Maíz

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Issue Date:
2005-09-05
estudiosArtículos

La producción mundial estimada para el año 2004/2005 presentó un fuerte aumento de 85 millones de toneladas (casi 14%), que no pudo ser contrarrestado por el incremento en la demanda, que sólo llegó a 34 millones de toneladas (5%). Esto se tradujo en un aumento de 27% en las existencias finales del año y en una abundancia relativa en el año 2005, que ha conducido a precios más bajos que los del año anterior. La situación descrita podría revertirse en el período de comercialización 2005/2006. En efecto, hasta el momento se prevé una reducción de 50 millones de toneladas en la producción de maíz, de la cual 37 millones corresponden a una menor cosecha norteamericana, que pasaría desde 299,9 millones de toneladas en 2004/2005 a 262,9 millones de toneladas en la cosecha en curso, como efecto de una sequía en las zonas productoras. La demanda también debería bajar, aunque levemente, por lo que se reduciría el stock final. No obstante que su nivel absoluto debería ser más alto que el que tenía el stock final en 2003/2004, se compara ahora con una demanda bastante mayor que la que existía en ese año, por lo que la relación stock/consumo es bastante similar. Estos indicadores hacen pensar que en los últimos meses del año 2005 y en el primer semestre de 2006 los precios internacionales del maíz deberían fortalecerse, volviendo a niveles más atractivos en el comercio mundial, cuya solidez y permanencia dependerá de lo que ocurra en el año agrícola 2006/07 en el hemisferio norte. Se inició la temporada con una primavera atípica, con muchos días nublados, lluvias y falta de temperatura. Los maíces sembrados en la 2ª quincena de septiembre y durante el transcurso del mes de octubre sufrieron un retraso debido a este inusual comportamiento de la primavera. Al finalizar octubre y durante el resto de la temporada, la situación meteorológica tendió a normalizarse e incluso se apreció un inicio de otoño muy favorable para el desarrollo, madurez y secado del grano. De hecho, las lluvias empezaron aproximadamente en la segunda semana de mayo, cuando gran parte del maíz se encontraba cosechado. Como resultado final, los rendimientos fueron iguales o levemente superiores a los del año anterior, recuperándose de los efectos del retraso inicial. Debido a las excepcionales condiciones de la primera mitad del otoño, se obtuvo un buen desarrollo final de los granos y se alcanzó una madurez óptima prácticamente en todas las regiones que cubre este cultivo (desde la V Región hasta la VIII Región). El cereal se cosechó con muy baja humedad y no siempre fue necesario recurrir al secado del grano: se estima que no más de 25% del maíz a nivel nacional debió ingresar a secado, lo que alivió en algo a los productores. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, la producción total de maíz en la temporada 2004/05 alcanzó a 1.507.766 toneladas. Dentro de este total se incluye la producción de semilla de maíz, que ODEPA ha estimado en 58.412 toneladas, por lo que se puede estimar una producción total de maíz para consumo de 1.449.354 toneladas. Esto significaría algo más de 60% de un consumo estimado para esta temporada en 2.333.000 toneladas. La cosecha del año 2004/05 sorprendió a los productores nacionales con un precio del maíz inferior al que habían supuesto. Se tenía conocimiento de que se había producido una muy buena cosecha de maíz en el hemisferio norte y, por lo tanto, se esperaba que el precio sería inferior al del año anterior; pero la baja fue mayor que la prevista. En efecto, los productores de maíz esperaban un precio superior a $ 70/kg para el producto puesto en cada una de las regiones productoras, principalmente VII y VIII. Sin embargo, éste fue el precio inicial del maíz en los principales puntos de destino. La temporada de comercialización del maíz comenzó con precios entre 65 y 70 pesos por kilo en la VI Región; 63 pesos por kilo en la VII Región y entre 62 y 63 pesos por kilo en la VIII Región. Durante los primeros meses del período de comercialización (marzo a mayo), estos niveles de precios incluso descendieron algo más en el caso de algunos compradores, con bajas de $ 1 por kg en dos ocasiones. Luego comenzó a subir hasta retornar al precio inicial a fines de junio, proceso que continuó posteriormente, siguiendo las tendencias del mercado. El mayor comprador (Agro Super) cerró sus compras directas el 30 de junio y mantuvo permanentemente el precio a $ 70 desde la apertura hasta el cierre. En los momentos actuales (mediados de agosto) se está comprando a $ 73-74/kg, precio similar al costo de importación: La rentabilidad del cultivo en esta temporada fue muy baja y se estima que los costos totales de producción para una hectárea de cultivo con rendimiento de 140 qq/ha, excluido el costo de la tierra, pero considerando el flete a planta, alcanzaron a unos $ 765.000, vale decir, algo más de 120 qq con el precio de inicios de temporada en la VII Región. En esas condiciones el costo total llegó a unos $ 5.500 por quintal. En el período que queda hasta la próxima cosecha, los saldos aún no comercializados del maíz nacional deberían obtener precios similares o levemente superiores al costo de importación. Debe hacerse notar, sin embargo, que este costo puede ser menor que el calculado anteriormente, que equivale a unos $ 77 por kg, dado que algunos importadores han asegurado precios en mercados externos. Por ejemplo, el costo de importación de una de las empresas que está participando en el mercado es de U$ 137/ton y vende a $ 74/kg. Se debe considerar que en general el maíz nacional presenta características sanitarias superiores a las del producto importado, por lo que, en una situación como la actual, en que existe disponibilidad de producto nacional y también hay producto importado, las preferencias de los usuarios deberían volcarse en primera instancia hacia el maíz nacional. Considerando las cifras entregadas anteriormente: una estimación de demanda total para el período abril 2005 - marzo 2006 ascendente a 2.333.000 toneladas de maíz y una producción cercana a 1.450.000 toneladas, habría una necesidad de importación total de 883.000 toneladas, por un monto superior a US$ 100 millones. Las importaciones efectuadas entre abril y julio de este año, ambos meses inclusive, llegan a 144.000 toneladas. Ello hace esperar importaciones adicionales antes de la próxima cosecha por un total aproximado de 740.000 toneladas, de las cuales a lo menos la mitad debería llegar en los primeros meses de 2006. Hasta ahora el maíz importado ha venido casi exclusivamente desde la Argentina, lo que es probable que se mantenga en el resto de la temporada. Por otra parte las exportaciones de semillas de maíz en total alcanzan a 54.400 toneladas, enviadas al exterior casi exclusivamente entre febrero y junio. Un 72% de ellas ha ido a Estados Unidos y casi todo el resto va a países de la Unión Europea. Su valor ha llegado a casi US$ 70 millones. El mal resultado económico del cultivo en 2004/05 hacía pensar en una fuerte baja en la siembra de maíz en la temporada 2005/06. El Instituto Nacional de Estadísticas publicó una estimación de intenciones de siembra, en que señalaba una baja de 11% a nivel nacional. La estimación de ODEPA era de una disminución superior. No obstante, en un principio hubo algunos elementos que hacen pensar que esta reducción podría verse atenuada. En primer lugar, la excelente cosecha de maíz que tuvo el mundo en 2004/2005 no se repetirá en la actual temporada. En efecto, como se dijo, informaciones provenientes de Estados Unidos dan cuenta de una situación de sequía en el sector maicero del país. En el resto del mundo, también se aprecia una baja en las estimaciones de cosecha. Esto se ha traducido en una recuperación moderada de los precios internacionales del cereal, que debería intensificarse en los últimos meses del año 2005 y en la primera mitad de 2006, dependiendo la magnitud de la recuperación de lo que ocurra con las siembras del año 2006/2007 en el hemisferio norte. Otra razón que podría atenuar la caída de la superficie de siembra de maíz en Chile se relaciona con los cultivos alternativos predominantes en las regiones VII y VIII. En ellas el trigo ocupa un lugar preferente dentro del total sembrado. Debido a los bajos precios recibidos por los productores en la temporada 2004/05, se produjo un fuerte desincentivo en la etapa inicial de siembra de 2005/06. Aunque posteriormente los precios subieron, las continuas lluvias impidieron las siembras de trigo invernal e intermedio, restando solamente la opción de trigos de hábito primaveral, que pueden prosperar de Linares hacia el sur, lo que dejó a Curicó y Talca sin posibilidad de sembrar. No obstante lo anterior, en el curso de los meses de julio y agosto de 2005 se ha venido produciendo un hecho nuevo que también dice relación con el precio interno de los productos transables: un descenso importante en el valor de la divisa. Esto resta competitividad al maíz nacional frente al producto importado. Por lo tanto, si bien es cierto que, con un bajo costo, el valor del dólar puede asegurarse contra mayores bajas, su valor actual no permite alcanzar un precio remunerativo, dado el precio del grano vigente en el mercado internacional. La respuesta final de los agricultores debería depender principalmente de la evolución de estas variables. Es probable, en todo caso, que la reducción porcentual del área sembrada con maíz sea mayor en las regiones VII y VIII que en la Sexta Región, en la cual predominan los agricultores especializados en el cultivo del maíz y donde el precio es un poco más alto. Antonio Ochagavía Iñiguez

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