Evolución del mercado vitivinícola

Las estadísticas sobre áreas cultivadas con vides en el mundo casi siempre están referidas a superficies totales, lo que significa que incluyen viñedos para vinificación, que supuestamente constituyen alrededor del 75% a 80% del total; plantaciones para uva de mesa, cuya producción se consume principalmente en estado fresco (eventualmente puede haber una parte que se vinifica), y aquellas destinadas a la elaboración de pasas. No obstante las limitaciones analíticas que se generan a partir de esta agregación, se considera que el comportamiento de las cifras globales generalmente son un reflejo relativamente fiel de la evolución de las plantaciones para vinificación, dada la alta incidencia de éstas sobre el total. En el año 2004 la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) consignó que la superficie total plantada con vides en el mundo era de 7.905.000 hectáreas, cifra que mostraba una leve disminución, de 16.000 hectáreas, respecto a la del año anterior. Esta organización señalaba también que 59,7% de dicha área se encontraba en Europa, 21,5% en Asia, 11,9% en América, 4,5% en África y 2,4% en Oceanía, e indicaba que, a pesar de una disminución cercana a 200 mil hectáreas en Europa durante los últimos cinco años, en el mundo se registraba un incremento de similar magnitud en este mismo período. Esta variación negativa de Europa fue más que compensada por incrementos en los demás continentes, dentro de los cuales el mayor crecimiento se registró en Asia, con unas 250 mil hectáreas (presumiblemente influidas por importantes plantaciones realizadas en China con fines de uva para consumo fresco), seguidas por incrementos de cerca de 100 mil hectáreas en Oceanía y algo menores, pero de más de 50 mil hectáreas, en América. En África también se verificó algún crecimiento en este período, pero fue de sólo unas 30 mil hectáreas. La FAO, por su parte, informaba que en el año 2004 el área cultivada con vides en el mundo era de 7.525.700 hectáreas, esto es, casi 400 mil hectáreas menos que lo informado por la OIV. Sin embargo, hasta ahora las variaciones han sido esencialmente similares, así como también la distribución por continentes. En todo caso, para el año 2005 esta institución ha señalado que se produjo una importante disminución de esta superficie, bajando hasta 7.320.455 hectáreas, lo que significa una caída de más de 200 mil hectáreas, significando esto un ajuste de casi 3%. Con ello se estaría volviendo a niveles que se registraban a fines de la década pasada. Este último comportamiento puede ser algo contradictorio con lo señalado por la OIV, que también ha predicho que, si se concretan todos los programas de reposición de plantaciones de vides finas para vinificación que están autorizados dentro de la Política Agrícola Común (PAC) para el vino de la Unión Europea, en el año 2008 podría llegarse a una superficie superior a los 8 millones de hectáreas, observándose también una tendencia moderadamente creciente desde aquí en adelante. Respecto a la producción de vino, la OIV ha estimado que en el año 2004 se produjo un total de 294,6 millones de hectolitros, aumentando por segundo año consecutivo, ya que en 2002 la producción alcanzó a 260,7 millones de hectolitros y en 2003, a 264,9 millones de hectolitros. Antecedentes con la misma tendencia y de magnitudes similares son también mencionados por la FAO. Adicionalmente, cabe mencionar que las proyecciones a mediano plazo formuladas por la OIV apuntan a que en el año 2008 se producirá entre 283 y 300 millones de hectolitros, apreciándose que, si bien la cifra de 2004 cae dentro del rango de esta proyección, la tendencia prevista por este organismo es hacia el crecimiento, aunque a un ritmo que también es bastante moderado. De cualquier forma, las cifras de consumo, tanto históricas como proyectadas por la misma fuente, dan cuenta de que éste, con una cifra actual del orden de 230 millones de hectolitros anuales, evidencia un claro desequilibrio respecto a la oferta, situación que seguirá prolongándose en el futuro, toda vez que el consumo hacia el año 2008 fluctuará entre 237 y 245 millones de hectolitros, permaneciendo bastante por debajo de los casi 300 millones de hectolitros de producción mencionados anteriormente. Basándose en antecedentes de la OIV, el último informe disponible del SAG sobre la situación de la vitivinicultura chilena y mundial1 describe un comportamiento similar al planteado por dicha organización, aunque con algunos matices de diferencias en cuanto a las cifras proyectadas. Entre otros aspectos, el documento del SAG manifiesta que hacia 2007 la superficie mundial de viñedos podría estar entre 8 y 8,5 millones de hectáreas. Asimismo manifiesta que se sigue percibiendo un precario balance entre la producción y el consumo mundial de vinos, lo que hace predecir que prevalecerá una muy fuerte competencia entre los principales exportadores, en la que los aspectos de la relación precio/calidad seguirán siendo preponderantes para lograr una adecuada subsistencia en este ambiente. En el mismo documento se expresa que el desarrollo de nuevas plantaciones en diferentes partes del mundo, junto con la detención de los arranques que se estaría observando en los principales productores de la Unión Europea (España, Francia e Italia), concluirán con un aumento inevitable de la producción total, lo que será un factor de desequilibrio en dos o tres años más, sobre todo si el consumo mundial, bajo cualquier forma, no progresa al mismo ritmo que la expansión prevista de la producción. Asimismo se menciona que las proyecciones de la OIV señalan que, salvo por un accidente climático que haga disminuir la cosecha total, la competencia sobre el mercado mundial del vino deberá ser cada vez más fuerte. En contraste con este panorama pesimista divulgado por la OIV, recientemente se dio a conocer los resultados de un estudio realizado por Vinexpo en asociación con el IWSR (International Wines and Spirits Record), que señala que en el último tiempo el valor del comercio mundial del vino está aumentando al doble de lo que lo está haciendo el volumen, lo que sin duda está reflejando la tendencia de los consumidores a beber mejores vinos (de mayor valor unitario). El estudio también proyecta que la producción mundial de vino crecerá 6,4% entre 2004 y 2008, pasando desde 25.800 a 27.400 millones de litros, en contraste con un crecimiento de 0,2% que experimentó entre 1999 y 2004, no previendo que se produzcan cambios muy significativos entre los mayores productores. Advierte que Francia disminuiría 1%, Italia crecería 0,5% y España aumentaría su producción en 4,2%. Entre los países del "Nuevo Mundo", se anticipa que Estados Unidos y Australia permanecerán como los mayores productores y que sus expansiones entre 2004 y 2008 serán de 6,3% y 7,3%, respectivamente, en tanto Sudáfrica tendrá el mayor crecimiento entre los 10 más grandes, al saltar del décimo lugar en 2004 al séptimo en 2008, con un 35,8% de incremento y sobrepasando a Alemania, Chile y Portugal. En cuanto al consumo, se predice que crecerá de 22.560 millones de litros de vino (con menos de 15° de alcohol) que había aproximadamente en 2004 hasta alcanzar 23.750 millones de litros en 2008 y se afirma que el vino espumoso en el año 2008 volverá a tener el nivel de 1.200 millones de litros consumidos que tuvo en 1999. Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania serán los principales motores de este crecimiento del consumo, estimándose que estos países, que en 2003 representaban el 25,4% del consumo total, en 2008 habrán aumentado su participación a 28,7%. También para ese año se prevé que en Escandinavia y en Rusia se estará consumiendo más vino que en España y que en la región de Asia Pacífico se verificará un crecimiento de más de 15%. Asimismo la investigación concluyó que, a medida que los consumidores compran más vino, tam bién van gastando más en este consumo, observándose que el mayor incremento en las compras proviene de vinos cuyo precio es de US$ 5 por botella o superior, segmento que, después de haber aumentado sus ventas en un 7% durante los cinco últimos años, actualmente representa un 12,9% del total del mercado. Manifiesta que los consumidores se están haciendo cada vez más sofisticados y conocedores del vino y predice un incremento de 42% en las ventas de vinos con precios de más de US$ 10 por botella para el año 2006, que es considerado un crecimiento espectacular para esta categoría, que actualmente representa sólo el 3,7% del volumen del mercado. En cuanto al comercio internacional, se anticipa que su crecimiento seguirá constante y que el incremento del consumo de vinos importados es ahora dos y media veces mayor que el de los vinos producidos localmente. Se ha informado también que el comercio internacional de vinos creció 12,2% entre 1997 y 2001, llegando a un total de 6.370 millones de litros. El pronóstico del crecimiento del comercio importador es de un nuevo crecimiento de 14,9%, lo que elevará las ventas de vinos importados a 7.320 millones de litros, cifra que corresponde a un tercio de los vinos consumidos en el mundo. Por otro lado, en los antecedentes dados a conocer hace poco por la OIV respecto al comportamiento reciente del mercado mundial del vino se menciona que durante el año pasado España se convirtió en el segundo exportador mundial en volumen, ya que, tras un incremento de 60 millones de litros exportados, superó a Francia, quedando con 1.410 millones de litros y sólo por detrás de Italia. Este último país tuvo ventas externas por 1.510 millones de litros, aumentando en 90 millones de litros respecto al año anterior. Francia, en cambio, tuvo una disminución de 30 millones de litros y quedó tercero, con 1.390 millones de litros. Australia y Nueva Zelanda juntas se mantuvieron como cuarto exportador, con 750 millones de litros y un aumento de 60 millones de litros. Por detrás se situaron Argentina y Chile, que juntos colocaron en el exterior 630 millones de litros, 10 millones de litros más que en 2004. A continuación se situó Estados Unidos, con 350 millones de litros vendidos, 40 millones de litros menos que en el año precedente; Alemania, con 300 millones y un aumento de 30 millones de litros; Portugal, con 280 millones y una disminución de 30 millones de litros; Sudáfrica, con 280 millones, aumentando en 10 millones de litros, y Moldavia, con 240 millones de litros y una baja de 10 millones de litros. Se menciona también que el comercio global del vino aumentó 3% en el pasado ejercicio, llegando a 7.870 millones de litros, lo que en términos de valor representa casi el 33,4% del consumo mundial. La subida de España al segundo puesto se atribuye a una tendencia de fuerte incremento de sus exportaciones, mientras que las de Francia e Italia se han mantenido más estables. Así, mientras las ventas españolas de vino al exterior habían sido de un promedio de 880 millones de litros anuales en el período 1996-2000, entre 2001 y 2005 pasaron a 1.190 millones de litros anuales, expansión que se materializó a pesar de la continua reducción de la superficie de viñas en España, que de 1.202 millones de hectáreas que había en 2002 ha pasado sucesivamente a 1.207 millones en 2003, a 1.200 millones en 2004 y a 1.180 millones de hectáreas en 2005. En cualquier caso, España sigue siendo el país del mundo con mayor superficie de viñas, seguida de lejos por Francia, que tiene 890.000 hectáreas en 2005; Italia, con 847.000 hectáreas; Estados Unidos, con 399.000 hectáreas; Portugal, donde hay 250.000 hectáreas; Rumania, con 218.000 hectáreas; Argentina, con 217.000 hectáreas, y Chile, cuyo viñedo cubre 191.000 hectáreas2. La organización internacional señala, igualmente, que la producción de vino en el mundo cayó en 2005 entre 5,7% y 8,1%, a un rango entre 27.400 y 28.200 millones de litros. Italia se alzó al primer puesto con 5.056 millones de litros, pero en 2004 había producido 5.300 millones. Francia fue el segundo productor, con 5.050 millones de litros, habiendo llegado a 5.738 millones en el año pasado. Más atrás se ubicó España, con 3.530 millones, tras haber producido 4.316 millones en el año anterior. Luego se ubicaron Estados Unidos, que en 2005 produjo 2.350 millones de litros, habiendo sido 2.011 millones en 2004; Argentina, que en el último año bajó a 1.522 millones, tras los 1.546 millones producidos en 2004; Australia, que aumentó desde 1.381 a 1.400 millones de litros en estos dos últimos años; Alemania, que bajó desde 1.005 a 910 millones de litros en el mismo lapso; Sudáfrica, cuyo aumento fue de 831 a 928 millones de litros, y Chile, que llegó a 788 millones de litros producidos en 2005, tras 630 millones que cosechó en el año anterior. Finalmente, respecto al consumo, se afirma que aumentó ligeramente, en torno a 0,3%, llegando a 23.560 millones de litros, con lo que se mantiene un importante diferencial en relación a los volúmenes totales producidos, lo cual haría que se mantenga la presión sobre los precios, en particular sobre los de vinos de mesa, que seguirán bajando. Como conclusión de lo expuesto, puede señalarse que el panorama comercial para los vinos en el mercado internacional, en el corto plazo, puede apreciarse relativamente optimista para los vinos de mayor calidad y valor, considerando los efectos que puede tener la disminución de producción que se ha producido en el último año ante las presiones derivadas de la abundancia de oferta. Sin embargo, los vinos de mesa de menor calidad y precio seguirán con perspectivas poco propicias, debido a que para ellos se mantiene una situación de abundancia de suministros. A más largo plazo las perspectivas se vislumbran más o menos inciertas, variando desde el pesimismo manifestado por la OIV, debido al crecimiento esperado de la producción mundial, que seguiría siendo factor de presión negativa en el comercio internacional, hasta el optimismo moderado que ha señalado el estudio de VINEXPO/IWSR, basado en expectativas de expansión del consumo, en particular de vinos de mayor cotización unitaria, destinados a satisfacer un consumo más sofisticado. Durante la vendimia del año 2006 en Chile, han prevalecido condiciones comerciales bastante menos propicias para los productores de uva para vinificación que las que hubo en la temporada anterior, lo que se debió básicamente a la holgura de oferta que había en el mercado. Debido a ella los precios pagados por la materia prima, en la mayoría de los casos, fueron sustancialmente más bajos que en 2005, apreciándose que los poderes compradores operaron con poco interés por adquirir grandes cantidades de uva para vinificación. La situación de oferta holgada que se ha planteado se originó, por una parte, en la cosecha extraordinariamente elevada que se consiguió en 2005, que alcanzó el récord de 788 millones de litros y superó en 25% a la de 2004, así como también en la disminución de las exportaciones físicas de vinos, que bajaron desde 474 millones de litros en 2004 a 421 millones de litros que se exportaron en 2005. Esta baja representó una disminución de exportaciones en términos de volumen del orden de 11,2%, no obstante que el valor exportado se incrementó en 4,7%. Consecuencia de todo lo anterior fue que las existencias de vinos al final del año 2005 se elevaron 23,5% por sobre las de fines de 2004, llegando a un total de casi 650 millones de litros, una cifra sin precedentes en la historia del rubro. Así, al comenzar el período de comercialización de uva del año 2006, las viñas se encontraron con un alto nivel de stock, que se manifestó en un menor interés por adquirir materia prima. Esta situación indudablemente repercutió en la fluidez de la comercialización de uva y determinó que, en términos generales y para calidades equivalentes, los precios ofrecido s fuesen bastante más bajos que los del año anterior y, frecuentemente, pagados en condiciones menos ventajosas que en aquella ocasión. Un detalle más preciso del comportamiento de las variables mencionadas se entrega a continuación, con el propósito de complementar los antecedentes aportados. En materia de comercio exterior se advierte que el año 2005 estuvo marcado por una significativa disminución de los volúmenes exportados, aunque los valores totales siguieron aumentando y los precios promedios experimentaron importantes mejorías. Las cifras del cuadro muestran que la caída total de los volúmenes exportados fue de 11,2%, lo que significó que en 2005 se exportaron 53 millones de litros menos que en el año anterior. Principales responsables de esa disminución fueron las exportaciones de vinos y mostos a granel, cuyo volumen del año 2005 fue 58,3 millones de litros menor que el de 2004, representando esto una disminución de casi 30%. También la categoría de "Los demás vinos", representados básicamente por vinos envasados, pero de calidad inferior (en envase Tetra Pack), hizo su contribución a dicha caída. En este caso la baja de volúmenes exportados fue de 4 millones de litros, equivalentes a un descenso de 9,4% dentro de la categoría. La suma de ambas disminuciones supera los 62 millones de litros, la que no pudo ser contrapesada por el incremento de 9,2 millones de litros experimentado por las exportaciones de vinos embotellados, que aumentaron 3,9% respecto al año anterior y llegaron a representar el 57,6% del total exportado. Los vinos espumosos, por su parte, mostraron un aumento de sólo 240 mil litros, aunque su variación respecto al año anterior fue de 21,4%, lo que podría estar constituyendo una estimulante recuperación de estas exportaciones. En términos de valor, el comportamiento de estas exportaciones fue algo más positivo, toda vez que el total llegó prácticamente a US$ 883 millones y aumentó US$ 39 millones, equivalentes a 4,7% respecto al año anterior. La principal contribución en este caso correspondió a los vinos embotellados, cuyas exportaciones aumentaron en US$ 46 millones, lo que equivale a 7,1% más que en el año anterior. Los vinos espumosos también tuvieron buen comportamiento, ya que aumentaron 25,6%, aunque sólo contribuyeron con US$ 770 mil. En cambio, los vinos y mostos a granel y los demás vinos actuaron en sentido contrario, al disminuir el valor de sus exportaciones en 2,1% y 7,5%, respectivamente. Las variaciones combinadas de volúmenes y valores señaladas antes significaron que en términos generales hubo un mejoramiento de los precios promedios de exportación, siendo los vinos a granel los que experimentaron el mayor incremento, observándose que su valor unitario promedio subió casi 40% respecto al año anterior. El resto de las categorías de vinos tuvo también variaciones positivas, en torno al 3%. Se estima que para las viñas exportadoras esta última situación posiblemente significó una importante atenuación de los efectos negativos que pudo tener la apreciación del peso chileno observada durante el año 2005 y que se ha estado profundizando durante los primeros meses de 2006. Por otro lado, en la primera parte del presente año se está apreciando un comportamiento comercial menos favorable, que está haciendo mirar con cierto pesimismo el futuro inmediato de las exportaciones de este rubro, aun cuando se espera que esta evolución sea de carácter temporal y que, en definitiva, no afecte el desarrollo exportador durante el resto del año. En el cuadro 2 puede observarse que las variaciones negativas registradas en las exportaciones de vinos en lo que va corrido del año 2006 han tenido como resultado que el valor total exportado entre enero y abril de este año ha sido inferior al del año anterior en igual lapso, situación que no se registraba desde casi una década. Las cifras mostradas dan cuenta de que ha habido disminución tanto de volumen como de valor en las dos principales categorías de exportación: los vinos embotellados y los vinos y mostos a granel. En el primer caso, sin embargo, el precio promedio ha seguido subiendo, con lo que continúa por sobre los US$ 26 por caja (12 botellas de 750 ml). El vino a granel, en cambio, muestra una pequeña disminución en el precio, que prácticamente comenzó a mediados del año pasado, aunque todavía su valor unitario se mantiene bastante por encima del promedio registrado en 2004. En las demás categorías, que tienen mucho menos incidencia sobre el total, hubo incrementos de volumen y de valor, pero, mientras el precio promedio de los vinos espumosos aumentó, el de la categoría "Los demás vinos" bajó. En definitiva, el balance de las exportaciones vinícolas del primer cuatrimestre de 2006 muestra un preocupante deterioro en relación al dinamismo que venía presentando el comercio exterior de este rubro en el pasado reciente. Sin embargo, diferentes agentes del mercado han manifestado su confianza en que esta situación pueda revertirse en lo que resta del presente año, teniendo en cuenta que este período del año tradicionalmente ha sido más bien flojo en términos comerciales, previéndose que de aquí en adelante se recuperará, a lo menos en parte, el ritmo de crecimiento que estaban mostrando estas exportaciones. En lo que se refiere al comportamiento de los mercados de destino, se advierte que el Reino Unido siguió siendo el más importante en el año 2005, aunque debido a una disminución de sus importaciones desde Chile, bajó su participación desde 19% en 2004 a 17,3% en 2005. Esta disminución se debió básicamente a la caída en los envíos de vinos embotellados a ese mercado, los que disminuyeron de US$ 141,6 millones en 2004 a US$ 131,9 millones en 2005, bajando su participación en este caso de 21,9% a 19%. En cambio, las exportaciones de vinos a granel al Reino Unido aumentaron 29,2%, llegando a US$ 19,8 millones en 2005, siendo el segundo mercado en importancia dentro de esta categoría, después de Alemania, país que, con US$ 20,7 millones en vinos a granel importados desde Chile, consigue una participación de 16,6% en esta categoría. Estados Unidos, por su parte, nuevamente se ubicó en el segundo lugar como destino de las exportaciones totales de vinos chilenos, pero, en este caso, a pesar de que bajó la participación de 17,3% a 16,7%, se apreció un incremento de 2% en los valores de los vinos enviados a este mercado, siendo, en consecuencia, un contribuyente al crecimiento de 5,8% mostrado por el total. Aquí la variación de las exportaciones de vinos embotellados fue de 10,6%, llegando a US$ 114,4 y aumentando su participación hasta 16,4% dentro de la categoría. En la tercera ubicación quedó Alemania, que tuvo un importante incremento de 17,9% de sus importaciones de vinos desde Chile, llegando a un total de US$ 64,5 millones, de los cuales US$ 42,4 millones son de vinos embotellados, US$ 20,7 millones, de vinos a granel, y el resto, de las otras categorías. Entre los principales mercados de destino de las exportaciones chilenas de vinos, éste ha sido el de mejor comportamiento durante el año 2005, llegando a una participación de 7,3% dentro del total, del 6,1% en los vinos embotellados y de 16,6% en los vinos a granel. En las ubicaciones siguientes de los destinos totales se encuentran Canadá, Dinamarca, Irlanda, Holanda, Japón, Brasil y Bélgica. En los vinos embotellados el orden es prácticamente el mismo, pero en los vinos a granel Estados Unidos no aparece entre los diez primeros destinos y los siguientes a Alemania y el Reino Unido son Dinamarca, Canadá, Francia, Suecia, Japón, Finlandia, China y Noruega. En cuanto a las variedades de los vinos exportados, se observó un buen desempeño de las variedades blancas, en particular de Sauvignon Blanc, que aumentó 10,2% su volumen exportado y en 18,7% su valor. Chardonnay, en cambio, bajó 2,5% en valor y 7,4% en volumen, y las demás variedades blancas aumentaron 21% en ambos casos. Las variedades tintas, por su parte, presentaron una evolución algo menos favorable, toda vez que Cabernet Sauvignon aumentó su valor 1,6% y su volumen 0,1%; Merlot tuvo una disminución de 3,6% y 5,1%, respectivamente, y sólo las demás variedades tintas presentaron incrementos de 29,2% en su valor y 23,8% en su volumen. En el balance final de las exportaciones de vinos del año 2005 y lo que va corrido de 2006, se aprecia desaceleración del ritmo de crecimiento que venían mostrando en los años anteriores, especialmente en este último período, lo que ha hecho que por primera vez en casi diez años se verifique disminución de exportaciones respecto al período anterior. De todas maneras se tiene confianza en que esta situación pueda revertirse durante el resto del año, período en el cual estas exportaciones suelen ser más dinámicas que en el primer tercio de éste. De cualquier forma, lo importante en este caso sería que no sólo se incremente el valor de estas exportaciones, sino que también su volumen, de forma que contribuya a aliviar la situación de holgura de oferta que se presenta en el país, proveniente tanto de la disminución de volúmenes exportados como de la elevada cosecha registrada en la temporada anterior, aspecto que se analiza a continuación. De acuerdo con los antecedentes proporcionados por el SAG y conforme a lo que se puede apreciar en el gráfico 1, la producción de vinos del año 2005 fue la más alta registrada en toda la historia del rubro. Con un total de 789,4 millones de litros producidos, que comprenden vinos elaborados con variedades para vinificación y vinos elaborados con variedades para consumo fresco, la cosecha de 2005 superó en 25,3% a la producción del año 2004, y en 18,1% a los 668,2 millones de litros que se produjeron en 2003, que corresponde a la cifra más alta que se había registrado hasta ese momento. Como venía siendo habitual, el incremen to del último año se basó en la variación experimentada por la producción de vinos con denominación de origen, que en esta ocasión aumentaron 15,1%, llegando a 630,3 millones de litros y representando el 80% del total. Sin embargo, esta v

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