Temporada agrícola de trigo

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Issue Date:
2006-07-12
estudiosArtículos

Desde un principio se visualizó que la superficie de siembra en la temporada agrícola 2005/06 sería inferior a la del año anterior, debido a la baja de los precios percibidos por los productores, especialmente en la etapa inicial del período de comercialización en el año 2004/05. Sin embargo, era difícil prever la agudización de esta baja, provocada por el comportamiento del clima. En efecto, desde este punto de vista, la temporada agrícola 2005/06 fue una de las más adversas de que se tenga recuerdo, en lo que a cultivos de invierno se refiere. En conformidad con los antecedentes de que dispone ODEPA, las lluvias, que se iniciaron en los primeros días de abril, cayeron en forma incesante durante abril, mayo, junio y julio, dificultando la realización de siembras de invierno en las regiones V, Metropolitana, VI, VII y secano de la VIII. Si bien algunas siembras se pudieron efectuar, pronto se observaron fuertes pérdidas de plantas y alto grado de enmalezamiento. Las siembras que permanecieron tuvieron un mal desarrollo posterior, bajo rendimiento agronómico y deficiente calidad industrial. Ésta fue, en general, la tónica en la zona central y algo menos en el secano de la zona centro-sur, la VIII Región inclusive. En la IX Región se produjo igualmente una disminución en la superficie sembrada, superior al 20%, pero los rendimientos y la calidad industrial no bajaron como en las regiones anteriores, sino estuvieron cercanos a un nivel normal. Igual cosa sucedió en la X Región. En el curso del mes de junio se dieron a conocer los resultados definitivos de la encuesta de producción y rendimientos de cultivos anuales del INE, que entrega los datos oficiales para nuestra agricultura. Se producen algunos puntos de coincidencia con la breve visión de la temporada que se ha dado más arriba, pero hay también algunas divergencias. El principal aspecto de coincidencia está en la evolución de la superficie sembrada, que el INE hace llegar a 314.720 hectáreas, un 25% menos que en el año anterior y la menor superficie de trigo en el país al menos desde 1928, año en que comenzó la serie de estadísticas oficiales. Esta reducción del área sembrada fue generalizada, entre 20% y 30% según la región. Un segundo aspecto común es la ocurrencia de muy malos rendimientos en la zona central, que el INE hace llegar hasta la VI Región, donde se habrían reducido en casi 30%. Sin embargo, las cifras oficiales señalan un aumento en los rendimientos de las zonas centro-sur y sur, lo que no coincide con los antecedentes de otras fuentes que se tienen sobre la primera de ellas (regiones VII y VIII). En las regiones IX y X, en cambio, parece razonable que, al no presentarse problemas meteorológicos excepcionales, se haya verificado un aumento en los rendimientos, considerando que, al disminuir fuertemente el área de siembra, se puede haber producido una selección de sembradores. De esta manera, el trigo en la X Región habría tenido un rendimiento récord, y uno muy cercano al respectivo récord se habría verificado en la IX Región. Según el INE, la producción nacional de trigo en el año 2005/06 habría alcanzado a 1.403.689 toneladas, cifra más de 24% inferior a la de 2004/05 (1.851.940 toneladas). Esto significa un rendimiento medio de 44,6 qq por hectárea, que sería superior en 1,1% al del año anterior. La comercialización de la cosecha 2005/06 fue fluida, como respuesta a una producción que se sabía disminuida por la reducción en la superficie sembrada. En general, la calidad industrial mostró un deterioro generalizado, que alcanzó menor magnitud en las regiones IX y X. Los precios al productor base Santiago, desde el inicio de la comercialización, se asimilaron al costo de importación. La temporada se inició con un precio base Santiago de $ 10.400 / qq, que fue subiendo paulatinamente hasta $ 10.900. Sin embargo, a partir del 24 de abril el precio se redujo a $ 10.500 por qq. En la actualidad (6 de julio) se encuentra nuevamente en $ 10.900. Todos estos cambios se originan en la evolución de la cotización del dólar norteamericano. Los precios al productor en la principal región triguera (IX Región) fluctuaron en forma similar a los precios base Santiago. Las únicas diferencias observadas correspondieron a cambios en el valor de los fletes del trigo en el inicio de la cosecha, en plena cosecha y en la etapa final de la cosecha. En las últimas semanas el precio ha subido un poco, como respuesta a la variación en la cotización del dólar. En todo caso, queda poco trigo en poder de los agricultores. Como consecuencia de la menor producción interna, en esta temporada han aumentado fuertemente las importaciones. En el período enero - mayo han ingresado al país 602.000 toneladas de trigo, procedentes de Argentina, EE.UU. y Canadá. Esto es ya más de cinco veces lo que se importó durante todo el año 2005, y sería suficiente para abastecer el déficit del país en este año, dada la producción interna señalada por el INE. En este momento el precio de referencia para el cálculo de los derechos y rebajas de la banda de precios del trigo corresponde al trigo Soft Red Winter, y se encuentra por encima del techo de US$ 148. Por ello, en el bimestre entre el 16 de junio y el 15 de agosto el trigo entra al país con una rebaja arancelaria de US$ 0,98 por tonelada. El siguiente cuadro muestra las estimaciones del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos para la situación de abastecimiento mundial de trigo. Se estima que la producción mundial continuará cayendo, principalmente como efecto de problemas meteorológicos en varios países, entre otros EE.UU., Canadá, India y especialmente los que formaban la ex Unión Soviética. Al mismo tiempo se proyecta una caída en la demanda, aunque menor que en la oferta, lo que genera un déficit que debe ser abastecido por las existencias. Con ello el stock final del año de comercialización 2006/07 sería más de un 10% inferior al del año anterior y llegaría a 128,13 millones de toneladas, el nivel más bajo de los últimos 25 años. Más de dos tercios de esta reducción de existencias se verificaría en los países de la ex Unión Soviética, Estados Unidos y China. La relación entre el stock final para el año 2006/07 y la demanda estimada alcanzaría niveles comparativamente muy bajos. Este balance relativamente ajustado permite pensar que los precios internacionales deberían permanecer firmes, por lo menos hasta fines del próximo año. Los mercados de futuros muestran una tendencia en este sentido y se presentan bastante fuertes, especialmente en el caso de los trigos más suaves (el precio del trigo Hard ha llegado ya a un nivel muy elevado, y la pequeña baja que señalan sus futuros a un año plazo permiten pensar en la mantención de un alto nivel). El país se encuentra en plena temporada de siembras de trigo para el año agrícola 2006/07. En la actualidad parece existir cierta indecisión entre los agricultores respecto a la siembra de trigo. Por un lado, está actuando como freno el hecho de que el 10 de diciembre de 2006 vence el plazo de vigencia de la salvaguardia a las importaciones de harina de trigo que Chile estableció para evitar el ingreso del producto a precios menores que los de la harina producida en Chile con trigo importado. Por otra parte, aún se encuentra en etapa de desarrollo el panel solicitado ante la OMC por Argentina, en que ésta denuncia a nuestro país por un posible incumplimiento de un fallo de este organismo en relación a la banda de precios. Los argumentos entregados por la defensa de nuestro país dejan a nuestro juicio muy claro el adecuado cumplimiento que se dio a las observaciones del Órgano de Solución de Diferencias de la OMC, pero siempre existe la posibilidad de que la presentación chilena no sea acogida. Los productores trigueros tienen la incertidumbre de embarcarse en el cultivo sin conocer el desenlace que tendrán estos dos problemas. No obstante, los dos elementos descritos no debería tener tanta importancia en la decisión. En primer lugar, es altamente probable que la banda de precios no tendrá efectos de protección arancelaria en la próxima temporada, porque los precios internacionales deberían ser suficientemente altos como para que no haya necesidad de establecer derechos adicionales al arancel general de 6% ad valórem y, por el contrario, podría haber rebajas arancelarias. Respecto al otro elemento, es posible que el país que ha introducido las distorsiones en sus precios relativos y que ha hecho necesario establecer una salvaguardia, modifique su política de aquí a fines de 2006. Si no lo hace, Chile tiene que solucionar el problema mediante alguna de las medidas que tiene a su disposición dentro del ordenamiento del comercio mundial, de manera que, al llegar la cosecha nacional 2006/07, no quede sujeta a la competencia irregular que se generaría si no se hiciera nada. Por lo tanto, los productores de trigo en Chile no deberían temer su siembra en un año como el actual, en que se supone que los precios se ubicarán a lo menos en niveles similares a los de la temporada 2005/06. Antonio Ochagavía Iñiguez

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