Comportamiento del sector vitivinícola

La producción total de vinos durante la temporada vitivinícola recientemente concluida tuvo un incremento de 18,8% sobre la de la temporada precedente, llegando a un volumen de 668,2 millones de litros. Según los antecedentes del SAG, las producciones por cada categoría de vino en esta ocasión fueron las siguientes:El comportamiento descendente de los vinos de uva de mesa se explica por los precios menos atractivos que ha venido exhibiendo el mercado de los vinos, particularmente en el caso de los vinos corrientes, en relación al valor de las pasas, la elaboración de jugos o el consumo fresco en el mercado interno, que constituyen las alternativas para estas uvas. Además, la exportación de uva fresca ha sido un negocio bastante atractivo en el último tiempo, observándose también un mejoramiento de los resultados de la comercialización en el mercado interno, todo lo cual ha influido en que haya menores incentivos para vinificar uva para consumo fresco.Al margen del incremento de la producción total ya señalado, en el gráfico 1 se aprecia que desde que se dictó el Decreto 464, en el año 1995, la producción de vinos con denominación de origen ha estado creciendo casi constantemente, hasta llegar a representar alrededor del 80% del total durante los tres últimos años.De esta forma Chile se consolida como un productor de vinos de calidad, con una clara orientación exportadora.El incremento de producción señalado ha significado que el mercado chileno se encuentre abastecido en forma relativamente abundante, más aún si se considera que las existencias a finales del año 2002 llegaron a 570,8 millones de litros, la cifra más alta registrada para este rubro, no obstante que sólo es levemente superior a la del año anterior.En términos de oferta total (producción + existencias), la situación de este año indica una disponibilidad de 1.239 millones de litros, cifra que supera en un 9,9% a la disponibilidad total del año anterior.A pesar de la situación descrita, no se ha detectado un deterioro adicional de los precios de las materias primas, ni de los vinos a granel, que han permanecido más bien estables, incluso con cierta leve tendencia al incremento en términos reales, favoreciendo cierta recuperación de la rentabilidad del rubro.No obstante que los antecedentes sobre precios de uvas para vinificación en zona productora son bastante escasos, las referencias que se han señalado indican que en la última cosecha generalmente se pagaron precios entre 15% y 25% superiores a los de la temporada anterior, principalmente en lo que se refiere a las variedades más finas destinadas a la exportación. Esta información se relaciona básicamente con los valores pagados por el mayor volumen de comercialización de uva que se contrata anticipadamente y cuyo conocimiento es muy limitado por el grado de reserva que existe en estos contratos.Los valores que se divulgan más públicamente corresponden a las ofertas que realizan los compradores cuando ya prácticamente tienen cubierta gran parte de sus necesidades de abastecimiento; por lo tanto, se trataría de un mercado residual, que de todos modos puede ser indicador de la tendencia observada.En este ámbito, a modo de ejemplo se puede señalar que de acuerdo con los precios registrados en la VII Región, que son publicados por ODEPA, se observó que la uva Cabernet Sauvignon tuvo un alza desde un rango de $ 80 a $ 120 por kilo que se pagó en la cosecha de 2002 a un nivel promedio del orden de $ 150 por kilo que se pagó en la de 2003. En Merlot, las variaciones serían desde $ 60 - 80 por kilo en 2002 a $ 150 por kilo en 2003. Para Carmenére no se registran datos en este mercado residual en el año 2003, siendo los precios del año anterior de $ 150 a $ 160 por kilo, y en uva País se habría registrado un alza desde $ 30 - 40 por kilo en 2002 a $ 45 - 60 por kilo en 2003.En lo que se refiere a uvas blancas, las variaciones han ido desde $ 80 a $ 120 por kilo de uva Chardonnay que se pagaron en 2002 a $ 170 - 200 por kilo que se estuvieron pagando en 2003, en tanto que en Sauvignon Blanc el aumento fue desde $ 80 - 150 por kilo cancelados en 2002 a $ 140 - 200 por kilo que se ofrecieron en este año. El Semillón también tuvo un alza desde $ 50 - 60 por kilo en 2002 a $ 80 - 120 por kilo en 2003. Riesling, en cambio, sería una de las pocas variedades que habría mantenido su precio de unos $ 120 por kilo.La evolución de precios de los vinos al por mayor también muestra una tendencia alcista, según se puede apreciar en el gráfico 2, a pesar de presentar una brusca disminución durante el último mes.Un factor relevante que ha repercutido en el mejoramiento de precios a pesar de la abundancia de oferta ha sido la evolución de las exportaciones, las que, junto con mostrar un aumento importante de los volúmenes exportados, han evidenciado un comportamiento del mercado internacional más favorable que el de 2001, evitando que los precios promedios de exportación se sigan deteriorando, tanto en los casos de los vinos embotellados como de los vinos a granel.Las estadísticas de exportaciones del año 2002 muestran que el total de las exportaciones de vinos tuvo un incremento de 15% en volumen, llegando a 355 millones de litros, y de 3% en valor, hasta alcanzar los US$ 608 millones. Esto significó una disminución de 10% en el precio promedio, hasta situarse en los US$ 1,71 por litro. En los diez primeros meses de 2003, el incremento de volumen ha sido de 12,2% y el de valor de 9,6%, registrándose una disminución adicional del precio promedio de 2,3%. No obstante, en relación a este último aspecto cabe resaltar que esta disminución puede deberse a un cambio importante en la composición de estas exportaciones, que ahora tendrían una mayor participación de los vinos a granel, que tienen un menor valor unitario.En lo que se refiere a los vinos embotellados, en 2002 han tenido lugar incrementos de volumen de 13,3% y de valor de 5,1 %, con una disminución de 7,3% en el precio promedio. Las cifras finales registradas durante el año pasado fueron de casi 25 millones de cajas (de 12 botellas de 750 cc, equivalentes a 9 litros cada una), por un valor de US$ 541,6 millones y un precio promedio de US$ 21,7 por caja. La participación de este tipo de vino en el total exportado en el año pasado fue de 63,3% del volumen y 89,1% del valor.Entre enero y octubre del año en curso las variaciones de volumen y valor de las exportaciones de vinos envasados respecto a las de igual período del año anterior han sido de 7,6% y 7%, respectivamente, con lo que el precio promedio bajó sólo un 0,6%. Se aprecia, además, cierta disminución de la participación de este tipo de vinos sobre el total de estas exportaciones, ya que actualmente representan el 59,9% del volumen y el 87% del valor. Sin embargo, respecto a este comportamiento cabe destacar que las variaciones negativas del precio están reflejando una evolución desfavorable observada especialmente en los primeros meses del año, pero que en el segundo semestre ha comenzado a apreciarse un estimulante repunte en este aspecto, por lo que las perspectivas comienzan a vislumbrarse más auspiciosas.Respecto a los vinos a granel, en 2002 hubo un incremento de 18,8% en el volumen y una caída de 6,7% en el valor, con lo que el precio promedio disminuyó en un 20,6%, situándose en US$ 0,50 por litro. En ese año la participación de este tipo de vino sobre el total de vino exportado fue de 36,5% del volumen y de 10,6% del valor.En los diez primeros meses de 2003 se ha registrado un incremento de 20,2% en el volumen y de 32,7% en el valor de las exportaciones de este tipo de vinos, lo que ha significado que el precio promedio se ha recuperado en un 10,4%, alcanzando hasta US$ 0,54 por litro. De esta forma, la participación de estos vinos sobre el total exportado ha aumentado a 12,8% del valor y a 39,9% del volumen, lo que de alguna manera explica el comportamiento a la baja que todavía se observa en el precio promedio general que se comentó anteriormente.De todos modos, en términos generales, especialmente durante los últimos meses, se observa un comportamiento más estable del mercado internacional, que alienta expectativas comerciales algo más propicias que las que se habían observado hasta hace poco.Por su parte, el mercado doméstico también evidencia algunos síntomas de recuperación, estimándose que en el último año el consumo per cápita promedio alcanzó a 15,2 litros al año, lo que en la práctica significó que en el mercado doméstico se consumieran casi 230 millones de litros de vino. Dicha cifra es 4,1% más alta que la del año anterior y se prevé que esta recuperación de la demanda doméstica continuará en el futuro próximo.Bajo estas circunstancias, el panorama que se proyecta en el corto y en el mediano plazo se aprecia con mayor optimismo que en años recientes, ya que, tanto por las mayores exportaciones como por la recuperación del consumo doméstico, el mercado nacional de vinos se ha descomprimido de la perspectiva de sobreoferta derivada de los incrementos de oferta previstos por la entrada en producción de plantaciones recientemente efectuadas.En este aspecto cabe resaltar que en el último tiempo se ha observado una clara tendencia hacia la estabilización del área total plantada, aunque todavía se aprecian variaciones en cuanto a la composición de las variedades, así como también continúa cierta relocalización del viñedo chileno.Según el último Catastro del SAG, a fines de 2002 se registró en el país una superficie total de 108.569 hectáreas de plantaciones de vides para vinificación, presentándose un incremento de 1,5% respecto a la del año anterior. Las variaciones experimentadas por las áreas cultivadas de las principales variedades se presentan en el cuadro 1, apreciándose allí que la Cabernet Sauvignon corresponde actualmente al 36,2% del total, en tanto que la Carmenére, que podría llegar a constituirse en la cepa emblemática de nuestras exportaciones, apenas ocupa el 5,3% de la superficie total de vides para vinificación.En el cuadro 2, a su vez, se aprecia cómo el viñedo chileno se ha ido concentrando cada vez más en las regiones VII y VI, que serían las que presentan las condiciones agroclimatológicas más apropiadas para este cultivo. Se observa también que la VIII Región ha estado continuamente perdiendo su importancia relativa para este rubro.Con las variaciones de superficie observadas en los dos últimos años se espera que los incrementos futuros de producción de vinos sean relativamente moderados, previéndose que no afectarán significativamente el equilibrio del mercado y facilitando la recuperación de los precios de la materia prima, condición que debería contribuir a generar mayor estabilidad en el sector.Silvio Banfi Piazza

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