Desempeño silvoagropecuario

En esta oportunidad prácticamente todas las actividades económicas del país mostraron variaciones positivas, con índices bastante mejores que los del año precedente. Tal situación llevó a que diversas autoridades, especialmente del sector económico, llegasen a afirmar que definitivamente se había dejado atrás el período de cierto estancamiento que predominó sobre nuestra economía desde comienzos del milenio o un poco antes, observándose también que diferentes sectores políticos y gremiales evidenciaron bastante consenso respecto a esta apreciación general. En definitiva, todas las actividades económicas del país hicieron algún aporte a dicho progreso, no obstante que, naturalmente, hubo algunas que mostraron una mayor expansión, contribuyendo de diferente manera al crecimiento global del PIB. En el presente artículo se intenta dimensionar cuál fue la contribución que hizo específicamente el sector silvoagropecuario al crecimiento mostrado por la economía chilena durante el último año, evaluando también la evolución de otros aspectos de carácter económico o social, tales como las variaciones del comercio exterior sectorial o los cambios observados en las tasas de empleo agrícola. Para tales propósitos, en primer término se hace una comparación entre los índices del sector con los del resto de la economía, para luego intentar encontrar algunas explicaciones dentro de lo que fue el comportamiento productivo por rubro del sector y las condiciones que lo determinaron. Las cifras económicas del año 2004 señalaron con bastante claridad que el crecimiento de la agricultura, la ganadería y la silvicultura de Chile continuó con la tónica observada desde comienzos de la presente década, en que este sector, como conjunto, superó la tasa de variación del producto promedio del resto de las actividades económicas del país, constituyéndose nuevamente en un agente impulsor del crecimiento nacional. Tal como se aprecia en el gráfico N° 1, el sector agropecuario y silvícola chileno ratificó con creces su buen comportamiento de los cuatro años anteriores. En esta ocasión llegó a exhibir un crecimiento de su producto interno de 7,0%, cifra que no sólo sobrepasó holgadamente el 5,2% de crecimiento sectorial del año anterior, sino que también fue superior en casi un punto porcentual al crecimiento registrado por la economía en su conjunto, siendo, además, la más alta registrada por este sector durante la última década. Adicionalmente, al comparar la variación del PIB silvoagropecuario con la exhibida por el resto de las actividades económicas, se advierte que aquélla sólo fue superada por la del sector pesca, que durante el año pasado experimentó una expansión de 21,3%, lo que lo hizo recuperarse de una caída de 11,9% que había experimentado en el año 2003. El resto de las actividades económicas mostraron variaciones de sus respectivos PIB inferiores al 7% del sector silvoagropecuario. Por otro lado, debido a la mayor contribución que ha venido haciendo este sector, se ha verificado un incremento de su participación en la generación del PIB Nacional, la que alcanzó a 4,5% en este último año. Cabe recordar que en el año 2000 esta participación era de 4,2% y en el año 2003 había sido de 4,4%. En definitiva, se aprecia que, en términos de cifras macroeconómicas, el sector silvoagropecuario culminó un quinquenio de comportamiento altamente positivo, observándose que el año 2004 fue el que mostró los mejores indicadores. De todos modos cabe hacer presente que el comportamiento descrito del PIB del sector silvoagropecuario no ha podido prolongarse con iguales características al comienzo del año 2005, toda vez que entre el primer trimestre de 2004 e igual período del año en curso el PIB sectorial ha aumentado 4,2%, mientras que el de la economía en su conjunto lo ha hecho en 5,7%. De todos modos se advierte una evolución favorable de estos indicadores, aun cuando inicialmente en este año se observe un ritmo de crecimiento menor que el del año pasado. De cualquier forma, cabe tener en cuenta que, en una economía de amplia apertura hacia el exterior como la chilena, y en un sector como el agropecuario, que cuenta con una variada gama de productos transables internacionalmente, es indudable que gran parte del crecimiento observado se puede explicar por el comportamiento del comercio exterior de sus productos, aspecto que se analiza a continuación. Los antecedentes sobre esta materia son elocuentes respecto al buen desempeño silvoagropecuario del año 2004. El total de transacciones sectoriales de comercio exterior llegó a más de US$ 9.000 millones, de los cuales 82,3% correspondió a exportaciones, que alcanzaron una cifra de US$ 7.470 millones. Se exportaron productos del sector por US$ 1.530 millones más que en el año 2003, lo que representó un incremento de 25,8%. Las importaciones, por su parte, crecieron 15%, hasta totalizar US$ 1.606 millones, conformándose así una balanza silvoagropecuaria favorable a Chile de US$ 5.864 millones, valor que superó en 29,1% al conseguido en el año anterior En el Cuadro N° 1 se aprecia que, porcentualmente, las exportaciones que evidenciaron un mayor avance respecto al año anterior fueron aquéllas de productos pecuarios, cuyo valor total llegó a bordear, por primera vez, los US$ 600 millones. Dentro de éstas destacaron especialmente las exportaciones de carne de ave y sus subproductos, que con un crecimiento de 131,7%, llegaron a US$ 93,6 millones; las de carne porcina, que totalizaron US$ 234,6 millones, con un incremento de 56,2%, siendo las principales de este subsector; las de carne bovina, que llegaron a US$ 22,9 millones, aumentando 50,5%, y dentro de los productos lácteos, las de quesos, cuyo valor aumentó 142,1%, totalizando US$ 30 millones. De todos modos, las exportaciones de productos agrícolas siguen siendo las de mayor aporte en términos de valores absolutos, ya que, con más de US$ 3.860 millones, tienen una participación superior al 51% del total de las exportaciones silvoagropecuarias. Dentro de ellas, las principales corresponden a frutas frescas, que en el año pasado exhibieron un incremento de 10,8% en su valor total, llegando a US$ 1.985 millones. Entre éstas resaltó especialmente el incremento de 25,4% que presentaron las exportaciones de manzanas, seguramente favorecidas por una relación de intercambio propicia entre euro y dólar, considerando que la mayor parte de sus envíos se dirigen hacia Europa. También fueron significativos los incrementos registrados por las exportaciones de arándanos, cuyo valor llegó prácticamente a US$ 80 millones, con un incremento de 43,5% respecto al año anterior. Adicionalmente presentaron una evolución destacable las exportaciones de frutas cítricas, como mandarinas, clementinas y naranjas, y las de frutos de nuez, particularmente en los casos de nueces y almendras sin cáscara. Sólo las exportaciones de paltas y de cerezas presentaron valores de exportación más bajos que los del año anterior, aunque no afectaron considerablemente el monto total de las exportaciones de frutas frescas. Las exportaciones de productos frutícolas industrializados, por su parte, llegaron a US$ 486,6 millones, progresando 32,1% respecto a las del año anterior. En este caso se observan incrementos sustantivos en todas las clases de productos de este grupo, las que comprenden compotas, congelados, conservas, deshidratados, jugos y otros productos. No menos importante fue la expansión de las exportaciones de vinos y alcoholes, cuyo valor total llegó a US$ 850 millones, registrando un incremento de 24% y siendo particularmente significativas las variaciones experimentadas por las exportaciones de los vinos exportados a granel (los demás vinos), cuyo valor se incrementó 56%. Finalmente, se debe mencionar que el sector forestal también hizo un aporte importante, al materializar exportaciones por más de US$ 3.009 millones, con un crecimiento de 36% respecto a las del año anterior. En este caso probablemente el repunte del precio internacional de la celulosa fue un factor que influyó en el resultado, teniendo en cuenta que estas operaciones representan más de un tercio del total forestal, a lo que se agregó un importante incremento de operaciones en maderas aserradas y elaboradas, cuyos valores totales aumentaron más de 45%. Por otro lado, el análisis del comportamiento exportador del sector silvoagropecuario según los destinos de los embarques muestra que el efecto de los acuerdos suscritos con la Unión Europea y con Estados Unidos no fue particularmente significativo durante el año 2004, toda vez que en ambos casos la variación de los montos de los envíos a cada uno de ellos fue inferior a la variación experimentada por el total de estas exportaciones, que fue de 25,8%. De todos modos, se debe tener presente que, debido a la importancia de la participación de estas áreas geográficas, puede resultar bastante difícil que experimenten saltos muy significativos, considerándose que ya los avances experimentados significan un efecto importante de los acuerdos firmados. En la práctica se advierte que estos avances de algún modo fueron opacados por un año particularmente bueno en materia de incremento de las exportaciones. En relación a otros acuerdos, las exportaciones silvoagropecuarias chilenas a Corea del Sur mostraron un crecimiento de 31%, acercándose a US$ 190 millones. Un crecimiento similar (33%) mostraron las exportaciones al MERCOSUR, aunque en este caso llegaron a US$ 230 millones. De cualquier forma, a pesar de las diferencias, parece evidente que todas las áreas hicieron una contribución bastante significativa al crecimiento de 30% que experimentaron las exportaciones silvoagropecuarias chilenas, las que indudablemente también tuvieron un efecto importante sobre la tasa de 7,0% de aumento que se logró para el PIB sectorial. Los buenos resultados logrados en este aspecto sugieren que, a pesar del fortalecimiento del peso chileno respecto al dólar observado en el último tiempo, son otros los factores que han sostenido la competitividad de los productos silvoagropecuarios chilenos en los mercados internacionales. Entre ellos indudablemente está el efecto de las condiciones de acceso más favorables que se han conseguido a través de los acuerdos comerciales suscritos con Estados Unidos, la Unión Europea y Corea del Sur, aun cuando no haya habido un incremento de exportaciones hacia esos países superior al del total. Adicionalmente cabe tener presente que, mientras el dólar se ha debilitado, las monedas europeas y las asiáticas se han fortalecido, de forma tal que las exportaciones destinadas a esos mercados han logrado retornos bastante atractivos, favoreciendo el incremento de esas transacciones. Finalmente, cabe mencionar que los precios de varias materias básicas, así como de muchos alimentos, han mejorado sustancialmente en el último tiempo, todo lo cual ha incidido en los resultados conseguidos. En cuanto al comercio exterior silvoagropecuario en el año en curso, en los primeros seis meses se aprecia que, después de un comienzo relativamente flojo observado hasta abril pasado, nuevamente se están materializando altas tasas de crecimiento de estas transacciones. Según los datos disponibles actualmente, que serán sujetos de modificaciones posteriores, conforme se conozcan los valores definitivos de los productos enviados a consignación (especialmente frutas), en este período se ha concretado un incremento de 5% de las exportaciones sectoriales, las que han alcanzado a US$ 4.225 millones. Esto a pesar de que estas variaciones están referidas a los altos niveles alcanzados en 2004. Las importaciones, entre tanto, se incrementaron 7,2%, totalizando US$ 804,8 millones, y la balanza comercial creció 4,6%, arrojando un superávit de US$ 3.420 millones. De acuerdo a los antecedentes disponibles, el valor de las exportaciones de productos agrícolas es negativo en este período (-3,9%) no obstante lo cual el sector en su conjunto exhibe un índice positivo (5%). Ello se debe en parte a las bajas registradas en las transacciones de algunas frutas frescas importantes, como uvas, manzanas, kiwis, peras y ciruelas. Otros rubros, sin embargo, siguen mostrando avances significativos, entre los que destacan los vinos, cuyo valor total de exportaciones se incrementó 15,9%. Igualmente resaltan las exportaciones pecuarias, que exhiben un incremento de 41,2%, alcanzando a US$ 384 millones, dentro de las cuales siguen destacando las exportaciones de lácteos y de carnes de todas las especies. A ellas se agregan las exportaciones de productos forestales, que han aumentado 13,5% durante este primer semestre, hasta alcanzar US$ 1.551 millones. Todo ello ha permitido lograr el incremento global de 5% ya mencionado. En definitiva, a pesar de disminuciones en las exportaciones de algunas frutas importantes, en el año en curso se sigue observando un buen comportamiento del comercio exterior de productos silvoagropecuarios. Por otro lado, es indudable que los buenos resultados productivos y comerciales silvoagropecuarios del año 2004, y de lo que va corrido de 2005, se han manifestado en un efecto beneficioso sobre la trayectoria de la ocupación de mano de obra dentro del sector. Según los antecedentes disponibles, de las 774.400 personas que compusieron la fuerza laboral promedio del sector y que representaron el 12,5% del total del país, hubo 73 2.900 que estuvieron ocupadas. Estas últimas equivalen al 13% de la fuerza de trabajo total del país que, en promedio, estuvo ocupada durante el año 2004. La situación anterior implica que, a pesar de la alta estacionalidad de la ocupación de mano de obra en las actividades silvoagropecuarias, la tasa de desempleo agrícola fue sustancialmente inferior a la tasa nacional, llegando a un promedio de sólo 5,4% en el año 2004, mientras para el total del país fue de 8,8%. En el gráfico N° 2 se puede apreciar que, si bien al menos desde 2002 la tasa de desempleo silvoagropecuaria ha sido amplia y permanentemente inferior a la del país, la brecha entre ambas ha aumentado en el último tiempo, debido principalmente al bajo índice que se ha estado registrando en el primero de estos casos. En el año 2004 esta diferencia fue, en promedio, de 3,4 puntos porcentuales, variando desde un mínimo de 1,7 puntos en el trimestre mayo-julio, a un máximo de 4,5 puntos en el trimestre octubre-diciembre. Durante el año 2005 la mencionada brecha se extendió hasta 5 puntos porcentuales en el trimestre enero-marzo, aunque inmediatamente después bajó a 4,5 puntos. De todos modos esto es ilustrativo respecto a que el sector ha sido un eficaz contribuyente para que las tasas de desempleo a nivel nacional no hayan experimentado incrementos, manteniéndose dentro de los límites habituales de estos últimos años. Si bien las explicaciones sobre tal comportamiento pueden ser variadas, entre las que se podría incluir también una tasa de adopción tecnológica más retrasada en el caso de la agricultura, el hecho concreto es que durante el año 2004 en el sector silvoagropecuario hubo un promedio de 41.600 personas desempleadas y 732.900 que tuvieron ocupación. En el trimestre enero-abril del año en curso dichos valores han correspondido a 29.700 y 772.500 personas, respectivamente, lo que en el caso de las personas ocupadas implica un incremento de 1,3% respecto a las que estaban en la misma condición en igual período del año anterior, en tanto que respecto de las personas desempleadas significa una disminución de 24,4%. En definitiva, se observa que también respecto de las variables relacionadas con la generación de empleo el sector silvoagropecuario ha evidenciado un comportamiento favorable durante el año pasado y lo que se lleva avanzado del presente. Adicionalmente, considerando lo materializado en materia productiva y de comercio exterior durante los primeros meses de 2005, se puede proyectar un panorama bastante auspicioso para el año en curso. No obstante, es probable que, debido al avance que están mostrando otras actividades económicas del país, la contribución del sector silvoagropecuario sea comparativamente menor que la de éstas en el futuro. 1 Artículo actualizado con fecha 2 de agosto de 2005. Silvio Banfi Piazza

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