Promueven uso pacífico de energía nuclear para consumir alimentos más seguros

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Issue Date:
2003-05-14
estudiosNoticias institucionales

El Director Nacional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), Carlos Parra Merino, junto al Director Ejecutivo de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CHEN), Claudio Tenreiro Leiva, suscribieron un Convenio de Cooperación a través del cual el SAG apoyará económicamente a la CCHEN para que ésta transfiera y brinde soporte técnico a la red de laboratorios habilitados por el Servicio, con tecnología de última generación. Esto permitirá la incorporación de metodología analítica de vanguardia, en base a aplicaciones nucleares para la detección rápida y oportuna de productos químicos y ambientales que puedan estar presentes en los alimentos de origen animal destinados a la exportación. La apertura a mercados cada vez más exigentes como la Unión Europea y próximamente los Estados Unidos, donde los consumidores presionan a sus autoridades para acceder a alimentos más seguros, obligan a avanzar en la incorporación de nuevas tecnologías que permitan la detección rápida y en niveles cada vez más pequeños de sustancias que puedan provocar algún problema de salud pública a través del consumo de alimentos de origen animal. La implementación de estas metodologías, y su aplicación al interior de los laboratorios de ambas instituciones, permitirán seguir con la apertura de nuevos mercados para los productos pecuarios, acrecentada con la firma de distintos tratados de libre comercio. Además consolidará al sector agropecuario chileno como potencia agroalimentaria, con nuevos productos certificados como inocuos y seguros. La agroindustria pecuaria se ha desarrollado de forma explosiva en los últimos años. El monto de las exportaciones de productos de origen animal ha aumentado en un 59 %, desde el año 1999 a la fecha. Las proyecciones nos indican que en 5 años el país podría exportar productos cárnicos por un total de US$ 510 millones, repartidos en US$ 140 millones para la carne de ave, US$ 250 millones para la carne de cerdo, US$ 40 millones para la de bovino, US$ 15 millones para la carne de cordero y US$ 60 millones de productos lácteos. Para seguir consolidando la apertura de nuevos mercados, y mantener los ya existentes, se requiere contar con adecuados sistemas de certificación de la inocuidad de los productos a exportar, incluyéndose aspectos tales como ausencia de contaminación química en los alimentos destinados al consumo humano. Para ello el SAG ha implemento un programa de control de residuos en productos pecuarios que se inició el año 1987 en carne de ovinos destinada al mercado europeo. Con el desarrollo de nuevos rubros de exportación se incorporaron las carnes de aves (pavos y broilers), carne de cerdos, bovinos, liebres y miel. El desarrollo del plan de control de residuos, incluyen la realización de complejos análisis químicos para la detección de un serie de sustancias que pudieran estar presentes en los alimentos tales como fármacos veterinarios (hormonas, antiparasitarios y antibióticos), sustancias químicas tales como pesticidas clorados y fosforados, y contaminantes ambientales como metales pesados. Debe destacarse que el uso pacífico de la energía nuclear, como aplicación en los programas llevados a cabo por el SAG, ratifica el compromiso de ambas instituciones en la obtención de alimentos cada vez más seguros para toda la población.

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