Trigo

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Issue Date:
2003-04-29
Subjects:
Trigo - mercado del trigo
estudiosArtículos

Trigo harinero El año agrícola 2002/03 fue en todas las regiones del país un año atípico, desde el punto de vista meteorológico, caracterizándose por un fuerte aumento de las precipitaciones, que se extendieron durante todas las etapas del desarrollo del cultivo del trigo.El exceso de pluviosidad provocó una reducción generalizada de los rendimientos del cereal, afectando de distintas formas a las diferentes áreas sembradas. Algunas consecuencias de las lluvias fueron las siguientes:- arrastre de suelos, por fuertes lluvias tempranas;- amarillamiento de los trigos, por exceso de agua;- crecimiento abundante de malezas, especialmente ballicas en el secano;- repetición de aplicaciones de herbicidas, como consecuencia de su lavado por las lluvias;- presencia de ataques fungosos, como septoriosis, oídio y roya;- tendidura de los trigos, provocada por lluvias con viento en etapas avanzadas del cultivo.La intensidad de los daños fue variable en las distintas regiones, dependiendo de los niveles de pluviometría y de la capacidad de absorción de agua de los suelos.A lo anterior se debe añadir el efecto de crecientes ataques de "mal del pie", reforzados por la repetición de suelos en el cultivo del trigo.La calidad industrial de los trigos se vio afectada, aunque en menor grado que la productividad.En las siembras se observó una predominancia de trigos intermedios y suaves, en desmedro de los trigos fuertes, al contrario de lo que ocurrió en la temporada anterior, cuando los trigos fuertes tuvieron una alta participación en el volumen (superior al 37%)1.La superficie sembrada en el país, de acuerdo al resultado de la encuesta agropecuaria realizada por el INE, fue levemente distinta a las estimaciones iniciales de Odepa. En efecto, dichas estimaciones situaban la superficie sembrada con trigo harinero en 400.000 hectáreas y la de trigo candeal o duro en 12.900 ha, con 412.900 ha para el conjunto. La encuesta del INE detectó 415.660 hectáreas.La distribución regional de la superficie de trigo harinero que se presenta a continuación se estima descontando de la superficie regional de siembra de trigo entregada por el INE una estimación de la superficie regional de trigo candeal, calculadas conforme a las apreciaciones de las plantas elaboradoras de fideos y pastas:A nivel nacional no se aprecian diferencias importantes entre la estimación inicial publicada con anterioridad por Odepa y los resultados de la encuesta de superficie del INE.Aplicando el rendimiento estimado por Odepa en esa oportunidad (39,5 qq/ha) a la superficie sembrada, se puede estimar una producción de aproximadamente 15,7 millones de quintales, suficiente para satisfacer un 78% de la demanda nacional. En consecuencia, en el curso de 2003 deberían importarse alrededor de 450.000 toneladas, el doble que en 2002.La actual temporada se ha caracterizado por un mercado altamente demandante, ante la evidencia de que la cosecha actual no alcanzará para satisfacer las necesidades del país y por el alto nivel alcanzado por los precios del trigo en el exterior (Argentina, Canadá y EE.UU.). Esto ha hecho innecesaria la acción de COTRISA.Después de iniciarse la temporada con un precio bastante superior al mínimo de la banda, seguido de una evolución ascendente, a partir de la primera semana de abril se ha podido observar en el mercado interno un leve descenso en los precios, expresados en moneda nacional, que evolucionaron desde $ 13.200 a $ 12.500 por quintal. Ello puede ser atribuido a la baja superior a 5% en el valor del dólar observado a partir de la segunda quincena de marzo (desde más de $ 750 ha llegado a alrededor de $ 710).En todas las regiones existe satisfacción por los precios pagados por el producto y cierta inquietud ante la evidencia de los daños ocasionados por el complejo de hongos que conforman el "mal del pie". Esta inquietud motivó al Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y a la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) a realizar un seminario internacional. Expertos de distintas naciones se reunieron en Carillanca para analizar el problema. Sus conclusiones más importantes fueron:- En Chile la enfermedad se encuentra presente en toda la zona productora de trigo, particularmente en suelos de trumao desde la VIII a la X regiones.- La recomendación de carácter más inmediato es introducir una siembra alternativa, como el lupino.Según las opiniones del doctor Hornby, especialista inglés y autoridad en la materia, la causa principal de la extensión y aumento de la enfermedad en Chile es la reiterada siembra de trigo sobre trigo.El doctor Hornby visualiza posibles soluciones. La primera es desarrollar un mejor fungicida: aunque ya existe uno, es sólo parcialmente efectivo. Una segunda posibilidad es no sembrar por un tiempo determinados campos, para estudiarlos y ver si es posible evitar la enfermedad disminuyendo la frecuencia de las siembras de trigo. Un tercer método sería explorar un control biológico natural, alternativa que ha estado estudiando con el Dr. Andrade, especialista nacional.Otros especialistas consultados por Odepa ven la alternativa de uso de la avena en la rotación como una muy buena solución al problema del mal del pie. Considerando su efecto en la rotación y debido al gran interés motivado por las excelentes perspectivas de colocación del grano en el área latinoamericana, donde su calidad es reconocida, en la actualidad prácticamente se han agotado las semillas de avena en el comercio.La tendencia de los precios del cereal en el mercado mundial haría posible la mantención de la actual área de siembra en Chile.Sin embargo, la extensión del problema del "mal del pie" constituye un freno a dicha mantención. Afortunadamente se visualiza un nuevo año con buenos precios de exportación para la avena y se prevé un aumento de la superficie sembrada con raps y lupino. Incluso se mencionan algunas empresas salmoneras dispuestas a abrir un poder comprador para estos dos productos.Dado este panorama, las expectativas del cultivo del trigo aparecen frenadas en cierta medida, pese a los favorables precios internacionales. Por ello, la mantención del área sembrada debería tomarse como el límite superior de la siembra en 2003/04, aumentando en cambio avena, lupino y raps.El año agrícola 2002/03 tampoco fue favorable para el trigo candeal, pues el exceso de precipitaciones dificultó la siembra oportuna.El área sembrada alcanzó a 12.900 ha, en las regiones V, Metropolitana, VI y VII. Como ya es habitual, la VI Región ocupó una superficie mayoritaria (60%). La situación meteorológica desfavorable no permitió un rendimiento normal (60qq/ha), alcanzando a sólo 48 qq/ha.En el año agrícola se sembraron unas 1.000 ha en la VII Región, principalmente en la zona de Parral. Los resultados fueron buenos desde el punto de vista de los rendimientos, que llegaron a un promedio de 60 qq/ha. La calidad obtenida fue considerada buena por los molinos contratantes.La comercialización de la cosecha no presentó mayores dificultades, principalmente por la pequeña superficie que se logró sembrar. Los precios pagados a productor fueron de $ 11.800 por quintal, al inicio de la recepción, y fueron subiendo paulatinamente, hasta llegar a $ 12.500 por quintal en su etapa final.La variedad más cultivada fue Llareta, aunque también se observó interés por la antigua variedad Chagual.El volumen total cosechado alcanzó a 62.000 toneladas, marcando un descenso con respecto al año anterior, en que se obtuvieron 70.000 toneladas.Para la temporada 2003/04 se proyecta aumentar la contratación, de manera de alcanzar un volumen de producción entre 70.000 y 80.000 toneladas.1 COTRISA: Calidad comercial de los trigos harineros nacionales, año agrícola 2001/02.