Gasto mensual en Alimentos y Bebidas según la IV y V Encuestas de Presupuestos Familiares

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Issue Date:
2003-09-25
Subjects:
Temas transversales - Dinámica económica
estudiosArtículos

Las Encuestas de Presupuestos Familiares se realizan sólo en el Gran Santiago y sus resultados sirven para determinar las nuevas canastas de productos y servicios que se consumen, con el fin de elaborar un IPC que refleje las tendencias actualizadas de la demanda. Permiten, también, observar los cambios o las nuevas preferencias que cada quintil de ingresos de los hogares muestra al realizar su gasto en productos y servicios.En este caso interesa conocer los cambios de comportamiento de los consumidores metropolitanos, respecto de los distintos grupos en que son subdivididos los alimentos y las bebidas, en el período de diez años que media entre cada encuesta.La IV Encuesta se realizó en el período 1987/88 y sus resultados se conocieron en 1989, y la V Encuesta se efectuó en 1996/97 y sus resultados fueron publicados en 2001.Todos los valores que se mencionan a continuación están expresados en moneda actualizada de agosto de 2003 y son un promedio de cada quintil. A su vez, tanto el gasto como el ingreso han sido ponderados por la cantidad de personas que conforman cada quintil en la encuesta respectiva, para determinar un promedio para todos en conjunto.Como se observa, el gasto relativo en alimentos y bebidas, va disminuyendo según la capacidad adquisitiva de cada quintil. Por otro lado, en 1987/88, cuatro de los cinco quintiles gastaban más que sus ingresos, es decir, debían recurrir de manera permanente al crédito y, por ende, al endeudamiento en el caso de los quintiles 3 y 4, o de la ayuda familiar, estatal o caritativa en el caso de los dos primeros quintiles, para satisfacer sus necesidades. Esta situación es muy notoria especialmente en el quintil más pobre que es el primero. El quinto quintil, correspondiente al grupo socioeconómico de mayor ingreso, gastaba en alimentos y bebidas 3,5 veces lo que gastaba el primer quintil, y tenía un ingreso mensual promedio cerca de veinte veces superior respecto también del primer quintil.Diez años después se han producido cambios de relativa importancia, tanto por el lado del gasto como por el del ingreso. Los tres primeros quintiles continúan dependiendo del crédito privado y/o subsidios estatales para cubrir sus gastos aunque en una proporción bastante menor, debido al incremento del ingreso promedio de todos los hogares, que alcanza al 91,4%. El gasto en alimentos y bebidas, aunque se ha incrementado 51,8%, representa una proporción seis puntos porcentuales menos que en el gasto total existente en 1987/88, lo que indica que otro tipo de gastos han aumentado su importancia. Las diferencias entre el quinto quintil y el primero se mantienen, aunque con menor significación en términos relativos. En alimentos y bebidas la distancia del gasto es 3,2 veces, de 7,7 en el gasto total y de cerca de 15 veces respecto del ingreso.En general, se observa un gasto más racional si se compara la variación del gasto total respecto de la variación del ingreso del hogar, situación que se da en todos los quintiles menos en el quinto, dada la capacidad de ahorro de ese estrato.En lo que sigue se pasa a desglosar el gasto en alimentos y bebidas por grupos y quintiles para ambas Encuestas y diferencias que se observan.Al observar el cuadro precedente y ordenar la variación de todos los hogares por grupo, se observa un fenómeno importante de destacar, cual es que el primer lugar lo tiene el grupo bebidas y gastos en y de restaurantes", con un incremento promedio de 117,5%, porcentaje que es mucho mayor en los quintiles primero y segundo, es decir, contradictoriamente, los de menor poder adquisitivo. El gasto en "pan, cereales y pastas" observa una variación mucho menor para el tiempo que transcurre entre ambas encuestas. Aparte de lo ocurrido con el primer grupo mencionado, es claro que la población ha privilegiado en su gasto una mejor calidad de alimentación y menores riesgos de salud, como lo muestran los cambios positivos en frutas, pescado y verduras, así como la variación negativa en aceites, mantequilla y margarina y carnes menudencias y subproductos, especialmente de los quintiles de más altos ingresos, así como la relativamente escasa variación ocurrida en el grupo leche, queso y huevos, desde el tercer quintil en adelante. Los dos primeros, por el contrario, reportan aumentos de importancia en este tipo de gasto, dado el acceso que el mayor ingreso les permite a un conjunto de alimentos que diez años antes les estaba vedado.