Perspectivas para los garbanzos

En el año 2003, los antecedentes disponibles de FAO indican que se sembraron poco más de 10,3 millones de hectáreas, con un incremento de 3,5% respecto a los 9,9 millones de hectáreas sembrados en el año anterior.Más de 90% del área total de cultivo de esta especie tradicionalmente se ha concentrado en el continente asiático, particularmente en India, que cultiva entre el 65% y el 75% del total, y en Pakistán, que cubre otro 9% a 12%, aproximadamente. Sin embargo, en los últimos cuatro años, la participación asiática ha bajado levemente del mencionado 90%, básicamente por una disminución de siembras en India, que en este período ha bajado su representatividad a menos del 60%, aunque probablemente ha influido también en este comportamiento cierta expansión de este cultivo que se ha estado apreciando desde hace algunos años en otras áreas del mundo.Otros cultivadores asiáticos significativos de esta leguminosa son Irán y Turquía. Cada uno de ellos tiene una participación entre 5% y 8%, mostrando ambos un incremento de sus siembras desde hace unos diez años, aproximadamente. Anteriormente participaban sólo en 2% a 3% del total.Africa, que bordea el 5% de participación, donde el garbanzo se cultiva principalmente en Etiopía, Malawi, Tanzania y Kenya, es el segundo continente en importancia para este rubro. Le sigue Oceanía, que actualmente está alcanzando algo más de 2% de participación, básicamente por la expansión que han experimentado las siembras en Australia.El comportamiento de Norteamérica ha sido bastante particular, toda vez que, luego de alcanzar una participación de 7% en el año 2001, debido a un notable incremento de las siembras en Canadá entre 1999 y ese año, en los dos años siguientes ha caído consecutivamente a 3% y 2%, como consecuencia de una reducción muy significativa del nivel de actividad de este rubro en dicho país. Sin embargo, esto último presumiblemente se debió al efecto de condiciones meteorológicas adversas que afectaron las siembras de esta y tal vez de otras especies anuales, principalmente leguminosas1. Adicionalmente se destaca que en esta misma área, México generalmente mantiene una participación de entre 1,5% y 2% y últimamente Estados Unidos también habría estado incrementado significativamente sus siembras de esta leguminosa, aunque los antecedentes de FAO no consignan este hecho2.Europa, por su parte, cubre alrededor del 1% del área total cultivada, siendo España, con una participación de 0,8%, su principal productor de garbanzos. Otros países de la cuenca del Mediterráneo, como Italia y Grecia, suelen también cultivar superficies relativamente importantes de esta especie, pero en niveles bastante inferiores.Finalmente, en lo que se refiere a América del Sur, cuya representatividad actual apenas alcanza al 0,1%, tiene a Chile, Perú y Argentina como sus principales cultivadores actuales de la especie.La producción mundial obtenida de estas siembras es de unos 8 millones de toneladas en promedio, pero ha variado entre 5 y 9,5 millones de toneladas, tanto por efecto de los cambios de áreas de cultivo como por las fluctuaciones de rendimientos.En el año 2003 la producción mundial de garbanzos fue de poco menos de 7,5 millones de toneladas, presentando una disminución de 5% respecto a los 7,9 millones de toneladas cosechados en el año anterior, que a su vez venía precedido por un año 2001 en que se cosecharon solamente 6,8 millones de toneladas. Sin embargo, en los seis años anteriores las cosechas generalmente habían superado los 8,2 millones de toneladas, lográndose la cifra más alta en 1999, con 9,4 millones de toneladas.Consecuentemente, es posible concluir que las bajas producciones de los últimos tres años se han debido más que nada a ajustes en las áreas de cultivo frente a una situación de abundancia de existencias que se percibía a fines de la década pasada y comienzos de la presente. Un ejemplo elocuente de ello podría ser lo que ha ocurrido tanto en Canadá como en India, donde recientemente se apreciaron fuertes reducciones de sus áreas de cultivo.La excepción a dicho ajuste del nivel de actividad tal vez estaría dada por el comportamiento del último año, cuando se produjo una fuerte caída de rendimientos, hasta 7,2 quintales por hectárea, siendo que el promedio normalmente se ubica en torno a los 8 quintales por hectárea. Si esta hipótesis es valedera y los valores de mercado experimentaron algún repunte, cabría esperar cierto incremento de las siembras y de la producción en los próximos años. Esto nuevamente podría tener el efecto de volver a deprimir los precios en algunos años más. Por motivos de costumbres, adaptación del cultivo, disponibilidad del producto y poder adquisitivo de la población, el consumo de garbanzos se concentra fundamentalmente en los países de las grandes zonas productoras de Asia, en particular en el denominado subcontinente indio, donde se encuentra India, Pakistán, Bangladesh y Sri Lanka.Sin embargo, a pesar del alto volumen de producción generado en esta área, generalmente se presenta un déficit de abastecimiento local con respecto a los requerimientos totales de la demanda. Por este motivo, el continente asiático regularmente es un importador neto de garbanzos, presentando en los últimos años un promedio de importaciones del orden de 450 mil toneladas.Si bien dicho volumen equivale a más del 60% de las importaciones mundiales, las que en los últimos cinco años han llegado a un promedio de alrededor de 700 mil toneladas, representa menos del 10% de la producción total. Por ello se considera al garbanzo como una especie de autoconsumo, pero que, dentro de lo limitado que es su comercio respecto a la oferta total, exhibe también grandes fluctuaciones cada año, dependiendo básicamente del nivel de los suministros locales de los mayores mercados.Los principales importadores del continente asiático también son India y Pakistán, pero sus volúmenes de importación son extremadamente variables, debido a las altas fluctuaciones de sus cosechas internas. Así, por ejemplo, India, que ha importado un promedio de 184 mil toneladas durante los últimos cinco años, dentro de este mismo período ha presentado volúmenes de importación que han ido desde 11 mil toneladas en 1999 a 517 mil toneladas en 2001. El promedio de importaciones de Pakistán es de 98 mil toneladas y sus variaciones son de similar tenor.A pesar de que en estos países l a demanda es bastante estable a lo largo del año, considerando que la harina de garbanzos forma parte de la dieta diaria de la población, esta alta inestabilidad en su comportamiento importador hace que pierdan atractivo como objetivo para los países exportadores que pretenden establecer negocios de carácter más permanente.Cabe mencionar que en esta zona se consume fundamentalmente el garbanzo tipo Desi, cuyas semillas son de color más oscuro y de calibres generalmente inferiores, siendo cultivado principalmente durante el invierno en los principales países productores de Oriente.Otros importadores asiáticos significativos son Bangladesh, Irak, Arabia Saudita, Jordania, a los que en Africa se agrega Túnez.Al margen de los anteriores cabe destacar que España ocupa el tercer lugar en cuanto a volumen de importaciones de garbanzos, con un promedio de 56 mil toneladas anuales en los últimos cinco años. Este país presenta un comportamiento importador mucho más regular, que lo convierte en un mercado de mayor atractivo para los países exportadores.Se advierte, asimismo, que en esta área se consume básicamente el garbanzo tipo Kabuli, más cremoso y de cutícula más blanquecina, siendo Italia, Francia y Grecia otros importadores de cierta relevancia en la cuenca del Mediterráneo, a los que dentro de Europa se agrega también el Reino Unido y Portugal. Los promedios anuales de importaciones de estos países son de casi 20 mil toneladas para Italia, con tendencia al aumento durante los últimos años; de 15.500 toneladas para el Reino Unido, aparentemente estabilizado; de 11.500 toneladas para Francia, con bastante inestabilidad; de 9.900 toneladas para Portugal y de 4.500 toneladas para Grecia, ambos con cierta tendencia al aumento.Por su parte, en América del Norte se aprecia que Estados Unidos figura como un importador relativamente menos significativo, teniendo en cuenta que sus operaciones promedio anuales son del orden de 11.700 toneladas y presentan un comportamiento más bien errático. En este caso sorprende que Canadá aparezca también como un importador regular de garbanzos, con promedios de operaciones del orden de 6.000 toneladas y exhibiendo un claro incremento, hasta más de 9.000 toneladas, durante los últimos dos años.En cuanto a América Latina, uno de los mayores importadores es Colombia, con un volumen promedio de importaciones de 9.400 toneladas, seguido bastante de lejos por Brasil y Venezuela, que tienen un comportamiento variable, pero que en promedio importan del orden de 3.500 y 2.400 toneladas anuales, respectivamente.Además de lo ya señalado, conviene tener presente que el consumo de garbanzos se realiza básicamente bajo dos formas bien definidas y diferentes: como grano propiamente tal, en particular en las naciones de tradición cristiana; y como harina, en los de tradición musulmana, judía e hindú. Además, en los países donde predominan las religiones cristianas, la demanda es marcadamente estacional, consumiéndose generalmente en invierno y durante las celebraciones religiosas de Pascua3.En cuanto al comercio exportador, resalta que los mayores exportadores mundiales son Australia, México, Turquía, Canadá e Irán, que en conjunto cubren más del 85% de los volúmenes totales transados. El gráfico 1 revela la importancia relativa de cada uno de ellos, teniendo en cuenta que el promedio del total de las exportaciones mundiales supera en los últimos años las 715 mil toneladas. Esto significa que Australia se aproxima a un promedio de 200 mil toneladas anuales exportadas, no obstante que en el año 2002 bajó a sólo 94 mil toneladas, probablemente por el efecto provocado por una fuerte sequía que afectó a la zona. México, por su parte, se aproxima a las 150 mil toneladas anuales exportadas, en tanto que Turquía, Canadá e Irán logran promedios de 114 mil toneladas, 85 mil toneladas y 75 mil toneladas, respectivamente.Recientemente también Estados Unidos se está incorporando a este grupo de exportadores significativos, con operaciones anuales promedios cercanas a las 25 mil toneladas4, apareciendo posteriormente una serie de países, principalmente asiáticos y africanos, pero entre los cuales también se cuentan España, Francia y la Federación Rusa, cuyos volúmenes de transacciones promedios se sitúan entre 9 mil y 2 mil toneladas anuales.En el ámbito latinoamericano, habiendo ya mencionado a México como un proveedor de nivel mundial, conviene también resaltar a Argentina, país que está bastante lejos de los nombrados, pero que, tras un largo período en condición de importador neto, recientemente ha revertido su saldo comercial y actualmente se encuentra en una posición de exportador neto de esta legumbre. Según FAO, sus exportaciones del último año fueron de más de 700 toneladas, constituyéndose en el mayor exportador sudamericano, condición que nunca antes había conseguido.Sobre el comportamiento reciente de Argentina como productor y exportador de garbanzos, cabe mencionar que se han publicado algunos artículos5 que indican las buenas perspectivas comerciales que tendría este cultivo para los productores argentinos. En ellos se menciona que si este país logra superar una serie de limitantes en la cadena productiva comercial, relacionadas principalmente con el uso de semillas de buena calidad y también con la dificultad de establecer negocios más permanentes con los mercados externos, se le presenta una gran oportunidad de participar del mercado de América Latina, que anualmente importa más de 20 mil toneladas.Se advierte que las exportaciones argentinas de garbanzo se realizan principalmente en forma de grano seco en bolsas de 50-60 kilos, pero en los últimos años comenzó a promocionarse la venta de harina de garbanzo, afirmándose también que a partir de 1996 empezaron a manifestarse cambios en la balanza comercial argentina de este producto, que, aunque continuó siendo deficitaria hasta el año 2001, inició una importante reducción de la brecha, al comenzar a aumentar las exportaciones y a reducir la cantidad importada.Algunos antecedentes citados señalan que el máximo de importaciones se registró en el año 1996, con un total de 1.244 toneladas, importadas principalmente de México (más de 50%) y de Estados Unidos, las que representaron cerca del 50% del consumo interno. A partir de entonces Argentina comenzó a aumentar su volumen exportado, pasando de 234 a 702 toneladas en el año 2002. El porcentaje exportado de la producción ha sido muy variable, dependiendo de la producción anual. En cuanto a los mercados destinatarios, hasta 2000 el 95% de las exportaciones se destinaba a Brasil, pero en 2002 hubo una gran diversidad de destinos, llegando incluso a mercados demandantes de productos de alta calidad, como Italia.Se ha destacado también que, en los últimos dos años, algunas de las empresas productoras se integraron verticalmente y comenzaron a vender sus productos directamente en Brasil, alcanzando valores sensiblemente mayores. Por ejemplo, productores de Salta lograron realizar exportaciones en bolsas de 50 kilos a San Pablo, donde se fraccionaron con su marca y se vendieron a valores cercanos a los US$ 4.000 por tonelada en bolsas de 500 gramos. Otros productores también avanzaron en la cadena de comercialización y realizaron ventas en frontera a valores de US$ 600 por tonelada.Sobre la base de este comportamiento se afirma que, de desarrollarse el cultivo de garbanzos en Argentina, este país podría transformarse en uno de los principales abastecedores de América Latina, precisándose también que las empresas productoras de harina de garbanzo han realizado en forma exitosa incursiones en mercados internacionales como España, Francia, Estados Unidos y Medio Oriente.Aunque en los artículos consultados también se mencionan una serie de dificultades que enfrenta el rubro en Argentina, en especial referidos a la ausencia de variedades de calidad, con tamaño adecuado, así como a las restricciones de información de mercado que permita una orientación adecuada de los productores en el momento de sus decisiones, se aprecia que lo señalado en la información divulgada en la propia Argentina no sólo es un nuevo riesgo de agregar competencia a las alicaídas exportaciones chilenas de garbanzos, sino que constituye un real desafío para abordar nuevamente el proceso exportador desde nuestro país, particularmente si los productores logran una mayor integración vertical que les permita salir más directamente a los mercados externos. Hasta mediados de la década de los noventa, el cultivo de garbanzos en Chile regularmente ocupó entre 8 mil y 15 mil hectáreas de superficie, llegando incluso a superar ocasionalmente las 20 mil hectáreas, como se aprecia en el gráfico 2.La producción normalmente superaba las 10 mil toneladas, de las cuales unas 4 mil toneladas eran consumidas internamente, destinándose el saldo a la exportación, principalmente a países sudamericanos, entre los que destacaban Colombia, Brasil y Venezuela. Hasta esa misma época, Chile fue el principal exportador sudamericano de la especie, transando más de mil toneladas anuales y generando divisas por un monto superior a US$ 1 millón por año en promedio.Desde poco después de mediados de la década de los noventa, por efecto de la apertura internacional de la economía chilena, que incluye la firma de acuerdos bilaterales de comercio con las rebajas arancelarias correspondientes; debido a los procesos de valorización de la moneda nacional en algunos períodos, y también como consecuencia de la agresividad comercial que mostraron algunos exportadores importantes, principalmente México y Canadá, que hicieron bajar los precios internacionales de sus exportaciones de legumbres, en Chile comenzó a verificarse un proceso inverso al argentino, por cuanto, a raíz de las disminuciones de precios y pérdida de rentabilidad del rubro, paulatinamente comenzó a contraerse su nivel de actividad, disminuyendo fuertemente la producción inter a, transformándose así de un exportador neto de garbanzos a un importador neto de este grano.Las siembras han disminuido hasta unas 3 mil a 4 mil hectáreas que se cultivan en la actualidad, de las que se están obteniendo sólo unas 3 mil toneladas anuales, debiéndose recurrir a importaciones, procedentes principalmente de México y Canadá, para cubrir el déficit de suministro interno. En el último año Chile exportó sólo 1,4 toneladas de garbanzos, por un valor de US$ 1.500, aproximadamente, e importó 2.400 toneladas, por un valor de US$ 1,2 millones. Casi el 70% de este abastecimiento provino de Canadá, un 23% de México y un 7% de Argentina, país este último que por primera vez exportó garbanzos a nuestro país y del cual antiguamente habíamos sido proveedores habituales.Recientemente, sin embargo, se ha estado apreciando un interesante repunte de los precios internacionales, probablemente debido a que varios países productores y proveedores del mercado mundial también han disminuido su nivel de actividad y han bajado su volumen de oferta, provocando una recuperación de las cotizaciones.A pesar del descenso del valor del dólar en el último tiempo, el hecho anterior ha repercutido en un mejoramiento del precio interno, donde actualmente se observan valores a productor del orden de $ 380 a $ 450 por kilo, según calibre. Este nivel de precios sin duda reestimulará las siembras de esta especie, previéndose que en la próxima temporada puede haber un interesante incremento de las superficies cultivadas.Al margen de lo anterior cabe destacar que los calibres de mayor tamaño generalmente consiguen precios bastante más altos, por lo que indudablemente conviene estimular su producción.Antecedentes aportados por INIA CRI Quilamapu indican que las siembras de secano efectuadas en primavera, en que el cultivo se desarrolla con la humedad residual que queda en los suelos, frecuentemente se ven afectadas por una sequía terminal en pleno verano, poco antes de la cosecha, durante la etapa de llenado del grano. Debido a ello este sistema tiende a afectar principalmente los rendimientos y eventualmente puede repercutir en una disminución de los calibres, limitando las posibilidades de conseguir rentabilidades atractivas con este rubro.Con el propósito de subsanar este defecto dicho centro experimental desarrolló un método de producción de garbanzo en riego que ha probado con agricultores de las regiones VII y VIII en suelos arcillosos regados que normalmente se siembran con arroz. Actualmente dicho sistema6 se encuentra en etapa de difusión en predios de agricultores de la zona arrocera, teniendo en cuenta los resultados auspiciosos conseguidos en la etapa de validación.Entre las ventajas del sistema resaltan que: En definitiva se concluye que el método mejora sustancialmente la rentabilidad del rubro en el tipo de suelos indicados, tanto por el efecto de incrementar los rendimientos, como por el mejoramiento de los rendimientos de calibres de mayor tamaño, los que tienen un mayor valor en el mercado. De todo lo planteado se desprende que en la próxima temporada se presentan condiciones comerciales bastante propicias para que se experimente un importante repunte de siembras de garbanzos, existiendo, además, nuevas tecnolog ías disponibles que permiten obtener producto de alta calidad y de mayor valor, que están disponibles especialmente para zonas de riego de suelos pesados existentes entre las regiones VI y VIII.Se espera que, al materializarse estas buenas expectativas, el país nuevamente disponga de un excedente importante de producción de garbanzo, por sobre los requerimientos de la demanda nacional, que permita reanudar nuestras habituales operaciones de exportación hacia países sudamericanos que fueron nuestros clientes en el pasado.Sin duda que una mejor integración entre productores y comercializadores, con relaciones de negocios más transparentes y equitativas, puede favorecer considerablemente la recuperación de esta actividad, desde el momento en que se está presentando el ambiente económico propicio para ello. En este sentido, un mejoramiento de las organizaciones de productores, que les permita participar en grados más avanzados del proceso de comercialización y de exportación, también puede jugar un rol significativo. Silvio Banfi Piazza

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