Mercado externo de las paltas y los frutos cítricos

Las paltas y los frutos cítricos, clasificados como frutas subtropicales, son productos que se exportan en el período invernal de nuestro país, si bien a nivel nacional se consumen prácticamente todo el año. En cítricos, la producción nacional se caracteriza por una elevada oferta de limones, que suelen presentar precios muy bajos en la época de mayor disponibilidad, en los meses de invierno, si bien los productores procuran ampliar la cosecha a lo largo de todo el año. El volumen exportable bordea el 30% de la oferta nacional. En mandarinas-clementinas, la mayor oferta es entre los meses de mayo y agosto y tiene una buena aceptación en el mercado interno. El volumen exportado se aproxima al 45% de la producción nacional. Finalmente las naranjas tienen también un amplio período de oferta y las nuevas variedades gozan de mejores precios frente a las variedades clásicas. Las exportaciones, que han tenido un importante incremento, sólo representan en torno a 20% de la oferta nacional. En paltas, el consumo nacional es permanente y experimenta las fluctuaciones de precios propias de la época de cosecha. En el mercado se presentan diversas variedades, con altos precios en los períodos de menor oferta. En los mercados minoristas la palta ha venido mejorando paulatinamente los niveles de madurez durante la venta, para mayor aprovechamiento del producto y satisfacción del consumidor. El volumen exportable de paltas alcanza 60% a 70% de la producción nacional, lo que responde al fuerte aumento de las plantaciones de esta especie, en particular la variedad Hass. De acuerdo con antecedentes de la FAO, la producción mundial de cítricos en 2005 superó los 104 millones de toneladas, con una moderada tendencia de crecimiento en el quinquenio 1996-2000, para estabilizarse hacia 2005, pero con las fluctuaciones de producción que ocasionan los fenómenos meteorológicos. Casi dos tercios de este volumen proviene de países como Brasil, China, EE.UU., México, España e India. Como se aprecia en el cuadro 1, el principal aporte lo realizan las naranjas (58%), seguidas por mandarinas-clementinas (22,4%). Más atrás se sitúan los limones, incluidas las limas, con 12% de participación, en tanto que pomelos y otros cítricos aportan alrededor de 8,1%. Más de la mitad de la producción de cítricos se consume en estado fresco y el resto se procesa, en especial las naranjas para jugo. A nivel de países, Brasil y EE.UU. procesan cerca de 70% de sus respectivas producciones, en tanto que España exporta sobre 50% en estado fresco. Chile tiene una escasa participación en el conjunto mundial, pero exporta cantidades significativas de limones y volúmenes crecientes de clementinas y naranjas, y es un importador relevante de jugo de naranjas procedente de Brasil. Las exportaciones chilenas de frutos cítricos muestran una moderada tendencia creciente, destacando la participación casi inesperada de las naranjas en estas tendencias, gracias a la incorporación de variedades que se han desarrollado satisfactoriamente en localidades del país. En el cuadro 2 se presentan las principales empresas exportadoras de cítricos, que en general son las mismas que comercializan paltas (por ejemplo, Agricom, Propal, Safex)), si bien participan también transnacionales, como Del Monte y Unifrutti, por mencionar a las más conocidas. En el cuadro 2 se aprecian incrementos bastante significativos en las exportaciones de cítricos. En el caso de las naranjas, se espera que la aprobación sanitaria que finalmente les otorgó EE.UU. contribuirá, una vez aprobado el protocolo del proceso de garantía sanitaria por parte del SAG, a un mayor impulso de sus exportaciones a un país que ya aceptaba limones y mandarinas-clementinas provenientes de Chile. En el cuadro 3 se presenta el comportamiento del valor de las exportaciones de los diversos cítricos en los principales mercados destinatarios. Se aprecia que limones y mandarinas-clementinas alcanzaron valores similares en 2005 y las naranjas han llegado a un valor bastante importante que equivale al 22% del valor conjunto. Corrobora lo señalado anteriormente la respectiva tasa anual de crecimiento en el período 2000-2005, donde el mayor incremento relativo es el de las naranjas y el mayor aumento absoluto corresponde a las mandarinas-clementinas. Si bien los productores frutícolas esperaban incrementos mayores en las exportaciones de limones, que parecen algo estabilizadas, se tiene expectativas sobre los nuevos mercados, como Corea del Sur, que abrió su mercado en 2004, pasando de 25 ton en ese año a 566 ton en 2005. Otros países incluyen a algunos europeos: España, Irlanda; asiáticos: Corea, Taiwán, Hong Kong; Emiratos Árabes Unidos y países latinoamericanos: Ecuador, México y Panamá, por citar algunos El gráfico 1 muestra el comportamiento de los valores de exportación de las tres especies señaladas, destacando la igualdad que alcanzan en 2005 limones y mandarinas-clementinas y la marcada tendencia creciente de las naranjas. Las exportaciones de este cítrico mostraron un incremento importante entre 2000 y 2002, con valores que se elevaron de US$ 14,14 millones a US$ 22,14 millones FOB. Sin embargo, en el bienio siguiente se observa una cierta estabilización en torno a la segunda cifra, para presentar una baja en 2005, cuando llegó a US$ 18,88 millones. EE.UU. y Japón son los principales mercados de este cítrico, según se observa en el cuadro 4, situándose Corea del Sur en tercer lugar, con un interesante crecimiento. Al inicio de las exportaciones a Japón, en 1996, se preveían grandes posibilidades, las que se han ido concretando paulatinamente. No obstante, las elevadas exigencias de calidad de los consumidores nipones, cuyos niveles no son fáciles de alcanzar, han llevado a una estabilización e incluso a una baja en 2005. Al respecto, es preciso señalar que Sudáfrica está jugando un rol de competidor que dificulta mantener los altos precios de años atrás en ese mercado. EE.UU. es un exportador-importador de relevancia para Chile, incidiendo en estos flujos los niveles de cosecha local y los compromisos con sus propios demandantes, llegando incluso a superar a Japón en las compras de limones chilenos. Entre EE.UU. y Japón reciben un 97% de los envíos de este producto. La temporada 2005 no fue de las mejores en cuanto a retornos, como se aprecia en el comportamiento de los precios promedios de los años anteriores, pero marca una tendencia de lo que continuará sucediendo en el futuro, y se estima que los precios fluctuarán entre US$ 0,55 y US$ 0,65 por kilo FOB. El gráfico 2 señala los niveles de precios mensuales promedio de los limones exportados en 2005 y del producto que fue a Japón y a los EE.UU., teniendo presente que los precios más elevados de Japón derivan del cumplimiento de las exigencias en tecnología e instalaciones adecuadas para lograr la calidad óptima y homogénea necesaria para mantener la permanencia en un mercado como el japonés. En gráfico 2 se aprecia la combinación de las variables volúmenes exportados por mes y precios obtenidos, constatándose la distribución de los envíos a EE.UU. y a Japón, que confirma la participación de EE.UU. como el primer destinatario de limones en el año 2005, a pesar de los menores precios allí obtenidos (cuadros 3 y 4). La temporada 2006 ya se encontraría en inicio, con la participación de producciones de localidades que tienen frutas más tempraneras, pero hasta el 21 de mayo no se habrían realizado envíos de limones aún (antecedentes SAG/ASOEX). No obstante, se espera una temporada similar a la anterior, teniendo presente que los menores precios en Japón habrían desalentado a algunas empresas más pequeñas a persistir en dicho mercado. La variedad dominante es la clemenule, pero en las estadísticas comerciales se considera a estos frutos en una sola categoría. Si bien en un comienzo las clementinas, que fueron plantadas para la exportación, presentaron un buen incremento en sus colocaciones en el exterior, su principal destinatario potencial, Japón, ha resultado más complicado que lo que se esperaba. Según se muestra en el cuadro 3, el valor de las exportaciones de mandarinas-clementinas ha experimentado un importante aumento en el reciente sexenio: desde US$ 5,2 millones en 2000, supera los US$ 18,7 millones en 2005, todo esto expresado en valor FOB, lo que significa una tasa anual promedio de 29%. No obstante que EE.UU. autorizó sólo en fecha reciente la importación del producto nacional, en dos años ya lidera en volumen y en precio promedio FOB. Hasta 2004 los mayores envíos iban al Reino Unido, superando ampliamente los volúmenes destinados a Japón. Este último país, con altibajos, recibió un máximo de 2.480 ton en 2002, para luego decrecer a un mínimo relativo de 922 toneladas en 2004, recuperándose parcialmente en 2005, con 1.431 toneladas, aunque a un precio más bajo, similar al de 2003, que también fue un año complicado para esta fruta en Japón.

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