Producción de carne

Nuevamente en este año las transacciones mundiales de carnes se han visto remecidas por emergencias de tipo sanitario. En primer lugar, al parecer la influenza aviar sigue su camino inexorable hacia convertirse en una pandemia, ya que desde los focos que comenzaron en el año 2003 en Tailandia, China y Vietnam, ha pasado recientemente al continente europeo. En segundo lugar está la comunicación por parte de las autoridades sanitarias de Brasil sobre la aparición de brotes de fiebre aftosa en el estado de Mato Grosso do Sul y sospechas de la enfermedad en el estado de Paraná. Brasil, que estaba en vías de consolidar su liderazgo como principal exportador mundial de carne bovina, ha visto el cierre de muchos mercados de destino como medida de prevención. No obstante, la FAO, en sus perspectivas para el año 2005, estima un crecimiento de 2,5% en la producción mundial de carnes, que alcanzaría cerca de 267 millones de toneladas. A su vez, proyecta que las exportaciones mundiales de este tipo de producto subirán cerca de 10%, llegando a 20,8 millones de toneladas. Se espera que el consumo per cápita de carnes alcance a 41,9 kilos por habitante, cifra superior en 2,7% a la del año 2004. Todas las carnes aumentarán su producción; sin embargo, más de 70% del aumento corresponderá a carnes de aves y cerdos. No obstante lo anterior, la carne bovina también tendrá un incremento relativamente importante y aportará más del 20% del crecimiento total. Durante este año continuó el aumento de las colocaciones de carnes nacionales en los mercados externos. Hasta octubre se habían exportado 161.232 toneladas, lo que significa un 40% de crecimiento respecto de igual período del año anterior. El valor de los envíos ha tenido un 43,9% de crecimiento, alcanzando cerca de 429 millones de dólares, lo que supera las cifras de todo el año 2004. Para este año se espera que las colocaciones totales de carne mantengan el ritmo de incremento y se alcance una cifra cercana a los 500 millones de dólares en exportaciones. Sin embargo, no todo ha sido tan positivo, ya que el aumento de las exportaciones de carne bovina ha tenido una brusca reducción en los meses de septiembre y octubre. Las razones habría que buscarlas en el alza de los precios internos del ganado, debido al cierre de las importaciones desde Brasil y a la devaluación que ha sufrido el dólar durante este año. Estos mayores precios internos expresados en dólares han hecho perder competitividad al producto nacional en los mercados externos. El balance de comercio exterior de carnes hasta octubre de este año es favorable al país en 144 millones de dólares, siendo que en todo el año pasado lo fue en 102 millones de dólares. Se espera que con los envíos al exterior que están ya programados para los próximos meses y a pesar de los aumentos en las importaciones de carne bovina para las fiestas de fin de año, la balanza tendría que mantenerse positiva. Desde el año 1985 la disponibilidad de carnes por habitante en Chile ha venido creciendo en forma continua y para este año se espera que suba nuevamente, alcanzando una cifra cercana a los 75 kilos por habitante. Tal como se planteó anteriormente, este año se ha caracterizado por una preocupación de los países respecto a la propagación del virus de la influenza aviar a través del mundo. Desde la aparición de los primeros focos a fines del año 2003 en Corea del Sur, la enfermedad se propagó por varios países asiáticos, como Tailandia, Camboya, Vietnam, China, Indonesia, Japón, Laos. En el transcurso de este año, la enfermedad se ha extendido a Kazajstán, Mongolia, Rusia, Rumania y Turquía. Las autoridades de organismos internacionales de salud humana temen que el virus se traspase al ser humano, "humanizándose", y provoque una epidemia similar a la ocurrida a inicios del siglo pasado. A esta situación se debe agregar que en este año han aparecido nuevos casos de Encefalitis Espongiforme Bovina (EEB) en Norteamérica, lo que ha llevado a que, hasta ahora, se mantengan muchas restricciones a sus exportaciones de carne bovina. Nuestro país fue evaluado por una agencia de la Unión Europea (UE) respecto al riesgo de que el prión de la EEB se encuentre en Chile. Como resultado de ello, fue calificado en nivel 3, lo que significa un alto nivel de riesgo. Esta calificación se debe a que nuestro país importó harinas de carne desde Canadá entre los años 1995 y 2000, lo que, según la agencia evaluadora, se considera de riesgo. Sin embargo, las autoridades sanitarias chilenas se han contactado con su contraparte canadiense, quienes aclararon que dichas harinas exportadas a Chile provinieron de una zona de Canadá donde no se han presentado casos de EEB. En los próximos meses se publicará en el Diario Oficial de la UE esta nueva clasificación de Chile. Mientras, nuestro país ha pedido una evaluación por parte de la Organización Internacional de Epizootias (OIE), cuyos resultados se conocerán en una fecha cercana. En términos de comercio internacional, las proyecciones que ha hecho el USDA para el próximo año señalan un crecimiento que hace llegar las exportaciones mundiales de carne a un récord, a pesar de la inestabilidad creada por la aparición de enfermedades que resultan en restricciones al comercio. Mientras se presenta influenza aviar en Rusia, fiebre aftosa en Brasil y se mantienen las restricciones a la carne de EE.UU. y Canadá debido a la Encefalopatía Espongiforme Bovina, lo que sin duda ha impactado el comercio global y lo seguirá haciendo, el consumo de carne ha aumentado en los principales países consumidores, estimulando el incremento en la producción y en las exportaciones. Por primera vez, la exportación de carne de pollos broiler de los países de mayor producción alcanzará un volumen de 7,5 millones de toneladas. Se espera un aumento sostenido de la demanda de este tipo de carne, motivado por la menor presencia de los EE.UU. en los mercados internacionales de la carne bovina y por la contracción del crecimiento en las exportaciones brasileñas de esta carne. Para este año se estima que la producción nacional de carnes estará cerca de un millón doscientas mil toneladas, cifra que sería un 7% superior a la producción alcanzada en 2004. La disponibilidad per cápita de carnes podría alcanzar sobre los 75 kilos por habitante, un 1,7% más que en el año anterior. Estas cifras señalan un nuevo récord, tanto en la producción como en la disponibilidad, situación que, con pocas excepciones, se viene presentando desde hace quince años, con tasas anuales de crecimiento de 6% y 5%, respectivamente. Hasta octubre de este año, las producciones de carne de porcinos, bovinos, aves y caprinos han crecido, en tanto que las carnes de ovinos y equinos han disminuido en 7,4% y 7,8%, respectivamente, respecto a igual período del año anterior. Las exportaciones de carnes chilenas han tenido un fuerte incremento en este año. Por las informaciones que se manejan hasta el mes de octubre, las exportaciones de carnes y subproductos han crecido en 40% en volumen y 44% en valor. La carne que más se exporta es la de cerdos, con un 46% del total, seguida por la carne de aves, con un 33%. Más atrás se ubica la de bovinos, con 10% del total; otras carnes y subproductos significan un 8% y por último se ubica la carne de ovinos, con una participación de 3%. Por otra parte, las importaciones de carnes también han crecido, alcanzando al mes de octubre un aumento de 15,3%, con 127.580 toneladas. La carne bovina sigue manteniendo la supremacía en el tipo de carne importada, con un 92% del total ingresado al país en este período, en forma de carne deshuesada. FAO estima que el comercio mundial de carne bovina aumen tará un 9,8% durante este año. Entre las causas que se esgrimen para que esto ocurra están los mayores precios pagados por el producto debido a la ausencia de la carne de América del Norte en los mercados internacionales, además de los altos precios internos de la carne de vacuno en la Unión Europea. Se ha observado un fuerte aumento de las importaciones por parte de México, Japón, Corea y los países de la Federación Rusa, el segundo importador mundial detrás de EE.UU. Esta mayor demanda está siendo aprovechada por Australia y Nueva Zelanda, a pesar del tamaño reducido de su población bovina. En América del Sur, el crecimiento anual de las exportaciones ha alcanzado en conjunto un nivel situado entre el 20% y el 40% desde 2003, con un aumento de la participación de la región en los mercados mundiales de exportación, la que pasó de un 17% en 2000 a un 43% en 2005. Es probable que Brasil, que en 2004 llegó a ser el mayor exportador mundial de carne de vacuno, termine el año con un aumento en sus exportaciones, a pesar del revés que ha sufrido con la aparición de focos de fiebre aftosa, que está limitando sus envíos en los últimos meses del año. El reciente levantamiento condicionado de la prohibición establecida por Japón a la importación de carne bovina desde los Estados Unidos seguramente producirá cambios en la situación de precios y abastecimiento de este producto, lo que se verá en los próximos meses. En Chile, la producción de carne bovina hasta el mes de octubre aumentó un 6,1 por ciento, lo que, de proyectarse al resto del año, significaría una producción de 221 mil toneladas en 2005. Tal volumen de producción estaría reafirmando el cambio de la tendencia a la baja que se venía produciendo hasta el año 2003 y que fue revertida en el año pasado. En la distribución de la faena por categoría de bovinos, los novillos representan un 57% del total producido, casi tres puntos más abajo que su participación en igual período del año pasado; las vacas y las vaquillas significan un 21 y un 14% del total, respectivamente, alrededor de un punto por encima del año anterior. Hasta octubre de este año, las categoría que más crecieron en términos de número de animales faenados fueron vacas y bueyes: alrededor de 16%. También subió el número de vaquillas y terneros beneficiados (11,1% y 12,3%, respectivamente). Los novillos, en tanto, presentaron un crecimiento inferior a 1%. Con la sola excepción de terneros, el peso medio de todas las categorías ha sido inferior en este año. El peso medio de los novillos baja 3,5 kg, a 260 kg de carne en vara por animal, mientras las vacas reducen su peso medio en una cifra similar, llegando a 238 kg. Esto se ha traducido en un peso medio de las canales que baja casi 4 kg, en lo que influye tanto el menor peso por categoría como la mayor proporción de vacas y vaquillas en relación a los novillos Durante este año, hasta octubre, el 50,5% de la faena nacional se ha concentrado entre las regiones VII y X, aunque el liderazgo lo sigue manteniendo la Región Metropolitana, con un 34,2%, seguida por la X Región, que concentra un 22,3 por ciento. Como se ha comentado en artículos anteriores, se mantiene el desplazamiento de la faena hacia las principales zonas productoras, las que están ubicadas entre las regiones VIII y X. Durante este año se ha anunciado un nuevo proyecto de planta faenadora para la exportación, específicamente en la ciudad de Osorno, X Región, la cual incorporará, además, una línea de faena para ovinos. El precio promedio de los novillos en este año, hasta el mes de noviembre, ha sido un 5% superior al de igual período del año anterior. Solamente en los meses de enero y septiembre los precios estuvieron por debajo de los de igual mes del año 2004; la variación en los meses restantes fue de signo positivo, llegando en el mes de mayo a cerca de 14%. El precio mensual máximo durante este año se alcanzó en el mes de julio, iniciándose luego la paulatina baja estacional. Sin embargo, debido a la suspensión de importaciones de carne desde Brasil, nuestra fuente más barata hasta ese momento, esta reducción normal se vio interrumpida en octubre, mes en que incluso se produjo un pequeño repunte en el precio interno. Con posterioridad, en noviembre se ha reiniciado la reducción normal, pero a un nivel más alto que el que traía originalmente. Esta positiva situación de precios del ganado para los productores, en conjunto con una baja en el valor del dólar, ha tenido un efecto negativo en las exportaciones de carne bovina a partir del mes de octubre. Durante este año, la colocación de carne de bovinos en los mercados externos se estaba desarrollando según las expectativas que se habían formado en torno a ella, con un crecimiento sostenido. De esta manera, hasta octubre de 2005 se habían colocado 16.175 toneladas, por un valor cercano a los 47 millones de dólares, destinadas a México (51%), Japón (24,6%), Unión Europea (13,1%) y Cuba (8%). Sin embargo, con el aumento del precio del ganado y la baja del valor del dólar a fines de este año, las exportaciones de carne bovina se han visto complicadas. Es difícil que pueda cambiar la situación en el futuro próximo, si el precio interno se mantiene firme en los meses finales de 2005. En noviembre el precio medio del novillo en pie supera US$ 1,10 por kilo. Ello podría hacer peligrar el cumplimiento del pronóstico de exportación para este año, que la hacía llegar a un valor cercano a los 80 millones de dólares. En los primeros diez meses de este año las importaciones de carne bovina han aumentado un 17,1%, alcanzando un volumen de 107.636 toneladas de carne sin hueso. El valor de estas importaciones creció en 32,8%, llegando a 249 millones de dólares CIF, con un valor medio de la carne importada de US$ 2.317 por tonelada, superior en 13,4% al precio promedio de igual período del año 2004. Hasta octubre, el principal abastecedor de carne bovina era Brasil, con una participación de 58% en el total de carne importada. Lo seguía Argentina, con un 29%, y bastante más atrás se ubicaba Paraguay, con casi 13% de participación. Sin embargo, el cierre de Brasil como origen de nuestras importaciones, debido a los focos de fiebre aftosa aparecidos en el mes de octubre, hará cambiar estas participaciones. En todo caso, si se mantiene el ritmo observado en el período, cabría esperar que en el año completo las importaciones alcancen un volumen cercano a 147 mil toneladas, por un valor bastante superior a 300 millones de dólares. Como una consecuencia de la intención de nuestro país de participar activamente como exportador en el mercado internacional, en el transcurso de este año el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) ha estado poniendo en marcha el Programa Oficial de Trazabilidad para el ganado bovino. Hasta octubre de 2005 se han inscrito 11.735 establecimientos en el Registro Único Pecuario (RUP), se han aplicado 120.082 dispositivos de identificación individual oficial (DIIO) y se han declarado existencias de 1.379.585 bovinos. La producción de carne de cerdos continuará beneficiándose de su rol de carne sustituta, proveedora de proteína de origen animal, en la medida que persistan las restricciones al comercio de las carnes de aves y de bovino por barreras de tipo sanitario. La carne de cerdos es la más consumida a nivel mundial y representa un 38% del total de carnes producidas. Para el año 2005 la FAO proyecta que la producción mundial de carne de cerdo llegará a 102,7 millones de toneladas, un 2,2% más que en 2004. Este aumento es considerado bajo por dicha entidad, ya que se ha observado un incremento de los precios del producto, por lo que se estima que hay una mayor demanda. Aunque las proyecciones del USDA para 2006 indican que los principales productores de carne porcina a nivel mundial continuarán aumentando la producción, la mayor parte del aumento a nivel mundial será sustentado por el crecimiento en los países en desarrollo, ya que en los países desarrollados se espera que la producción crezca tan sólo marginalmente, debido a las presiones y exigencias ambientales y a que la producción es industrializada y poco sensible a los precios. China continuará siendo el principal productor mundial, con 51 millones de toneladas. Sin embargo, las perspectivas de aumento de su producción pueden verse frenadas debido a un brote de Streptococcus suis, enfermedad de los cerdos altamente patógena que ha causado más de 40 muertes humanas en dicho país. Independientemente de esto, la producción china ha sido beneficiada con ganancias en eficiencia debido a mejoras en las razas y alimentación. Esto se ve reflejado en importaciones de cerdos finos y aumentos en lo inventarios de hembras, que se traducirán en un fuerte incremento de la producción en este año y el próximo. También han aumentado las inversiones realizadas en mataderos y procesamiento. Las inversiones a través de joint ventures continuarán mejorando la eficiencia y la producción del sector. Se esperan aumentos de la producción de carne de cerdos en la Unión Europea y Rusia. La Unión Europea espera subir su producción de carne porcina en aproximadamente 1%, con una cifra superior a 21 millones de toneladas durante el próximo año, especialmente en los países que se han integrado recientemente a esta asociación. Las mejores condiciones de exportación están impulsando aumentos de 6% en la producción de Sudamérica, quedando los países en desarrollo con una participación de 61 por ciento para este año. En el caso de Brasil, se proyecta un aumento de la producción de 3%, hasta alcanzar cerca de 2,8 millones de toneladas. Con esto el Brasil estaría manteniendo su posición de cuarto productor mundial de carne de cerdo, lo que no sería demasiado afectado por los casos de fiebre aftosa en bovinos, que han tenido lugar en Mato Grosso do Sul, donde la producción porcina no es importante. Pese a la recuperación del consumo y del comercio de las carnes de bovino y de ave, también la carne de cerdo sigue manteniéndose fuerte en este año, previéndose que su comercio aumentará en un 7%, llegando a más de 4,7 millones de toneladas. Se espera que las exportaciones brasileñas continúen subiendo, a unas 725.000 toneladas. No obstante lo anterior, Brasil es un país extremadamente dependiente de Rusia para sus exportaciones de carne de cerdos: hasta octubre de este año, Rusia fue el destino del 65% de las exportaciones brasileñas de este tipo de carne. Por ello tendría gran importancia la actitud de Rusia ante los brotes de fiebre aftosa en Brasil, aunque la producción porcina importante no se ubica en las zonas afectadas. En todo caso, las exportaciones del Brasil a otros mercados no tradicionales se están incrementando, a través de negociaciones para resolver los temas sanitarios y mediante una agresiva promoción de mercado. En los últimos años, tanto Canadá como la Unión Europea han visto crecer en forma rápida sus exportaciones, de manera que alcanzarían a 1,1 millones de toneladas y cerca de 1,5 millones de toneladas, respectivamente. Para el próximo año, por segundo año consecutivo, las exportaciones canadienses excederán el millón de toneladas. Por su parte, la Unión Europea mantendrá su posición de liderazgo como el principal exportador de carne porcina. La producción de EE.UU. ha estado dando señales de expansión y se ubica en el tercer lugar mundial. En los últimos años ha ido aumentando su proporción exportable. Es así como, de un 8% del total de la producción que se exportaba en el año 2001, se espera pasar a un 13% en este año y el próximo. Para el año que viene se proyecta una exportación de 1,3 millones de toneladas, impulsada por el tipo de cambio favorable y por el reemplazo de carne bovina por carne de cerdo en los países asiáticos. Con esto EE.UU. llenaría cerca del 25% de las exportaciones mundiales de este tipo de carne. Se espera que el consumo de carne de cerdo crezca cerca de un 3% en los principales países consumidores, en lo cual nuevamente China será quien se lleve la mayor porción del crecimiento proyectado. Uno de los pocos países en que el consumo disminuirá será Japón, aunque sólo en 2%. Esto muestra los ajustes que se están realizando en dicho mercado. En el año 2004, Japón, debido a las prohibiciones para la importación de carne bovina desde EE.UU. y de carne de aves desde los países asiáticos, aumentó fuertemente las compras de carne de cerdo. Dado que posteriormente Japón ha efectuado ajustes con la oferta de carnes de bovinos y de aves, se proyecta que el consumo de carne de cerdos deberá volver a los canales históricos. A esto se agrega el hecho de que recientemente se ha vuelto a autorizar la entrada de carne bovina proveniente de los Estados Unidos, siempre que se garanticen ciertas condiciones de seguridad. Si bien las importaciones del Japón podrían bajar levemente, las de otros países asiáticos, como Corea del Sur y Singapur, se ven sostenidas por un desarrollo económico relativamente fuerte. En el caso de la República de Corea se observa además un aumento de las restricciones ambientales por parte del gobierno y limitaciones en el número de animales, lo que restringe el crecimiento de la producción interna. Dentro del ámbito de nuestro país, la producción de carne porcina en Chile hasta octubre de este año alcanzó un volumen cercano a 339 mil toneladas, un 9% superior al de igual período de 2004, lo que se ajusta a las proyecciones de crecimiento que se había fijado el sector a inicios de este año. Además, se mantiene el ritmo de crecimiento observado en los últimos 21 años, período en que, partiendo de 59.134 toneladas en el año 1984, se podría alcanzar un récord de 405 mil toneladas en este año, si se mantiene en los últimos meses el crecimiento observado hasta octubre. Ha cooperado en esta evolución el bajo precio de los principales insumos para la alimentación de esta especie, el maíz y el afrecho de soya, que en el período enero - octubre de este año han estado un 16,8% y un 24,9% más baratos que en igual período del año 2004. Hasta octubre de este año el precio del cerdo en pie en la feria electrónica de Tattersall ha sido un 3,4% más alto que el de igual período del año pasado. El mayor precio se observó en el mes de junio, con $724 por kilo, aunque el diferencial mayor en el precio mensual de ambos años se presentó en el mes de febrero (cerca de 26%). Este aumento del precio interno está relacionado con un incremento de las exportaciones de carne de cerdo y una menor oferta en el mercado interno. Nuevamente este año ha sido positivo para las exportaciones de carne de cerdo. Los envíos de este producto han llegado a 81.867 toneladas hasta el mes de octubre, lo que corresponde a 30% de crecimiento respecto a igual período del año pasado. En valor, estas exportaciones han sido un 32% superiores a las del año anterior, llegando a 248,3 millones de dólares FOB. Como principales destinos de nuestras exportaciones, Japón ocupa el primer lugar, con cerca del 63 por ciento (156 millones de dólares), seguido de Corea, con 24,1 por ciento (59,9 millones de dólares). Bastante más atrás está México, con 3,5 por ciento (8,6 millones de dólares). Las importaciones de carne de cerdo en el período enero - octubre han caído en 24,2%, llegando a sólo 525 toneladas, monto lejano de las 3.500 toneladas que se importaron en el año 1999. El valor de estas importaciones alcanzó a 1,28 millones de dólares, lo que implica una caída de 16,7%. Si se proyectan a todo el año las tendencias observadas hasta el mes de octubre, la producción nacional podría superar 405 mil toneladas, cifra que, como se dijo, nunca ha sido alcanzada en nuestro país. Las importaciones serían cercanas a 530 toneladas, en tanto que las exportaciones alcanzarían a más de 100 mil toneladas, cantidad también récord. La combinación de estas cifras daría como resultado una dis ponibilidad aparente per cápita de 18,5 kilos de carne de cerdo, cifra levemente superior a la del año 2004. Las expectativas de producción de carne de aves para los años 2005 y 2006, tanto de FAO como del USDA, señalan un crecimiento, en porcentajes que van entre tres y cuatro por ciento, respectivamente. FAO prevé que la producción mundial de carne de aves en este año alcanzará un volumen de 81,4 millones de toneladas. Aunque los recientes brotes de influenza aviar, que avanzan hacia occidente desde Asia hacia Rusia, están suscitando preocupación acerca de posibles trastornos en el sector de la industria de la carne, los mercados internacionales de estos productos se han caracterizado en los últimos meses por una fuerte recuperación respecto a las perturbaciones causadas en 2004 por dichas epizootias. El aumento de la producción mundial de carne de aves se ve así sostenido por un consumo en rápido crecimiento, a pesar del alza constante en los precios. Según se prevé, la producción en Asia, que descendió en 2004, aumentará en más de tres por ciento, a 26,7 millones de toneladas. Pese a los continuos y esporádicos brotes de enfermedades en algunos países, como Vietnam e Indonesia, el consumo per cápita de carne de aves se está recuperando gradualmente en Asia durante 2005, después de haber presenciado una baja sin precedentes en 2004, a 7,4 kilos por habitante. Chile, hasta el mes de octubre, alcanzó una producción de carne de aves superior a 450 mil toneladas, un 2,9% más alta que la de igual período de 2004. Este aumento de la producción nacional constituye una respuesta a la demanda de los mercados de exportación. De mantenerse este ritmo de crecimiento, nuevamente se llegaría a un nivel de producción récord para nuestro país, ya que se sobrepasarían las 550 mil toneladas en el año. La carne de aves es la que más se consume en nuestro país, situación de supremacía que mantiene desde el año 1998. Un 82,9% de la producción nacional corresponde a carne de pollos broiler, en tanto la carne de pavos tiene una participación de 16%, igual a la del año pasado. El 1% restante corresponde a gallinas. Hasta noviembre de este año, el precio del pollo broiler a productor ha sido un 3,6% inferior al de igual período del año 2004. El precio al por mayor ha tenido una caída parecida, de 3,1%. El precio medio a consumidor, en cambio, se ha mantenido prácticamente igual. Las exportaciones de carne de aves hasta octubre de este año han aumentado un 39% en volumen, llegando a 57.183 toneladas, por un valor de 108 millones de dólares, lo que significa un aumento de 43,1%. Ya en septiembre se había prácticamente igualado el monto total de exportaciones hechas en el año 2004. Este aumento de las exportaciones se debería a una mayor demanda de carne de aves en los mercados internacionales, cuyas exigencias sanitarias son cumplidas por el producto nacional. Hasta octubre de este año, el 51,3% de las exportaciones chilenas de carne de aves ha ido a México, seguido por la Unión Europea, con 28,5%. Más atrás se encuentran Japón y China, con 10% y 6%, respectivamente. Los países de la UE que importan mayores volúmenes son el Reino Unido (20%), Alemania (6%), Holanda (2%) e Irlanda (0,5%). Por su parte, las importaciones de carne de aves han continuado creciendo durante este año. Es así como hasta octubre ha ingresado al país un volumen de 9.763 toneladas provenientes de la Argentina, lo que significa un aumento de 26,7%. El valor de estas importaciones alcanza a cerca de 9,9 millones de dólares, lo que significa un aumento de 23,7% respecto al de igual período de 2004. Esto implica que el precio medio ha sido un poco inferior. Si se mantienen las tendencias observadas hasta el mes de octubre para el resto del año, la producción superaría las 550 mil toneladas, las importaciones llegarían a aproximadamente 11.600 toneladas y las exportaciones sobrepasarían las 71 mil toneladas. Para este año la FAO estima que la producción mundial de carne de ovinos llegará a un nivel sin precedentes de 13 millones de toneladas, un 2,8% superior a la producción de 2004. Hay una fuerte demanda de importaciones, que ha sido cubierta gracias al crecimiento de la producción que se ha generado como respuesta a la sequía en Australia y a mejoras en la productividad y un leve aumento del rebaño en Nueva Zelanda. La producción de carne ovina en los Estados Unidos ha bajado, pero en este momento las existencias están aumentando nuevamente. En cambio, en Europa, la producción está disminuyendo en algunos de los principales países productores, al suspenderse las primas por oveja. En Asia, que representa casi el 60% de la producción mundial, los altos precios están estimulando un incremento de la producción en más de un tres por ciento en las principales zonas productoras de China y Pakistán. Estimaciones de FAO indican que para este año China tendrá una producción de 4,1 millones de toneladas de carne ovina. La sigue la Unión Europea, con 1,1 millones de toneladas, y más atrás se encuentran Australia e India, con 700 mil toneladas; Pakistán y los países de la Federación Rusa, con 600 mil, y Nueva Zelanda, con 500 mil toneladas. Según se prevé, el comercio de productos de carne de ovino en 2005 alcanzará a unas 788.500 toneladas, un 7% más que en el año anterior, ya que la escasez de carne de cordero en los principales mercados importadores y el descenso de los precios australianos a comienzos de 2005 han estimulado el intercambio. Las importaciones de EE.UU. pueden seguir siendo limitadas, debido a la evolución desfavorable del tipo de cambio. En otros mercados, sin embargo, como Japón y China y muchos mercados del Cercano Oriente, los precios de la carne de ovino siguen siendo competitivos en relación con otras carnes, lo que impulsa las importaciones tanto desde Australia como de Nueva Zelanda, que proveen un 86% de las exportaciones mundiales. También están aumentando los envíos de otros exportadores menos habituales, como la Argentina, Uruguay, China y Pakistán. Se espera que Nueva Zelanda, el principal exportador mundial de carne ovina, realice envíos por 370 mil toneladas. En segundo lugar se ubicaría Australia, que colocaría un volumen de 305 mil toneladas. Bastante más atrás se ubican China e India, con colocaciones de 25 y 18 mil toneladas, respectivamente, seguidas de Argentina y Uruguay, con volúmenes de 10 mil toneladas cada uno. En relación al precio internacional de la lana de ovino, la caída en la relación de precios de la lana y de la fibra de poliéster desde comienzos de 2003 (a mediados de 2005 llegaba a 3,5, después de haber alcanzado a 5 a fines de 2002), refleja en gran parte la tendencia a la baja en los precios de la lana, aunque el principal componente de esta menor relación de precios ha sido más bien el aumento en el precio de las fibras sintéticas, en cuya manufactura es el petróleo un componente clave. A pesar de esto, no se espera un repunte en la demanda por lana, que continuaría debilitándose en el corto plazo. Ello refleja cambios en las preferencias del consumidor, competencia de fibras de menor precio, como las sintéticas y las de algodón, y la caída de la demanda en Europa occidental, por un menor crecimiento económico. La producción de carne ovina en Chile, hasta el mes de octubre, es menor que la de igual período de 2004 (- 7,4%), llegando a 7.622 toneladas. Esto corresponde a 545.995 animales, cifra que es 5% menor que la de igual período en el año anterior, lo que continúa la tendencia de los últimos años. En estos diez meses, la XII Región concentra la mayor faena nacional (88,3% de la producción total). La siguen bastante más atrás la XI Región, con 3% y las regiones Metropolitana, VI y VIII, con participaciones entre 1,5% y 2%. La baja en la faena podría estar originada en parte en una retención de vientres, con el fin de recuperar los rebaños o vinos. Dicha reducción se observó principalmente en el primer semestre del año, cuando se faena la producción de la zona austral del país. En el segundo semestre, cuando aparece en el mercado la producción de las regiones del centro, parecía que la situación se iba a revertir, y entre julio y septiembre de 2005 tanto el número de ovinos como las toneladas producidas fueron muy similares entre los dos años. No obstante, en el mes de octubre se produjo una baja absolutamente imprevista, que alcanzó a 33%, ta

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