Agroindustria Hortofrutícola Chilena

1. Introducción1 La agroindustria hortofrutícola fue uno de los sectores más dinámicos de la economía hasta mediados de la década de los noventa, mostrando índices notables de crecimiento de productos, principalmente de exportación, como en los casos del jugo concentrado de manzanas, pasta de tomates, conservas de frutas, congelados y deshidratados en general. Este crecimiento fue resultante de la mayor disponibilidad de materia prima industrial (descartes y desechos) que se origina en la exportación de productos frescos, y del desarrollo de cultivos destinados fundamentalmente al procesamiento (por ejemplo, berries para congelado y tomates para pasta) lo que permitió un suministro seguro con precios razonables a las plantas procesadoras.El sector llegó a constituirse en un importante generador de divisas (US$ 517 millones en 1996 ) y fuente de empleo (en torno a 60 mil permanentes y de temporada, que incluyen la producción de materia prima específica para la agroindustria a nivel de predio).Con posterioridad a esa fecha, el sector experimentó disminuciones y estancamientos, consecuencia de problemas de competitividad y de medidas y proteccionistas difíciles de afrontar2 . En el trienio 1999-2001 el sector ha exportado un promedio de US$ 420 millones, en tanto que los volúmenes se han mantenido en niveles cercanos a las 400 mil ton, que representan 10% de aumento en comparación con las 360 mil ton del trienio 1994-1996. En el período 1995-2001 se constata que las exportaciones chilenas de frutas y hortalizas industrializadas han llegado a 115 y 77 países, respectivamente, en diferentes volúmenes y oportunidades. A continuación se hace una relación del desarrollo experimentado por las exportaciones de productos hortofrutícolas procesados y una caracterización de los principales agentes que participan en el proceso (productores de materia prima y plantas agroindustriales) y de los principales mercados de destino de estos productos.Finalmente se señalan las perspectivas del sector agroindustrial en sus principales líneas de procesamiento y el estado de avance de la temporada en curso. Entre las conclusiones de los estudios señalados en el pie de página N°1, se destacaba que para lograr consolidar el desarrollo alcanzado, se debía mejorar la utilización de la capacidad instalada a través del procesamiento de productos complementarios y aumentar la productividad de la mano de obra. Para incentivar la exportación de productos de consumo masivo, había que superar la limitante de los costos de transporte, mejorando el acceso a los mercados externos con inversiones directas o "joint ventures" con los grandes traders internacionales.Las barreras arancelarias y paraarancelarias vigentes hasta el año 2002 en los principales mercados destinatarios, determinan importantes restricciones que se agregan a las que de por sí constituyen los demás países competidores. El acuerdo logrado con la U.E., que comenzaría a aplicarse en enero de 2003, y el resultado de la negociación que se encuentra en proceso con EE.UU., otorgarían al producto nacional una mejor posición en dichos mercados, dependiendo básicamente de los aspectos de calidad y bioseguridad exigidos por los consumidores.Hasta la década del 70, la agroindustria hortofrutícola se caracterizó por su orientación preferente hacia el mercado interno, coexistiendo un gran número de plantas de capacidades y tecnologías muy diversas, con pocas posibilidades de competir en el mercado externo.Después de 1982 la agroindustria encontró un entorno adecuado para su crecimiento dado por la apertura del país a los mercados externos, que le otorgó un marco macroeconómico favorable y un adecuado sistema exportador de apoyo, todo lo cual confirió eficiencia al proceso de producción. En este proceso de desarrollo el sector se transformó en una agroindustria moderna, que realizaba un aporte creciente a las exportaciones del país. Según antecedentes de Odepa y del Banco Central, los valores FOB de las exportaciones de productos hortofrutícolas procesadas alcanzaban en 1981 a unos US$ 29 millones, elevándose a US$ 198 millones en 1990 y por sobre US$ 517 millones en 1996, lo que representó en el período 1990-1996 una tasa anual de incremento cercana a 20%. Hay algunos productos que se destacaron en mayor medida por su crecimiento en la década del 80, como es el caso de la pasta de tomate, que experimentó un aumento en las exportaciones de 20 veces desde 1980 a 1991, siendo actualmente el principal producto de exportación de la agroindustria hortícola, con un aporte en divisas que fluctúa entre US$ 65 y US$ 100 millones al año.En términos de volumen, las tasas de crecimiento en la década de los 80 y mediados de la del 90 eran del orden de 33% anual, estabilizándose en el último quinquenio entre 350 y 400 mil ton, en comparación con las 198 mil ton de productos exportados en 1990.En el cuadro N°1 se exhiben las variaciones que han experimentado las exportaciones totales del sector silvoagropecuario y del conjunto de productos hortofrutícolas, tanto frescos como industrializados entre 1990 y 2001, así como las del subsector agroindustrial hortofrutícola, las cuales se duplican en esta década.De US$ 198 millones de frutas y hortalizas industrializadas exportadas en el año 1990 se llegó a US$ 420 millones promedio en el trienio 1999-2001, valores que representan el 9% del total de exportaciones del sector silvoagropecuario. La fruta procesada aportó el 58% del valor de las exportaciones hortofrutícolas agroindustriales en 1990, evolucionando al 71% en el trienio 1999-2001. Las fluctuaciones que experimentan las ventas de estos productos en el mercado externo son más marcadas en las hortalizas que en las frutas, destacando entre las primeras la pasta de tomates y entre las segundas las frambuesas congeladas y el jugo de manzanas.La agroindustria hortofrutícola se clasifica en cuatro categorías de procesos: conservas, deshidratados, jugos y congelados, cuyo número y distribución regional se muestran en el cuadro N° 2. Sin embargo, por tipo de producto o mercado hay una gama más variada de negocios y líneas de producción:Para poder cumplir con las exigencias y competir en los mercados externos, las empresas agroindustriales deben hacer importantes inversiones en instalaciones, equipos de proceso, desarrollo agrícola y de mercado, así como en capital de trabajo para financiar la actividad de la temporada, que en muchos casos supera el año. La dificultad de cumplir estos altos requerimientos se ha manifestado en la compleja situación financiera de un número apreciable de empresas que han traspasado su propiedad o recibido aportes de capital.Los principales agentes que participan en la cadena de producción y comercialización son: productores agrícolas, empresas agroindustriales, empresas de transportes y agentes comercializadores en los mercados externos. Cada uno de ellos se relaciona con los mercados de mano de obra y de insumos (maquinaria, pesticidas, fertilizantes) y de productos finales.Se distinguen tres tipos de materia prima para la agroindustria: 4.1 Cultivos anuales de hortalizas para la agroindustria. Se trata de productores pequeños y medianos que, mediante contrato por temporada, producen materias primas de cultivos específicos para el proceso agroindustrial. El material genético, la asistencia técnica y muchas veces el financiamiento es provisto por la empresa agroindustrial. Las hortalizas que se destinan a industrialización suelen ser de uso exclusivo, dado que requieren condiciones de alta calidad y buenos rendimientos agrícolas y agroindustriales. El tomate industrial es lejos el cultivo más importante, con un enorme impacto en el desarrollo agrícola, ya que individualmente representa alrededor del 75% de la producción y 50% de la superficie y del número de productores de este rubro. Otros cultivos de importancia son pimiento, maíz dulce, arvejas. Se incluyen plantaciones hortícolas y frutícolas con orientación preferente a la agroindustria. Algunos de los productos se exportan o se consumen en estado fresco en el mercado interno, compitiendo por su uso con la agroindustria. En este caso se encuentran agricultores que han invertido un capital importante en plantaciones y tecnología de producción de frambuesas y espárragos. En duraznos conserveros, ciruelas europeas y damascos, coexisten agricultores de tecnología media y alta, así como productores más tradicionales que mantienen huertos que no les significan mayor cuidado. Los sistemas de compra de materia prima son diversos. En frambuesas para congelado existe la producción propia integrada o formas de asociación con terceros; para jugos concentrados predomina la compra de la materia prima en la planta; en pasas, la compra de la materia prima deshidratada al sol, etc.Se trata de productores de fruta que orientan su producción a la rendimientos de exportación en fresco, que es el objetivo de la empresa y para sus cálculos de rentabilidad financia la plantación y la operación del huerto. La agroindustria compra sus descartes según requerimientos específicos, estableciéndose mercados diferenciados conforme a su calidad. La fruta de calidad para consumo fresco se vende en el mercado interno, compitiendo con la agroindustria. Los productos para proceso industrial más importantes son la manzana para jugo y deshidratado y la uva de mesa para la obtención de pasas y jugos concentrados. Atrás les siguen cerezas, peras, kiwis y otros.Si se considera que los huertos frutícolas pertenecen a alrededor de 14.000 agricultores y los productores de tomates para pasta y otras hortalizas para proceso giran en torno a los 4.000, se puede deducir que directa o indirectamente unos 18.000 agricultores se relacionan con la agroindustria hortofrutícola. En el cuadro N° 3 se muestra la variada gama de productos que se procesan en el número de plantas indicadas.El reciente Catastro Agroindustrial de Chile 2001, realizado por FEPACH con aportes FIA se refiere a la agroindustria hortofrutícola y señala la existencia de 201 plantas. De acuerdo al rubro principal se las distribuye en conservas (57 plantas); deshidratados (67 plantas); congelados (58) y jugos (19 plantas).El catastro detectó 57 plantas que procesan conservas. Entre ellas destacan las 10 plantas de pastas de tomates que son de tamaño medio y grande. La agroindustria conservera posee múltiples líneas de proceso de frutas y hortalizas que permiten utilizar la capacidad instalada durante una parte importante del año. La conserva de frutas es uno de los ejemplos más antiguos de la agroindustria exportadora, ya que en la década de los 60 se exportaba fruta enlatada, especialmente durazno, a los países de la ALALC. En la actualidad el durazno continúa siendo la conserva de fruta más importante, a pesar de la competencia de países que subsidian a su industria, como Grecia. Las plantas de conserva de duraznos más importantes son 7 que procesan 10.000 ton de materia prima por temporada; 4 plantas que industrializan entre 10.000 y 20.000 ton y 2 plantas que procesan más de 20.000 ton de duraznos por temporada.Considerando sólo tomates y duraznos, las plantas conserveras procesan 1.135.000 ton al año de materias primas.Pulpas de fruta: La gran mayoría de las líneas de pulpas concentradas de fruta pertenecen a las plantas conserveras, por tratarse de líneas complementarias de prima. Destacan las pulpas de damasco, frutilla, manzanas y duraznos. Agroindustria del tomate. Cuenta con diez plantas productoras de concentrado de elevado nivel tecnológico y la mayoría de ellas tiene como complemento líneas de elaboración de tomate en conserva. Se distribuyen en 4 plantas que procesan 1.000 toneladas al día,4 plantas, entre 1.000 a 2.000 ton al día. y 2 plantas con más de 1O ton al día, lo que hace un total de 10 empresas. Se localizan entre la V y la VII regiones y se estima que como industria, se encontraría en etapa de consolidación, aunque sujeta a ciclos de precios internacionales. En las recientes temporadas se han procesado alrededor de 990 mil toneladas de materia prima. para obtener una 140 mil toneladas de pasta y 16 mil toneladas de conserva. Las exportaciones representan alrededor de 80% de la producción y las cifras de exportación han fluctuado entre US$ 60 y US$ 100 millones para pasta de tomate en el trienio 1999-2001 y entre US$ 7 y US$ 11 millones entre ketchup, salsa y conserva de tomates en el mismo período. Cuenta con dos tipos de empresas bien diferenciadas: las que deshidratan productos de baja humedad (hortalizas y manzanas) y las de alta humedad (frutas). En el catastro agroindustrial 2001 se contabilizaron 67 plantas de deshidratados. Entre ellas destacan 19 plantas que producen hasta 100 ton de producto terminado; 17 plantas, entre 100 y 500 ton; 1O plantas, entre 500 y 1.000 ton. y 20 plantas que procesan más de 1.000 ton de producto terminado. En esta categoría se incluyen también los frutos de naturaleza seca sin cáscara, como nueces y almendras. El frupo basado en el procesamiento de pasas y ciruelas previamente deshidratadas a1 sol, producidos en las zonas norte y centro norte, se localizan desde la IV Región hasta la VII. La tendencia en parte de estas industrias es que los productores construyan instalaciones de manejo y procesamiento para vender a las centrales de proceso materia prima de mejor calidad. Entre los productos de desarrollo relativamente más moderno se encuentra la manzana deshidratada y otros productos complementarios, que se sitúan preferentemente entre las regiones RM, VI y mayoritariamente en la VII.Las crecientes exportaciones de fruta deshidratada alcanzan en la actualidad a unas 45 mil toneladas y US$ 65 millones, donde las pasas aportan entre 25 y 30 mil toneladas y 25 a 30 millones de dólares; las ciruelas, entre 10 y 12 mil toneladas por 14 millones de dólares, y las manzanas 3 mil toneladas y cerca de 10 millones de dólares.En hortalizas deshidratadas los productos más importantes son los pimientos, cuyo valor de exportación es cercano a los US$ 18 millones, seguidos bastante más atrás por tomates y apio, con cifras que fluctúan entre US$ 1 y 2 millones.Es de desarrollo relativamente reciente en el país y cuenta con 19 plantas localizadas en las regiones Metropolitana, VI VII y X. De estas 19 plantas, 15 procesan hasta 10.000 ton de materia prima por temporada: 4 pla111as, entre 10.000 y 20.000 ton; 7 plantas, entre 20.000 y 40.000 ton y 3 plantas, más de 40.000 ton de materia prima por temporada. Las más importantes están orientadas a producir jugo concentrado de manzana; las demás jugo concentrado de uva (mostos) y de berries, aunque en la actualidad tienden a diversificarse procesando diversos tipos de fruta.Las plantas procesadoras de manzanas trabajan generalmente de maro a septiembre de acuerdo a la disronibilidad de materia prima. En este período se procesan entre 280.000 y 330.000 ton de manzanas, aunque existe un potencial superior al utilizado. Esta agroindustria se ha desarrollado en base a expectativas de una mayor disponibilidad de descartes de manzanas de exportación, más específicamente de manzanas verdes ácidas, observándose en las recientes temporadas problemas de escasez de materia prima. Dentro de las frutas industrializadas, el principal producto de exportación es el jugo de manzanas que alcanzó su mejor temporada en 1996, con volumen de 38 mil toneladas y un valor de 67 millones de US$ FOB, dadas las excelentes condiciones del precio internacional. Sin embargo, la competencia de la creciente oferta del jugo de manzanas de China desde fines de la década de los 90 lleva los volúmenes dé venta de la oferta nacional y valor FOB a 50 mil ton y US$ 50 millones en el promedio 1999-2001. Los jugos de uva superan las 10 mil ton y los 9 millones de dólares. El resto de jugos de fruta, donde destaca la frambuesa, se exporta en volúmenes inferiores a mil ton y valores cercanos a los US$ 600 mil.Aunque esta actividad Se inició a mediados de la década del 70 orientada al consumo interno, sólo en el quinquenio 1986-90 empezó a crecer aceleradamente.Igualmente este aumento de la demanda se ha manifestado en los mercados externos, ya que un producto adecuadamente congelado es lo que más se asemeja al producto fresco. La agroindustria de congelación de frutas y hortalizas consta de 58 plantas, que se d stribuyen desde la V a la X Región, aunque se localizan preferentemente en la RM y en la VII Región, y concentran sobre el 70% del total de la capacidad de almacenamiento a -20ºC, que es la temperatura a la cual se almacenan los productos congelados para garantizar su menor perecibilidad. La cifra de capacidad se evalúa en base a frambuesas, que es una de las principales materias primas que se congelan en el país. De estas plantas, 12 procesan hasta 500 ton al año, 11 plantas fluctúan entre 500 y 1.000 ton, 1O plantas, entre 500 y mil ton, y las restantes más de mil ton al año. Las plantas pueden agruparse en aquellas que orientan su producción principalmente a berries y espárragos y las que se orientan a hortalizas de consumo masivo. La actividad de producción de congelados experimentó una notable expansión hasta 1996, en particular las frambuesas, aprovechando una situación bélica en gran parte de la ex Yugoslavia. En ese año el valor de las exportaciones de congelados superó los US$ 68 millones, de los cuales 70% correspondía a frambuesas. Los otros productos son moras y frutillas, las que presentan en la actualidad interesantes expectativas de desarrollo. En 2001 los berries congelados superaron 41 mil ton y US$ 48 millones.Entre las hortalizas destacan los espárragos, con alrededor de 4 mil toneladas y US$ 8 millones, seguidos por maíz, brócoli y hongos, con volúmenes de 1.800, 1.400 y 1.200 ton cada uno y US$ 1,5; US$ 1,3 y US$ 1 millón, respectivamente, todas cifras de 2001.La industria de sulfitado y confitado de frutas es un rubro antiguo en la agroindustria nacional. En los años 90 el mercado de exportación de la cereza sulfitada fluctuó entre mil y mil 200 toneladas, con un monto en dólares de 1,5 a 2 millones, que posteriormente se mantuvo en niveles inferiores.El salmuerado de aceitunas ha tenido una expresión más local (I y III regiones), alcanzando sus exportaciones en torno a mil toneladas, con valores similares de exportación cercanos al millón de dólares, cifras en las que incide la competencia peruana y los problemas económicos que afectan a Brasil, nuestro principal destinatario. No obstante, el notable desarrollo que ha experimentado la olivicultura orientada a la obtención de aceite hace prever no sólo el abastecimiento de un mercado interno que muestra una tendencia creciente en su consumo, sino también un aumento significativo en las exportaciones de aceites de alta calidad. Considerando los hábitos de compra de los consumidores finales, los productos se pueden clasificar en las siguientes categorías: 1. Productos exóticos. Son desconocidos para la mayoría de los consumidores y se compran sólo ocasionalmente. Ejemplo: litchi congelado.2. Productos de especialidad. Son conocidos. pero debido a su alto valor están restringidos a consumidores de altos ingresos. Ejemplos: frambuesas y espárragos congelados.3. Productos de consumo masivo. Son conocidos y de compra habitual. Ejemplos: duraznos en conserva, maíz dulce congelado.Un producto exótico puede transformarse en especialidad y una especialidad en producto de consumo masivo, dependiendo del grado de conocimiento, disponibilidad o presencia y precio que alcance en el supermercado.Respecto al destino de las exportaciones chilenas, la producción agroindustrial está orientada a los principales mercados externos, países y bloques de países desarrollados con altos ingresos per cápita. Los más importantes son EE.UU. y Canadá. Europa Occidental y Lejano Oriente (Japón). Latinoamérica ha sido un mercado tradicional para algunos productos como la fruta deshidratada (Brasil, Colombia, Perú y Bolivia). Entre las características y tendencias que estos mercados han presentado en el último tiempo destacan:- Cambios en los hábitos de consumo: hacia una dieta más sana y aumento de la demanda de productos listos para servir (pre-preparados).- Globalización de los mercados: las grandes empresas de los países desarrollados han buscado abastecimiento en países que exhiben menorcs costos.- Hipersegmentación de los mercados: el crecimiento de los ingresos y los cambios de estilo de vida exigen productos diferenciados. Los principales mercados externos son también importantes productores de la mayoría de los productos que Chile exporta. Luego, sólo demandan productos muy competitivos en cuanto a costos, calidad y oportunidad. En genera1 todos los países y bloques protegen sus agroindustrias, que son consideradas estratégicas en la industria alimentaria. La UE ha desarrollado una poderosa agroindustria, implementando un complejo sistema de protección e incentivos (subsidios), si bien en el reciente acuerdo pactado con Chile ha otorgado beneficios arancelarios, generalmente a mediano plazo.Respecto a EE.UU., se espera que en el acuerdo comercial actualmente en negociación ese país estabilice las preterencias otorgadas en el SGP y que sea éste el punto de partida para las negociaciones arancelarias que se pactarán. Es preciso tener en consideración que las principales ventajas de la agroindustria nacional son climáticas (tomate, pimentón rojo, uva, manzanas, etc.) de menores costos de mano de obra, aunque con una productividad menor. La contraestación por sí sola no constituye una ventaja, ya que las diferencias en los costos de transporte son mayores que los costos de almacenamiento en los países de destino.Chile compite con países como México, Brasil, Grecia, Turquía y algunos países centroamericanos. En ciertos productos, como berries y jugos concentrados de manzana, lo hace con países de Europa Oriental y Asia, donde destaca China. De hecho, países que a inicios de la década de los 90 se visualizaban como competidores en el mediano plazo hoy se han transformado en grandes oferentes, como es el caso de Perú con los espárragos y las aceitunas. En la Argentina, las actuales condiciones económicas favorecen su participación en el mercado externo. Hasta hace algunos años se consideraba que Chile tenía una ventaja de varios años en la producción hortofrutícola para la exportación con respecto al resto de los países de América Latina, pero este trecho se ha ajustado por la atracción de exportar y la enseñanza, que ha proporcionado al mundo interesado, la propia experiencia chilena. En su política de establecer acuerdos bilaterales, Chile ha firmado diversos convenios tendientes a facilitar el comercio entre las partes firmantes. En América Latina, y referido específicamente a productos procesados, destaca el aumento de cuotas de importación de aceitunas (proceso en trámite) concedido a Chile por parte de Brasil, lo que probablemente tendrá favorables efectos en el mediano plazo, considerando la dificil situación económica por la que atraviesa actualmente ese país. Otro acuerdo importante es el de Japón, que autorizó el ingreso de cerezas en conserva, rubro que a raíz de este convenio se ha desarrollado significativamente en este último tiempo, llegando a desplazar las exportaciones de cerezas sulfitadas. También hay que considerar que este país recientemente autorizó el ingreso de la cereza fresca.El tratado más relevante es el reciente acuerdo con la UE, cuya próxima oficialización parlamentaria debería permitir iniciar los programas de rebajas arancelarias a partir de enero de 2003. En este tratado uno de los grupos favorecidos, si bien no en forma inmediata si no en el mediano plazo, son los productos de mayor valor agregado que estaban afectos a elevados aranceles por la política proteccionista de la UE. En este grupo se encuentran frutas y hortalizas industrializadas, para los cuales se espera una importante expansión de la oferta exportable de Chile, al lograr paulatinamente similares condiciones de competitividad con otros países que ya gozan de estos beneficios. Entre estos últimos están los países de la Europa Oriental y diversos países de América Latina a los que se les aplicó una medida de reconversión para contribuir en la lucha antidrogas en la que se encuentra gran parte del mundo actual.Un logro similar y de funcionamiento más próximo se espera en la negociación con EE.UU. ya que también los productos procesados requieren de beneficios arancelarios permanentes, que no dependan exclusivamente del criterio de las administraciones de EE.UU. de tenerlos incorporados en el SGP (Sistema Generalizado de Preferencias), que siempre tiene la incertidumbre de ser dejado sin efecto, con los permanentes cambios en competitividad que eso implica a nuestras exportaciones.También se tienen expectativas favorables para el desarrollo de las exportaciones de productos hortofrutícolas procesados a través de la suscripción de acuerdos sanitarios con países del Asia Pacífico que actualmente están en etapa de negociación. Entre estos países destacan China, India, Singapur y otros.La agroindustria hortofrutícola se caracteriza por una significativa generación de empleo, tanto a nivel técnico profesional como a nivel de obreros con diferentes grados de especialización.Con inversiones muy altas en equipos e instalaciones de avanzada tecnología, requiere en general personal capacitado de alto nivel para mandos superiores e intermedios.La creciente utilización de mano de obra ha llevado a incorporar la mano de obra femenina y juvenil, particularmente a las actividades de temporada. En general el personal de temporada debe recibir desde adiestramiento básico en aspectos de higiene hasta técnicas de manipulación y manejo de equipos. Uno de los problemas que enfrenta la agroindustria es la rotativa que se produce entre los trabajadores de temporada por la fuerte competencia que representa la actividad exportadora de fruta fresca.La estrecha relación entre la actividad de cosecha a nivel predial, la selección y embalaje a nivel de central frutícola y la manipulación de productos a nivel de planta agroindustrial determinan una demanda creciente del recurso humano a lo largo del territorio y por un amplio período del año. Es así como las cosechas empiezan en septiembre con los espárragos en el sur y en noviembre con la uva de mesa en las regiones III y IV, terminando en mayo con los kiwis en el sur. La escasez de mano de obra durante estos períodos de mayor demanda se ha ido superando con una utilización más intensiva de personal capacitado y un aumento en las remuneraciones. El precio del factor trabajo debe relacionarse con un incremento en la productividad y de ello derivan los programas de capacitación y seguridad laboral.En el catastro de la agroindustria recientemente realizado se entregan cifras de empleo fijo y de temporada que generan las plantas encuestadas. Las preguntas a cada empresa se referían al número de trabajadores fijos al año y al número de trabajadores de temporada empleados por mes. Con los datos reunidos se estableció la magnitud y la estacionalidad del empleo directo de esta actividad, señalando que la agroindustria hortofrutícola nacional demanda en la época de febrero-marzo alrededor de 22.000 empleos al mes y un mínimo de 13.800 empleos al mes en la época de agosto-septiembre, sumando trabajadores permanentes más temporales.Por otro lado, Odepa ha estimado que en la actualidad la agroindustria hortofrutícola genera aproximadamente 60.000 empleos correspondientes a seis meses de actividad promedio. En esta cifra se incluyen los trabajadores estables de las plantas agroindustriales y los temporeros contratados por las mismas, señalados en la cifra anterior, a los que se agregan las estimaciones de los trabajadores permanentes y de temporada de los cultivos agroindustriales. así como la mano de obra necesaria para manipular los descartes de exportación con destino agroindustrial. Se deduce que en esta cifra no están considerados los empleos indirectos en los que incide esta actividad, como los transportes de insumos y de productos de exportación, por citar un ejemplo. El esfuerzo realizado por el sector permite afirmar que estn industria ha alcanzado cierta relevancia a nivel internacional. Se espera, sin embargo. que en algunas de sus áreas se sigan produciendo ajustes.En su desarrollo debe optar en el mediano plazo por una consolidación y crecimiento selectivo. No cuenta con el desarrollo agrícola ni la capacidad de marketing para competir con las grandes industrias de países desarrollados del hemisferio norte, que basan su competitividad en el avance tecnológico, su capacidad de mercadeo y la protección otorgada por los gobiernos.Para lograr dichos objetivos es preciso: - Incorporar con mayor precisión las buenas prácticas de producción en las que están empeñados tanto el Gobierno como el sector privado. - Mejorar los niveles de calidad para elevar la competitividad en los mercados. - Desarrollar productos complementarios para la industria y aprovechar mejor la capacidad instalada. - Disponer de fuentes de financiamiento adecuados, en particular para el capital de trabajo.- Aumentar la productividad y elevar la especialización de la mano de obra. En el largo plazo puede lograr un crecimiento en productos de consumo masivo, si logra superar la barrera de los mayores costos de transporte y/o desarrollar productos competitivos basados en las ventajas naturales fente a los países de la competencia. Para ello se requiere, entre otros aspectos: - Acceso a los mercados externos, probablemente a través de inversiones directas o "joint ventures" con los grandes traders internacionales.- Agregar valor a productos que pueden tener compradores que es preciso identificar. Lo anterior va unido a realizar mayor experimentación agrícola para obtener materias primas adecuadas a estos fines.- Continuar aumentando la productividad de los factores productivos. Estableciendo un "ranking" de las principales lineas de producción se puede deducir que:- La agroindustria del tomate tiene importantes fortalezas en cuanto a tecnología que le permite la obtención de productos de gran calidad; pero limitan su expansión los países competidores (destacan EE.UU. y Brasil), grandes productores afectos a problemas de producción derivados de fenómenos meteorológicos, lo que provoca el característico ciclo de la oferta de la pasta de tomates, con el consiguiente efecto en los precios. Esto se une a los altos costos de transporte que inciden en la oferta nacional. No obstante, se la considera una industria estahilizada. - La agroindustria del congelado por la capacidad instalada existente, es la que presenta las mayores oportunidades de desarrollo, pero al mismo tiempo las mayores amenazas (barreras arancelarias y paraarancelarias). No obstante, las recientes negociaciones con la UE le darán en el mediano plazo a esta línea de producción la posibilidad de igualar las condiciones de competitividad de los oferentes de Europa Oriental, al menos en las barreras arancelarias.- Los deshidratados de fruta presentan moderadas perspectivas de desarrollo y posible estabilidad en el futuro próximo, por lo que se les puede catalogar de menor riesgo. Sin embargo, los principales destinatarios de estos productos son países de América Latina, muchos de los cuales se encuentran con problemas económicos, por que los sectores público y privado aúnan esfuerzos para incursionar o fortalecer otros mercados.- Los jugos concentrados de fruta presentan opciones interesantes de desarrollo, pero las amenazas y debilidades dicen relación especialmente con la variabilidad de la demanda por el mercado externo, la incorporación de oferentes no considerados, diez años atrás, como China y la competitividad por materia prima de calidad industrial (manzanas ácidas).- Las frutas en conserva tienen una larga trayectoria de producción, en particular los duraznos. Este producto ha tenido altibajos, consecuencias de las expectativas que se cifraron en las ventas a los países del Mercosur y la posterior fuerte competencia de los subsidiados duraznos de Grecia. En fecha reciente muestran incrementos las cerezas en conserva, a pesar de exigencias impuestas por mercados que la demandan (como es el caso de Japón). Se la considera una industria estabilizada.- Las hortalizas deshidratadas presentan interesantes opciones de desarrollo. Esta agroindustria ha tenido importantes ajustes que si logra superarlos, le pueden otorgar estabilidad y crecimiento en el futuro.A continuación se muestra el comportamiento de las exportaciones de frutas y hortalizas industrializadas consideradas e total y corno subconjuntos, hasta agosto del año 2002.En los cuadros siguientes se seleccionaron los principales productos para evaluar el trienio 1999-2001 y comparar los períodos enero agosto de los dos últimos años. Los productos frutícolas que lideran esta selección representan a las diversas categorías. En los deshidratados, los volúmenes de pasas se mantienen sin mayor cambio, en tanto que ciruelas y manzanas deshidratadas exhiben moderados incrementos. Los duraznos en conserva se recuperan parcialmente, en tanto frambuesas congeladas.y jugo de manzanas vuelven a bajar.En hortalizas la mayor incidencia la tiene la pasta de tomates, cuyo volumen exportado se mantiene aproximadamente en relación al del año anterior. En realidad, en este grupo sólo se incrementa en forma sostenida la exportación de pimientos secos.

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Actualización del catastro de la agroindustria hortofrutícola chilena. Informe final. Consultoría Subsecretaría
Autor(es):
Innovación para el Desarrollo Agrario Consultora Ltda. (Ideaconsultora)
Fecha de Publicación:
Marzo 2012
CATASTRO DE LA AGROINDUSTRIA HORTOFRUTÍCOLA CHILENA. ODEPA #64
Autor(es):
Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa)
Fecha de Publicación:
2012-08-27
Agroindustria hortofrutícola chilena
Autor(es):
Gámez B., María Eugenia
Fecha de Publicación:
Noviembre 2002