Nuevas oportunidades comerciales para el cultivo del lupino

Las siembras de lupino de la temporada 2003/04 se incrementaron en 21,8% respecto a las de la temporada anterior, alcanzando a 19.150 hectáreas. Para la temporada 2004/05, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), de acuerdo con su encuesta de intenciones de siembra de junio pasado, ya ha anticipado que habría un nuevo incremento, esta vez de 5,5%, hasta totalizar 20.200 hectáreas. No obstante, la percepción predominante entre los principales agentes del mercado es de que este incremento podría ser bastante mayor, considerando el alto interés que está suscitando este cultivo en la zona sur del país. Se está previendo que podría haber a lo menos 25.000 hectáreas sembradas con este cultivo, de las cuales más de 1.000 hectáreas estarían ubicadas en la X Región, donde este cultivo está comenzando a incorporarse como alternativa productiva. En relación a la distribución de estas siembras considerando el tipo de producto obtenido, cabe hacer presente que habitualmente se cultivan alrededor de 6 mil hectáreas de lupino amargo.El cultivo de este tipo de lupino se caracteriza básicamente porque se concentra en sectores de pequeños agricultores predominantes en los secanos interior y costero de la IX Región, donde se cultiva con una tecnología relativamente rudimentaria y de bajo costo. Ésta, entre otros aspectos, comprende el uso de semillas provenientes del mismo cultivo, condición que hace que rápidamente se recuperen los niveles de alcaloides presentes en las semillas que son los responsables del amargor del lupino. Este producto, luego de un proceso de transformación consistente básicamente en hidratación y desamargado del grano, tiene una importante demanda en ciertos nichos de mercado de poblaciones de origen árabe y algunas culturas que históricamente han tenido influencia de éstos, concentrándose su consumo mayoritariamente en algunos países europeos ribereños del Mediterráneo, como Grecia, Italia, España y Portugal, y en Egipto, además de otros países árabes. Consecuentemente, esta producción se destina fundamentalmente a la exportación a los mercados señalados, apreciándose una gran irregularidad en el comportamiento de estas transacciones. Las cifras sobre el particular que se muestran en el Cuadro N° 1 dan cuenta de aquello, por cuanto los volúmenes, los precios medios y los montos totales exportados de lupino chileno han exhibido abruptas fluctuaciones en estos últimos años. No obstante, de los antecedentes expuestos se advierte que, a partir de la fuerte contracción experimentada en 2001 y particularmente en 2002, que fue provocada principalmente por una notable abundancia de este producto en el mercado internacional que hizo caer sus precios a niveles muy deprimidos, se ha estado produciendo un significativo repunte de estas operaciones, en particular en materia de precios medios conseguidos.Las cifras de lo que va transcurrido de 2004 confirman este buen comportamiento, toda vez que los volúmenes exportados entre enero y julio del año en curso han aumentado en 15,6% respecto a lo correspondiente en igual período del año anterior, en tanto que los montos totales lo han hecho en 53,9%. Por consecuencia, el precio medio de exportación también ha mejorado notablemente, hasta alcanzar el mayor nivel de los últimos cuatro años, con un valor FOB que ha superado los US$ 480 por tonelada. Esto se está traduciendo en precios a nivel de productor de más de $ 120 por kilo, que están convirtiendo a este rubro en una alternativa productiva altamente atractiva para pequeños productores de la zona sur del país.Al respecto cabe señalar que, al margen de las condiciones propicias del mercado internacional que han permitido sostener tales valores, también es destacable que, con el apoyo del Fondo de Promoción de Exportaciones Agropecuarias del Ministerio de Agricultura, se han llevado a cabo importantes misiones comerciales a los mercados señalados con el propósito de lograr un proceso de apertura y, posteriormente, conseguir su consolidación.Adicionalmente se debe resaltar que en el país se han hecho inversiones necesarias para establecer plantas seleccionadoras que hagan posible una adecuada presentación y selección del producto que se exporta, de forma de mejorar la confianza de los compradores en el producto chileno. Por estos motivos, principalmente en España, Italia, Portugal y Egipto, hoy existen ciertos niveles de compromiso y de confianza entre exportadores chilenos e importadores de esos países, que hacen que sus mercados sean relativamente más estables al menos en cuanto a volúmenes, situación que estaría tendiendo a evitar que se produzcan las grandes fluctuaciones de volúmenes exportados que se registraban anteriormente. De aquí que se tenga un alto grado de confianza en cuanto a que los volúmenes exportados se mantendrán dentro de niveles al menos similares a los que se espera concretar durante el año en curso, esto es, en torno a 8 mil toneladas.A pesar del buen pronóstico anterior, puede resultar bastante oportuno advertir respecto a la vulnerabilidad de este mercado frente a posibles incrementos de la oferta, motivo por el cual se debe recomendar mucha cautela a los productores al momento de decidir sus próximas siembras.El tamaño del mercado es bastante reducido y altamente sensible frente a variaciones de la oferta, de modo que incrementos sustanciales de la producción en Chile, convertido actualmente en proveedor importante de los mercados mencionados, pueden redundar rápidamente en una condición de sobreoferta que haría descender los precios a niveles deprimidos como los registrados en 2001 y 2002.De este modo, incrementos sustanciales de estas siembras que conduzcan a un importante volumen de producción en la próxima temporada podrían provocar una importante desestabilización del mercado del lupino amargo para exportación, con consecuencias muy negativas para los agricultores.De aquí que, a pesar de los buenos resultados conseguidos, la recomendación en este caso apunte a que las siembras de este tipo de lupinos no sobrepasen en demasía las 6.000 hectáreas habituales del rubro, de forma de seguir manteniendo un relativo equilibrio en este mercado.En cuanto a las siembras de lupino dulce, que habitualmente han sido bastante fluctuantes y que corresponden a la diferencia entre el total sembrado que se muestra en el Gráfico N° 1 y las 6 mil hectáreas ya señaladas de lupino amargo, cabe hacer presente que es un cultivo realizado principalmente por agricultores comerciales que en su mayoría se ubican de la Depresión Intermedia de la IX Región, aunque últimamente este cultivo también se ha extendido hasta la X Región, donde está comenzando a adquirir cierta importancia como una nueva alternativa productiva para la zona.El destino básico de esta producción es el consumo animal y se comercializa primordialmente dentro del mercado interno. Es así como el incremento de las siembras totales de estos dos últimos años se ha debido más que nada a una expansión de este cultivo de lupino dulce, que actualmente está contando con una importante y expansiva demanda de parte de la industria de alimentos para salmones.La causa de esta mayor demanda por lupino dulce es la creciente escasez que se está observando en el abastecimiento de harina y aceite de pescado, lo que está repercutiendo directamente en la evolución de su precio, así como en el de sus sustitutos, tales como la soya en sus diversas formas utilizadas en alimentación animal, y también sobre el propio lupino dulce.Debido a esta demanda creciente por sustitutos de la harina y el aceite de pescado, y a que los subproductos de la soya han incrementado fuertemente su valor, desde hace un par de temporadas en la zona productora de la IX Región, pero extendiéndose también hasta la X Región, se han comenzado a ofrecer bastante profusamente contratos de siembra de lupino dulce. Una de las principales empresas que ha actuado en este sentido ha sido Avelup, con condiciones que han favorecido esta expansión. A consecuencia de lo anterior, debido al aumento del precio de otras materias primas utilizadas en alimentación animal y al incremento del interés por utilizar lupino dulce, su precio de mercado ha estado incrementándose considerablemente, alcanzando valores de más de $ 115 por kilo durante la última temporada. Este valor sobrepasó al establecido en los contratos, circunstancia que llegó a generar cierta desconfianza entre potenciales productores agrícolas de la zona sur que pudieren interesarse en establecer este cultivo. Se insiste en que el precio del lupino debe guardar relación con el de las materias primas a las que sustituye, particularmente con el de los derivados de la soya (afrecho o harina de soya). Sin embargo, esta situación estaría transparentándose a partir de la presente temporada, ya que de alguna forma se estaría teniendo en cuenta este factor para determinar los precios finales del lupino dulce contemplados en los contratos actuales. Se ha estimado que, considerando la evolución de dicha materia prima, el valor del lupino durante el último año debería haberse situado entre $ 130 y $ 140 por kilo, valores que de prevalecer en el presente ejercicio agrícola, constituirían un poderoso atractivo para incrementar las siembras de lupino dulce a partir de la temporada 2004/05.La consideración anterior ha hecho presumir a varios importantes agentes del mercado que el incremento de las siembras de esta clase de lupino en la presente campaña será superior al estimado inicialmente por el INE, previéndose que las siembras totales podrían llegar a totalizar unas 25.000 hectáreas a lo menos.Si se materializa esta predicción, se establecerá un nuevo récord en las siembras de esta leguminosa, que posiblemente sea ratificado en las cifras definitivas de siembra que entregue el INE en la oportunidad correspondiente. Con ello se estaría dando inicio a un importante proceso de expansión de este rubro. De todos modos, cabe resaltar que las condiciones de transparencia que se establezcan en los contratos futuros de estas siembras, con referencias específicas a las condiciones de mercado y los precios de los sustitutos, serán factores fundamentales para permitir un crecimiento equilibrado de este rubro.Cabe resaltar que, en la medida que el cultivo del lupino se constituya en una real alternativa productiva para la agricultura de la zona sur del país, no sólo generará efectos beneficiosos a esta zona por su aporte directo a los ingresos de los agricultores, sino que también se constituirá en una excelente alternativa para incorporarla a las rotaciones de cultivos de la zona, especialmente si se consideran los efectos benéficos que esta leguminosa genera en la conservación de los recursos edáficos, debido a su capacidad de incorporar nitrógeno al suelo. Este es un aspecto que los agricultores también deberán tener en consideración al momento de realizar sus decisiones de siembra.En definitiva, las condiciones de mercado que se están presentando, tanto para los lupinos amargos como para los lupinos dulces, son particularmente propicias para la expansión durante la presente temporada, previéndose que en esta oportunidad se llegará a cifras históricas de siembras.

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