Mercado de la remolacha y el azúcar

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Issue Date:
2003-01-31
Subjects:
Cultivos industriales - remolacha
estudiosArtículos

Introducción La producción de remolacha en Chile en el último período ha estado relacionada a numerosos acontecimientos de diversa índole que, tanto interna como externamente, la han puesto en primera plana. Todos estos factores influyeron a mediados de 2002 en el normal desenvolvimiento productivo agrícola e industrial nacional.Por una parte, se han mantenido la tendencia a la baja de los precios internacionales de azúcares refinada y cruda y las políticas implementadas en diversos países relativas al sector y, por otra parte, las importaciones al país de sustitutos de azúcar que cambiaron la estructura de la oferta interna de edulcorantes.Adicionalmente, a comienzos de septiembre se introdujo un nuevo tema, al proponer la empresa procesadora de azúcar de remolacha, ante un posible Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos de Norteamérica, la total liberalización arancelaria del intercambio comercial del azúcar y el reemplazo de la banda de precios para el azúcar por un arancel fijo de 98%. A fines de año surgió, por parte de los agricultores de la Federación Nacional de Remolacheros (FENARE), la intención de establecer un acuerdo directo con los accionistas mayoritarios de IANSA, a fin de lograr que la producción de azúcar en el país se realice a través de la integración vertical agrícola e industrial de la remolacha.En otro ámbito, directamente relacionado con las alternativas de edulcorantes, existe interés por parte de industriales belgas de estudiar la factibilidad de instalar en Chile una planta procesadora de achicoria para extraer inulina, que es utilizada en productos dietéticos y farmacéuticos. Su área de influencia se ubicaría desde la VIII Región al sur, ya que los requerimientos climáticos de la achicoria son los de un cultivo invernal que soporta heladas y bastantes horas de frío, con una siembra estimada de 10.000 hectáreas, bajo contrato.La temporada fue favorable para el cultivo, en términos de condiciones agrometeorológicas. Dado que se ha puesto énfasis en optimizar las técnicas productivas, se obtuvo un récord de rendimiento de remolacha en Chile: 67,8 toneladas limpias, base 16% de polarización, por hectárea. A nivel mundial, en esta temporada Chile habría desplazado a Francia, que en las estadísticas disponibles se ubica en el primer lugar dentro del grupo de los cinco países con más alto rendimiento de remolacha.En relación a la tecnología utilizada en la producción de remolacha y a su transferencia, ya en las décadas de los 60 y los 70 la IANSA tenía un programa de siembras demostrativas en algunos predios de agricultores que tradicionalmente sembraban remolacha. Esta metodología de transferencia de tecnología fue retomada hace dos temporadas agrícolas a través de las parcelas "Todo bien", demostrando que son un buen instrumento de extensión para los agricultores. Es así como en la temporada 2000/01 hubo 19 parcelas demostrativas, con un total de 155 ha, y para la temporada 2001/02 estas siembras alcanzaron a 221 ha, entre San Fernando y Temuco. En Los ángeles se obtuvieron 118 toneladas limpias por hectárea como récord y 105 ton/ha en promedio de cuatro predios. Los rendimientos obtenidos superaron al rendimiento promedio nacional, mediante la práctica de efectuar todas las indicaciones técnicas como corresponde y a tiempo, desde la preparación de suelos antes de la siembra hasta la cosecha.A fines de septiembre finalizó la cosecha de la remolacha, la que se efectuó en forma relativamente normal dependiendo de la zona de cultivo. En las regiones VIII, IX y X continuaron las lluvias en primavera, que dificultaron un poco la recolección al impedir la entrada de los camiones a los predios. A nivel regional, en la VIII Región se obtuvieron las m&aacu te;s altas productividades, con 75,6 ton/ha y 73 ton/ha en ñuble y Bío Bío, respectivamente.Se estima que la producción total de remolacha alcanzó a cerca de 3,5 millones de toneladas y fue un 1,7% superior a la obtenida en la temporada anterior. La producción de azúcar de remolacha nacional podría alcanzar a 530.000 toneladas, con un rendimiento medio de 11,1 toneladas por hectárea.Respecto del comercio exterior, en los meses de enero a noviembre de 2002 las exportaciones de los productos y subproductos de la remolacha alcanzaron a 14 millones de dólares FOB, con un aumento de 19% respecto de los mismos meses de 2001. Gran parte de este valor corresponde a las exportaciones de coseta o bagazo de remolacha, que experimentaron un alza considerable en relación a los 11 primeros meses de 2001 y alcanzaron 130.800 toneladas, por un valor FOB de 13,4 millones de dólares. Las exportaciones a Japón aumentaron levemente, a 76.761 toneladas. Es interesante señalar la consolidación de otros mercados de destino que año a año han ido adquiriendo importancia, como son los casos de Argentina, Brasil, España (con envíos de 42 mil toneladas), y Marruecos y Corea del Sur como mercados incipientes. El precio FOB promedio bajó un 11,2%, a US$ 103/ton.En segundo lugar de importancia se encuentran las exportaciones de semilla de remolacha a Bélgica y Alemania, que alcanzaron a US$ FOB 660 mil, monto superior al de los mismos meses de 2001. Este aumento se debió especialmente al incremento en el precio FOB, que bordeó los 4.000 dólares por tonelada, ya que la cantidad disminuyó a 168 toneladas, un 9,4% inferior a la cantidad exportada en 2001.En cuanto a las importaciones de azúcar refinada durante enero a noviembre de 2002, ellas aumentaron respecto de 2001 en 22 mil toneladas, alcanzando un valor CIF total de 49,6 millones de dólares.Debe recordarse que, a raíz del aumento a 98% del arancel consolidado del azúcar y la concesión de cuotas libres de arancel, nuestros principales proveedores mantuvieron su supremacía sobre el resto de los países, desplazando del mercado a otros que en años anteriores enviaban a Chile pequeñas cantidades. Esta mayor participación de mercado se manifestó desde comienzos del año (en enero ya se habían importado 44.518 toneladas), copándose las cuotas asignadas en los primeros cuatro meses. Esto influyó en la proporción de las importaciones que han tenido como origen estos países: Argentina (30,3%), Brasil (18,9%) y Guatemala (11,3%). Las importaciones desde Colombia, aun cuando no tienen asignada una cuota libre de arancel, han alcanzado a cerca de 66 mil toneladas, un 38,3% del total importado. Además de haber usado la cuota de 12.600 toneladas que se asignó a "otros países", contribuyó en gran medida a su aporte al total la disminución significativa de su precio CIF a US$ 259/ton, el más bajo observado durante estos meses.Las importaciones de fructosa aumentaron en 26,1% en cantidad y 25% en valor, respecto de enero-noviembre de 2001, alcanzando a 54.500 toneladas y 12,6 millones de dólares CIF. Este aumento se verificó principalmente por el incremento de las importaciones de fructosa desde la Argentina, que representaron el 98,8% del total.La disminución de los precios internacionales del azúcar se ha ido manifestando en los valores mínimos y máximos de las últimas bandas de precios ("piso" y "techo"), que se han reducido desde un máximo observado de US$ 464/ton y US$ 512/ton, respectivamente, en la banda de la temporada agrícola 1997/98, hasta llegar a un "piso" inferior a US$ 400/ton en las dos últimas bandas publicadas, en tanto que el "techo" bordea los US$ 400.La banda actualmente vigente hasta el 31 de marzo de 2003 tiene un valor "piso" un 4,4% y un valor "techo" un 4,7% inferiores a los valores de la banda de la temporada anterior, con cerca de 70 y 90 dólares menos, respectivamente, que los valores de la temporada 1998/99.Después del alza que tuvieron los precios internacionales de las azúcares cruda y refinada desde mediados de 2000, paulatinamente han descendido, para alcanzar a fines de 2002 US$ 184/ton el azúcar cruda y, US$ 226/ton el azúcar refinada.Con estos precios internacionales las importaciones de azúcar refinada debieron pagar derechos específicos que fluctuaron entre US$ 76,66/ton (enero) y US$ 122,84/ton (septiembre). El arancel promedio total ponderado por volumen de las importaciones de azúcar refinada, que incluye las cuotas de importación por un total de 60.000 toneladas libres de aranceles, alcanzó a 28,5% hasta el mes de octubre de 2002. Como se observa en el cuadro adjunto, el arancel ha ido subiendo para alcanzar los niveles de marzo de 2001, mes en que se registró un 51,78%.El arancel promedio de las importaciones de azúcar en el mes de octubre de 2002 alcanzó a 53,6% (Argentina), 48,6% (Brasil), 58,1% (Colombia) y 53,4% (Guatemala).A partir del 1 de enero de 2003 las importaciones de azúcar en general quedaron afectas al 6% de arancel ad valórem más el derecho específico correspondiente a la banda. Sin embargo, a principios de año suelen entrar principalmente las importaciones correspondientes a las cuotas libres de arancel, por lo que el arancel medio en enero debe ser cercano a 0%.En el curso de 2002 hubo dos determinaciones de cierta importancia en aspectos aduaneros. La primera de ellas fue el dictamen N° 50 del Servicio Nacional de Aduanas, por el cual se aclaró, a la luz de los documentos aduaneros internacionales oficiales, cuál debe ser la clasificación de algunas mezclas integradas en una gran proporción (en general, 98%) por azúcar, a la cual se adicionan saborizantes o aromatizantes, tales como ácido cítrico, ácido fumárico, sal común, almidón y vainillina. Así, se determinó que estas mezclas debían quedar clasificadas como azúcar, dentro de los códigos afectos a la banda de precios.La segunda fue el establecimiento de una sobretasa de 14% a las importaciones de fructosa clasificada en el código 17 02 60 90, producto cuyo volumen importado había aumentado fuertemente a partir de 1999 (desde 10 ton en 1998 subió a 47.000 ton en 2001 y continuó subiendo en el primer semestre de 2002), con un precio en constante declinación. Estas cifras llegaron a niveles que se estimó que constituían una amenaza a la producción interna de azúcar, de la cual la fructosa es sustituto directo. Esta sobretasa, que originalmente regiría hasta julio de 2003, fue revisada en enero de este año, decidiéndose su eliminación anticipada, tomando en consideración que las variaciones de precios en el mercado la hacían innecesaria.Los acuerdos firmados con la Unión Europea y Corea del Sur no consideran por ahora los azúcares dentro de los programas de desgravación, situación que podrá ser revisada dentro de tres años. El tratado de libre comercio con los EE.UU. estipula una cuota de 2.000 ton para Chile, libre de aranceles. Esta cuota irá creciendo a razón de 5% anual, hasta el año 12, cuando el total de las exportaciones de azúcar de Chile a los EE.UU. quedará libre de aranceles. No obstante, la posibilidad de exportar volúmenes libres de arancel citada está sujeta a la condición de que Chile tenga una producción excedentaria de azúcar y que la cantidad exportada a los EE.UU. sea a lo sumo igual al excedente, calculado de acuerdo a un método previsto. Esto hace difícil pensar en una exportación real, al menos en un futuro cercano. Sin embargo, variaciones en el precio mundial y aumentos en la productividad económica de nuestros agricultores pueden hacer posible que Chile acceda a esas condiciones preferenciales y pueda llegar al mercado de EE.UU.En términos generales, en los demás acuerdos suscritos por Chile el azúcar está tratada como excepción y, si presenta desgravación, es relativamente tardía y llega a 0% alrededor del año 2012.Los precios de la remolacha limpia base 16% de polarización para la temporada 2002/03 fueron fijados en US$ 43,9 /ton para las zonas de cultivo de Curicó, Linares y Chillán; US$ 44,2/ton para Los ángeles y Temuco, y US$ 45/ton para la X Región.Una vez acordadas las condiciones del contrato para la temporada 2002/03 entre los agricultores y la empresa procesadora, éstos se vieron enfrentados en el momento de la siembra a condiciones climáticas adversas, que dificultaron tanto la preparación de suelos como la siembra de la remolacha. Las lluvias persistentes entre San Fernando y Los ángeles produjeron atraso en las siembras, desarrollo lento del cultivo, problemas de emergencia, caída de plantas, daño (toxicidad) de herbicidas residuales por lixiviación debida a la excesiva pluviometría, y control tardío de malezas.En la VIII Región, cuya época de siembra más adecuada va desde mediados de agosto a los 15 primeros días de septiembre, muchos agricultores que ya tenían preparados los suelos no alcanzaron a sembrar la superficie programada, como consecuencia de las frecuentes lluvias. En aquellas zonas donde ya se habían realizado las siembras con anticipación, se perdió semilla y fue difícil resembrar. Con la baja de superficie se proyectó una siembra de 5.000 ha, con cerca de 400 agricultores. En Los ángeles además hubo granizo y anegamiento en algunos potreros.En Rapaco, además del atraso en la siembra, las fuertes lluvias provocaron algún arrastre de suelo, con la consiguiente pérdida de plantas. Por otro lado, el anegamiento por la salida del río Rahue en Osorno generó una pérdida de 25 ha.En resumen, las condiciones meteorológicas en la primavera influyeron en la superficie total de remolacha, que se estima en 33.000 ha, menos de las 36.000 ha programadas inicialmente.No obstante lo anterior, el cultivo está en buenas condiciones y las últimas lluvias han sido beneficiosas, evitando el tener que regar y reduciendo así los costos de producción por este concepto. El resultado económico de los agricultores se verá favorecido por el incremento del valor de la divisa.

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Pontificia Universidad Católica de Chile. Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal. Departamento de Economía Agraria
Fecha de Publicación:
Enero 2003
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Autor(es):
Ministerio de Agricultura
Fecha de Publicación:
Agosto 2004
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Autor(es):
Iglesias C., Rebeca
Fecha de Publicación:
Julio 2005