Coyuntura macrosectorial, enero 2004.

Coyuntura macrosectorial, enero 2004.

Los mercados financieros también pueden verse afectados por una especie de encefalopatía espongiforme, donde en los centros neurálgicos de la actividad se desarrollan burbujas que hacen crecer inorgánicamente el precio de los activos. Es lo que algunos operadores creen que está sucediendo en el mercado estadounidense, a juzgar por las alzas en los índices bursátiles y los valores de las propiedades. La enfermedad, altamente contagiosa, tiende a agudizarse en ambientes con tasas de interés bajas.A diferencia de lo que ocurre en Chile, donde el Banco Central debe velar por la estabilidad de la moneda y el normal funcionamiento de los pagos internos y externos, evitando que el Peso se deprecie por causa de la inflación, en Estados Unidos la Reserva Federal tiene entre sus funciones estatutarias tanto controlar la inflación como propiciar la creación del máximo nivel posible de empleo. Se justifican así las palabras de su gobernador, Alan Greenspan, en el sentido de ser pacientes antes de decidir un aumento del tipo de interés. La autoridad monetaria estadounidense ha mantenido la tasa de interés en 1% por un largo período y los analistas auguran que la paciencia perdurará, al menos, hasta fines de este año. Y es que éste es un año de elecciones en ese país.La campaña presidencial estadounidense se inició. El presidente George W. Bush pronunció su discurso sobre el estado de la Unión ante ambas Cámaras del Congreso y la oposición demócrata contraatacó afirmando que el mandatario "ignoró los problemas reales de la mayoría de los estadounidenses, preocupados por la destrucción de empleo, la falta de cobertura sanitaria, los déficit educativos, la agresiva política contra el medio ambiente de esta Administración y una política internacional demasiado unilateralista e insensata". Si este discurso parece conocido, es que estamos en la era de la globalización.El escenario internacional se ha visto convulsionado no sólo por políticas como la de la guerra preventiva; también la caída en picada del dólar ha hecho lo suyo. Los abultados déficit fiscales y los significativos déficit comerciales del país de América del Norte terminaron por impactar en los mercados internacionales globalizados. En los últimos 12 meses la moneda única europea se ha apreciado en 16%, el mismo camino han seguido las monedas de Asia y América Latina. El debilitamiento del dólar genera problemas a los gobiernos nacionales y presiones para enfrentarlo con políticas locales, pero perjudica, por sobre todo, a las instituciones que surgieron del acuerdo de Bretton Woods, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Es la arquitectura del sistema financiero internacional la que comienza a aparecer como obsoleta e incapaz de soportar los vaivenes de la divisa.En este contexto se producen las declaraciones del presidente Ricardo Lagos, quien concordó durante su entrevista con el presidente de Francia, Jacques Chirac, en la urgencia de discutir un nuevo orden internacional en el contexto de la globalización. El mandatario chileno subrayó que es indispensable introducir cambios en "la Carta de Naciones Unidas para actualizarla de acuerdo con la realidad del mundo del siglo XXI, de los nuevos poderes que emergen", agregando que también deben actualizarse los organismos financieros internacionales.El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, propuso gravar con un impuesto los flujos financieros internacionales, con el objeto de constituir un fondo para políticas sociales, focalizado en los países pobres, y de contar con un sistema que reduzca la fuerte inestabilidad económica gatillada por los movimientos súbitos de capitales entre los países.En Chile, el presidente de Renovación Nacional, Sebastián Piñera, se manifestó a favor de abrir un debate en torno a la instauración de la "Tasa Tobin". Este impuesto a las transacciones financieras internacionales fue propuesto por el economista y premio Nobel 1981, James Tobin, con el objeto de desincentivar los flujos especulativos y estabilizar los mercados financieros, y ha sido una demanda permanente de los grupos antiglobalización.El Índice de Precios al Consumidor, IPC, experimentó una variación de 1,1% en 2003, la menor inflación registrada desde el año 1935. En el grupo Alimentación se produjo una caída en los precios, anotando una variación anual de -0,8%. La mayor disminución afectó al subgrupo Frutas y Verduras, que vio reducirse sus precios en 15,5% en el año 2003. También sufrieron caídas los precios de Azúcares y Bebidas Estimulantes (-5,2%), Bebidas Alcohólicas (-2,1%) y Bebidas Analcohólicas (-1,5%), en tanto que los Productos Lácteos y Huevos aumentaron 9,8% sus precios. Durante el mes de diciembre bajaron los precios de Frutas y Verduras (-4,8%); Productos Lácteos y Huevos (-1,2%); Aceites, Mantequillas y Grasas (-1,0), y Sopas, Condimentos y Aderezos (-0,8%). El Índice de Precios al por Mayor, IPM, bajó 1,2% en el último mes del año, acumulando una variación negativa de 1% en doce meses. Los precios al por mayor de los productos agropecuarios cayeron en un 1,4%, al comparar el IPM agropecuario de diciembre de 2003 con el del mismo mes del año anterior.En este panorama, con una inflación ubicada por debajo del piso de la banda, el Banco Central optó por reducir la tasa de interés de política monetaria desde 2,25% a 1,75% anual, argumentando que existen antecedentes recientes, tanto de carácter externo como interno, que apuntan a un alza en las proyecciones de crecimiento de la economía para los próximos trimestres. Entre los factores externos destacan el mejoramiento de los términos de intercambio, particularmente el precio del cobre; el fortalecimiento del crecimiento mundial y la mantención de condiciones financieras internacionales positivas. Entre las variables nacionales se ponderan las optimistas expectativas de los consumidores, el incremento del crédito a las personas y un marco en el que está aumentando el empleo.En efecto, en el trimestre móvil septiembre - noviembre 2003 se registró la menor tasa de desocupación de la década para ese período, situándose en 8,1% el desempleo nacional. En el sector silvoagropecuario la tasa de desocupación fue 4,6 por ciento. La fuerza de trabajo ocupada en la agricultura ascendió a 727 mil personas.El dólar ha continuado en su senda descendente y se cotizó a 603 pesos en diciembre, si se compara con los 702 pesos que costaba en el mismo mes de 2002 la variación nominal asciende a -14,1% anual.El comercio exterior silvoagropecuario mostró un muy dinámico comportamiento en el período enero-noviembre de 2003. Las exportaciones acumularon 5.341 millones de dólares, lo que representa un 15,5% más que lo enviado a igual fecha en 2002. Las importaciones de productos agrícolas, pecuarios y forestales crecieron un 15,2%, alcanzando 1.279 millones de dólares. La balanza de productos silvoagropecuarios anotó un saldo favorable de 4.063 millones de dólares en el período. 

Gumucio A., María Amalia (2004-02-02) Coyuntura macrosectorial, enero 2004.Coyuntura macrosectorial, enero 2004. [en línea].  (Consultado: ).
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