Producción y comercio exterior de ajos frescos chilenos

Según estimaciones de ODEPA, en la temporada 2002/03 se sembraron cerca de 3.500 hectáreas con ajos, lo que equivale a una producción cercana a las 30.000 toneladas. Las principales variedades de ajo cultivadas en nuestro país son el Blanco, el Rosado y el sureño Elephant. Este último, de gran tamaño, también es llamado Chilote o Blandino, y corresponde a una especie diferente (Allium ampeloprasum). Si bien no existen estadísticas sobre la cobertura por variedades, el ajo blanco tipo chino, de alta demanda en el mercado internacional, ha tenido una fuerte expansión y en la actualidad se estima que representa más del 70% de la superficie sembrada. El cultivo de esta variedad se concentra en la zona central del país y sus características más sobresalientes son un tamaño considerablemente mayor y altos rendimientos, que pueden superar las 15 toneladas por hectárea. Posee una corta vida de poscosecha, lo que dificulta su guarda por más de tres meses en condiciones normales. La cosecha en la zona central del país se realiza a partir de octubre y se prolonga hasta fines de febrero. En el mercado interno, el precio del ajo tiene un comportamiento estacional: el más alto suele presentarse al término del período de guarda, entre agosto y octubre, y los menores, entre diciembre y febrero. Sin embargo, se observan variaciones significativas de un año a otro, que están relacionadas principalmente con la oferta del mercado interno y la demanda externa. A partir de abril, al reducirse la oferta del producto, se genera un alza de precios en el mercado interno. Esta situación lleva a la importación del producto para mantener el abastecimiento nacional. El sector productor de ajos, aprovechando las ventajas agroecológicas y las oportunidades que se han abierto con los acuerdos comerciales suscritos por el país, ha experimentado un cambio en la última década, orientando su producción fuertemente a la exportación, cambiando variedades e importando los volúmenes necesarios para suplir la demanda interna. Por este motivo, las importaciones de ajos han crecido en los últimos años, sin llegar a afectar en forma importante los precios del mercado interno, pues los volúmenes son bajos y, una vez comenzada la cosecha de la producción nacional, el producto importado es desplazado. En la temporada 2002/03 se exportaron 11.057 toneladas (entre septiembre de 2002 y agosto de 2003), lo que representa cerca del 40% de la producción. Las importaciones en este período fueron de 3.774 toneladas. Como se observa en la figura 3, las exportaciones se concentran entre noviembre y marzo, mientras que las importaciones, provenientes fundamentalmente de China, lo hacen entre julio y octubre, cuando la oferta interna es menor. México es el principal destino de las exportaciones de ajos frescos, concentrando en el año 2002 el 83% de los envíos. Le siguen Estados Unidos con el 9% y España con el 5%. Las exportaciones de ajos al mercado mexicano se iniciaron en 1997, bajo los procedimientos establecidos en el Programa Nacional de Inspección en Origen que ha desarrollado el Servicio Agrícola y Ganadero desde 1985. A contar de la temporada 2000/01 se suscribió entre el Servicio Agrícola y Ganadero y la Dirección General de Sanidad Vegetal de México (DGSV) un protocolo que establece un "Procedimiento para la exportación de ajos frescos chilenos a México, con verificación en origen". Esta modalidad fue adoptada por acuerdo bilateral, con el objeto de dar mayor seguridad y trazabilidad a los embarques chilenos de este producto, y considera la elaboración de registro de productores, registro de empacadoras, inspecciones sólo en las áreas de producción y empacadoras registradas e informes a México de los embarques por nave, donde se especifica la individualización del contenedor, número del sello SAG del contenedor, cantidad de cajas en el contenedor, número del certificado fitosanitario emitido por el SAG por cada contenedor, y nombre del exportador. En el año 2002 se observó un aumento de las siembras en el norte del país, específicamente en las regiones I (valle de Lluta) y IV, con el objetivo de obtener producción temprana, esto es, en el mes de octubre, para el mercado externo. Cabe señalar que el ajo cultivado en la I Región es ajo morado, llamado tradicionalmente "Lluteño". En la V Región el ajo está en condiciones de ser cosechado a principios de noviembre. Necesita un curado de al menos 15 días para estar en condiciones de ser exportado, por lo que los primeros embarques de la principal zona productora del país se efectúan a mediados de noviembre y el grueso de éstos, en diciembre. Intentos de embarques más anticipados en estas condiciones han terminado con producto con problemas de desarrollo de hongos o exceso de humedad en el destino. La VI Región del país, por otra parte, consigue producciones más tardías, embarcando los mayores volúmenes en los meses de enero y febrero. Lo interesante de las siembras en el norte del país es la posibilidad de obtener producto antes y de esta forma aumentar la oferta exportable de ajos frescos en los meses de octubre y noviembre. Por lo tanto, se espera un aumento del volumen exportado desde la I Región y la IV Región en los meses de octubre y noviembre. Si estas operaciones tienen buenos resultados para los productores, se puede esperar un aumento de la superficie sembrada en el norte del país. La dinámica que ha tenido el cultivo en estos últimos años hace difícil pronosticar los precios en el mercado interno, pues el buen resultado de las exportaciones ha incentivado la siembra, lo que tiende a mantener un precio interno relativamente bajo. Igualmente, el aumento de las siembras en el norte ha hecho crecer la oferta primaveral de ajos, por lo que el precio interno en esta época también ha disminuido. Sin duda, la mejor estrategia para un productor es destinar parte de su producción al mercado interno y otra a la exportación. Bernabé Tapia Cruz