Resultados generales de la agricultura

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Issue Date:
2002-10-30
estudiosArtículos

El desempeño de la agricultura chilena en el año 2001 y lo que va corrido del año en curso se puede considerar más bien favorable, sobre todo si se tienen en cuenta algunas de las principales cifras comparadas que lo describen. En efecto, en el año pasado el Producto Interno Bruto Sectorial experimentó un crecimiento de 4,7% respecto al de 2000, muy similar al 5% que se logró en ese año, lo que prácticamente significa haber mantenido un crecimiento sostenido durante este último bienio. En los primeros seis meses de 2002 las cifras preliminares indican que el crecimiento del sector silvoagropecuario ha sido del 4,1%, contra 1,6% de toda la economía.La participación del PIB silvoagropecuario en el total nacional del año 2001 alcanzó a 4,2%, la más alta que ha tenido el sector en los últimos cinco años.En materia de comercio exterior, si bien los resultados fueron menos propicios durante 2001, porque bajaron los valores totales exportados, el sector agrícola presentó un mejor comportamiento que la economía en su conjunto y se siguió registrando un importante saldo positivo de la balanza comercial silvoagropecuaria. Hay que considerar también que en todo esto influyeron los menores precios internacionales que afectaron a la mayoría de los principales productos básicos.Es así como, a pesar del descenso del precio de exportación de la celulosa y de los productos de la madera en general, el valor total de las exportaciones silvoagropecuarias bajó en un 3,8%, lo que fue menos que la caída de 4% que exhibió el valor de todas las exportaciones chilenas; pero, como además disminuyeron en un 6% las importaciones silvoagropecuarias, el saldo de la balanza comercial bajó sólo en un 3,2%, dejando un saldo favorable para nuestro país de 3.660 millones de dólares.En los primeros siete meses del presente año ya se ha detectado un repunte de 2,3% en el valor total de nuestras exportaciones sectoriales, en lo que destaca especialmente un avance muy significativo de las exportaciones de productos pecuarios, que en este período ya han logrado un incremento de casi 20% respecto a igual lapso del año anterior.Por otro lado, aunque las importaciones han crecido un 5,4% en este mismo período, el saldo de la balanza comercial silvoagropecuaria también aumentó en un 1,4% a favor de nuestro país, alcanzando algo menos de US$ 2.500 millones de dólares. Por consiguiente, las expectativas son de que al cierre del ejercicio podrían superarse los US$ 3.660 millones del año anterior. En cuanto a empleo, se observaron varias cifras que vale la pena destacar. La primera de ellas se refiere a que la tasa de desocupación agrícola alcanzó un promedio de 5,8% durante el año 2001, mientras que la de toda la economía chilena fue de un 9,2%. A su vez, en el trimestre junio-agosto del presente año, que tiene un importante componente estacional, las cifras indican un 8,3% y un 9,6%, respectivamente, en tanto que en el promedio de los trimestres móviles ya registrados durante el año 2002, el sector agrícola exhibe un desempleo de 5,7% contra un 8,9% de la economía en su conjunto.En lo que se refiere a la fuerza de trabajo total y ocupada del sector, han llegado durante estos siete primeros meses a 751.200 y 708.700 personas, respectivamente, con participaciones de 12,7% y 13,2%. Se aprecia, asimismo, que la productividad de la mano de obra agrícola del año 2001 aumentó en un 11% respecto a la del año anterior, contribuyendo firmemente a que el total nacional aumentara poco menos de 1%. En todo esto nuevamente el sector agrícola demuestra su mejor comportamiento. Al margen de este breve recuento de cifras generales, conviene señalar que todo esto se enmarcó en un escenario de importantes dificultades internacionales que afectaron a algunas actividades importantes del sector agrícola.Por ejemplo, hubo un deterioro muy significativo de las cotizaciones mundiales de varios productos agropecuarios básicos de gran relevancia, situación que, junto con una baja demanda interna que se aprecia también en este último tiempo, incidió fuertemente en una disminución de las rentabilidades de algunas de las actividades silvoagropecuarias más importantes.Entre ellas se presentaron situaciones particularmente complejas en el caso de la actividad lechera, donde la fuerte caída en los precios internacionales de la leche en polvo y otros productos lácteos es uno de los principales motivos de las serias dificultades de entendimiento en materia de precios a productor que se han producido en este último tiempo entre las industrias procesadoras y los agricultores dedicados al rubro que les entregan el producto.No obstante ello, cabe resaltar que, con el consenso de todos los participantes que se han plegado a la iniciativa y con el apoyo del Ministerio de Agricultura, se ha continuado con la campaña para promocionar el consumo de leche y sus derivados, la que, según resultados preliminares que se han dado a conocer, ya estaría dando algunos de los resultados esperados.Asimismo es destacable el hecho de que se han incrementado las exportaciones chilenas de productos lácteos, para lo cual, a través de un consenso entre el sector público y los diversos actores del sector privado, se ha establecido un Comité de Exportaciones Lácteas, que tiene como objetivo reducir todas las barreras que limitan estas operaciones de comercio exterior, pretendiendo llegar a concretar exportaciones de productos lácteos de US$ 100 millones hacia el año 2005.Por su parte, las exportaciones de carnes, en general, han evolucionado igualmente en forma favorable, a pesar de las dificultades generadas en las exportaciones de carne de ave debido a los brotes de influenza aviar, que ya están controlados. En estos rubros destaca especialmente el inicio de exportaciones de carnes bovinas a Israel, Japón y Cuba, que, junto con las perspectivas de exportación que se abren hacia el mercado de la UE, sin duda contribuirán a elevar el desarrollo de este sector.También en el caso de la remolacha se encuentra una situación de bajos precios internacionales para el azúcar que provocaron dificultades muy significativas para el rubro. Durante este año, y con el fin de permitir el completo funcionamiento de la banda del azúcar, Chile negoció el arancel consolidado ante la OMC para este producto, elevándolo a 98%. Aunque esto no significa que sea éste el arancel que regirá efectivamente, nuestro país debió indemnizar a sus principales proveedores (Argentina, Brasil, Guatemala y otros), concediéndoles cuotas libres de arancel por un volumen total de 60.000 toneladas. Además, para evitar que la banda se siguiera vulnerando a través de importaciones de fructosa, no sujetas al sistema de bandas y a precios muy bajos, se aplicó una salvaguardia de 14% a este producto. Estas medidas permitieron restablecer la tranquilidad dentro del rubro, al facilitar que la industria fijara las condiciones de los contratos y se pudieran iniciar las siembras de este cultivo.En este mismo ámbito de las relaciones internacionales dificultosas destaca la defensa que se hizo del sistema de bandas de precios frente a la acusación hecha por Argentina a la OMC. El informe final del Órgano de Apelación de dicho organismo no cuestionó el sistema en sí, aunque hizo presente algunas deficiencias que deberán ser corregidas para que pueda seguir operando.En todo caso, dentro de este panorama de dificultades se han registrado algunos acontecimientos bastante propicios desde el punto de vista de las perspectivas de desarrollo del sector que vale la pena destacar. Sin duda el hito más relevante del año 2002 en este sentido, tanto para el sector agropecuario como para la economía en su conjunto, fue el compromiso de firmar el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, lo que abre enormes perspectivas en importantes áreas comerciales, tales como frutas y carnes.Al respecto cabe señalar que, una vez que las desgravaciones y todas las demás facilidades de acceso que se acordaron a través de este Tratado estén en plena vigencia, se ha estimado que este Acuerdo tendrá un impacto que significará mayores exportaciones hacia la UE por un monto superior a los US$ 400 millones anuales, previéndose también que tendrá efectos significativos en materia de empleo en el área agrícola, lo que se presume que significará la creación de un equivalente de más de 16 mil empleos permanentes.Por otro lado, también se registran progresos importantes en otras materias tendientes a dar transparencia y seguridad al sector, permitiendo la operación de nuevos instrumentos financieros. En este sentido resalta nítidamente la concreción inminente de la Bolsa Agrícola, después de resolverse todas las dificultades legales y tributarias que implicaba su operación. Es probable que este organismo ya se encuentre operando a principios del año 2003. Del mismo modo es interesante destacar la mayor cobertura y operatividad que ha adquirido el Seguro Agrícola, permitiendo que los agricultores operen con mayor seguridad.En relación a aspectos fito y zoo sanitarios, conviene resaltar que en el último tiempo también se verificaron algunas situaciones complejas que se derivaron de cuatro emergencias sanitarias que hubo que enfrentar. Éstas se refieren básicamente a la mosca de la fruta, a la avispa de la madera, a la fiebre aftosa y a la influenza aviar. En algunos casos, como el de la influenza aviar, hubo que enfrentar estas emergencias directamente a raíz de brotes dentro del país. En otros como la fiebre aftosa, en cambio, hubo que adoptar rigurosas medidas en frontera para evitar que los brotes aparecidos en Argentina se diseminaran hacia nuestro país. El balance de estas acciones, en todo caso, resulta positivo, si se considera que la mayoría de estas dificultades ya fueron superadas o están en vías de serlo, permitiendo que se restablezcan las operaciones de exportación que habían quedado suspendidas (caso de la influenza aviar)1.Por su lado, el comportamiento meteorológico de la última temporada puede considerarse relativamente favorable, teniendo presente que hubo precipitaciones dentro de rangos normales o superiores a los normales en la mayoría de las zonas. La primavera de 2001, por su lado, se comportó con temperaturas apropiadas para una buena floración y fructificación de la mayoría de los cultivos y especies frutales. No obstante, hacia mediados de marzo último se presentaron abundantes precipitaciones, especialmente desde la VI región hacia el sur, que afectaron las cosechas de algunos cultivos y frutales importantes, generando un efecto especialmente dañino sobre la producción de vides viníferas de las regiones VII y VIII.De todos modos, las condiciones climáticas favorables que imperaron en la mayor parte de la temporada pasada permitieron obtener cosechas abundantes y de calidad en la mayoría de las frutas de exportación, lo que se ha traducido en un incremento de cerca de 9% en el volumen de las exportaciones hortofrutícolas de la última temporada. En cuanto a la producción de los cultivos anuales, se advierte que, a pesar del pequeño incremento de 0,1% que hubo en la superficie total sembrada en la temporada pasada, en la que según el INE se llegó a cubrir 812.460 hectáreas, la mayoría de los cultivos presentaron incrementos importantes de sus cosechas, lo que revela, de alguna manera, que las buenas condiciones climáticas que prevalecieron en la mayor parte de las zonas productoras se tradujeron en mayores rendimientos. En este sentido cabe destacar que particularmente significativas fueron las mayores productividades que se obtuvieron en avena, cebada, maíz, papas y remolacha, en tanto que en trigo, arroz y porotos, prácticamente se mantuvieron los altos rendimientos del año anterior.Por otro lado, para la temporada en curso, las intenciones de siembra muestran que el área total de cultivo prácticamente se mantendrá en relación a la de 2001/02, no obstante que se observan una caída muy significativa en el caso de la remolacha y una baja relativamente moderada en el caso del trigo. En otros cultivos importantes, en cambio, se aprecian incrementos apreciables, destacando entre éstos las variaciones que presentan los cultivos de avena, de maíz, de raps y de lupino.