Mercado de las papas

Mercado interno Los precios de las papas en el mercado interno tienen un comportamiento cíclico: años de precios altos producen un aumento en las intenciones de siembra, lo que normalmente produce una disminución de los precios en una próxima temporada. Y una temporada de bajos precios causa el efecto contrario: los productores disminuyen sus siembras, lo que genera una menor oferta y un alza en los precios.De esta forma, se producen importantes variaciones anuales de los precios en el mercado interno, como se observa en la Figura 1, lo que genera inestabilidad en la rentabilidad del rubro e inseguridad en los productores, gran parte de ellos pequeños agricultores, que realizan sus siembras con la incertidumbre de si será un "año bueno o malo" para la papa (se debe considerar que los precios de la Figura 1 son a nivel mayorista, y los precios a productor, generalmente, presentan aún mayores variaciones).Esta inestabilidad también tiene repercusiones en la industria de derivados de papa, que no cuentan con un valor de referencia estable de la materia prima en el mercado para consumo fresco. De esta forma, en años de precios bajos cuentan con abundante oferta y son una buena alternativa para los productores; y en años de escasa oferta y altos precios tienen dificultades para abastecerse y el mercado para consumo en fresco ejerce una importante competencia al ofrecer mayores precios por el producto.La papa de guarda se produce en el sur del país, principalmente en las regiones IX y X, y es cosechada entre marzo y mayo; corresponde a la mayor oferta en el mercado interno y, por lo tanto, a partir de esos meses se producen los menores precios. Por otra parte, la producción de papa temprana se realiza en el norte del país, principalmente en las regiones IV y V. El grueso de la producción de papa temprana es cosechada entre septiembre y noviembre, cuando en el mercado se producen los mayores precios. Como se puede ver en la Figura 2, los precios de la papa de guarda y la temprana siguen más o menos la misma tendencia año a año.En el año 2002 se produjo una importante alza en los precios del mercado interno, producto de la menor superficie sembrada y de los bajos rendimientos, originados en el déficit de precipitaciones que se produjo en el sur del país durante la primavera del año 2001. El alza de los precios se manifestó en los mercados mayoristas a partir del mes de febrero 2002 y provocó una rápida liquidación de la producción, lo que hizo disminuir la oferta de guarda para el resto del año. A esto se sumó la disminución de la producción de papa temprana, que se vio afectada por las fuertes lluvias invernales, que, además de provocar algunos daños en la zona central, retrasaron el desarrollo y la cosecha de los cultivos.Como se puede ver en las Figuras 2 y 3, la papa temprana alcanzó precios muy altos en el año 2002, lo que provocó un aumento en las intenciones de siembra de los agricultores para el año 2003. Sin embargo, la persistencia de las lluvias hasta muy avanzada la primavera en el sur del país, frustró las siembras de muchos productores y atrasó a otros, lo que se tradujo en otra temporada de baja producción de papa de guarda y la mantención de un nivel de precios alto.No obstante, los productores de papa temprana no tuvieron problemas para realizar sus siembras y la alta producción de la primavera del 2003 hizo descender los precios bajo el promedio de los últimos años.Dos años de precios altos para el tubérculo provocaron un aumento en las siembras de papa "cuaresmera" y media estación, que son cosechadas en el verano y cultivadas en la zona central y el sur del país. Esta alta producción ha contribuido a un descenso importante del precio, que en diciembre del 2003 se cotizó bajo los $ 4.000 el saco de 80 kilos en los mercados mayoristas. Según antecedentes de agricultores, el precio a productor fue de alrededor de $ 2.500.La producción de papas en Chile ha sido destinada, fundamentalmente, al consumo interno. El país, normalmente, se autoabastece y el nivel de importaciones ha sido históricamente muy bajo.A partir de mediados de la década del 90 y junto con la proliferación de las cadenas de restaurantes de comida rápida, crecieron las importaciones de papas prefritas congeladas, provenientes en un principio principalmente de Estados Unidos y Canadá. Actualmente, los principales países de origen de estas compras son Argentina, Holanda y Bélgica.El producto que requieren los restaurantes especializados en este tipo de comidas no es producido en Chile en las cantidades demandadas. La razón de esto tiene que ver con la estructura de estas multinacionales, que adquieren sus materias primas de empresas también multinacionales y no establecidas en Chile. Simplot, empresa norteamericana, suspendió sus operaciones en Chile después de dos años en que no pudo contar con una oferta estable y segura (la planta continúa operando con otra figura legal). Otras industrias, como McCain, llevan algunos años estudiando el establecimiento de una filial en Chile, sin concretar hasta ahora esta opción.Un estudio de Fundación Chile plantea que la estrategia para que empresas de este tipo se instalen en Chile debe apuntar a la difusión de paquetes de alta tecnología entre los agricultores, de forma de generar una oferta constante de calidad y a un precio competitivo (Cadena Agroalimentaria de la Papa. Fundación Chile, 2001). Además se señala la dificultad de que pequeños agricultores puedan constituirse como proveedores de este tipo de empresas y la limitante que imponen los bajos rendimientos que obtienen muchos agricultores.Con estos antecedentes se puede concluir que el universo de proveedores adecuados que puede encontrar una agroindustria de este tipo es limitado.A esto se debe sumar la inestabilidad del mercado interno, donde cada cierto número de temporadas se produce escasez y alzas desmesuradas en el precio del producto, lo que conlleva al incumplimiento de contratos por parte de productores acostumbrados a la informalidad del mercado.Por otra parte, las exportaciones de papas frescas para consumo, que mostraron un interesante crecimiento entre 1997 y 2001, descendieron fuertemente en los últimos dos años.El motivo de la disminución de las exportaciones fue el alto precio que alcanzó la papa en el mercado interno en las últimas dos temporadas. El esfuerzo realizado para penetrar mercados externos, principalmente el de Brasil, puede verse complicado para futuras temporadas, pues el incumplimiento de compromisos de venta al exterior significa, normalmente, la búsqueda de otros proveedores que den mayores garantías de abastecimiento a los compradores.A la disminución en las exportaciones se contrapone el aumento de las importaciones durante los últimos dos años, producto de la escasa oferta interna y los altos precios. Como se observa en la Figura 6, las importaciones, fundamentalmente desde Argentina, se realizan en primavera, época de menor oferta y de precios más altos.Como se ve en la Tabla 1, las exportaciones a noviembre de 2003 crecieron en un 26%, pero siempre dentro de valores muy discretos. Por otra parte las importaciones disminuyeron en un 6,4%.Las intenciones de siembra a junio de 2003 eran de 60.210 hectáreas, un 8% más que la superficie cultivada en la temporada anterior. Los últimos antecedentes del INE hacen llegar esta superficie a 59.560 hectáreas, lo que significaría una aumento del 6,4%.Durante el año 2004 se mantendrán los bajos precios observados al final de 2003, como consecuencia de la mayor producción. Una buena estrategia para los productores será almacenar la producción de guarda en espera de mejores precios. Así también es muy importante retomar la estrategia exportadora de forma permanente, para que los mercados externos se constituyan en una alternativa que permita colocar parte de la producción nacional.El sector productor debe lograr un mayor grado de coordinación para obtener una mejor regulación de la oferta y, de esta manera, tratar de dar una mayor estabilidad al precio.La calidad también es un factor que el sector debe incorporar con mayor fuerza. Lograr una adecuada segmentación del mercado y dar mayor calidad a la producción resultan, finalmente, en mayor competitividad para el sector. La promulgación de la Norma Oficial de la Papa por parte del INN y las Especificaciones Técnicas de Buenas Prácticas Agrícolas en el Cultivo de Papa, de la Comisión Nacional que para esta tarea formó el Ministerio de Agricultura, contribuyen a dar pautas a los agricultores y comercializadores para obtener un producto con calidad (www.buenaspracticas.cl). Es tarea del sector recoger estas normas e incorporarlas en el mercado.El sector mantiene dinamismo en el mercado interno: la papa fresca tuvo dos temporadas de alto precio y, si bien hubo importaciones de papa fresca, principalmente desde Argentina, el nivel es muy bajo y no pone en riesgo la competitividad de la producción nacional. Las plantas procesadoras han aumentado el tamaño de sus operaciones y en los últimos años se ha observado un descenso de las importaciones de productos industriales. Por otra parte, la investigación en el rubro sigue siendo activa y se realizan al año un gran número de seminarios, tanto de temas técnicos como comerciales, a los que en 2004 se agrega la realización del XXI Congreso de la Asociación Latinoamericana de la Papa (ALAP), entre el 7 y el 12 de marzo en Valdivia (www.uach.cl/alap2004).

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