Producción de carne

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Issue Date:
2004-01-06
estudiosArtículos

Durante este año se espera que la producción total de carnes sea igual o ligeramente superior a la del año pasado. Hasta octubre, la producción ha sido un 0,3% inferior, alcanzando alrededor de 862 mil toneladas. En esta baja afecta mayormente la menor producción de carnes bovina y de aves, aunque los operadores del sector esperan que haya una recuperación en los últimos meses del año. También la producción de carne de cerdo muestra un ritmo de crecimiento inferior al que tuvo en el año pasado. Las exportaciones chilenas de carnes han alcanzado a octubre un volumen cercano a 86 mil toneladas, con un 35% de crecimiento respecto a igual período del año pasado. En valor, con cerca de 184 millones de dólares a octubre, ya se ha superado el valor exportado en 2002. En estos diez meses el aumento en valor ha sido de 46%. En relación a la situación sanitaria del área, Paraguay informó de un foco de fiebre aftosa en el mes de agosto y Argentina en el mes de septiembre dio aviso de la enfermedad en el norte del país. Dada esta situación, está prohibido el ingreso a Chile de las carnes provenientes de ambos países, quedando como abastecedores únicamente Brasil y Uruguay, siendo el primero el que está proveyendo la mayor parte de nuestras importaciones. FAO ha estimado en 249 millones de toneladas la producción mundial de carne en 2003, lo que implica un crecimiento de tan sólo un 1 por ciento respecto al año anterior. Esto contrasta con la situación observada en 2002, cuando hubo una recuperación en los países que habían sido afectados por enfermedades, entre los que se contaban los mayores exportadores de carne de Sudamérica y Europa, lo que generó un aumento de la producción que alcanzó cerca de un 4 por ciento. Durante este año, debido a una productividad menor, como resultado de factores meteorológicos adversos y bajos inventarios de animales, se espera que disminuya un 1 por ciento la producción en las regiones de Norteamérica, la UE y Oceanía. Mientras tanto, los incrementos de la producción en Sudamérica y Asia, que exceden el 2 por ciento, están haciendo subir un punto porcentual, a 57%, la participación de los países en desarrollo en la producción mundial. Los mercados globales de la carne en 2003 se han caracterizado por ajustes de los suministros exportables, especialmente en los países desarrollados, que tradicionalmente han aportado casi tres cuartos de la carne que se comercia en el mundo. La gran competencia en los mercados internacionales ha estado marcada por las oscilaciones de los precios entre las carnes, las modificaciones de las tasas de cambio, un crecimiento lento de la demanda y restricciones de comercio en algunos mercados. En el ámbito internacional, durante este año se pudo observar bajos retornos al productor, brotes de enfermedades en aves de criaderos, condiciones meteorológicas adversas y precios más altos para los insumos alimenticios, lo que tuvo como consecuencia una disminución de la producción en algunas regiones y bajas ganancias para el sector de carnes a nivel global en 2003. Los precios internacionales crecientes en 2003, la naturaleza restrictiva de políticas de comercio en la Federación Rusa y Japón, el brote de neumonía (SARS) en el Asia y el caso de BSE en el Canadá han forzado a que el crecimiento del comercio de carne sea de tan sólo 1 por ciento en el presente año, considerablemente más bajo que el aumento de 6 por ciento que se presenció en 2002. Para este año se estima que el comercio internacional de carnes alcanzará a 19 millones de toneladas. FAO estima que la recuperación de los precios a corto plazo determinará probablemente una ligera recuperación de la producción en 2004, previéndose un aumento de 2% en la producción mundial de carne, con lo que llegaría a 253,1 millones de toneladas. A su vez, según las proyecciones, la situación de menor crecimiento de los suministros que se presentó en este año y que caracterizó a los mercados de las carnes de ave y de cerdo cederá, ya que las perspectivas económicas positivas registradas tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo fortalecerán la demanda. Sin embargo, el crecimiento previsto en la producción de las carnes de cerdo y de ave no encontrará un paralelo en el sector bovino, ya que en los Estados Unidos y Oceanía se inicia un proceso de recomposición del rebaño. Por otra parte, dada la situación de retención de vientres en los principales países productores, la oferta de carne bovina en los mercados internacionales vendrá de los países en desarrollo. De hecho, el Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA) estima un 8% de aumento en las exportaciones de este tipo de carne, el que sería liderado por Brasil, país que desplazaría a Australia como el principal oferente de carne bovina a nivel mundial. La influencia de las medidas restrictivas del comercio aplicadas en el Japón y en la Federación Rusa, dos de los principales países importadores de carne, continuará en 2004, porque se prevé que ambos países mantendrán aranceles y contingentes arancelarios restrictivos. Sin embargo, el comercio de las carnes en su conjunto debería aumentar en un 3 por ciento, sostenido por la fuerte demanda de importaciones de los Estados Unidos, donde disminuyen los suministros de carne, y por la creciente demanda asiática de carnes de cerdo y de aves, sobre todo en China. Es probable que la continua escasez de suministros de carne de bovino, combinada con una recuperación del comercio, siga ejerciendo una presión al alza sobre los precios de esta carne en 2004. No obstante lo anterior, la reciente aparición de un caso de BSE en una vaca en el Estado de Washington, EE.UU., puede provocar cambios en la evolución de los mercados internacionales, de naturaleza hasta ahora no claramente previsibles. En un primer momento, se han cerrado los principales mercados de exportación de los Estados Unidos, ubicados preferentemente en Asia, en especial Japón y Corea del Sur. Esto generará un déficit en el abastecimiento de estos mercados, altamente exigentes en cuanto a condiciones sanitarias, por lo que no son muchos los países en el mundo que pueden suplirlo. Al mismo tiempo, se produciría una acumulación de carne bovina en el interior de los Estados Unidos, que probablemente ocasionaría una menor demanda de importación, con los consiguientes problemas para los países proveedores, que tendrían que buscar otros mercados. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en estrecha coordinación con expertos del Canadá, aparente origen de la vaca enferma, está desarrollando una intensa labor para reducir al máximo las consecuencias económicas de los hechos descritos y volver a la normalidad, situación esta última que seguramente será diferente a la que existía antes de la aparición de este caso, con un mayor énfasis e n el origen de las carnes y la eliminación de algunos productos para el consumo humano. En relación a las carnes de cerdo y de aves, el USDA estima que las primeras, debido a una reducción en los envíos de la Unión Europea, bajarán un 2% sus exportaciones. La disminución atribuida a la UE se basa en que continuarán las restricciones a las importaciones por parte de la Federación Rusa y Japón. Con esto, Canadá se transformará en el principal exportador mundial de carne de cerdo. Por otra parte, se espera que las exportaciones de carnes de ave aumenten un 6% en 2004, fortalecidas por un aumento de las colocaciones de la UE, Brasil y EE.UU. En este crecimiento influirán la recuperación de Holanda, después de los sucesos de influenza aviar que la afectaron; la expansión de Brasil en mercados de la UE y Oriente Medio, y el fortalecimiento de las exportaciones de EE.UU. a mercados claves y la apertura de mercados no tradicionales. La disponibilidad total de carnes para este año en Chile se proyecta en un volumen cercano a 1 millón cien mil toneladas, estimado como beneficio interno más importaciones menos exportaciones. Esto significa un aumento de 2,6% respecto al año anterior y una disponibilidad per cápita alrededor de 73,5 kilos, nuevo récord de consumo de proteínas de origen animal en Chile. El consumo total de carnes ha venido creciendo ininterrumpidamente desde el año 1986, pasando de 29,1 kilos per cápita en ese año a 73,5 kilos que se esperan en 2003, con una tasa de crecimiento de 5,6% anual en este período. Sin embargo, el desarrollo de esta oferta ha sido de distinto nivel entre los diferentes tipos de carne. De esta manera, las carnes de aves y de cerdo han tenido un crecimiento espectacular en este período, con tasas de crecimiento de 9,1% y 7,2%, respectivamente. Por su parte, el crecimiento de la carne de bovino ha sido más débil, con una tasa de 3% en el período. La carne de ovinos es la única que baja, con una reducción promedio de 4,6% anual. El beneficio de bovinos en nuestro país, expresado en carne en vara, cayó alrededor de 8,1% en 2002, alcanzando a 199.957 toneladas. Este proceso de baja, que se viene observando desde el año 1997, ha continuado durante este año, ya que a octubre la producción de carne ha caído un 4,7%. No obstante, hay elementos que permiten pensar que esta diferencia disminuirá en los dos últimos meses, de manera que el año 2003 podría terminar con un beneficio inferior al de 2002 en no más de 2%, llegando a unas 196.000 toneladas. Una razón importante para este supuesto es que el beneficio de novillos, que hasta junio de 2003 presentaba una variación muy negativa con respecto al año anterior, ha experimentado un fuerte repunte en el segundo semestre, de manera que a octubre esta categoría presenta un beneficio levemente superior (0,1%) al de los primeros diez meses de 2002. Esto permitiría pensar que en el año completo podría llegar a una variación positiva de 2-3%, lo que es muy importante, si se considera que la carne de novillo representa casi la mitad del total de carne bovina que se produce en el país y que con esto se estaría revirtiendo una tendencia que viene desde hace varios años. El aumento en el beneficio de novillos se compensa con la reducción que se observa en vacas y vaquillas, que alcanza a 3,4% y 18,7%, respectivamente, en los primeros diez meses de 2003, con una reducción promedio de 9,7% en la producción de carne proveniente de hembras. Esta variación media debería mantenerse aproximadamente para el año completo. La situación descrita podría estar ratificando el comienzo de una etapa de aumento en la producción, a pesar de las cifras negativas de beneficio de hembras, debidas a una retención de ellas para fines productivos. Las causas posibles para una retención en el momento actual aparecen claras, si se advierte que hay un buen precio de la leche, que al parecer no se reducirá estacionalmente en el verano, y se han generado expectativas de mejoramiento en el precio de la carne, a raíz del comienzo de las exportaciones de carne bovina. En relación a la importación de carne bovina, durante el año pasado se ingresó un 20% más de carne que en el año anterior, alcanzándose a 102 mil toneladas de carne casi exclusivamente deshuesada, que en equivalente canal corresponden a 153 mil toneladas. El valor de estas importaciones fue cercano a 174 millones de dólares. El aumento de las importaciones observado en 2002 se ha mantenido durante este año, ya que a octubre de 2003 se han importado casi 99 mil toneladas de carne deshuesada (un 23,6% más que en igual período de 2002), por un valor de 164 millones de dólares (20,6% más alto). El incremento de las importaciones durante este año está relacionado con la menor faena nacional y con los precios, que han sido menores que en el año pasado. Sin lugar a dudas, este gran volumen de carne importada ha tenido un efecto en los precios internos del ganado, con una presión hacia su baja, situación que se ha agudizado en los últimos meses del año por la reducción en el valor del dólar. Sin embargo, operadores del sector afirman que en el último trimestre del año los precios de las carnes importadas podrían aumentar, debido a una mayor demanda por este producto a nivel internacional y al hecho de que, por motivos sanitarios, han debido ausentarse del mercado chileno algunos abastecedores, quedando sólo dos oferentes de importancia. A partir del año 2000 se comenzó a trabajar de manera conjunta entre el sector privado y el público en un comité de exportación de carne. En este comité, que reúne a toda la cadena involucrada, se trabajó con el fin de facilitar y potenciar la colocación de carne bovina chilena en mercados externos. Se tomó esta decisión dadas las especiales condiciones zoosanitarias que tiene nuestro país, cualidad que le permite entrar a mercados más restringidos y de mejores precios y aprovechar los acuerdos comerciales firmados por Chile, que permiten entrada preferencial a la carne nacional. Como fruto de este esfuerzo, en el año 2002 se comenzó a colocar volúmenes interesantes en los mercados externos, llegándose a exportar cerca de 3.500 toneladas por un valor cercano a 6,6 millones de dólares. Los mercados principales a los que se exportó fueron Israel y países de Centroamérica. En este año se han abierto nuevos mercados, entre ellos los más interesantes el de la Unión Europea y, recientemente, el de México. Las exportaciones de carne bovina a octubre de este año han alcanzado más de 5.700 toneladas, casi 300% más que en igual período del año anterior. El valor de estas exportaciones se acerca a 13 millones de dólares y es un 366% superior respecto al período enero- octubre de 2002. Aún no se ha realizado colocaciones en el mercado mexicano, debido a que la habilitación de las plantas frigoríficas se hizo hace muy poco tiempo. Las exportaciones de carne bovina en este año han ido principalmente a los mercados de Israel (48%), Cuba (30%), Costa Rica (9%), Libia (8%) y Unión Europea (4%). El mayor precio ha sido cancelado por la Unión Europea, ya que a este conglomerado se envían los cortes de mayor valor. El precio promedio a la UE ha estado sobre US$ 5.000 por tonelada, en tanto a los otros países el precio promedio se ubica alrededor de US$ 2.000 por tonelada. Los precios del ganado han tenido un comportamiento ligeramente diferente a lo que es su curva normal de precios, en que se verifica una baja del precio entre enero y mayo, con un aumento en los meses siguientes, para llegar a un máximo en agosto/septiembre y posteriormente comenzar a caer hasta fin de año. En 2003 los precios tuvieron una pequeña alza a inicios de año, en el mes de febrero; luego comenzaron a decaer en forma pronunciada hasta mayo, para aumentar posteriormente hasta agosto y desde ahí comenzar tempranamente una baja paulatina. En general, los niveles han sido más b ajos que en el año anterior (en promedio un 3,7% entre enero y noviembre), pero la curva de alzas y bajas ha sido más atenuada. En el transcurso de este año los precios en toda la cadena de la carne han tenido un comportamiento hacia la baja. En el período enero-noviembre, al mismo tiempo que la citada baja de 3,7% en los precios del ganado, los de carne en vara se han reducido en 7,2% (el precio que más cae) y los de la carne a consumidor han bajado en 1,9%. Esta tendencia en toda la cadena da una señal del efecto que han tenido las importaciones de carne bovina, especialmente en el sector de faena, ya que, a pesar de haber una menor oferta de carne nacional, el incremento de importaciones a precios menores ha deprimido el precio del producto. Tal como se ha podido observar, en los últimos años la carne bovina ha tenido una fuerte competencia con las carnes de aves y de cerdo, que han venido creciendo fuertemente en los últimos años. La carne de aves, a pesar de la situación sufrida en el año pasado, continúa manteniendo la supremacía en el consumo de carnes, aunque durante este año ha tenido un incremento de precios que ha reducido la brecha que había en el precio de estas dos carnes. Por su parte, la carne de cerdos ha venido creciendo ininterrumpidamente en los últimos años, aunque su crecimiento ha estado orientado principalmente hacia la exportación. En este escenario, es muy probable que los precios del ganado se mantengan relativamente bajos en los últimos meses de este año. Según FAO, la rentabilidad limitada obtenida a principios de 2003 en muchos de los principales países productores de cer os ha reducido el crecimiento de la producción en 2003 a menos de 2 por ciento, con lo que la producción mundial se situaría en un nivel de 95,8 millones de toneladas. En Europa y América del Norte, que representan una tercera parte de los suministros y dos terceras partes de las exportaciones mundiales, se espera que la producción sea ligeramente inferior a la de 2002, como consecuencia de los bajos precios de finales de 2002 y las pérdidas de productividad sufridas a mediados de año, por las condiciones atmosféricas imperantes en Europa. Esta merma se produce a pesar de los aumentos de la producción de Canadá, el mayor exportador mundial. Aunque las existencias de carne de cerdo de los países en desarrollo han alcanzado el 60 por ciento de la producción mundial, en 2003 aumentaron sólo en un 2 por ciento, la mitad de la tasa registrada en los últimos cinco años. La disminución de la demanda, los bajos precios internos de la carne de cerdo y las limitaciones a las exportaciones, particularmente de productos destinados a Rusia, frenaron el crecimiento de la producción tanto en China como en Brasil. En cambio, en Vietnam y Filipinas la creciente demanda fortaleció el crecimiento de la producción, a pesar del aumento de los costos de los forrajes. En Chile, la producción de carne de cerdo hasta octubre de este año alcanzó la cifra de 307 mil toneladas de carne en vara, un 5,1% superior a la cifra del año pasado. De mantenerse este aumento de la producción, se estaría continuando el crecimiento observado en los últimos años, aunque a un nivel un poco menor que en años anteriores, si se considera que el incremento medio entre 1993 y 2002 fue de 9,1% anual. En esta situación habría una influencia de la variación en los costos de los insumos y del ajuste que hacen las empresas del sector según la evolución de las colocaciones en los mercados externos. Tal como se ha podido observar en los últimos años, según la encuesta realizada por el INE a los criaderos de cerdos, el número de planteles en explotación viene disminuyendo en forma paulatina. Es así como de 155 que había en el segundo semestre del año pasado se ha llegado a tan sólo 151 planteles en el primer semestre de 2003. Por otra parte, el número de hembras en reproducción se ha mantenido igual, en alrededor de 161 mil hembras. En relación a la localización geográfica de los planteles porcinos, la mayoría se ubica en la IX Región (38 planteles). Sin embargo, el mayor número de hembras para reproducción se encuentra en la VI Región, donde se concentra la empresa productora de cerdos más grande del país. Si se mantiene el ritmo de crecimiento observado hasta octubre de este año (un 5,1%), se podría llegar en 2003 a una producción de alrededor de 368 mil toneladas, que nuevamente sería un récord nacional. El precio promedio del cerdo en pie entre enero y noviembre de 2003 ha sido un 9,7% mayor que el de igual período del año pasado. Este aumento del precio puede estar relacionado con el incremento de las exportaciones, que han absorbido todo el aumento de la producción. También se ha incrementado durante este año el precio internacional del principal insumo, el maíz, que ha subido en aproximadamente un 5,5%. Sin embargo, el precio interno del maíz ha tenido un comportamiento un poco diferente, ya que entre septiembre y noviembre ha bajado paulatinamente, probablemente a causa de la caída en el valor del dólar. Las exportaciones de carne de cerdo hasta el mes de octubre alcanzaron a un volumen cercano a 50 mil toneladas, un 34% superiores a las de igual período del año pasado. El valor de estas exportaciones ha llegado a unos 121 millones de dólares. El principal mercado de exportación ha sido Japón, país hacia el cual se han exportado en este año cerca de 24 mil toneladas por un monto cercano a los 76 millones de dólares. Otros destinos importantes han sido Corea del Sur y México, países donde se han exportado cerca de 13 mil y 9 mil toneladas, respectivamente, con valores alrededor de 24 y 12 millones de dólares, respectivamente. Los exportadores nacionales han realizado esfuerzos para diversificar los países de destino de nuestras exportaciones, entre los cuales se cuentan Costa Rica, Cuba, Colombia, Ecuador y países de Europa, como Alemania e Italia. El precio medio en dólares de las exportaciones de carne de cerdo ha aumentado un 3,8% durante este año, pasando de un valor FOB de US$ 2.342 a US$ 2.432 por tonelada. En el caso de las importaciones, éstas han caído en volumen y en valor cerca de un 66% hasta octubre, alcanzando un volumen de 195 toneladas por un valor de 282 mil dólares. Se estima que las exportaciones en el año 2003 crecerán alrededor de 40% en volumen, llegando a aproximadamente 63.000 toneladas exportadas, en tanto las importaciones caerán cerca de 60%, a aproximadamente 230 toneladas. Según FAO, en 2003 los mercados de la carne de aves se caracterizan por el crecimiento más lento de la producción en más de 30 años, a causa de los precios bajos, las enfermedades y los problemas meteorológicos, el aumento de los obstáculos comerciales no arancelarios entre los países importadores y el incremento de la competencia entre los países exportadores. La baja de los precios de la carne de aves en 2003 se ha traducido en una producción mundial de 75,2 millones de toneladas en este año, lo que representa un aumento de menos de 2 por ciento en la producción y sólo la mitad del volumen adicional anual obtenido durante el período comprendido entre 1995 y 2002. Mientras la producción avícola creció marginalmente en los Estados Unidos, el principal exportador de carne de ave, el mal tiempo en la Unión Europea, en conjunto con las pérdidas relacionadas con las enfermedades sufridas en los Países Bajos, han determinado una merma de casi 4 por ciento en la producción de la UE. Paralelamente, los países en desarrollo han aumentado su producción en 3 por ciento. Entre los factores que influyen en este crecimiento más lento figuran la disminución de la rentabilidad en América del Sur, donde los costos de los insumos aumentaron en el primer semestre, y los efectos de la neumonía (SARS) en Asia, que hicieron bajar el consumo y los precios de la carne de aves. Sin embargo, una recuperación del consumo y de los precios de la carne de ave asiática ha impulsado la producción de fin de año en Tailandia y China, que son los principales productores y exportadores de la región. En la India, que ahora está exportando aves enteras congeladas a Medio Oriente, se prevé que el aumento de los precios del producto y la continua inversión en capacidad y productividad industriales sostendrán un aumento de 14 por ciento de la producción. En el caso de nuestro país, éste ha sido un año de recuperación de la producción avícola. Hasta octubre de este año, la producción de carnes de aves estaba un 1% por debajo de igual período del año pasado, llegando a 379 mil toneladas. Sin embargo, esta situación está dentro de las expectativas de especialistas del sector, quienes esperan que la producción de 2003 supere en alrededor de 2% a la del año anterior (444 mil toneladas), llegando a cerca de 453 mil toneladas. Hay que recordar la situación que afectó al sector avícola en el año 2002, cuando se presentó un foco de influenza aviar que obligó a realizar acciones de control de esta enfermedad, entre las que se contó el cierre de las exportaciones de este tipo de producto. Gracias a la acción oportuna de las empresas involucradas y del servicio sanitario se logró controlar rápidamente el foco, evitar su propagación y erradicar la enfermedad, recuperando a fines del año pasado la condición de país libre de influenza aviar. Durante este año el sector se ha abocado a reabrir los mercados que estuvieron cerrados por la emergencia sanitaria, proceso que ya en noviembre estaba terminado. Entre los meses de enero y octubre, las exportaciones han aumentado un 15% respecto a las del año pasado, con un volumen cercano a 18 mil toneladas. En valor estas exportaciones alcanzaron a 28,5 millones de dólares, un 37% superior. Esto indica que el precio promedio de la carne de aves ha aumentado un 18%, llegando a un valor promedio de US$ 1.525 por tonelada. Por otra parte, la exportación de carne de aves procesada también ha aumentado notoriamente, llegando a 6.437 toneladas, lo que significa un aumento de 60% respecto al año anterior. El valor de estas exportaciones alcanza a 13,6 millones de dólares, con un 101% de aumento. Durante este año, con la apertura del acuerdo con la Unión Europea, la exportación de carne de aves ha sido importante a dicho mercado. En total, en el período de enero a octubre se han colocado en él cerca de 19 millones de dólares en carne de aves, alrededor de 68% de las exportaciones totales de carne de aves en este período. La producción durante este año tuvo hasta el mes de agosto un comportamiento relativamente similar al del año pasado; pero en el mes de septiembre aumentó considerablemente, siendo en dicho mes y en octubre un 3,5% y un 7,8% superior a la del mes anterior, respectivamente, y un 11% y un 9,5% superior a la de igual mes del año anterior. En la distribución de la faena por tipo de aves, hasta octubre de 2003 el 84% corresponde a la producción de pollos broiler, con 316 mil toneladas; le sigue bastante atrás la producción de carne de pavos, con 58 mil toneladas y un 15%, y finalmente las gallinas, con tan sólo un 1,2% y cerca de 5 mil toneladas. La producción de carne de broiler en el período de enero a octubre ha caído un 0,4%, la de gallinas lo ha hecho en un 10% y la de pavos en un 3%. Sin embargo, hay expectativas de que, al final de este año, se alcance una producción cerca de 2% superior a la del año pasado, alcanzando alrededor de 453 mil toneladas. El precio promedio del pollo broiler hasta noviembre de este año ha sido un 1,7% más alto que en igual período del año pasado. En el año 2000 tuvo el precio más bajo de las últimas décadas, pero en los años siguientes el precio se ha ido recuperando. Una de las razones para este aumento en el último año es el traspaso al precio del pollo del mayor valor de los insumos, especialmente el maíz. En resumen, con la reapertura de mercados y un pequeño aumento en la producción, las expectativas para el próximo año son buenas y se espera continuar aumentando las exportaciones a ritmos similares a los observados antes de la crisis de la influenza aviar. Los efectos de una grave sequía en Oceanía, unidos a una continuación de la reducción a largo plazo de las industrias ovinas en los países desarrollados y en los países en transición, han limitado el aumento de la producción de carne de ovinos en 2003 a 1,2 por ciento, frente a un promedio de 2 por ciento de los últimos cinco años. Se supone que los países desarrollados registrarán su tercera disminución anual consecutiva de la producción, previéndose que la de Australia acusará un fuerte descenso de 15 por ciento. Sin embargo, el crecimiento de 2 por ciento de la producción de los países en desarrollo, que representan casi tres cuartas partes de la producción mundial, se verá sostenido por una recuperación de los rebaños y un incremento de la productividad en países anteriormente afectados por la sequía, como Afganistán, Etiopía y la República Islámica del Irán. En Iraq, la situación se mantiene en general estable, particularmente en el norte, previéndose que la situación favorable de los pastizales, la baja incidencia de enfermedades y la disponibilidad de piensos baratos redundarán en una mejora general del sector ovino. Éste es un sector que continúa siendo determinante para las áreas rurales de los países mencionados, ya que el consumo de 5-8 kilogramos por habitante representa el 25-40 por ciento del consumo total de carne. Cabe hacer notar que esta cifra supera con mucho el promedio mundial de 1,9 kilos por habitante. La escasez de suministros exportables y la fuerte demanda de importaciones están haciendo subir los precios internacionales del cordero a niveles sin precedentes. El comercio mundial de la carne de ovino en 2003 se estima en 690.000 toneladas, prácticamente sin variación con respecto al año pasado, previéndose un aumento de la demanda de cordero importado en todos los mercados tradicionales del Canadá, la UE, México y los Estados Unidos. Por lo que se refiere a las exportaciones, en Australia, que provee el 40 por ciento de las exportaciones mundiales, una combinación de factores como la disminución de los rebaños a causa de la sequía, los precios internos altos y la constante escasez de corderos pesados de exportación está contribuyendo a una merma del 10 por ciento. Sin embargo, el tiempo favorable y el aumento de los porcentajes de la natalidad ovina en Nueva Zelanda están facilitando las exportaciones. A la vez, otros suministros de exportación proceden de exportadores menores, como la Argentina y Chile, que se han beneficiado del aumento de los contingentes de carne de ovino en la UE. En el caso de nuestro país, la producción de carne de ovinos durante el año ha sido muy similar a la de igual período del año pasado, llegando a 8.200 toneladas (0,5% superior). Sin embargo, habrá que esperar lo que pase en los últimos meses del año, en los que comienza la faena en la principal región productora del país, la XII Región. La XII Región, que aporta el 50% de la faena nacional, ha tenido durante el presente año un fuerte proceso de retención de vientres, ya que, como se ha indicado anteriormente, los precios de la carne y de la lana han generado buenas expectativas entre los productores de ovinos. En el marco del acuerdo con la UE, correspondió al sector de carne ovina una cuota de 5.000 toneladas de carne libre de arancel. Con esto se abre una serie de expectativas para este sector de productores. La cuota que había con anterioridad al acuerdo, que era de 3.000 toneladas, recién en el año pasado estuvo a punto de coparse; por lo tanto, queda un espacio para aumentar la producción y las exportaciones a ese destino, que en general tiene los mejores precios. Hasta octubre de 2003, las exportaciones de carne ovina han crecido en 23,4%, desde 4.0 52 a 5.002 toneladas. Por otra parte, el valor de esas exportaciones aumentó un 48,9%, pasando de 10,8 millones de dólares a 16,1 millones de dólares. El valor medio de ellas subió de US$ 2.671 a US$ 3.221 por tonelada (20,6%). Los países de la UE son los principales mercados de destino de las exportaciones chilenas de carne ovina, con un 80,3% del total, destacándose España, Francia, Inglaterra y Bélgica. Los otros países a los cuales se exporta carne ovina son México, Israel y,

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