Coyuntura macrosectorial, diciembre 2007.

En Chile hemos logrado construir lo que se podría denominar como una economía asísmica, lo cual no quiere decir que no sufra los efectos de las turbulencias internacionales, sino que el edificio no se desploma ante ellas. Políticas macroeconómicas coherentes y sostenidas en el tiempo han creado un marco de estabilidad propicio para el crecimiento, otorgando, a la vez, sólidos cimientos a la estructura económica. No obstante, por muy sanas que sean las políticas monetaria, financiera y fiscal, en esta era de la globalización no existe el riesgo económico cero. Al igual que el proceso de cambio climático, que genera preocupación en todo el planeta por su impacto geográfico, económico y social, la evolución de los mercados financieros y del comercio mundial parecería iniciar su temporada de huracanes. Las medidas de prevención ante las crisis financieras son tan paliativas como las que se adoptan para enfrentar el señalado evento climático. Conviene contar con un sótano protegido, pero ello no evita que los vientos se lleven la casa. Con una economía tan abierta al comercio internacional como la chilena, el piso se mueve por largo rato cuando tiembla en el exterior. Los temores a una recesión en Estados Unidos y la consecuente caída de las tasas de interés en ese país horadaron el dique que contiene el valor de la moneda estadounidense. Los persistentes déficit norteamericanos, tanto fiscales como comerciales, habían acumulado una masa crítica de difícil contención. En ese contexto, la fractura en la estructura se tornó en una amenaza al sistema comercial y financiero global. Los bancos centrales comenzaron a diversificar sus reservas y a desvincularse paulatinamente del dólar como divisa, lo que acrecentó las bajas, y la moneda estadounidense comenzó a caer en rodada, alcanzando sucesivos mínimos récord. Hasta ahí los hechos. Las preguntas que surgen son si éstos anuncian una futura sustitución del dólar como principal moneda de cambio y reserva de valor a nivel mundial y si la caída del "patrón dólar" acarreará consigo a sus instituciones hermanas que surgieron hace ya varias décadas en Breton Woods: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Las crisis monetarias provocan caídas en el precio de las acciones y otros activos, generan movimientos abruptos en los tipos de cambio y, por esa vía, impulsan ajustes en el comercio internacional de mercancías. Estados Unidos declara que la fortaleza del dólar es de interés nacional, pero es evidente que la debilidad de su moneda ayuda a reducir su déficit en cuenta corriente y mejora la competitividad de sus exportaciones. Con esos incentivos, resulta poco probable un giro de timón que oriente la nave hacia otros vientos. Los bancos centrales, por su parte, intentan mantener bajo control la inflación, tirando la rienda de la tasa de interés, con la consecuente desaceleración del crecimiento económico. Eso es lo que acordó el Consejo del Banco Central de Chile en su reunión mensual de política monetaria: aumentar la tasa de interés en 25 puntos base, a 6% anual. Lo hizo asegurando que la decisión era necesaria para reducir los riesgos de propagación de la mayor inflación actual hacia costos y expectativas, de manera de asegurar que la inflación converja a 3% anual en el horizonte de política. En los diez primeros meses de 2007, el índice de producción física de la industria manufacturera registró un crecimiento de 4,2%, con respecto a enero - octubre de 2006. La industria agroprocesadora superó en varios puntos esta expansión, alcanzando un crecimiento de 7,3% en el período. Este dinamismo puede resultar engañoso, ya que es el resultado de comportamientos muy disímiles entre las ramas de la agroindustria. En el rubro forestal, las industrias de aserrado y cepilladura de madera y la de fabricación de productos de madera registraron caídas de 7,8% y 3,9%, respectivamente. Las empresas dedicadas a la fabricación de papel y productos de papel anotaron un impresionante 25,6% de crecimiento en el índice de producción. Esta industria y la elaboradora de bebidas, cuya producción se elevó en cerca de 10%, son las principales responsables del buen desempeño de la agroindustria. El indicador de ventas de la industria manufacturera y el de la agroindustria acompañaron de cerca la evolución del índice de producción física, situándose en 4,5% y 7,0%, respectivamente. Más difíciles de interpretar resultan las cifras de empleo agrícola del trimestre agosto - octubre 2007, donde se aprecia una caída en el número de ocupados en el sector y aumento en la tasa de desocupación, en relación con el mismo trimestre del año anterior. Si bien la actividad agropecuaria tiene una manifiesta estacionalidad en el empleo, llama la atención que la tasa de desocupación se incremente significativamente, para el mismo trimestre, mientras se habla de una escasez de mano de obra. Las exportaciones de productos silvoagropecuarios crecieron 23,1% al comparar los períodos enero - octubre de 2006 y 2007, bordeando los 9.200 millones de dólares. Las exportaciones de productos primarios registraron un incremento de 12,9% y las de la industria agromanufacturera se elevaron 28,4%. Las importaciones de productos del sector silvoagropecuario, en tanto, exhibieron un alza de 36,2%, totalizando 2.523 millones de dólares. El persistente deterioro de la paridad cambiaria se refleja en el comercio exterior a través de importaciones que crecen a un ritmo muy por encima del de las exportaciones. No obstante, el comercio agrícola continúa con una balanza positiva, acumulando un saldo de 6.670 millones de dólares en enero - octubre de 2007. En los indicadores de precios se mantiene la tendencia a que el índice general aumente notoriamente menos que el indicador asociado a los alimentos o productos del agro, tal como se ha observado en los meses anteriores. En efecto, el IPC general subió 7,4% en noviembre, en relación con igual mes de 2006, mientras el IPC Alimentación registró una variación de 15,4%. El índice de precios al por mayor -IPM- anotó un alza de 13,5% en los últimos doce meses, período en que el IPM agropecuario aumentó 19,7%. El índice de precios al productor -IPP- se incrementó en 8,1% y el IPP agropecuario tuvo un alza de 25% en noviembre de 2007, con respecto el penúltimo mes del año anterior.

Gumucio A., María Amalia (2008-01-03) Coyuntura macrosectorial, diciembre 2007. [en línea].  (Consultado: ).
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