Mercado de la carne bovina

Desde hace cinco años la producción mundial de carne bovina ha mostrado una tendencia al alza. En el año 2004 creció cerca de 0,7%, principalmente a causa de aumentos en China y en países de América del Sur. Por su parte, la producción cayó en EE.UU. en un 6,9%, debido a la prohibición de importación de animales vivos para faena desde Canadá y a que los productores de dicho país están en un proceso de retención de vientres motivado por la positiva situación de precios, a pesar de la incertidumbre provocada por la aparición de un caso de encefalitis espongiforme bovina (EEB) a fines del año 2003. En América del Sur, la producción creció de manera interesante. La de Brasil subió en 6%, transformando a este país en el principal exportador de carne bovina del año 2004. Uruguay aumentó su faena en cerca de 20%, lo que está ligado a un aumento del número de existencias bovinas. Después de que EE.UU. abrió su mercado a esta país, los precios han estado aumentando y se han producido interesantes inversiones en el sector. La producción de carne bovina en la Argentina ha crecido cerca de 12,6%, aunque la razón de esta alza es diferente al caso de Uruguay, ya que, al parecer, los productores de ganado estarían cambiándose a la producción de soya, por lo que estarían liberando campos ganaderos para ocuparlos con este cultivo. En el año 2004 el comercio internacional de carne bovina estuvo nuevamente influido por una crisis sanitaria, como fue el hallazgo de un caso de EEB en EE.UU. a fines de 2003. En el año pasado la mayoría de los países importadores cerraron la entrada de carne proveniente de EE.UU., provocando una caída de las exportaciones de dicho país y una reducción de alrededor de 7% en el comercio internacional de carnes. Esta situación permitió que los otros países exportadores aprovecharan la situación y se ubicaran como proveedores de carne bovina en mercados que eran abastecidos por EE.UU. y Canadá. Durante el año 2004, el crecimiento de las exportaciones de los países de América del Sur fue excepcional. Los tres principales exportadores del cono sur, que son Brasil, Argentina y Uruguay, aumentaron sus exportaciones en casi 540 mil toneladas (29%), subiendo su participación a alrededor de 43% de las exportaciones mundiales, frente a un 30% en el año 2003. Contrariamente a lo ocurrido en América del Sur, Australia no pudo aprovechar completamente el espacio dejado por EE.UU. y Canadá en los países de Asia Pacífico, debido a una baja en su producción. Aun así, sus exportaciones, penalizadas además por la paridad de la moneda australiana y por altos precios internos, aumentaron 1,8% en 2004. El crecimiento de estas exportaciones tuvo como destino Japón y Corea del Sur. Las importaciones de carne bovina de los principales países compradores cayeron cerca de 420 mil toneladas, como resultado de una fuerte baja en las compras de Japón, Canadá y Corea del Sur. Sin embargo, otros países y conglomerados, como EE.UU. y la UE con 25 estados miembros, aumentaron notablemente sus importaciones. Una situación similar han vivido los países de Medio Oriente, los que, gracias a la evolución de los precios del petróleo, han podido incrementar sus compras de carne. En relación a los precios internacionales de la carne bovina, se mantuvo la orientación al alza ya observada en el año 2003. A nivel mundial, los casos de EEB en Canadá y EE.UU. condujeron al cierre de una serie de mercados para las carnes de estos países y por ende a una reducción en la oferta efectiva de carne bovina a nivel mundial, provocando esta situación un aumento de los precios. El consumo de carne bovina mostró una ligera tendencia a aumentar en el año 2004, acercándose a los niveles que se habían observado en el año 2002, aunque la evolución del consumo ha sido bastante diversa según el país que se analice. Paradojalmente, la aparición de los casos de EEB en EE.UU. y Canadá no han afectado el comportamiento de los consumidores de estos países. Sin embargo, la disminución del aprovisionamiento de Corea del Sur y Japón produjo una fuerte baja en su consumo de carne bovina, que cayó respectivamente en 34% y 15%. En el año 2004, la producción de carne bovina rompió la tendencia a la baja que se venía observando desde el año 1997, alcanzando a 208.258 toneladas de carne en vara, cifra un 8,6% superior a la del año 2003. Esta alza de la producción nacional de carne bovina está relacionada con los buenos precios que ha tenido la leche en los últimos períodos, lo que ha incentivado a los productores lecheros a una mayor retención de vientres, y con las expectativas de mejoría en los precios del novillo con destino a la exportación de carne. Respecto a la producción de carne bovina, llama la atención la importancia que están tomando las regiones productoras en la faena de ganado. Hace diez años cerca de un 50% de esta faena se realizaba en la Región Metropolitana; en cambio, en el año 2004 esta región participó con tan sólo un 33,7% de la faena en el país, al mismo tiempo que están tomando mayor importancia las regiones VIII, IX y X, que en conjunto representan un 47,4% de la faena nacional. En relación a las categorías de animales beneficiados, del total de animales faenados en el año 2004, un 58% correspondió a novillos, un 21% a vacas y un 16% a vaquillas. Las categorías toros y torunos y bueyes participaron con 2% cada una, y los terneros, con 1%. En relación al año 2003, aumentó en 1% la faena de novillos y bajó en 1% la de vaquillas. En lo que va del año 2005, la información de enero de este año señala que la faena de bovinos se mantiene alta, ya que aumentó en 15,3% respecto de enero de 2004. Las categorías que más aumentaron su faena fueron terneros (61,5%), vacas (29,1%), novillos (13,7%), vaquillas (12,4%) y toros y torunos (4,4%). Las importaciones de carne bovina en el año 2004 alcanzaron a 126.224 toneladas, volumen que es 2,9% superior al importado en el año anterior. Su valor se acercó a 258 millones de dólares, un 18,8% más que en 2003. El precio medio de la carne importada pasó de 1.771 dólares por tonelada CIF en el año 2003 a 2.043 dólares en el año 2004, lo que significó un aumento de 15,4%. Brasil se mantuvo en el año 2004 como el principal proveedor de carne bovina para Chile, con una participación de 82%. En segundo lugar se ubicó la Argentina, que alcanzó un 11% de participación, y a continuación estuvieron Uruguay y Paraguay, con 4% y 3%, respectivamente. Tal como viene ocurriendo en los últimos tres años, durante el año pasado se colocaron volúmenes crecientes de carne bovina nacional en el exterior. Las exportaciones en el año 2004 tuvieron un valor cercano a 23 millones de dólares, con un volumen exportado de 9.021 toneladas. Esto significa un crecimiento de 40% en volumen y 50% en valor, respecto del año anterior. De acuerdo al valor de la carne exportada, los principales mercados de la carne bovina nacional en el año pasado fueron México (49%); Cuba (15%); Japón (15%) y países de la Unión Europea (6%). El mercado que pagó mejor la carne chilena fue el de la UE, con 5.388 dólares por tonelada CIF, seguido por Japón (US$ 4.467 por tonelada); más atrás se ubicó México, con US$ 2.473 por tonelada. Debe hacerse notar que las importaciones de estos países difieren en cuanto al número de cortes y calidad de la carne. La disponibilidad aparente per cápita de carne bovina para el año 2004 fue de 25,1 kilos por hab itante, lo que significa un aumento de 4% respecto al año anterior. En el período 1990 - 2004 la tasa de aumento del consumo de carne bovina ha sido de sólo 2,1% anual, lo que está por debajo de la tasa de crecimiento del conjunto de todas las carnes, que alcanzó 5% en el mismo período. El precio interno de los bovinos en pie durante el año 2004 fue en promedio un 3,3% menor que en el año anterior, a pesar de que la proporción de novillos en la faena aumentó. Esta baja mantiene la tendencia observada en los últimos años y se repite en el precio de la carne a consumidor, en tanto sube en 1,5% el precio de la carne en vara. Esta disminución del precio del ganado en el año pasado puede ser originada por el aumento observado en la oferta de ganado para faena, que creció en 8,7% respecto al año anterior, y por la competencia con las otras carnes, especialmente la de aves, que aumentó 15% su producción en relación al año 2003. Según analistas internacionales del sector, la producción de carne bovina a nivel mundial debería disminuir un 1%. Los países que aumentarían su producción son China, India y Canadá, y los que podrían reducirla son EE.UU., Australia, Nueva Zelanda, países donde se observa una baja del rebaño bovino. En el denominado mercado del Atlántico, también deberá bajar en cerca de 2% la producción de la UE 25. Situación similar se espera de la Argentina. En Brasil, el aumento de la producción deberá marcar una pausa, porque la gran rentabilidad del ganado provocará un nuevo crecimiento del rebaño para hacer frente al crecimiento de la demanda. En Uruguay, el crecimiento de la producción estará destinado a las exportaciones, especialmente para aprovechar el acceso preferencial que tienen al mercado de EE.UU. En este año el consumo de carne bovina a nivel mundial deberá disminuir, siguiendo la evolución esperada de la producción. Se proyectan bajas en la UE, Japón, Corea del Sur y otros donde la restricción a las exportaciones desde los países de América del Norte puedan limitar las disponibilidades. También en Rusia el consumo debería disminuir, con menores importaciones a causa de un alza en los precios de las carnes. Por otra parte, es posible un aumento del consumo en China, EE.UU. y Canadá, debido al alza en la producción y bajas en las exportaciones. Brasil y Argentina también podrían aumentar sus consumos, ya que se espera una mejora en su crecimiento económico. Los precios internacionales de la carne de bovino deberían mantener el alza observada ya en el año pasado. En Australia la tendencia debería ser hacia el aumento, debido a una disminución de la producción y el cierre de los mercados de Asia Pacífico a las carnes de EE.UU., lo que llevaría a un incremento de las compras en dicho país. Una evolución similar se espera para los países de MERCOSUR. En Uruguay, la gran demanda del mercado de EE.UU. provocará una fuerte alza en los precios. En Argentina, gracias a una recuperación del crecimiento económico y la orientación favorable a la demanda internacional, los precios deberían aumentar. En Brasil, el alza de los precios estará igualmente favorecida por un crecimiento de la demanda en un contexto de estabilización de la oferta. En el caso de nuestro país, dada la retención de vientres que se observó en años anteriores, es posible que se mantenga el aumento en la faena de bovinos durante este año. De hecho, la faena de enero muestra un aumento de 15% respecto al mismo mes del año anterior; sin embargo, es difícil que se mantenga una variación tan alta en meses posteriores. Por otra parte, según lo comentado, la demanda internacional de este tipo de producto se incrementará, por lo que las exportaciones deberían mantener la tendencia mostrada en los años anteriores, más aun si existe la posibilidad de una apertura del mercado de EE.UU., país con el cual se está en negociaciones para homologar las inspecciones sanitarias. Las expectativas de aumento de los precios internacionales indican que posiblemente las importaciones de carne que se hagan durante este año tendrán un precio mayor que el del año 2004, lo que podría ser una razón para reducirlas. No obstante, esto podría verse contrarrestado por el aumento que se espera en el ingreso de las personas. Los mayores precios internacionales deberían tener un efecto sobre el precio interno, tanto por un mayor costo de la carne bovina que ingrese al país como por las expectativas de exportar en mejores condiciones. Dados los antecedentes con que se cuenta, hay expectativas de un aumento de 5% en la producción de carne bovina, con lo que alcanzaría un volumen de alrededor de 218 mil toneladas. Las importaciones de carne bovina podrían crecer cerca de un 2%, estimándose que alcanzarán un volumen cercano a 128 mil toneladas. Por su parte, las exportaciones de carne bovina mantendrán el nivel de crecimiento observado durante el año pasado, por lo que se espera que se incrementarán al menos en 50%, con lo que llegarían a un volumen de 13.500 toneladas. Considerando todo lo anterior, el consumo per cápita aparente de carne bovina podría continuar aumentando en este año, llegando a cerca de 25,4 kilos por habitante. Respecto a los precios del ganado, a pesar del aumento en la producción y debido a una mayor demanda de parte de los mercados externo e interno y a un ingreso de carnes a un precio medio mayor que en el año pasado, se podría esperar que los precios sean más altos en el transcurso del año 2005. Juan Enrique Moya Suárez

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