta materia se advierte que la información disponible específica sobre el tema es casi inexistente. Es probable que, una vez que se den a conocer las cifras definitivas y detalladas del VII Censo Nacional Agropecuario y Forestal de 2007, se pueda realizar un análisis más consistente al respecto y se puedan definir las participaciones correspondientes en cada caso. De todas formas, resulta bastante destacable el hecho de que en la actividad exportadora del lupino existe al menos una empresa bastante importante, la Sociedad Agrocomercial Alicante Ltda. (Socomal), que es propiedad y está dirigida con singular éxito por una mujer. Cabe mencionar que esta empresa fue la mayor exportadora de lupino del año 2007, logrando negocios de exportación por un monto superior a US$ 2 millones, con envíos a Egipto, Israel, Portugal, Italia, Líbano, España y Jordania. 1Estas diferenciaciones fueron establecidas en el VII Censo Nacional Agropecuario y Forestal. Sin embargo, en la práctica conviene especificar que tanto el lupino dulce como el australiano tienen esencialmente el mismo fin: alimentación de ganado y peces en cautiverio. Ambos, además, tienen la característica de ser "dulces", es decir, tienen bajo contenido de alcaloides que les otorgarían el sabor amargo. La diferenciación se debe a que corresponden a especies distintas, con alguna disparidad respecto a su destino. El lupino dulce (Lupinus albus) es más utilizado en alimentación de ganado mayor y menor, en tanto que el lupino australiano (Lupinus angustifolius) tiene un mayor grado de uso en alimentación de peces en cautiverio. Silvio Banfi Piazza

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