Mercado del tomate fresco

Introducción El tomate es la hortaliza más cultivada en el mundo: en el año 2002 se plantaron 3.998.219 hectáreas con una producción total de 107.972.098 toneladas (la cifra incluye tomate para consumo fresco e industrial).El consumo mundial per cápita en el año 2000 fue de 14,9 kg anuales (FAO), como se ve en el Cuadro 1.Los países europeos tienen un alto consumo de tomates y entre ellos hay importantes importadores y exportadores.Chile tiene el mayor consumo per cápita a nivel sudamericano y prácticamente logra autoabastecerse de productos derivados de tomates. Las pocas importaciones son fundamentalmente productos industriales derivados de tomate.En Chile se cultivan anualmente algo más de 7.000 hectáreas de tomate fresco. Según el VI Censo Nacional Agropecuario (INE, 1997), en el país se dedican al cultivo 7.531 explotaciones y el 70% de la superficie se concentra entre las regiones V y VII.Los cultivos al aire libre de la zona central del país se cosechan en verano, produciéndose entonces la mayor oferta en el mercado. Como se observa en la Figura 1, el menor precio se produce normalmente en el mes de febrero.La zona centro-norte, principalmente las regiones III y IV, es productora de primores, que abastecen al mercado antes de que comience la cosecha de la zona central, alcanzando precios significativamente mayores.La producción de invernaderos, concentrada en las regiones IV y V, tiene fundamentalmente dos períodos de cosecha: otoño y primavera. Esta producción, de alto costo y cuyos productores ocupan un alto estándar tecnológico, también obtiene los mayores precios en el mercado interno.El aumento de la producción fuera de estación ha provocado una disminución de los precios en este período. Entre 1990 y 2002 el volumen arribado a los mercados mayoristas de Santiago entre mayo y septiembre aumentó en un 647%, frente al 193% que aumentó en el resto del año. Respecto al volumen arribado en el año 1980, el aumento de la oferta fuera de estación es 1770% contra un 402%. En la Figura 2 se observa el crecimiento de la oferta fuera de estación y la del resto del año desde 1975.Esto demuestra el importante incremento que ha habido en la oferta entre otoño y primavera, lo que significa un cambio de hábitos de un consumidor que hace dos décadas acostumbraba a consumir tomates fundamentalmente en el verano.Entre los factores responsables de este cambio están los tecnológicos, que permitieron una expansión del cultivo en el territorio y en el tiempo, así como las nuevas variedades de larga vida que permiten un almacenaje y transporte mayor.También se observa una leve tendencia a la baja a través del tiempo en los precios registrados en los mercados mayoristas de Santiago entre mayo y septiembre.Esto ha significado un ajuste de la rentabilidad del cultivo tanto para los productores de invernadero como para los productores del norte del país, que observan cómo el precio del producto disminuye y la competencia de otros productores aumenta, pues se observa en los agricultores, especialmente en los del sur del país, el interés por realizar cultivos intensivos de alta rentabilidad, entre los cuales destaca la producción de tomates en invernadero.Los consumidores, especialmente en la zona central del país, ya están acostumbrados a consumir tomates todo el año, y los sustitutos que el producto fresco tiene en invierno son menos en cantidad y variedad. Una mayor oferta a menores precios hará más accesible el producto para un público mayor y sólo la segmentación del mercado permitirá diferenciar precios y maximizar la ganancia para los productores, pasando de una oferta más bien homogénea a otra diferenciada en términos de calidad y otros atributos.La introducción de nuevas variedades, como los tomates en racimo, o formas de certificación, como el sello "ExigeSano" del INTA, que iniciaron un grupo productores con el respaldo de INDAP e INIA, son iniciativas que apuntan en esta dirección.El año 2002 comenzó con bajos precios para el tomate. La disminución de las exportaciones a Argentina y los precios bajos de fines de invierno y primavera del 2001 provocaron un fuerte impacto entre los productores de tomates de invernadero y los agricultores del norte, lo que se vio reflejado en la prensa del sector agrícola en numerosas entrevistas a agricultores y sociedades gremiales.Ante las pocas expectativas de una recuperación de las ventas a Argentina, muchos productores, principalmente de invernaderos, optaron por reducir su producción de tomates para el año 2002. A esto se sumó la pérdida que muchos agricultores sufrieron, producto de las fuertes lluvias en invierno que anegaron terrenos e incrementaron la incidencia de enfermedades en los cultivos. Esto se tradujo en una disminución de la oferta y una importante alza del precio en invierno y primavera de 2002.En noviembre, una vez comenzada la cosecha de la zona central, el precio sufrió una fuerte disminución, situándose por valores inferiores a los del año pasado. En el mes de enero los precios han sido similares a los de la temporada pasada.La disminución de la oferta interna y los altos precios dieron pie a que privados hicieran efectiva para este año la internación de tomate fresco del Perú, bajo un estricto protocolo fitosanitario. Si bien la importación alcanzó a sólo 62 toneladas de tomates entre septiembre y octubre (equivalentes al 0,2% del volumen total arribado a los mercados mayoristas durante este período), el hecho causó inquietud en los productores nacionales.Si bien el aspecto fitosanitario está cubierto con las medidas que el SAG dispone para la importación, la factibilidad de contar con una posible competencia para la producción local fuera de estación ha provocado diversas reacciones.Se debe con siderar que esta importación fue realizada en un escenario de baja oferta local con altos precios. En la medida que el sector productor se organice para abordar el mercado interno e impedir que se produzcan bajas importantes en la oferta con alzas desmedidas de precio, las importaciones deberían mantenerse en un nivel muy poco relevante.Por otra parte, las exportaciones de tomates frescos se vieron fuertemente afectadas por la crisis económica que afecta a la Argentina. Los envíos al país vecino disminuyeron en un 97% entre enero y noviembre.

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