Lupino: cultivo en recuperación

Antecedentes de la producción y del mercado mundial Desde 1990, la producción total de lupino (dulce y amargo) en el mundo ha seguido una trayectoria generalmente creciente, como se muestra en el Gráfico 1. En la actualidad es del orden de los 1,7 millones de toneladas, de las cuales se transan internacionalmente unas 900 mil toneladas al año, a pesar que en el año 2000, debido a una sequía en Australia, presentó una caída extraordinaria, a casi la mitad de la del año anterior. Sin embargo, inmediatamente después, a partir del año 2001 se inició la recuperación.La superficie actualmente en producción fluctúa entre 1,35 y 1,55 millones de hectáreas, concentrándose en Australia entre un 88% y un 92%. El resto se reparte entre una veintena de países, de los cuales sólo tres superan el 1% de la superficie mundial: Polonia (1,9 a 3,3%), Chile (1,1 a 1,2%) y España (1 a 1,2%). El lupino dulce, que representa más del 95% de la producción y el consumo total de la especie, fue desarrollado en la década de 1920 en Alemania a través de selecciones de lupinos libres de alcaloides y, por esta condición, puede ser consumido directamente por el ser humano y por los animales. Sin embargo, su uso es casi siempre como fuente proteica vegetal en ganadería mayor y avicultura. Se produce como forraje o leguminosa de grano principalmente en la ex Unión Soviética, Polonia, el Mediterráneo y especialmente en Australia, que domina el mercado internacional (representa cerca del 90% de la producción y exportación de este tipo de lupino) y que lo vende a los mercados europeos y asiáticos.Aunque la producción y el comercio mundial se concentran actualmente en este tipo de lupino, hay también una proporción no despreciable de producción de lupino amargo, mayoritariamente en países ribereños del Mediterráneo, norte de Africa y Australia. Las dos primeras áreas mencionadas son importadores netos de lupino amargo; en cambio, Australia actúa básicamente como exportador. Chile, por su parte, cuenta con alrededor del 50% de la superficie de este tipo de lupino, siendo éste un producto destinado netamente a la exportación, dado que el consumo en el país es prácticamente nulo. Después de una segunda caída consecutiva de las siembras nacionales de lupino en la temporada pasada, con lo que la disminución acumulada del último bienio alcanzó al 34%, en la presente temporada el rubro, en su conjunto, está evidenciando claros síntomas de recuperación, teniendo en cuenta que las intenciones de siembra detectadas por el INE para el ejercicio 2002/03 indican que ésta aumentará en un 5,5%, hasta alcanzar 15.340 hectáreas.Extraoficialmente también hay información procedente de la IX Región, la casi exclusiva zona de cultivo de esta especie, que señala que se habrían efectuado oportunamente siembras de unas 4.500 hectáreas de lupino blanco dulce (Lupinus albus) y de otras 8.000 a 10.000 hectáreas de lupino australiano (Lupinus angustifolius). El origen de la contracción de siembras de las dos temporadas precedentes, luego de que anteriormente, como puede observarse en el gráfico 2, en la generalidad de los casos se había logrado un importante grado de desarrollo de este cultivo en el país, se atribuye preponderantemente a una fuerte disminución de los precios observada durante los años 2000 y 2001. En este aspecto estuvo especialmente afectado el lupino amargo, como consecuencia de una abundante oferta de producto proveniente de las campañas previas que, a su vez, estuvieron incentivadas por precios extremadamente altos. Sobre este último particular cabe hacer presente que en el año 1999 se llegó a pagar más de $ 115 por el kilo de lupino amargo, con lo que las siembras de este tipo de cultivo se estimularon significativamente, estimándose que más de un 60% del área cultivada en dicha ocasión correspondió a esta clase de grano. La cosecha de esa mayor área de cultivo dio origen a una importante acumulación de existencias, ya que gran parte del volumen producido no pudo exportarse en ese mismo período, a pesar de que estas operaciones también se incrementaron. Como consecuencia de esta situación de abundancia de oferta de lupino amargo durante aquel período se desestabilizó considerablemente el mercado nacional, provocándose el desplome de los precios internos y generándose las condiciones de debilidad que prevalecieron posteriormente. Por otra parte, cabe señalar también que a partir del año 2000 se produjo una importante baja de los precios FOB promedio de exportación, la que habría culminado en el primer semestre de 2001, cuando se situaron en torno a los US$ 170 por tonelada. Este precio significaba una disminución de 39% respecto al promedio del año anterior, el que, a su vez, ya había bajado en un 31% respecto al promedio de 1999. Debe tenerse presente que los precios habituales de exportación se sitúan entre los US$ 300 y los US$ 400 por tonelada. En los primeros siete meses de 2002 éstos se han recuperado parcialmente, ya que se consiguió llegar a US$ 217,7 por tonelada, como promedio de todo este período, a pesar de que en los dos últimos meses este valor ha bajado nuevamente a US$ 201,9 y US$ 139,5 por tonelada, respectivamente, lo que en todo caso se atribuye a operaciones puntuales de un operador interesado en ganar participación de mercado y en solucionar problemas financieros de su empresa, estimándose que al cierre del año este comportamiento no alterará significativamente la tendencia general a la recuperación señalada anteriormente.En cuanto a los volúmenes exportados, se incrementaron en un 46% durante el año 2000, llegando a un récord de casi 13.500 toneladas. En el año 2001 mantuvieron un alto nivel de casi 12 mil toneladas, comportamiento que sin duda contribuyó a aliviar las presiones de oferta que había en el mercado interno, facilitando su regularización durante el primer trimestre de 2002.No obstante, en los primeros siete meses de 2002 los volúmenes exportados han disminuido en un 70% respecto a lo registrado en igual período del año anterior, probablemente debido a las menores existencias y, consecuentemente, a la reducción de las disponibilidades para este fin, que se produjo por efecto del incremento de transacciones de los dos años anteriores, lo que también ayudaría a explicar el alza de los precios de exportación.Tras dicha recuperación y una vez que el mercado nacional ha tendido a exhibir un equilibrio más estable, los precios nuevamente han fluctuado en torno a cifras cercanas a los $ 65, en el caso del lupino amargo. Las expectativas son de que continúe dentro de rangos de este tenor, previéndose que, al menos en el corto plazo, no volverán a los bajos niveles de los dos años anteriores, ni tampoco a niveles tan altos como los del año 1999. Situaciones de esta naturaleza se prevé que serán más bien de carácter esporádico.Por otra parte, respecto al lupino dulce cabe señalar que a partir de esta temporada se han comenzado a ofrecer contratos de siembra con un precio de $ 85 por kilo. Esta situación se ha originado principalmente por el interés manifestado por la industria salmonera de reemplazar las fuentes proteicas de los alimentos que utiliza, particularmente el afrecho de soya, por un producto de mejor calidad e indudablemente más barato, como es el caso del lupino dulce molido. De aquí que algunas empresas intermediarias y proveedoras de semillas de lupino dulce, representadas básicamente por la empresa Avelup, pionera en el desarrollo de este cultivo, hayan intervenido en el mercado ofreciendo el tipo de contratos señalados. El mejoramiento de las condiciones comerciales del mercado, tanto para el lupino dulce como para el amargo, y la indudable ventaja que ofrece sembrar en condiciones de contrato, ha hecho resurgir el interés por este cultivo, previéndose que en este año el área cultivada podría sobrepasar nuevamente las 17 mil hectáreas, a pesar que el INE consigna que las intenciones de siembra detectadas en junio indicaban un incremento de 5,5% del área de cultivo total de lupinos, la que totalizaba 15.340 hectáreas. En materia de comercio exterior, las perspectivas apuntan a una reducción de los volúmenes exportados durante el año 2002, no tan sólo por la disminución experimentada durante los primeros siete meses, sino porque a estas alturas del año quedarían menos de cinco mil toneladas de existencias en bodegas que pudieran destinarse a este fin. Por otra parte, a pesar de la disminución de los dos últimos meses, debida básicamente a las perturbaciones generadas por algunas operaciones efectuadas por una importante empresa a valores extremadamente bajos, se espera una importante recuperación de los precios promedios de exportación. De todos modos, no se prevé que al final de año estos precios lleguen a acercarse a los US$ 400 por tonelada que se han obtenido en años anteriores, pero de todos modos serán bastante superiores que el precio de US$ 170 por tonelada alcanzado en 2001.Como puede observarse, el panorama general para este cultivo es bastante mejor que el de los años recientemente pasados, esperándose que comience a experimentar un importante desarrollo a partir de ahora, en particular en la medida que en años venideros la demanda por lupino dulce de la industria salmonera se manifieste en un importante incremento de las superficies contratadas.

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