El mercado del maíz

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Issue Date:
2001-10-17
Subjects:
Maíz - Antonio Ochagavía Iñiguez
estudiosArtículos

Situación del mercado internacional Los precios internacionales del cereal empezaron a bajar a partir de 1997 y la tendencia no se detuvo hasta finalizar el año 2000, con un precio promedio anual de US$ 89,50 por tonelada FOB Golfo. Estos bajos niveles de precios, unidos a una demanda mundial debilitada y con un ritmo de crecimiento débil, determinaron una paulatina disminución de la producción mundial, la que en los últimos tres años (1999/2000, 2000/01 y 2001/02) muestra una baja del orden de 4,6% en el período. En ese mismo lapso la demanda ha experimentado un débil crecimiento, de 1,8% en el trienio.El comercio mundial también se ha deteriorado, mostrando una caída de 5,1% en los mismos tres años.Como consecuencia de lo expuesto, las existencias remanentes han bajado considerablemente, mostrando una disminución superior al 30% en el período analizado. Se ha producido además una fuerte disminución en la relación stock/consumo, la que ha descendido de 28,2% en 1999/2000 a 19,2% para la cosecha mundial 2001/02 recién finalizada en el hemisferio norte.Como corolario de la situación descrita, los precios internacionales detuvieron su tendencia a la baja y empezaron a mostrar un fortalecimiento, que se ha traducido en un leve repunte por sobre el nivel promedio del año 2000.Corroborando lo anterior, los precios del mercado de futuros en los EE.UU. (principal productor del mundo y el más importante exportador) indican una tendencia clara a la recuperación.Es así como los precios del maíz en la bolsa de Chicago señalan un nivel de casi 85 dólares por tonelada para diciembre de este año, subiendo en marzo a 89,56, en mayo a 92,42 y en julio a 94,39, para terminar en diciembre de 2002 en US$ 97,63 por tonelada puesta en bolsa de Chicago.Por otra parte, las expectativas de producción y de exportación en la Argentina, principal proveedor de Chile, son las mismas del año anterior, vale decir, se estima una producción de 16 millones de toneladas y un volumen de exportaciones de 11 millones de toneladas.Por lo tanto, no se visualizan fuertes presiones de venta que en la etapa inicial de la cosecha argentina pudieren alterar los niveles de precios en el mercado nacional.Tanto la producción mundial como la producción de EE.UU. muestran una caída en el año comercial que se inicia, lo que hace prever, como se ha dicho, un fortalecimiento de los precios. El nivel de 19,2 a que llegará la relación stock/consumo puede ser considerado bajo y propicio para que los precios experimenten una leve alza, aun considerando el ambiente recesivo que se vive en la economía mundial.La cosecha nacional se inició con un cierto retraso, reflejo de una siembra efectuada también algo tarde, como consecuencia de lluvias al inicio de la primavera que impidieron la finalización oportuna de la preparación de suelos y retardaron algo la siembra misma.Esta situación no tuvo mayores consecuencias desde el punto de vista productivo, pues en ningún momento se produjo carencia de agua de riego, y además el final del verano y el principio del otoño presentaron condiciones de altas temperaturas y luminosidad, por lo que la madurez de los granos se alcanzó en muy buenas condiciones.Los calores del otoño permitieron el secado natural de los maíces, los que se trillaron con bajos índices de humedad y rendimientos normales.Desde su inicio la comercialización del grano se realizó a un precio del orden de $ 63-65/kg, puesto en plantas de las zonas productoras (VI Región).Este precio se mantuvo hasta avanzada la época de comercialización (junio) y se puede afirmar que un volumen mayoritario del maíz de cosecha nacional fue transado a esos niveles de precios, tanto en la VI Región como en la VII Región.Durante la primera quincena de julio los precios en la VI Región se situaron mayoritariamente en un nivel de $ 65/kg, y en la VII Región, a $ 67-68/kg.En la segunda quincena de julio se observaron niveles del orden de $66?70/ kg en la VI Región y se apreció un alza importante en los niveles de precios base Curicó y Linares, en un rango entre $72 y $78/kg.En agosto los precios de la VI Región se situaron en un nivel del orden de $ 82/kg y en la VII Región alcanzaron $ 78-80/kg.Por otra parte se observa que el costo de importación del maíz argentino no baja de $ 82/kg, puesto en centros de venta (Región Metropolitana y VI). Este desusado aumento en los precios obedece mayoritariamente a modificaciones de la tasa de cambio en el país. Se puede observar que el precio del maíz FOB Buenos Aires está en US$ 86/tonelada y es superior en aproximadamente 11% al del año pasado en la misma fecha (septiembre de 2000: US$ 77,52/ton). En cambio, el mayor costo de importación ha hecho posible un precio de $ 82/kg, superior al del año pasado en 22,4% (septiembre de 2000: $ 67/kg).La importancia relativa de las importaciones dentro del consumo total nacional ha ido creciendo en el último tiempo, como se muestra en el siguiente cuadro:Desde 1999 las importaciones han sobrepasado en forma consistente a la producción nacional. El constante aumento del consumo hace difícil que esta situación se revierta en el futuro, lo que desde el punto de vista de la demanda no constituye una gran dificultad, dada la experiencia que existe respecto a importaciones de maíz desde la Argentina y Estados Unidos.Los precios internacionales del maíz han empezado a recuperarse en forma moderada.Al 2 de octubre el valor de cierre en dólares por tonelada en el Mercado a Término de Buenos Aires para el maíz con posición inmediata es de US$ 84 por tonelada. La posición abril 2002 llega a US$ 85,8, en tanto la de mayo 2002 alcanza a US$ 87,9 y la de junio 2002, a US$ 90,5 dólares por tonelada. Estos precios indican un mercado firme, superior entre 5 y 8 dólares a los precios FOB de los mismos meses del año 2001. Para todos aquellos productores que no necesitan precipitarse a vender su grano en el momento de la cosecha, la próxima temporada aparece atractiva, dados los niveles de precios firmes y con tendencia moderada de alza y los precios internos del dólar, que constituyen otro atractivo adicional.De materializarse los niveles de precios que se indican más arriba, los costos de importación del maíz argentino fluctuarían en abril, mayo y junio de 2002 entre $ 85 y $ 89 por kilo, puesto en zona productora (VI Región), suponiendo que el precio de la divisa permanezca estable en un valor cercano al actual ($ 695).Los costos de importación se transmiten en importante porcentaje a los productores, en la medida que los poderes compradores internos no se vean presionados por una avalancha de productores tratando de vender. Una situación de equilibrio en este aspecto es la que conduce a los resultados más satisfactorios desde el punto de vista de los productores.Ya se ha señalado que el nivel de producción de maíz en la Argentina permanece estable y baja considerablemente en EE.UU. y en el mundo. Se visualiza una demanda mundial de 616,15 millones de toneladas, en comparación con una producción mundial de 579,19 millones de toneladas. La demanda supera a la oferta en 36,96 millones de toneladas, cayendo en consecuencia los stocks remanentes a 118,5 millones de toneladas. De estas existencias, aproximadamente el 50% pertenece a China, que las usa solamente como stock de seguridad, dado que su participación en el mercado exportador de maíz no suele pasar de 4 millones de toneladas. Dada esta información, resulta lógico pronosticar que durante el año 2002 estaremos en presencia de un mercado de maíz más activo y demandante que el que hemos visto en los últimos años (1997-2001).En el plano nacional esta situación debería producir un aumento en las siembras para la próxima temporada, aumento que en alguna medida estará limitado, porque en los últimos años se ha producido una disminución del área maicera del país, debido principalmente a la plantación de viñas viníferas en sectores de alta potencialidad para maíz, especialmente en las regiones Sexta y Séptima. Por otra parte, el cultivo del tomate industrial, que había alcanzado en el país una superficie que superaba las 14.000 ha, en la última temporada y debido a una situación externa de precios tuvo niveles de rentabilidad muy bajos y en no pocos casos negativos, de manera que es dable esperar una importante reducción en su superficie plantada, la que en alguna medida podría ser ocupada por maíz. Una situación similar ocurre con la superficie sembrada con frejoles, tanto de consumo interno como de exportación, que en el año pasado ocuparon aproximadamente 22.000 ha en las regiones VI y VII, parte de la cual podría ser derivada al maíz, dado que los precios de comercialización de ambos tipos de frejoles distaron mucho de ser satisfactorios para los productores y se espera una disminución de su área de siembra.En resumen, la superficie de maíz para grano debería experimentar un incremento desde 70.000 ha a unas 80.000 ha. Por el contrario, estimaciones preliminares sobre la superficie dedicada a semilleros de maíz la hacen bajar desde 13.700 ha a unas 10.000 ha, reducción que se explica por una baja en la demanda externa, que fue satisfecha en gran medida con producción del principal país demandante (EE.UU.).

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