Aceite de oliva

En este sentido el aceite de oliva constituye un ejemplo innegable del rol que desempeña un alimento adecuado en la prevención de múltiples enfermedades, así como de su repercusión en la esperanza de vida de las personas.Considerando que en nuestro país existían antiguas plantaciones de olivos adaptadas a diferentes condiciones edafoagroclimáticas, hace años el Ministerio de Agricultura, a través de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), planteó las perspectivas de desarrollo del cultivo del olivo en el país, y sugirió el desafío que constituiría el mejorar, tecnificar e incrementar la producción olivícola nacional y así potenciar el acceso de las aceitunas y aceite de oliva nacionales, de excelente calidad, a los mercados externos. De esta manera, se incluyó al olivo en el marco del «Proyecto de Desarrollo de Nuevas Oportunidades de Negocio para el Sector Agrícola », realizado por Fundación Chile para el Ministerio de Agricultura entre agosto de 1994 y junio de 1996, junto a propuestas relacionadas con otros rubros, como la producción de compuestos aromáticos de origen vegetal, la producción de extractos de Aloe vera, el cultivo y utilización del lupino para la alimentación animal, y las semillas de maíz.Desde entonces, este rubro ha sido objeto de numerosas actividades, realizadas con el esfuerzo conjunto de los sectores privado y público, por intermedio de variadas instituciones y con la utilización de los instrumentos de apoyo y de fomento disponibles para el sector agrícola en general.En la actualidad la superficie plantada con olivos en el país bordea las 7.000 hectáreas. Existe una Asociación Nacional de Productores de Aceitunas y Aceite de Oliva (ANPAO). Parte de su producción se exporta como aceitunas y aceite de oliva extra virgen. Algunos aceites han obtenido importantes premios en certámenes internacionales. Entre 2002 y 2003, la superficie mundial de olivos aumentó 3,4%, para alcanzar a 8,6 millones de hectáreas. Alrededor de 40 países cuentan con plantaciones de olivos, entre los cuales destacan España, Túnez, Italia, Grecia, Turquía, Marruecos, Siria y Portugal, los que en conjunto representan el 91,6% de la superficie mundial de olivos. Chile se ubicó en el grupo de aquellos que aumentaron su superficie de olivos durante 2003 respecto del año anterior. En orden decreciente de las variaciones alcanzadas, figuran: Libia (56,3%), Serbia y Montenegro (50%), Chile (16,7), Irán (15,4%), Argentina (10%), Túnez (8,9%), Portugal (7,5%), Marruecos (4,8%) y España (4,4%). Libia y Serbia y Montenegro estarían recuperando parcialmente las plantaciones de hace cinco años. Antecedentes regionales señalan que Argentina contaría en 2004 con 70.000 ha, un crecimiento importante en relación a su superficie anterior a fines de la década de los 90, que alcanzaba a 33.000 hectáreas. Chile ha aumentado sus plantaciones, pero por el momento sólo representa el 0,08% de la superficie mundial con olivos.Como se observa en el gráfico 1, la producción de olivas es muy variable de un año al siguiente, lo que puede explicarse por factores que incluyen desde los ámbitos climático y técnico (cambios meteorológicos, manejo de huertos y añerismo propio de la especie) hasta aquellos de orden económico y políticas de incentivo o de restricción a la producción en los principales países productores. Desde 1994 a 2003, la producción mundial de olivas se incrementó en cerca de seis millones de toneladas, para alcanzar en el último año a 17,2 millones de toneladas, un 11% más que en 2002, debido principalmente a las mayores producciones de Egipto, España, Marruecos, Portugal y Túnez.Con algunas variaciones entre los años, aproximadamente el 85% de esta producción mundial (entre 12 y 14 millones de toneladas de olivas) se procesa para obtener aceites de oliva y el resto se consume como aceitunas de mesa.En el gráfico 2 se observa la evolución de las producciones mundiales de los aceites vegetales y del aceite de oliva. Mientras en los últimos diez años la producción de otros aceites vegetales (soya, palma, maravilla, raps, algodón, maní, coco y almendra de palma) tuvo una tasa de incremento anual de 4,4%, la producción de aceite de oliva aumentó de 1,8 millones de toneladas a 2,8 millones, con una tasa de crecimiento anual de 5,3%, solamente superada por el crecimiento en la producción mundial de los aceites de palma y de almendra de palma.Entre los años 1999 y 2003 la producción promedio mundial de aceite de oliva alcanzó a 2,5 millones de toneladas y participó con el 2,8% en la producción total de aceites vegetales, que alcanzó a 88,9 millones de toneladas. Los principales productores de aceite de oliva son España, Italia y Grecia, los que en conjunto producen cerca del 78% del total mundial.Con el récord mundial de producción de olivas en 2003, el Consejo Oleícola Internacional (COI) estima que la producción mundial de aceite de oliva para la temporada 2003/04 será superior en cerca de 344.000 toneladas a la del año anterior.Mientras el consumo de los otros aceites vegetales aumentó cerca de 19% entre 2000 y 2004 (4,4% anual promedio), el del aceite de oliva lo hizo en 9% (2,3% anual promedio). Los aceites de soya y de palma continúan liderando el mercado internacional de los aceites vegetales y son los que presentan un mayor incremento de su consumo en comparación al de las otras especies, con precios bastante menores en relación a los del aceite de oliva.Para la temporada 2003/04 se estima que el consumo de aceite de oliva será superior al de la temporada anterior, lo cual, según el COI, se debería al incremento del autoconsumo en determinados países productores en los que se prevé una producción importante.Según el último informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), el consumo mundial de aceite de oliva en la temporada 2003/04 aumentaría en comparación a años anteriores. El stock final se incrementaría en casi 100.000 toneladas, para alcanzar a 730.000 toneladas, que se considera una cifra superior a las necesidades normales de stock de enlace entre una temporada y otra.Es probable que en los próximos años el mercado internacional del aceite de oliva tenga algunas modificaciones importantes, dado que, por una parte, muchos países están mejorando su producción interna, sustituyendo importaciones y aumentando las perspectivas de exportación de sus productos hacia los países que aumentan su consumo y, por otra parte, existe el tema de las nuevas políticas relativas al aceite de oliva en la Unión Europea (UE).La UE, que participa con el 75% de la producción mundial de olivas y el 81% de la producción mundial de aceite de oliva, aprobó en abril de 2004 reformar las ayudas a aceite de oliva, algodón y tabaco, sin el respaldo de España. Este país es el primer productor del mundo de aceite de oliva, con 1,3 millones de toneladas (762.000 con derecho a ayuda); en algodón es el segundo productor europeo, después de Grecia, con una cosecha de 249.000 toneladas; y en tabaco, precedido por Grecia e Italia, es el tercero con 40.000 toneladas. España recibe un presupuesto anual de ? 4.270 millones (973 millones en tabaco, 2.524 en aceite de oliva y 773 en algodón).El Consejo de Ministros de la UE acordó, con el rechazo de España, Dinamarca y Suecia, modificar las Organizaciones Comunes de Mercado (OCM) de los sectores mediterráneos. Se efectuaron concesiones para los tres cultivos: ayudas a las nuevas plantaciones de olivos en Francia y Portugal; un período transitorio en las primas al tabaco que interesaba a Italia y un aumento de la superficie de algodón con derecho a ayuda en Grecia.A partir de 2006 se aplicará a las subvenciones de aceite de oliva, algodón y tabaco el sistema aprobado durante el año pasado con la reforma de la Política Agrícola Común (PAC): la desvinculación de ayudas y producción. Tradicionalmente las subvenciones agrícolas de la UE guardaban una relación directa con el volumen producido. En aceite de oliva, la Comisión Europea aprobó que esas ayudas, que hasta ahora se concedían según la cantidad cosechada, se conviertan en primas fijas por superficie para las explotaciones de más de 0,3 ha, basadas en referencias históricas 2000-2002 y desvinculadas de la producción, porque el agricultor no está obligado a producir. En las explotaciones de menor tamaño los pagos quedarán completamente disociados. El 40% restante de las ayudas se repartiría por hectárea o por árbol, para asegurar que se mantenga el cultivo del olivar en zonas marginales o de bajos ingresos, bajo criterios medioambientales.Los Estados miembros determinarán la superficie que deba tenerse en consideración sobre la base de los datos contenidos en el Sistema de Informació n Geográfica (SIG) acerca de este cultivo, que están incorporados en el Sistema Integrado de Gestión y Control (SIGC) y se actualizan permanentemente. Para evitar que se cree una situación de desequilibrio de mercado, el acceso al régimen de pago único tendría que limitarse a las superficies olivareras existentes antes del 1 de mayo de 1998 y a las nuevas plantaciones previstas en los programas aprobados por la Comisión. No se efectuarían pagos por olivar para las solicitudes de un importe inferior a ? 50. Además, para garantizar el mantenimiento en el futuro del número de árboles, se propone que la obtención del pago adicional quede supeditada al mantenimiento del número de árboles existentes a 1 de enero de 2005 (con una variación máxima tolerada de 10%).Adicionalmente, el Reglamento de Materias Grasas (Reglamento N° 136/66 CEE), que incluye entre otras materias grasas a las aceitunas de mesa y al aceite de oliva, dejó de estar vigente desde el 1 de noviembre de 2004. En este Reglamento se establecía para el aceite de oliva:Esta normativa será sustituida por un nuevo reglamento aplicable al aceite de oliva y las aceitunas de mesa, que incluirá medidas relativas al mercado interno, los intercambios con terceros países y la promoción de la calidad en un sentido amplio. La Comisión propone que, después de un período transitorio de ocho meses en 2004 (1 noviembre 2004 - 30 junio 2005), y comenzando a partir de 2005:Puesto que el futuro del sector olivarero de la UE depende en gran medida de que el sector en su conjunto se comprometa con un planteamiento global orientado a la calidad, se reforzarán las actuales medidas de promoción de la calidad a través de programas de trabajo de tres años de duración presentados por las organizaciones de productores, y de la promoción de iniciativas de dimensión multinacional. También se intensificarán las actividades en materia de seguimiento de la calidad y control del carácter auténtico de los aceites de oliva destinados al consumo.Las favorables condiciones meteorológicas en numerosos valles y zonas agrícolas de Chile permitieron la adaptación y desarrollo del olivo introducido al país entre las regiones I y IX, donde existen huertos de más de 100 años y numerosas plantaciones nuevas que representan el crecimiento del cultivo en los años recientes.En torno al rubro se han efectuado numerosas actividades, entre las cuales se pueden mencionar: proyectos de investigación en variedades y técnicas productivas; estudios de mercado y de procesamiento industrial de aceitunas y aceite de oliva; giras tecnológicas a diversos países productores de aceitunas y aceite de oliva; rondas de futuras inversiones en regiones con empresarios españoles e italianos; contratación de expertos internacionales para realizar visitas, charlas técnicas y seminarios a los agentes del mercado oleícola nacional, y actualización de las normas chilenas oficiales de aceitunas de mesa y de aceites de oliva.Las instituciones que han desarrollado una u otras actividades han sido: la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), que fue la encargada de promover el cultivo del olivo a través del Comité Olivícola Multisectorial; el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA); el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG); el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP); la Corporación de Fomento y de la Producción (CORFO); el Instituto Nacional de Normalización (INN); la Dirección de Promoción de Exportaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores (PROCHILE); el Servicio Nacional de Aduanas y las Facultades de Agronomía de diversas universidades, como la Universidad de Tarapacá y la Universidad de Chile.La transformación del sector se observa tanto a nivel de campo como a nivel industrial.De acuerdo a la información disponible en los últimos Catastros de ODEPA-CIREN, en diversos años y desde la III a la IX regiones, existirían 3.605,51 ha plantadas con olivos en 716 huertos, con un número cercano a 1,1 millones de árboles y alrededor de 40 variedades.El catastro clasifica a la producción frutal de acuerdo al rango de edades en: formación (hasta seis años), producción creciente (siete a 25 años), plena producción (26 a 60 años) y producción decreciente (61 y más años). Según esta clasificación, el 75,3% de los árboles se encontrarían en formación; el 9,7%, en producción creciente; el 12,8%, en plena producción, y el 2,2%, en producción decreciente. Respecto de la superficie, el 49,3% correspondería a la superficie en formación; el 17,4%, a producción creciente; el 28,1%, a plena producción, y el 5,2%, a producción decreciente. En cuanto al número de árboles por hectárea, se concluye que los huertos en formación tienen 455 árboles; en producción creciente, 166 árboles; en plena producción, 136 árboles, y en producción decreciente, 124 árboles.La estimación efectuada por ODEPA, recopilada con información propia y de los sectores privado y público, indicaría que la superficie nacional de olivos alcanzaría en 2004 a cerca de 6.700 hectáreas, más del doble de la superficie existente en 1990.Como se observa, desde la última cifra oficial del Censo y de los Catastros CIREN-ODEPA, la superficie aumentó especialmente en las regiones III, IV, Metropolitana, VII y VIII. Se estima que un 58% de la producción de olivas se orienta a la producción de aceitunas de mesa y el resto a la elaboración de aceites de oliva.La información de terreno recopilada por ODEPA indica que existe una amplia gama de huertos, tanto orgánicos como convencionales, en cuanto a su superficie y nivel tecnológico empleado en su manejo.La evolución de la superficie de olivos se ha debido a la ejecución de algunos proyectos muy bien evaluados técnica y económicamente, con un horizonte bien definido y con mercados objetivos claros. Se han plantado olivos, con este tipo de evaluaciones, principalmente con una integración vertical de las etapas agrícolas e industriales, en áreas con condiciones agrometeorológicas propicias, con alta tecnología, de preferencia variedades aceiteras. Adicionalmente, se han realizado adecuaciones importantes en huertos antiguos, ya sea con podas drásticas, podas de formación, reemplazo de árboles, incremento en la densidad de plantación y mejoramiento en el control sanitario y de riego de los huertos. También existen pequeñas superficies con olivos, las cuales se identifican, más que por su extensión, por el número de árboles que posee el agricultor. Los huertos pequeños se extienden por todo el territorio nacional en microáreas con aptitudes para su cultivo y con diverso nivel de tecnología.En la actualidad existirían en el país huertos con tres sistemas de producción, que pueden ser identificados como los siguientes:

Parada, Raúl (2004-12-22) Aceite de oliva [en línea].  (Consultado: ).
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