Mercado de los cítricos

Introducción Según antecedentes FAO la superficie mundial de cítricos en el trienio 1999-2001 bordeó los 7,2 millones de hectáreas y la producción giró en torno a los 100 millones de toneladas, con periódicas fluctuaciones derivadas de problemas meteorológicos. Alrededor de 70% de este volumen proviene de países del hemisferio norte, donde destacan los del área mediterránea, como Italia, España, Grecia, Israel, Turquía (16 millones de toneladas); EE.UU. (15 millones); China (10 millones); México (6 millones); Japón (1,8 millones) y Corea (700 mil toneladas). La producción del hemisferio sur es liderada por Brasil (20 millones de toneladas), seguido por Argentina (2,6 millones) y Sudáfrica (1,4 millones de ton). Dos tercios de la producción mundial corresponde a naranjas y algo más de 5% a limones, en tanto que sobre 20% son mandarinas, tangerinas y el saldo, otros frutos cítricos.Más de la mitad de la producción de cítricos se consume en estado fresco y el resto se procesa, en especial las naranjas para jugo. A nivel de países, Brasil y EE.UU. procesan cerca de 70% de sus respectivas producciones, en tanto que España exporta sobre 50% en estado fresco.Chile, si bien tiene una escasa participación, exporta cantidades atractivas de limones, crecientes de clementinas y más moderadas de naranjas, y es un importador relevante de jugo de naranjas procedente de Brasil.La superficie plantada de limoneros en Chile se estimó en 2001 en alrededor de 7.700 ha, en las que continúan predominando las variedades tradicionales. Las nuevas plantaciones presentan diferencias importantes en relación a las tradicionales en cuanto a patrones, densidad, sistema de riego, poda de formación, etc. Los productores buscan condiciones agroclimáticas más protegidas, desde la RM hacia el norte, favoreciendo la producción de verano. Alrededor de 15% estaría aún en etapa de formación. En Chile el cultivo del limonero se desarrolla preferentemente entre las regiones V, Metropolitana y Vl. En la IV Región se observa un incremento de la superficie plantada que supera el 10% del Total nacional. En la I Región existe una producción de cierta importancia del llamado limón sutil o de Pica, que en realidad corresponde a una lima (Citrus aurantifolia).La variedad con mayor participación en los huertos industriales sería la Génova, seguida muy atrás por Eureka y Lisboa. Si bien fructifican todo el año, producen la mayor cantidad de fruta en invierno. Entre las nuevas variedades destacan la española Fino 49, que permite iniciar la cosecha y la exportación un mes antes que las variedades tradicionales, Fino 95 y Verna, esta última de tipo tardío.Cabe recordar que la Argentina ha experimentado un gran desarrollo en este cultivo, constituyéndose en el productor más grande de limones de América del Sur. La superficie de limoneros en Argentina supera las 44 mil ha, y su creciente producción se calcula en 1 millón 200 mil toneladas, de las que se exportan sobre 200 mil toneladas. Argentina abastece especialmente a la Unión Europea, y es el segundo exportador mundial después de EE.UU. Las restricciones sanitarias van siendo superadas por la fruta del vecino país (presencia de cancrosis y mosca de la fruta) y, por lo tanto, Argentina es un competidor que puede incidir en la oferta del mercado interno chileno. De hecho Chile importa en los períodos de menor oferta nacional entre 100 y 200 ton de limón argentino y menos de 100 ton de producto peruano, que corresponde a limón sutil o limón de Pica.El Comité de Limones, constituido a principios de 2002 al amparo de la Asociación de Exportadores, la Federación de Productores de Fruta y las Universidades de Chile y Católica de Santiago y de Valparaíso participan en la búsqueda de nuevos mercados y en el mejoramiento tecnológico y comercial, dado el creciente potencial de la oferta nacional de cítricos. En esta temporada el Comité de Limones inició su campaña de promoción en el mercado japonés.Desde 1996 las exportaciones de limones muestran una tendencia creciente, con el inicio de las exportaciones a Japón. Este país constituye un importante mercado para la colocación de estos cítricos, en la medida que se logre cumplir las elevadas exigencias de calidad de los consumidores nipones, cuyos niveles no son fáciles de alcanzar. En el último quinquenio, Chile ha mantenido una tendencia creciente en la cosecha y en las exportaciones: la primera ha aumentado de 100 mil a 120 mil ton, en tanto que las ventas al mercado externo han evolucionado de 11 mil a 20 mil ton, que representan alrededor del 15% del Total producido, lo que significa que el grueso de la oferta se vuelca al mercado interno.En Japón, las dificultades de condición o residuos de pesticidas se han ido solucionando, lo que ha permitido a las empresas exportadoras adquirir experiencia, cumplir con los compromisos convenidos con anterioridad e ir logrando ventas con nuevos incrementos a ese destino.Sin embargo, las transacciones en Japón han evolucionado desde valores extremadamente altos a niveles normales e incluso bajos, como el de la actual temporada 2002. No obstante, los retornos a productor para la fruta enviada a ese mercado se mantendrían por sobre el doble que los que se reciben por las exportaciones a EE.UU., si bien las mayores exigencias de ese mercado, y por consecuencia, los mayores costos, podrían disminuir esa diferencia.Los precios FOB han fluctuado alrededor de US$ 1,1/kg para Japón y en EE.UU. se han localizado en torno a US$ 0,55/kg. Los volúmenes significativos de embarques se realizan en los meses de junio, julio y agosto, concentrando estos dos últimos el 80% de los volúmenes. Rechazos por residuos de fungicidas o por alteraciones de calidad en partidas de productos orgánicos, son indicadores de las dificultades que significa incursionar en mercados de alta exigencia, como es Japón. La gran cosecha de limones en la temporada 2001/02 de EE.UU. incidió en los precios de exportación del producto nacional enviado a ese mercado y al de Japón, a diferencia de la temporada precedente, cuando la producción norteamericana se enfrentó a problemas de condición (defectos de calidad de poscosecha y reducida aptitud de guarda) que llevaron a la venta rápida de la mayor parte de su producción, lo que favoreció el ingreso del producto nacional al mercado norteamericano y un mercado japonés mal abastecido.Es así como, aun cuando los precios FOB del año en curso podrían modificarse al incorporar los IVV (Informes de Variación de Valor, resultado de las liquidaciones de las exportadoras en base a los precios reales obtenidos en los mercados destinatarios), se aprecia una evidente baja de los precios en particular en el mercado de Japón, consecuencia tanto del alto abastecimiento con producto norteamericano, como del aumento de los envíos de Chile, que habrían superado las predicciones iniciales. Los recibidores japoneses son muy sensibles a los cambios en los volúmenes pactados, aunque sean moderados: el aumento de 18% en volumen significó un 25% de baja en el precio de 2002 comparado con 2001. Ese año fue excepcional por la menor oferta del producto norteamericano, y se alcanzó un precio FOB promedio de US$ 1,23/kg, en tanto que en 2002 se ha logrado hasta septiembre un promedio FOB de US$ 0,92/kg. En el mercado de EE.UU. un aumento por sobre el 50% en volumen incidió en el precio en cerca de 15%: de US$ 0,56/kg en 2001 derivó a US$ 0,48/kg FOB en 2002.Entre las empresas exportadoras de limones destacan Agricom; Agronova; Pacific; Santa Cruz; Agrocomercial Quillota; Del Monte y Cabilfrut, por citar las que superaron las mil toneladas en la temporada 2000/01.Si bien las exportaciones continúan expandiéndose, su incidencia en la producción nacional se mantiene en niveles moderados, lo que significa que el mercado doméstico seguirá siendo el destinatario mayor de los volúmenes cosechados. Del análisis del comportamiento de los mercados mayoristas de Santiago se constata el incremento de los volúmenes arribados y una tendencia a la baja de los precios promedio. En el quinquenio 1996-2000 se bordearon las 66 mil ton y el precio promedio anual, expresado en moneda de octubre de 2002, fluctuó entre $ 100/kg y $ 153/kg. En el año 2001, los volúmenes mensuales superaron las 76 mil ton y el precio promedio llegó a algo más de $ 100/kg. En 2002 los volúmenes arribados serán similares y los precios pueden bordear $110/kg. Cabe recordar que en 1995 apenas llegó a $ 93/kg. Las fluctuaciones de precios relacionadas con la estacionalidad de la oferta de este producto fueron las siguientes: entre enero y mayo de 2001, los precios variaron entre un mínimo de $ 97 y un máximo de $ 230/kg, como promedios mensuales. Entre junio y diciembre de ese mismo año, los precios se movieron entre $ 32 como mínimo, en julio, y $ 78/kg, como máximo, en diciembre, también promedios mensuales y todos expresados en moneda de octubre de 2002. En el año 2002, en los mismos períodos incluido hasta el mes de octubre, los precios fluctuaron de $141 a $ 215/kg y entre $ 30 y $ 74, respectivamente. En el comportamiento de los precios de ambos años inciden las mayores cosechas motivadas por el aumento de rendimiento al entrar en etapa de producción creciente los huertos establecidos más recientemente.Hasta la fecha, las condiciones meteorológicas imperantes en las últimas temporadas permiten seguir proyectando incrementos de la producción, resultado del aumento de las plantaciones de cítricos, si bien siempre habrá localidades afectadas por heladas o lluvias que incidirán en el mercado interno, por la relativamente escasa incidencia de los volúmenes exportados.Respecto a las perspectivas de exportación, aunque es prematuro adelantar condiciones de los mercados destinatarios, se espera que las ventas mantengan su tendencia creciente. En EE.UU. se aprovechan buenas oportunidades en la medida que la fruta chilena no compita con la de California y no se autorice aún el ingreso del limón argentino a ese mercado.Las expectativas comerciales en Japón son razonablemente favorables, si bien se trata de un mercado muy exigente y muy sensible a los aumentos de volúmenes. Importadores japoneses señalan que el limón chileno en Japón es comparable con ciertas variedades locales. Existe mercado para el producto chileno siempre que se mantenga una buena calidad, ausencia de residuos de fungicidas y de indicios de pudrición en productos orgánicos. Respecto del ingreso del limón argentino a ese mercado, se estima que se concretará años después que lo haga al mercado de EE.UU.El mercado doméstico continuará siendo el destinatario mayor de los volúmenes cosechados, por lo que cabe esperar que los precios mantengan el comportamiento cíclico propio del producto. Solamente disminuciones de la producción ocasionadas por problemas meteorológicos elevarían significativamente los niveles de precio.La superficie de naranjos en 2001 se estimó en 7.600 ha. Se desarrolla mayoritariamente en la VI Región, donde se localiza algo más del 55% de la superficie Total. La siguen la RM, con alrededor del 25%, y la V Región, con sobre el 10%. Superficies crecientes se encuentran en las regiones del centro-norte del país. Del Total del área plantada, alrededor del 15% estaría en etapa de formación, lo que significa un potencial aumento de la oferta. Las principales variedades son las Navelinas, como la Thompson (35%) y Washington Navel (10%). La variedad Tardía de Valencia (20%) es de doble propósito (de mesa y jugo). En años recientes se han establecido huertos de nuevas variedades del tipo Navel o Navelinas, donde destacan New Hall, Lane Late y Atwood, entre otras, que permiten aumentar el período de oferta por su condición de tempranas o tardías. Es así como el grueso de la cosecha, que tenía lugar entre junio y octubre, período de bajos precios en el mercado interno, paulatinamente se está ampliando a mayo y noviembre.El aumento experimentado por las exportaciones se debe a la apertura del mercado japonés y a la entrada en producción de nuevas plantaciones. Sin embargo, para mantener esta nueva tendencia, es imprescindible seguir trabajando en manejo tecnológico y en calidad.Una adecuada elección de zonas productoras, variedades, manejo cultural y técnicas de poscosecha, permitirían obtener un fruto de óptima calidad, apto para el mercado interno y la exportación. La marcada estacionalidad de producción en el hemisferio norte y en el sur, otorgaría la posibilidad de captar destinos alternativos, como el Lejano Oriente y EE.UU.2 El desarrollo de la agroindustria permitiría procesar futuros excedentes de exportación y evitar una saturación del mercado. En Chile, la producción de jugo de naranjas frescas se orienta a su consumo inmediato. La demanda por jugo envasado muestra una tendencia creciente, pero en general, por precios, se abastece con productos de origen importado, como el jugo congelado de naranjas, que procede fundamentalmente de Brasil. En los últimos años han tenido un interesante desarrollo las plantaciones de mandarinas (Citrus reticulata) o especies relacionadas con ellas. Dentro de este grupo se encuentran la Clementina (variedad de la mandarina común), la Satsuma, la Tangerina y el Tangelo (híbrido con pomelo). El 48% del área plantada se ubica en la IV Región, en tanto que las regiones V y Metropolitana presentan algo más de 22% cada una. El saldo se distribuye en las regiones VI y III.Respecto al mercado interno, cada vez toman mayor relevancia los supermercados como adquirentes directos de volúmenes importantes de productos agrícolas; pero plantean altas exigencias en cuanto a la regularidad del abastecimiento, la homogeneidad y la calidad de los productos.La producción de naranjas debería mantener una tendencia moderadamente creciente, por los nuevos huertos y su entrada en producción. Los ciclos de producción o añerismo característicos de los naranjos normalmente se moderan con el tamaño de los frutos, que compensan una menor carga.La cosecha en 2002 se calcula en alrededor de 100 mil ton. Los bajos aunque crecientes volúmenes exportados (1.200 ton en 1999 y 5.200 ton en 2001), significan que casi toda la oferta se orienta al mercado interno. Si bien las exportaciones de naranjas son escasas, existirían algunos atractivos nichos de mercado, lo que en parte explicaría la incorporación de nuevas variedades en huertos de tamaño medio. Japón muestra expectativas, más que triplicándose los volúmenes entre 2001 y 2002, alcanzando 4.100 ton hasta septiembre. En Europa destaca el Reino Unido, con cantidades menores, y eventualmente algunos países latinoamericanos. La estacionalidad de precios de las naranjas tiende a suavizarse por el aumento de cobertura que se logra con la creciente participación de las nuevas variedades, que se caracterizan por mejores condiciones de sabor y adelanto o tardanza de la producción, lo que permite alcanzar precios más elevados que los de las tradicionales. Los volúmenes arribados a los mercados mayoristas de Santiago en el quinquenio 1995-1999 fluctuaron entre 40 y 62 mil ton. En 2001 y más aún en 2002 se aprecian volúmenes mayores, que superan las 70 mil ton. Los precios promedios anuales muestran descensos: entre 1995 y 1999 variaron entre $ 124 por kilo y $ 178/kg, expresados en pesos de octubre de 2002. Pero en 2000 y 2001 los precios bordearon $ 108 por kilo. En 2002 heladas en localidades como Alto Jahuel y Peumo afectaron la calidad de una parte de la producción, y la sequedad de la fruta provocó baja en los precios. Si bien en la tendencia de precios decrecientes podrían incidir las ofertas en aumento de frutas sustitutas, en particular manzanas y, en forma creciente, mandarinas, también influirían los mayores volúmenes de las nuevas variedades, cuyas cotizaciones tenderían también a la baja. Entre los meses de mayo y octubre llegan los mayores volúmenes y se alcanzan los precios más bajos. En 2001 y 2002 los precios lograron los menores niveles entre junio y agosto, alcanzando un promedio de $ 70/kg. La oferta de mandarinas y clementinas muestra un marcado aumento, más que duplicándose entre 1996 y 2001: los volúmenes arribados en los mercados mayoristas evolucionaron de algo más de 2 mil toneladas a 5.600 toneladas en 2000 y 2001. Equivalen a alrededor del 10% de las naranjas y su tendencia debe mantenerse creciente en e mediano plazo. Se transan preferentemente entre mayo y septiembre. A pesar de la baja en los precios debido a este incremento de la oferta, se mantienen en niveles superiores a los de las naranjas. Los precios promedios anuales de transacción en el trienio 2000-2002 se ubicaron en torno a 210 pesos por kilo. Sin embargo, los precios mensuales en los meses de mayor oferta (junio a agosto) han fluctuado entre $ 100 y $ 150 por kilo, manteniéndose en torno a este último hacia finales de temporada (septiembre y octubre).Las ventas de mandarinas y clementinas en el mercado externo exhiben un buen incremento, si bien Japón ha resultado más complicado que lo esperado. Los mayores envíos han ido al Reino Unido, que hasta septiembre de 2002 superan las 7.000 ton. Japón, con altibajos, ha recibido 2.460 ton en este año, con un efecto negativo en los precios, situación similar a la señalada en el caso de los limones: un aumento de 20% en los volúmenes significó un descenso de 34% en los precios. En las naranjas el efecto del aumento de volumen fue similar a la baja en el precio: alrededor de 15%, respectivamente. Las exportaciones de mandarinas y clementinas más que duplican los envíos de naranjas: 12.490 ton en comparación con las 5.005 ton de estas últimas.Los precios FOB de las naranjas a Japón últimamente fluctuaron en torno a US$ 0,62/kg, en tanto que las mandarinas o clementinas mostraron niveles más altos, pero menores a los esperados, de alrededor de US$ 1,1/kg FOB. En el Reino Unido los precios de ambas frutas son más similares, de US$ 0,6 y 0,7/kg, respectivamente. Las exportaciones a países del Cercano Oriente alcanzan entre US$ 0,77 y 0,87/kg, como promedio las últimas temporadas.En exportaciones, las mandarinas-clementinas deben continuar su expansión, al igual que las naranjas, que han exhibido un aumento significativo, aunque la importancia relativa de las exportaciones en la producción nacional continuaría siendo escasa. Chile tiene ciertas zonas con adecuadas condiciones agroclimáticas para el cultivo de cítricos, lo que se expresa en el aumento de plantaciones de mandarinas, clementinas y nuevas variedades de naranjas en sectores de pendiente y favorable exposición solar en las regiones del centro-norte del país.En producción aún se detecta insufi-ciencia en los niveles tecnológicos, que a veces no son los requeridos para un desarrollo exitoso. Las variedades plantadas no siempre logran el comportamiento esperado en la fruta cosechada, situación que se constata en las clementinas, que han tenido variable calidad, a pesar del buen nivel tecnológico de las nuevas plantaciones. Se estarían afinando gradualmente las técnicas de manejo de los huertos y la utilización de apropiados índices de madurez de cosecha. Entre las clementinas, el grupo más importante está representado por el cultivo de Clemenules.A nivel mundial la mandarina goza de gran aceptación y su demanda es creciente. Si bien dentro de los países del hemisferio sur hay competidores, quedaría una ventana de mercado que puede ser aprovechada por Chile. Japón es un mercado interesante, pero al igual que lo ocurrido con uva y kiwis, no permitirá una gran expansión de las exportaciones aunque los precios del producto chileno son más altos que en otros mercados. El Reino Unido es el segundo país de destino para las exportaciones de las mandarinas nacionales; se trata de un mercado que consume parte importante de la producción de España y Sudáfrica, siendo este último un fuerte competidor para Chile. Respecto a EE.UU., para el USDA, naranjas y mandarinas-clementinas son hospederas de Brevipalpus chilensis o falsa arañita de la vid. El SAG continúa realizando pruebas para lograr un tratamiento que asegure su control, como es el lavado y encerado que se aplica a limas y chirimoyas, sin lograr hasta ahora resultados satisfactorios para los norteamericanos.

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