Coyuntura macrosectorial, noviembre 2005.

Los actores son los mismos y el libreto se viene repitiendo desde hace bastante tiempo, de modo que no hubo sorpresa en los mercados cuando el Consejo del Banco Central acordó, en su reunión mensual de política monetaria, aumentar la tasa de interés en 25 puntos base, hasta 4,5% anual. Ello, a pesar de que el crecimiento de la actividad en el tercer trimestre fue menor que lo previsto, aunque algo superior a su tendencia, con un fuerte dinamismo de la inversión y un elevado crecimiento del empleo. Preocupada porque la inflación anual señalada por el IPC se ubicó sobre 4% y probablemente se mantenga por encima del rango meta durante el primer semestre de 2006, la autoridad monetaria intenta hacer converger este indicador hacia el centro del rango meta. Las consecuencias de esta paulatina, pero persistente, política de reducción del estímulo monetario, afloran en incrementos de las tasas de interés de los distintos instrumentos financieros y en una declinación, también persistente, del tipo de cambio. Este último fenómeno se ve potenciado por los altos niveles que ha alcanzado el precio del cobre en los mercados internacionales. En efecto, el dólar observado promedió los $ 536 en octubre, con una caída de 11,8% en relación a su cotización del mismo mes del año anterior. Por su parte, las tasas de interés de colocación para operaciones de 90 a 365 días se elevaron significativamente en igual período: 10,7% en el caso de las reajustables por variación de la UF y 57,8% para las reajustables por variación del dólar. Un dólar en baja y tasas de interés en alza, que elevan el costo del endeudamiento agrícola, son una muy mala combinación para el desarrollo sectorial. La buena noticia es el éxito alcanzado en las negociaciones con China, que culminó en la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) por parte del Presidente Ricardo Lagos y el de China, Hu Jintao, durante la reunión de la APEC celebrada en Corea del Sur. Acceder a este gigante asiático, con un mercado de más de mil 300 millones de consumidores y una de las economías más pujantes del mundo, es, sin duda, un privilegio del que pocos países pueden gozar. Con la suscripción de este TLC, el 92% de las exportaciones chilenas entrarán a China libres de arancel, desde el primer día de vigencia del acuerdo. El sector agrícola y el agroalimentario se verán beneficiados con desgravación inmediata y a 5 años para: hortalizas, aceites de pescados, carnes de ave, cerezas frescas, duraznos frescos y nectarines frescos, tableros de madera, salmón ahumado, quesos, duraznos en conserva, chocolates y pasta de tomate. Adicionalmente, se logró que productos que habían sido declarados de alta sensibilidad por China, como los salmones frescos y congelados, uvas y manzanas, bajaran su período de desgravación desde 15 a 10 años. El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Luis Schmidt, se mostró satisfecho con el acuerdo alcanzado, señalando que el tratado abre grandes expectativas de desarrollo para el país y se va a traducir en mayor empleo para los chilenos. En la reunión de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC, por su sigla en inglés), se discutió el tema de los subsidios agrícolas y el inminente fracaso de la Ronda de Doha. El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Pascal Lamy, ya anunció un aplazamiento del proyecto para liberalizar el intercambio mundial, luego que Estados Unidos, Australia y Brasil, entre otros países, consideraran insuficiente la última oferta de la Unión Europea de reducir sus tarifas entre 35% y 60% y eliminar todos los subsidios a las exportaciones agrícolas, si los demás socios comerciales hacen lo mismo. La superación de los conflictos en torno a los aranceles sobre las importaciones de productos agrícolas y las subvenciones a los productores del agro, es una condición necesaria para evitar el naufragio de las negociaciones sobre liberalización del comercio que se efectuarán en diciembre, en Hong Kong. El director de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Carlos Furche, afirmó que es imposible avanzar en otros temas, como servicios o acceso a productos industriales, si no hay una solución en el tema de los subsidios agrícolas.  Indicador  Período  Valores  Var %    2004 2005  Indices industria agroprocesadora (base 2000)        Producción física        Ventas   sept 108 113 113 119 4,6 5,2  Fuerza trabajo ocupada en agricultura (miles pers.) jul-sept 684 683 -0,1  Tasa de desocupación en la agricultura jul-sept 7,5 5,2    Exportaciones silvoagropecuarias (mill.US$ FOB)        Primarias        Industriales ene-sept  5.758 2.068 3.690  6.104 2.064 4.039 6,0 -0,1 9,5  Imp. productos silvoagropecuarios (mill. US$ CIF) ene-sept 1.193 1.319 10,6  Imp. insumos y maquinaria agrícolas (mill.US$ CIF) ene-sept 522 967 85,1 2004 2005  %  Cotización del dólar (pesos por dólar) oct 607 536 -11,8  Indice de precios a consumidor (base 12-1998)        IPC general        IPC alimentación   oct 117 105   122 112 4,1 6,0  Indice de precios al por mayor (base 06-1992)        IPM general        IPM agropecuario   oct 217 196   225 215 3,8 9,9  Indice de precios al productor (base 04-2003)        IPP general        IPP agropecuario En el plano interno los indicadores de actividad dan cuenta de una moderación de las tasas de crecimiento, situación que afecta más profundamente a la actividad agrícola y a la industria procesadora de los productos del agro. Los índices de producción y ventas físicas de la agroindustria anotaron en septiembre alzas anuales de 4,6% y 5,2%, respectivamente. Ambas tasas son menores que el crecimiento registrado por el conjunto de la industria nacional. La fuerza de trabajo ocupada en la agricultura se mantiene prácticamente estable, al comparar los trimestres julio - agosto de 2004 y 2005, mientras a nivel nacional se produce un incremento de 222 mil personas ocupadas. La tasa de desocupación sectorial se ubicó en 5,2%, muy por debajo de la nacional (8,5%) y de la prevaleciente en el mismo trimestre del año anterior (7,5%). Las importaciones de productos silvoagropecuarios crecieron 10,6% al tercer trimestre de 2005, alcanzando US $ 1.319 millones. Las exportaciones, por su parte, se incrementaron en 6%, impulsadas por las de tipo industrial, ya que los envíos de productos primarios cayeron muy levemente. Si bien las importaciones aumentaron a una tasa superior que las exportaciones, el sector continúa exhibiendo una balanza comercial claramente favorable, acumulando un saldo positivo de US $ 4.885 millones en enero - septiembre de 2005. A su vez, las importaciones de insumos y maquinarias agrícolas se elevaron en 85%, lo que indica que hay inversión en el sector. El panorama que se forma a partir de este conjunto de indicadores es que las actividades agrícolas y agroindustriales dejaron de estar entre las más dinámicas de la economía. Ello no es de extrañar, si se considera que los precios a consumidor (IPC) de los alimentos y los precios al por mayor (IPM) y a productor (IPP) agrícola, registran alzas significativamente superiores al promedio nacional. Destaca, particularmente, la evolución del índice de precios a productor de las actividades agricultura, ganadería, caza y silvicultura, donde se aprecia una variación anual de 35,2%.

Gumucio A., María Amalia (2005-11-18) Coyuntura macrosectorial, noviembre 2005. [en línea].  (Consultado: ).
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