¿Qué tan grave fue el fracaso de Cancún?

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Issue Date:
2003-10-20
estudiosNoticias institucionales

Durante la semana en que se desarrolló la Reunión Ministerial en Cancún se observaron hechos que, teniendo en cuenta la historia de la OMC, pueden calificarse de repetidos, algunos de novedosos y otros tantos de graves. Los primeros, nos llaman a no inquietarnos tanto con este traspié, pues está en la tradición de la OMC extenderse más allá de los plazos acordados; los novedosos dicen relación con el surgimiento de un nuevo referente negociador, llamado Grupo de los 21 (G-21), que logró plantearse organizada y profesionalmente frente a europeos y estadounidenses. Los hechos graves, en tanto, tienen que ver con la disminución del impulso liberalizador del comercio que había proliferado en los últimos años a nivel internacional, asunto sobre el que hay que poner mayor atención, pues podría poner en duda al sistema multilateral de comercio y los beneficios que de éste derivan. Hechos repetidos Usualmente, las diversas rondas de negociación iniciadas por la OMC se han alargado más allá de lo originalmente presupuestado. La Ronda Uruguay, por ejemplo, se extendió por ocho años en vez de los cuatro definidos en sus inicios. En el caso de la actual Ronda de Doha el plazo de término es el 31 de Diciembre de 2004. La reunión de Cancún era una revisión de "mitad de camino" a nivel ministerial. Si bien no era la instancia en que se anunciarían resultados definitivos, se esperaba contar con modalidades de negociación que fijarán fechas y niveles de ambición, para que se continuara negociando sobre bases concretas. El objetivo final era iniciar el 2005 con esta ronda de negociaciones concluida. El presidente de la Reunión dio por finalizada la misma el domingo 14 de septiembre al mediodía, al evaluar que, quedando pocas horas para la clausura final del evento, la distancia que existía en los diversos temas impedía concluir con un texto común y aceptado por todos. Esta decisión impidió que se diera la repetición de otro clásico de estas negociaciones: todos los negociadores, especialmente los de agricultura, se preparaban para trabajar toda esa tarde y también durante la noche, a fin de concordar un texto, aun fuera de plazo. Hechos novedosos En la pasada Ronda de Uruguay, EE.UU. y la Unión Europea llegaron a un acuerdo en materias agrícolas que fue decisivo para el avance de la negociación. Sin embargo, este acuerdo se produjo a "puertas cerradas" y luego fue sólo comunicado e impuesto al resto de los miembros de la OMC. En el caso de esta nueva ronda también se buscó que ambos bloques se reunieran y negociaran previamente una rebaja sustantiva en sus niveles de subsidios a la exportación, en sus niveles de apoyos domésticos y en los grados de protección tarifaria, con el objetivo de que el "resto del mundo" se ahorrara la etapa en que estadounidenses y europeos manifestarían su "mejor disposición" a rebajar los subsidios que distorsionan el comercio, pero instarían al otro a hacerlo primero. Aunque ambos países cumplieron con lo encomendado y previo a Cancún hicieron circular un documento conjunto, las cosas tomaron otro rumbo cuando surgió la gran novedad de esta reunión: la conformación de un nuevo referente, el denominado Grupo de los 21 (G-21), cuyo elemento aglutinador inicial fue precisamente levantar una contrapropuesta a lo ofrecido por EE.UU. y la UE. De esta manera, el que países tan diversos como Brasil, India, China, Sudáfrica, Egipto, Argentina y Chile, entre otros, se organizaran y fueran capaces de discutir con excelencia técnica cada uno de los puntos de la propuesta agrícola EE.UU.-UE, resulta atractivo. Adicionalmente, llamó la atención que lo que gatilló la suspensión de la reunión no fue precisamente la discusión agrícola, sino los denominados Temas de Singapur: cuatro áreas de trabajo que se llaman "facilitación de comercio", "transparencia en las compras gubernamentales", "políticas de competencia" e "inversiones". La reunión de Cancún estaba concebida para fijar el marco de negociación para los meses que restan antes del 31 de diciembre de 2004. Sin este marco, lo único que hoy existe es un compromiso de retomar la negociación en Ginebra, a nivel de Altos Oficiales, antes del 15 de diciembre de 2003. Adicionalmnete se ha desatado la batalla comunicacional para ubicar al culpable del fracaso de encuentro. ¿Será que el Canciller mexicano se "aceleró" al cerrar la negociación? ¿ Forzaron demasiado la mano los países en desarrollo, al pedir mucho y estar dispuestos a ceder poco? ¿Calcularon mal los europeos y americanos al poner sobre la mesa una oferta que les "cuadraba" con sus limitaciones domésticas, pero que era insuficiente para el resto? El tiempo y la prensa darán cuenta de las respuestas a estas interrogantes.