Realidad productiva del arándano en EE.UU. y México

Realidad productiva del arándano en EE.UU. y México, es un artículo escrito por el ingeniero agrónomo Andrés Bascopé para Agrimundo, la plataforma de inteligencia competitiva de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (Odepa). A continuación la introducción del escrito: El siguiente informe presenta la realidad de la industria del cultivo del arándano en EE.UU. y México, con un mayor énfasis en la realidad de EE.UU. ya que es el principal actor a nivel mundial. Se abordan tanto el ámbito productivo como comercial, y sus respectivas tendencias, con el propósito de entregar información de referencia de la realidad de estos mercados para su uso y aplicación a la realidad local chilena. El arándano es una fruta que proviene de plantas arbustivas, es de piel tersa y su pulpa es jugosa y aromática de sabor agridulce. Es un fruto esférico, y dependiendo de la variedad puede variar su tamaño entre 0,7 a 1,6 cm. de diámetro, su color puede variar entre azul claro y azul oscuro. El período de desarrollo del fruto, entre la floración y la maduración de la fruta, es de 90 días para el arándano del tipo Highbush y de 120 días aproximadamente para variedades Rabbiteye, con variaciones dentro de cada variedad. EE.UU. es el mayor productor mundial de arándanos con una producción de 230 millones de kilos en 2011, entre variedades comerciales (highbush) y silvestres (lowbush), con un valor comercial de US$860 millones, siendo el segundo berry en importancia económica del país después de la frutilla. En los últimos años la creciente demanda por berries en EE.UU. han dado un gran espacio a los arándanos, tanto frescos como congelados. Para el caso del consumo fresco, éste registró un aumento de casi 500% en la última década. Este crecimiento en EE.UU. se ha visto impulsado por un mayor interés de los consumidores en seguir una alimentación sana, en gran parte gracias a los esfuerzos de la industria, la cual realizó una gran campaña de sensibilización en los consumidores sobre los beneficios para la salud derivados del consumo de arándanos. Así, la demanda por arándano fresco ha crecido rápidamente en la última década gracias a la expansión de la producción destinada al mercado fresco y al rápido aumento que han mostrado las importaciones. Si bien en la década de los 90 y a comienzos del año 2000 los consumidores prefirieron los arándanos congelados, desde el año 2002 esta tendencia cambió a una preferencia por el producto fresco, superando al consumo de congelados. Desde entonces la demanda por fruta fresca ha seguido en aumento, alcanzando un consumo per cápita record de 565 gramos en el año 2011. Por su parte, el consumo per cápita de arándano congelado aumentó de 100 gramos anuales en la década de los 80 a 256 gramos anuales en el año 2010. La situación de la producción orgánica en EE.UU., según cifras del USDA en 2010, indica que existen 526 predios certificados, con 781 hectáreas, un volumen total de 2,65 millones de kilos y un valor comercial de US$16,4 millones. La mayor parte de la producción orgánica se concentra en el estado de Washington con más de la mitad (55%) de la producción del país. En el año 2000, el Northamerican Blueberry Council (NABC) estableció un mandato federal para la promoción y marketing del arándano. El programa estableció un aporte monetario por parte de los productores para ser administrado por el U.S Highbush Council (USHBC). Estos fondos fueron invertidos en estudios de investigación médica sobre los beneficios para la salud asociados con el consumo de arándanos, específicamente sobre las propiedades antioxidantes y al mismo tiempo en marketing y promoción. Los resultados de todo esto han sido muy exitosos, y las cifras así lo revelan con un aumento en el consumo per cápita de arándanos de 117 gramos en el año 2000 a 565 gramos por persona en 2011. En la actualidad y como resultado de la limitada disponibilidad de mano de obra y regulaciones restrictivas, la industria se enfrenta a una situación donde la tendencia hacia la cosecha mecanizada va en aumento, cosa que limita el uso de la fruta sólo para el mercado de procesados. Además, la seguridad alimentaria y trazabilidad asociadas al consumo de fruta fresca, seguirán siendo un área prioritaria para la industria. La inversión en plantaciones de variedades tempranas y tardías y el uso de tecnologías como la producción bajo túneles, pueden ofrecer a los productores la oportunidad de mejorar la rentabilidad del negocio apuntando a la ventana de precios para fruta fresca entre noviembre y marzo. Para más información, descargue aquí documento completo en PDF