El mercado de los garbanzos

En el cultivo de los garbanzos (Cicer arietinum) a nivel mundial se distinguen dos tipos de productos: el tipo Kabuli, que se cultiva principalmente en las regiones templadas del mundo, como en Chile, y que corresponde a un garbanzo de granos grandes, con calibres que regularmente son de menos de 58 granos por onza, y que presenta una piel fina y de color blanquecino cremoso; y el tipo Desi, que se cultiva principalmente en regiones tropicales semiáridas, que es de granos más pequeños que el Kabuli, con un tamaño frecuentemente sobre los 100 granos por onza y una piel más bien rugosa e irregular y de colores que van desde el pardo claro hasta el negro. No obstante esta distinción, en los antecedentes estadísticos que se barajan tanto a nivel mundial como en el país no se advierte una separación entre uno y otro tipo. Consiguientemente, los datos disponibles son de carácter global, lo que sin duda dificulta la realización de un análisis preciso sobre el comportamiento de este mercado. Según la FAO, la producción mundial de garbanzos del año 2004 alcanzó a 8,5 millones de toneladas, exhibiendo un incremento de 21% respecto a poco más de 7 millones de toneladas que se habían producido el año anterior. Dicho nivel es el más alto registrado en los últimos cinco años, teniendo en cuenta que, excluyendo 2004, las cosechas totales de garbanzos registradas desde el año 2000 habían fluctuado entre 6,8 y 8,2 millones de toneladas. No obstante lo anterior, en el gráfico N° 1 se puede apreciar que el incremento del último año se relaciona más bien con una recuperación de los niveles productivos que se registraban en el último lustro de la década anterior (período 1995 a 1999), antes que con una variación apreciable e imprevista de las cosechas que pudiese constituirse en un factor desequilibrante del mercado. Además, dicha recuperación tuvo lugar esencialmente en el continente asiático, cuya producción representa cerca del 90% del total mundial y donde se encuentra el principal país productor, la India, que por sí sola aporta entre 55% y 70% de la cosecha total. Cabe destacar que en este último caso se verificó un incremento de 40% de los volúmenes cosechados, que estuvo compuesto por un aumento de 29% en las áreas cultivadas, que en esta ocasión llegaron a casi 7,3 millones de hectáreas, y de 8,7% en el rendimiento, que se aproximó a los 8 quintales por hectárea. Igualmente Turquía, que cuenta con una participación cercana al 8% de la producción mundial, mostró un incremento de 8% en su cosecha. En cambio Pakistán, cuya representatividad es similar a la de Turquía, exhibió una disminución productiva de 19%, luego de un volumen excepcionalmente alto que había cosechado en la campaña anterior. Por otra parte, en el gráfico N° 1 también se puede observar que Norteamérica ha ido perdiendo el protagonismo que fuera adquiriendo hasta el año 2001, cuando alcanzó su mayor representatividad, con una participación de 11%. De esta forma se ha llegado a que en el último año su cosecha fue de 291.000 toneladas, disminuyendo 5,3% respecto a la de la campaña anterior y representando solamente el 3,4% del total mundial. En este caso las bajas de producción fueron tanto de México como de Canadá, que son sus dos principales países productores1, aunque se aprecia que la caída ha sido bastante más acentuada en el segundo de estos países, que también está perdiendo posiciones como país exportador. En Canadá la disminución de cosechas ha ido desde 455.000 toneladas que se produjeron en el año 2001 a 51.200 toneladas que se recolectaron en el año pasado, con una caída de casi 90% en un período de tres años. Lo anterior hace suponer que el proceso de desarrollo que tuvo este cultivo en Canadá durante la segunda mitad de la década pasada fue demasiado acelerado y llegó a provocar, a comienzos de la presente década, un apreciable desequilibrio, tanto en su mercado interno como en el internacional. De aquí que en este último tiempo se hayan producido ajustes que han determinado su nivel actual de producción. Al respecto cabe señalar que, conforme a pronósticos de autoridades oficiales de Canadá, se prevé que en la campaña 2005/06 habrá mejores perspectivas comerciales para la producción de garbanzos, particularmente para los del tipo Kabuli, de mayor tamaño. Con un fuerte aumento en el área sembrada, se espera que la producción canadiense se incremente a unas 80 mil toneladas. Sus exportaciones también aumentarían, de 35 a 45 mil toneladas. A nivel mundial predicen que habrá un incremento marginal de producción, hasta 8,9 millones de toneladas, con un leve mejoramiento en la relación entre existencias y nivel de uso de esta leguminosa, la que alcanzaría a 12%. En materia de precios, las expectativas también apuntan a un incremento respecto a los cuatro años anteriores, principalmente debido a una mejor calidad de la cosecha, esperándose que esta vez los productores canadienses recibirán entre 400 y 430 dólares canadienses por tonelada (US$ 330-350/ton). En la campaña anterior este promedio estuvo entre 375 y 385 dólares canadienses por tonelada (alrededor de US$ 310), mientras que en el período 2001 - 2003 no superó los 330 dólares por tonelada (unos US$ 270). Por otra parte, en relación al comercio mundial de garbanzos, las cifras de FAO indican2 que en 2003 se produjo una leve recuperación de los volúmenes transados (luego de una importante caída que se había registrado en el año 2002), llegando a alrededor de 880 mil toneladas, con un valor total del orden de US$ 380 millones. Conforme a los antecedentes de producción mencionados anteriormente, se presume que estos niveles de comercio pueden haber experimentado alguna reducción durante el año 2004; no obstante, las perspectivas para más adelante podrían ser más auspiciosas, considerando las predicciones ya señaladas que han hecho las autoridades canadienses, quienes cuentan con mecanismos de información permanente sobre este aspecto, dada su condición de actores relevantes en este comercio. De todos modos, debe tenerse presente que, según se puede apreciar en el gráfico N° 2, los mayores exportadores mundiales de garbanzos son Australia, México y Turquía, países que lamentablemente no tienen disponible información de fácil acceso respecto a sus producciones, nivel de exportación y predicciones sobre comercio mundial, siendo sólo Canadá, que figura en el cuarto lugar, el país del cual se pueden obtener estos antecedentes. De alguna manera este hecho podría ser una limitante respecto a la amplitud y confiabilidad de esta información; pero aun así se estima que presenta la suficiente cobertura como para poder utilizarla confiablemente como elemento de análisis y de información en este caso. En definitiva, sobre la base de los antecedentes expuestos y teniendo en cuenta las posibles limitaciones de la información disponible ya señaladas, se puede concluir que las expectativas comerciales del mercado mundial de garbanzos apuntan hacia una perspectiva más auspiciosa que la de años anteriores, particularmente en el caso de los garbanzos tipo Kabuli, que son los que se producen en Chile. Los de tipo Desi, que se producen y consumen en los grandes mercados asiáticos señalados anteriormente, y donde Australia sería uno de los principales proveedores externos, estarían en una situación menos propicia, debido a la recuperación de producción y de existencias que se ha estado verificando en los últimos años en los mayores consumidores, tales como India, Pakistán y otros países de esa misma zona. En cuanto a la producción chilena de garbanzos, el gráfico N° 3 permite apreciar que permanece estancada a niveles bastante deprimidos desde hace a lo menos unos ocho años. Actualmente en cada temporada se están sembrando alrededor de 3.500 a 4.000 hectáreas de esta especie, de las cuales se obtienen cosechas de aproximadamente 3.000 toneladas, con un rendimiento promedio que generalmente fluctúa entre 8 y 9 quintales por hectárea. En la temporada recién pasada los antecedentes del INE indican que se sembraron 3.090 hectáreas de garbanzos, con un descenso de 16,3% respecto a lo sembrado en la temporada anterior. Después de la temporada 1998/99, dicha cifra es la segunda más baja registrada en los últimos veinte años. Sin embargo, por efecto de una importante recuperación del rendimiento promedio, que llegó a 9,4 quintales por hectárea, se determinó un volumen de producción que alcanzó a poco más de 2.900 toneladas, prácticamente igual al del año anterior y bastante similar al de los últimos cuatro años. Por otro lado, las expectativas de siembra para la campaña en curso indicarían una recuperación de 12,3%, toda vez que las intenciones de siembra detectadas por el INE en esta oportunidad alcanzan a 3.470 hectáreas. El repunte más reciente de este cultivo se estaría basando en cierto mejoramiento observado en la evolución de los precios a productor durante el último año. Al respecto cabe mencionar que, conforme a información emanada de la Secretaría Regional Ministerial de Agricultura de la VII Región, durante el período de comercialización del año 2005 se registraron valores de compra que fluctuaron entre $ 180 por kilo, para los garbanzos de calibres chicos, y $ 280 por kilo, para los de calibres más grandes, con un promedio de $ 240 por kilo. Dichos valores señalan una situación más favorable que en la temporada anterior, en la que prácticamente no hubo poder comprador abierto en la zona, lo que dificultó la obtención de cotizaciones. Por lo mismo se afirma que la aparición de poderes compradores durante el último período de comercialización sería indicativo de cierta activación de la demanda por el producto nacional, lo que es considerado claramente como un signo positivo. Sin embargo, al analizar la evolución comercial del rubro también debe considerarse el movimiento del comercio exterior de este producto y su situación de abastecimiento en el mercado nacional. En relación a este último aspecto, en el gráfico N° 4 puede observarse que el año 2004 se caracterizó por una importante disminución de las importaciones y una recuperación parcial de las exportaciones, situación que hizo que, a pesar de que la cosecha nacional se mantuvo prácticamente en el mismo nivel que la del año anterior, se haya verificado un menor volumen de suministros al mercado doméstico, generándose una condición de menor holgura en el mismo. De esta forma se advierte una clara disminución del consumo doméstico aparente. Las cifras sobre el particular indican que, mientras en 2003 se importaron casi 2.400 toneladas, por un valor de US$ 1.250.000, aproximadamente, en el año 2004 estas importaciones fueron de sólo 572 toneladas, por un valor de US$ 343.000. Hubo, en consecuencia, una disminución de 76% en el volumen y de 72% en el valor, con un precio medio que aumentó más de 16%, situándose en torno a los US$ 600 por tonelada. Por otro lado, las exportaciones pasaron de 1 a 321 toneladas, por un valor de US$ 222.000 y con un precio cercano a US$ 700 por tonelada. Adicionalmente, durante el primer semestre del año en curso se han importado sólo 22 toneladas de garbanzos, lo que significa una nueva caída de 95% en el volumen importado respecto al de igual período del año anterior. Al mismo tiempo, las exportaciones han vuelto a subir y alcanzan ya a 510 toneladas. Estas exportaciones han sido orientadas a países de América Latina y se han realizado a precios altamente competitivos, en general alrededor de US$ 700-800 por tonelada, en circunstancias que las importaciones desde Canadá han tenido un precio de US$ 1.075. Todo lo anterior hace pensar en una fuerte reducción de la disponibilidad para consumo interno en este año, si no se produce un repunte relevante en las importaciones. En todo caso, éstas tendrían que ser efectuadas a precios en dólares bastante mayores que en el año pasado, lo que sería parcialmente compensado por la caída en el valor de la divisa. Sobre la base de los antecedentes expuestos, es posible esperar que los precios internos a nivel de productor puedan seguir incrementándose en el corto plazo, mejorando así las perspectivas económicas para los productores del rubro. En definitiva, las expectativas apuntan a que en el próximo período de comercialización puedan abrirse poderes compradores con ofertas más estimulantes que las de años pasados, hecho que indudablemente podría ser un importante factor que incentivaría la recuperación de las siembras de estas leguminosa. 1 Según los antecedentes de FAO, entre ambos países responden prácticamente por la totalidad de la producción de garbanzos de la región, Sin embargo esta misma fuente no consigna producción de Estados Unidos, la que según el USDA alcanzaría a 7.700 toneladas, en su nivel más alto. 2 Estos antecedentes sólo están disponibles hasta el año 2003, faltando aún por informarse las del año 2004, que presumiblemente quedarán disponibles a fines del presente año. Debe señalarse también que las cifras de exportaciones y las de importaciones no son coincidentes, aunque sí son relativamente cercanas, presumiéndose que las diferencias se deben a diversos factores (mermas durante el transporte; operaciones efectuadas a fines de año, que aparecen como exportaciones de un determinado país en un año y como importaciones de los países de destino al año siguiente, etc.). Silvio Banfi Piazza

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Autor(es):
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Fecha de Publicación:
Agosto 2005
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Fecha de Publicación:
Julio 2009