Mercado vitivinícola

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Issue Date:
2005-04-07
estudiosArtículos

El movimiento del comercio exterior de vinos del último tiempo es uno de los factores que ha favorecido tal situación, ya que ha sido más activo de lo esperado, lográndose durante el año 2004 un récord de exportaciones de más de 470 millones de litros. A ello se debe agregar el consumo interno de vinos, que aunque en términos de volúmenes presentaría cierto estancamiento, de todos modos estaría mejorando, debido a que se estarían consumiendo vinos de mayor valor. Adicionalmente, debe considerarse que la vendimia del año 2004 arrojó una producción inferior a la del año anterior, contribuyendo todas estas situaciones a una significativa reducción de las existencias finales de vinos del año 2004. Lo anterior ha sido positivo para el inicio de la cosecha 2005, pues ha estimulado la demanda de la industria, la que se ha mostrado bastante interesada en adquirir la materia prima necesaria para elaborar el vino que próximamente venderá tanto a los mercados externos como al doméstico. De aquí que se haya apreciado bastante fluidez en la comercialización de la uva, registrándose, en términos generales y para calidades equivalentes, precios ofrecidos bastante superiores a los del año anterior y, frecuentemente, pagados en condiciones similares o incluso más ventajosas que en aquella ocasión. A continuación, complementando la información anterior, se entrega un análisis algo más detallado de los principales factores que han incidido en esta situación. En materia de comercio exterior se advierte que el año 2004 fue particularmente favorable, toda vez que se llegó a un monto de US$ 843,5 millones, cifra que fue 24,3% superior a la del año 2003 y que significó US$ 164,8 millones adicionales de ingreso. Así, el sector se está aproximando con bastante rapidez a la meta de US$ 1.000 millones en exportaciones que se tenía previsto materializar dentro del próximo quinquenio. En términos de volúmenes, la variación fue de 18%, llegándose a exportar un total de 474 millones de litros. Éstos representaron cerca del 75% de la producción total de vinos del año 2004. El desglose de estas transacciones indica que se exportaron 276 millones de litros de vinos embotellados (30,6 millones de cajas), por un valor de US$ 713,3 millones. En otras palabras, el 84,6% del valor y el 58,2% del volumen de vinos exportados se enviaron bajo esta modalidad Respecto al año anterior, en ambos casos se observó una leve disminución de participación de los vinos embotellados, particularmente en favor de los vinos a granel, aunque de todos modos se destaca que hubo variaciones absolutas positivas de 20,9% y 14,9%, respectivamente. Adicionalmente, el precio medio por caja (12 botellas de 750 cc) dentro de esta categoría aumentó de US$ 22,1 a US$ 23,3, lo que significó un incremento de 5,3%. Este último comportamiento sin duda demuestra un mejoramiento de la calidad general de los vinos chilenos exportados, que se expresa en mayores precios unitarios, pero seguramente también es una manifestación de condiciones más propicias para la venta de vinos finos, de mayor cotización en el mercado internacional, que se habrían registrado durante el año pasado. Las exportaciones de vinos a granel, por su parte, alcanzaron a casi 200 millones de litros con un valor de US$ 127 millones, con una participación que aumentó hasta llegar a 41,5% y 15,1%, respectivamente. El aumento del precio medio en este caso fue de 19,5%, llegando a un promedio de US$ 0,65 por litro. Los vinos espumosos, que sólo representan el 0,4% del valor y el 0,2% del volumen total, presentaron incrementos de 44% y 43%, respectivamente. En este caso el total exportado durante 2004 fue de 125 mil cajas (más de 1,1 millones de litros), por un valor ligeramente superior a los US$ 3 millones. En cuanto a los destinos de las exportaciones totales de vinos, Europa fue el más importante, concentrando el 55,9% del valor y el 58,8% del volumen total exportado. Los incrementos que tuvieron los envíos a este continente fueron de 24% y 22%, alcanzando a US$ 471,5 millones y a 278,6 millones de litros, respectivamente. Destaca entre sus mercados el Reino Unido, que ocupó el primer lugar de destino individual, con casi US$ 160 millones, además de Alemania, Dinamarca, Irlanda y Holanda, todos ellos dentro de los diez primeros lugares de destino de estas exportaciones. Hacia América del Norte se embarcaron vinos por el 25,2% del valor y el 20,8% del volumen total, presentándose aumentos de 16% y 7%, respectivamente. Estados Unidos, con 57,9 millones de litros importados desde Chile, por un valor de US$ 145 millones, fue el principal mercado de esta zona, ocupando la segunda ubicación en el ranking general; pero Canadá también fue importante, ya que se ubicó en la quinta posición en este mismo ordenamiento. Por otro lado, pese a que África fue el continente que exhibió un mayor crecimiento porcentual (158% en valor y 131% en volumen), su bajo nivel de comercio actual hace que todavía no represente más de 0,1% de los envíos totales. De aquí que las variaciones que más destacan sean las de América del Sur y de Asia. En el primer caso los valores aumentaron 42% y los volúmenes, 34%, logrando participaciones de 7,4% y 6,6%, respectivamente. Brasil fue el principal mercado que impulsó este crecimiento, país que también se ubicó entre los diez primeros en las exportaciones totales de vinos de nuestro país. El continente asiático, por su parte, exhibió variaciones de 38% y 17%, lo que le permitió conseguir representatividades de 9,1% y 11,8%, destacando en este caso Japón como el principal país de destino de vinos chilenos a ese continente. En relación al mejoramiento de los precios promedios, cabe resaltar que éste se produjo a pesar de que se ha notado en las exportaciones el ya citado incremento de la proporción de vinos a granel, que normalmente tienen un valor unitario bastante menor que el de los vinos embotellados. No obstante, en este año han experimentado un aumento interesante en el precio, superior al alza porcentual que presentan los precios del vino embotellado. En definitiva, estos antecedentes dan cuenta de un comportamiento bastante favorable en cuanto a exportaciones de vinos durante el último año, condición que permite proyectar cierto optimismo respecto a lo que se podría lograr en 2005. Sobre este último particular, se advierte que durante el primer bimestre del año en curso se produjo una disminución de 9,5% en el volumen total exportado, pero el valor de esas exportaciones aumentó 15,9%, hasta alcanzar US$ 120,3 millones. El valor unitario promedio, por lo tanto, se incrementó 27,9%. Si bien no puede considerarse que este comportamiento marcará la tendencia del resto del año, lo ocurrido se debió principalmente a las exportaciones de vinos a granel, cuyo volumen disminuyó 28,5%, pero que gestó un aumento de su valor de 7,6%, con lo que el precio medio de esta categoría mejoró 50,6%. El vino embotellado, en cambio, aumentó 18,7% en volumen y 20,7% en valor, produciéndose una pequeña disminución de 1,7% de su precio. En definitiva, se observa una cierta estabilidad respecto a la evolución de fines del año pasado, apreciándose un comercio exterior de vinos chilenos bastante dinámico. No obstante, aún falta por observar cómo se desarrollarán los meses venideros para poder emitir un pronóstico con mayor grado de certeza, ya que es bastante difícil apreciar tendencias sobre la base de la evolución del primer bimestre. De todos modos, en el sector se aprecia un ambiente de relativo optimismo, con la confianza de que en el año 2005 se prolongará, en gran parte, el buen comp ortamiento de las exportaciones de vinos chilenos que se apreció durante el año 2004. Sumando la elaboración de vinos de uvas de vides para vinificación y la de uvas para consumo fresco, la producción chilena de vinos en el año 2004 experimentó una contracción de 5,7% respecto a la de la campaña anterior, alcanzando a 630 millones de litros. En el primer caso la disminución fue de 5,6%, llegando a 605 millones de litros, en tanto que la elaboración de vinos de variedades para consumo fresco bajó 9,2%, totalizando 24,9 millones de litros. Para el año 2005, los pronósticos indican que se registrará un aumento de producción, que todavía es difícil de cuantificar, por cuanto han prevalecido condiciones propicias para conseguir este incremento y, por otro lado, las viñas habrían sido menos estrictas que en años anteriores en cuanto a las medidas de control de rendimientos tendientes a privilegiar la calidad. En todo caso, aun cuando la variación de producción llegare a ser relativamente significativa, se estima que no afectaría apreciablemente el comportamiento favorable que está teniendo el mercado de la uva para vinificación. La razón de esto es que en esta oportunidad la oferta de materia prima se encontró inicialmente en una situación de bastante holgura respecto a la capacidad de elaboración y almacenamiento, observándose una alta demanda por ella. Los antecedentes disponibles sobre el particular indican que durante 2004 se exportaron 470 millones de litros de vino, a lo que habría que agregar unos 260 millones de litros de consumo interno, de forma tal que la demanda total del año 2004 habría excedido en unos 100 millones de litros a la producción ya mencionada. Dicha disminución sin duda se manifestará en las cifras finales de existencias del año 2004, aún no disponibles, pero que se estiman en niveles incluso inferiores a los 550 millones de litros, es decir, cerca de 8% menos que en el año anterior. Esta disminución de stocks y el interés de la industria por reponerlos, con el objetivo de prepararse adecuadamente para afrontar los requerimientos que tendrán tanto en la exportación como en el mercado interno, han generado un alto interés de parte de las viñas por adquirir uva para vinificación, saliendo al mercado con ofertas que indudablemente son superiores a las de los años precedentes. Por lo señalado anteriormente, en el mercado de la uva para vinificación no sólo se han observado precios más altos que en el año anterior por un producto de características y condiciones de calidad similares, sino que frecuentemente también han mejorado las condiciones de pago. Del mismo modo se ha apreciado bastante fluidez en la comercialización, incluso para las variedades consideradas con menor potencial exportador, como es el caso de la uva País. Es evidente que el incremento de los precios también ha alcanzado a los vinos a granel que se comercializan en el mercado de corredores. Cabe recordar además que durante la vendimia 2004 se observó un incremento relativamente importante de los precios de la uva para vinificación, principalmente en las variedades con potencial exportador y en las mejores calidades. La información que se ha estado barajando respecto a los precios que se han pagado en la presente temporada en la VII Región se condensa en el siguiente cuadro: La mayoría de los valores informados son alrededor de 20% a 30% más altos que los del año anterior en igual época, apreciándose especialmente alzas en las uvas y vinos blancos, así como también en los tintos de cepas generalmente menos cotizadas. Todo esto es ilustrativo de la firmeza que exhibe actualmente el mercado chileno del vino, principalmente debido al equilibrio bastante estable logrado entre la oferta nacional y la demanda conjunta del consumo interno y las exportaciones. Esta condición está permitiendo mantener precios firmes y en alza, tanto para las uvas destinadas a la producción de vino como para los propios vinos que se transan a granel en el mercado abierto. Considerando la holgura que hoy por hoy existe en la capacidad instalada de proceso y de almacenamiento de vino, en particular debido a la disminución de existencias observada a fines del año 2004, se pronostica que durante toda la cosecha de 2005 continuarán vigentes los precios mejores que se han estado observando para las uvas destinadas a la vinificación. No obstante, siempre es probable que haya algunos productores que no consigan tales niveles de cotización por su uva, sobre todo si no logran entregar materia prima de una calidad que sea requerida por los compradores. Por otro lado, se plantea una advertencia de cautela respecto del entusiasmo por invertir en nuevas plantaciones que pueden generar estas condiciones favorables del mercado. Si bien a corto o mediano plazo es admisible un cierto incremento del área plantada con viñedos de cepas para vinificación, previendo que los volúmenes exportados y el consumo interno seguirán experimentando variaciones positivas, se advierte que un aumento explosivo de estas plantaciones puede volver a generar situaciones de sobreoferta cuando estos nuevos viñedos comiencen su etapa productiva en algunos años más. Se precisa asimismo que las nuevas plantaciones deberían ubicarse en sectores privilegiados, para conseguir los mejores índices de calidad, que prestigien internacionalmente a nuestros vinos. Silvio Banfi Piazza

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