Mercado del trigo

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Issue Date:
2004-03-25
estudiosArtículos

En los tres últimos años la producción mundial de los principales cereales ha mostrado una evolución parecida en lo referente a reducción de existencias. Frente a una demanda estable o levemente creciente se han obtenido producciones bajas, influidas por factores meteorológicos adversos (sequías, olas de calor, etc). En trigo, es posible que este deterioro productivo empiece a revertirse a partir del año 2004/05. No obstante, en términos generales, en el año 2003/04 todavía se observa una baja, generada principalmente por las fuertes reducciones que se observan para los países de Europa, y sólo las proyecciones existentes respecto de la cosecha en los Estados Unidos consideran un repunte en la producción.En todo caso las consecuencias de una eventual reactivación de la producción mundial van a manifestarse en el mercado a partir del año 2004/05, en el mejor de los casos.La disminución de existencias ha tenido una repercusión decisiva en la evolución de los precios de trigo, maíz y otros cereales. En el cuadro siguiente se presenta la evolución de los precios del trigo más importantes para nuestro país en los últimos años:Se puede apreciar que todos los precios incluidos muestran una tendencia alcista. Esta situación se ha visto acentuada en el último año, alcanzando en febrero un alza de: 39,7% para el trigo HRW Nº 2; 57,4% para el trigo SRW Nº 2 y de un porcentaje algo menor para el trigo de pan FOB puerto argentino (26,5%).En la actualidad los precios de mercado siguen firmes a nivel alto y los precios en el mercado de futuros se aprecian también firmes y con tendencia de alza hasta marzo de 2005. La comercialización del trigo de la temporada 2003/04 se inició en diciembre en forma bastante activa, con precios similares a los de diciembre de 2002 y bastante parecidos al costo de importación del trigo Soft Red Winter, el más barato en el mercado internacional desde mediados de ese mes (alrededor de $ 11.000 por quintal en Santiago). El precio fue subiendo a medida que avanzaba la cosecha de la zona central, hasta alcanzar un máximo a mediados de enero, cuando llegó hasta $ 11.800 por quintal. Este precio, muy cercano al costo de importación del citado trigo, estaba ya unos $ 500 por quintal por debajo del nivel del año anterior en igual fecha.La diferencia se acentuó a fines de enero, ya que el precio de 2004 bajó a $ 10.400 en tanto el de 2003 continuó subiendo, para alcanzar a $ 12.800. Esta distinta evolución se debió probablemente a la percepción sobre el monto esperado de la producción, que en 2004 se veía bastante grande, con buenos rendimientos en la VIII Región y en la IX Región, donde la cosecha estaba comenzando.A principios de febrero el precio inició una profunda baja, que lo hizo llegar en la segunda semana a $ 9.500 por quintal, puesto en Santiago, nivel que sólo correspondía a aproximadamente 80% del costo de importación desde la Argentina, país cuyo precio se había puesto por debajo del norteamericano. Es difícil captar la justificación de un precio como éste, salvo la intención de no comprar trigo, lo que efectivamente sucedió, por falta de oferta. Por ello duró sólo una semana, volviendo luego al nivel inmediatamente anterior, de $ 10.500 por quintal, valor con el que entró al mes de marzo.Los menores precios regionales "de pizarra" no se han observado en la IX Región, sino en la zona de Ñuble, donde los principales molinos locales aparentemente adquirieron fácilmente cantidades suficientes para enfrentar las compras con tranquilidad. En la actualidad mantienen con Santiago diferencias de hasta $ 2.000 por quintal, considerablemente mayores que el flete, por lo que, si efectúan compras, deben ser de partidas muy pequeñas. Sin embargo, parece difícil que puedan continuar con esta política por mucho tiempo más, porque corren el riesgo de quedar sin suficiente abastecimiento para la molienda del año. Los precios en la IX Región han sido aproximadamente $ 1.000 por quintal inferiores a los de Santiago. Los precios regionales mantienen una diferencia clara con respecto a los del año anterior (entre $ 2.000 y $ 3.000 por quintal, según el momento y la ubicación del poder comprador).A mediados de marzo de 2004 los precios internos del trigo, expresados en $/qq puesto molino en Santiago, son los siguientes:Los costos de importación a igual fecha y en las mismas condiciones son, aproximadamente:La diferencia entre el costo de importación y el precio interno del trigo es bastante mayor que la que se ha observado en los años anteriores. Esto en parte se debe a la certidumbre de que se está ante una cosecha comparativamente grande, así como a la presión de algunos agricultores que, urgidos por sus compromisos financieros y sin la ayuda importante que en otros años significa la venta de avena, en muchos casos se han visto en la obligación de liquidar su producción de trigo en forma temprana. Sin embargo, en este año sería justificable el hábito de productores más capitalizados que difieren la venta de su producción para no presionar el mercado, ya que, dada la magnitud de la citada diferencia, podría pensarse que algunos molinos deberían subir el precio interno para asegurarse cierta proporción de compra en el mercado nacional, donde de todas maneras pueden obtener el trigo más barato que a través de la importación. El costo de esta última en la actualidad se está viendo incrementado por el aumento en el valor de los fletes externos y por el fortalecimiento relativo del tipo de cambio, condiciones que se mantendrían en el mediano plazo, unidas al hecho de que probablemente el precio en el mercado argentino alcanzó ya su nivel mínimo.Se estima que con una cosecha de 18 millones de quintales quedarían a disposición de la industria alrededor de 15,5 millones de quintales, lo que haría necesaria la importación de unos 2 millones de quintales, para molienda y reposición de existencias. Las siembras en las regiones VIII y IX, las más importantes productoras del cereal en el país, se iniciaron con un retraso de las primeras lluvias del orden de 30 días, lo que enfrentó a los productores a elegir entre dos alternativas: retrasar las siembras invernales, con el consiguiente riesgo de disminución de rendimientos, aumento del riesgo de heladas y ataques fungosos al inicio de la primavera, o realizar las siembras en seco, lo que presenta el peligro de una infestación temprana con malezas que compiten con ventaja con el trigo que está en una etapa inicial de desarrollo. Esta última alternativa fue la que eligieron la mayoría de los productores. El resultado fue que, al llover, brotaron los trigos, pero también gran cantidad de malezas, lo que obligó a los agricultores a hacer aplicaciones tempranas de herbicidas, apenas las plantas de trigo estuvieron en condiciones de desarrollo suficiente para tolerar estos productos.Con posterioridad el año agrícola transcurrió en forma favorable para el desarrollo del cultivo. Excepción a esto fue el temporal de lluvia y viento, acaecido en la primera semana de noviembre, que tendió los trigos de las regiones VI y VII, a pesar de lo cual los rendimientos estuvieron dentro de los límites de la normalidad en la VII Región y sólo fueron más bajos en la VI Región, a lo que contribuyó el mal resultado de los trigos del secano costero regional. En las regiones VIII y IX los trigos se tendieron en parte, pero, como no estaban granados, se recuperaron con posterioridad.A esta altura del año triguero, ya realizadas las cosechas, la opinión preliminar de ODEPA es muy parecida a la expresada a principios de noviembre del año 2003. Desde el punto de vista del trigo, considerándolo individualmente, la superficie del próximo año debería mantenerse. Pero, en la práctica, el cultivo de este cereal está inserto en un sistema productivo en el que participan, además del trigo, la avena, la remolacha, el lupino y, en alguna medida, el raps y la cebada cervecera, entre otros. Al analizar independientemente cada uno de ellos se llega a la conclusión de que la remolacha y el raps, dependiendo del precio ofrecido, podrían mantener o aumentar su área de siembra. Igual cosa pasaría con la cebada cervecera y el lupino, que se ha estado cultivando de preferencia bajo contrato. No obstante, un cultivo que claramente presentará una reducción en su área de siembra es la avena, que en este año, según los productores y agentes del mercado, alcanzó una superficie sembrada de 122.600 ha. En la práctica se han observado muy buenos rendimientos, considerándose que la producción nacional en esta temporada alcanzó a 500.000 - 550.000 toneladas. Se presume que durante el año 2004 no se alcanzará a consumir el excedente que existe y por lo tanto es probable que los precios permanezcan muy deprimidos durante el resto del año.De lo expuesto puede concluirse que para la próxima temporada la superficie sembrada con avena no pasará de 85.000 ha, vale decir, disminuirá su área de siembra en 37.600 ha. La reducción tendrá lugar en las regiones VIII y IX, pues se considera que la superficie de avena que tradicionalmente cultiva la X Región se mantendrá en iguales niveles, dado que el principal destino es el autoconsumo regional (alimentación de ganado lechero y de crianza).Parte de estas 37.600 ha, aproximadamente unas 12.000 ha, que en este año estaban sembradas con trigo que en el próximo año habría sido reemplazado por avena dentro de la rotación, serán ocupadas por un aumento de la superficie de siembra de raps, remolacha, lupino y cebada cervecera. Adicionalmente en la VIII Región podría aumentar en unas 6.000 ha el maíz y en unas 600 ha el trigo candeal.El saldo, descontadas estas 18.600 ha, correspondería a 19.000 ha, que podrían volver a ser utilizadas con trigo harinero. Vale decir, en ese caso las perspectivas del área de siembra con trigo harinero ascenderían a 433.000 ha, con una producción probable cercana a los 19.000.000 de quintales, peligrosamente próxima al autoabastecimiento. La superficie sembrada con trigo candeal en la temporada 2003/04 alcanzó a 11.000 ha y las estimaciones del volumen cosechado ascienden a 66.000 ton, lo que significa aproximadamente la mitad del consumo nacional anual.Los precios, de acuerdo a los contratos, se ubicaron en 6,5% por sobre el precio del trigo harinero. En la práctica los productores percibieron un precio puesto en Nancagua de $ 12.000 por qq, y de $ 11.900 por qq puesto en Curicó.Las variedades predominantes fueron Llareta y Chagual, ambas con muchos años de utilización, especialmente la segunda de ellas.Para la próxima temporada es posible que se incorporen al cultivo dos nuevas variedades que están en una fase inicial: el trigo candeal Corcolén y el trigo que provisoriamente ha sido bautizado como Queule, cuya aprobación está aún pendiente. Es de extrema urgencia la incorporación de nuevas variedades pues las dos en uso ya presentan claros síntomas de pérdida de resistencia a algunas enfermedades.En la próxima temporada se continuará ensayando el trigo candeal sembrado en agosto en la precordillera de Ñuble. Los resultados del primer año de prueba fueron considerados satisfactorios por la empresa que realizó los ensayos, tanto desde el punto de vista del rendimiento agronómico como de la calidad industrial.Para el año 2004/05 se estima un aumento de superficie en el país entre 5% y 10% y se postulará el mismo sistema de pago, vale decir, 6,5% por sobre el precio del trigo harinero.

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