Situación actual y perspectivas para en la producción de carnes

Thumbnail
Issue Date:
2006-08-01
estudiosArtículos

Los mercados mundiales de la carne se han caracterizado desde el año 2001 por los destructivos efectos de la aparición de enfermedades de los animales. El año 2005 no fue una excepción, con focos de influenza aviar en países del hemisferio norte, focos de fiebre aftosa en Brasil (y a principios de 2006 en la Argentina) y nuevos casos de encefalitis espongiforme bovina (EEB). Esto mantuvo la situación de inestabilidad de los mercados internacionales de la carne que se ha observado en el último tiempo y ha llevado a los gobiernos a tomar medidas de prevención para proteger sus explotaciones pecuarias. Consecuencia de lo anterior ha sido también un aumento de los precios internacionales, tanto de las carnes de países libres de enfermedades como de algunas fuentes alternativas de proteínas, y una segmentación de mercados que conduce a precios divergentes para la carne, dentro y entre países y entre productos. Según FAO, la producción mundial de carnes para el año 2005 se estima en 266,6 millones de toneladas, un 2,5% más que en el año anterior. Para el año 2006 se hace un pronóstico de crecimiento de 2,6%, pues se alcanzaría a 273,7 millones de toneladas. Por su parte, el USDA estima que los envíos de los principales países exportadores de carnes alcanzarán a cerca de 20 millones de toneladas. Crecerían las exportaciones de carne de aves y levemente las de cerdos, en tanto las de carne de bovinos bajarían cerca de un 2%, debido a menores ventas de Argentina, Brasil y Australia. Se estima que las exportaciones de carne de cerdos continuarán sobre 5 millones de toneladas por segundo año consecutivo. Para el caso de las aves se espera que en 2006 alcanzarán niveles récord cercanos a 8 millones de toneladas. En cambio, se cree que en este año, por primera vez, las transacciones de carne de aves superarán a las de carne bovina. La demanda de carne en los países en desarrollo adquiere una creciente importancia en los mercados internacionales, apoyada por aumentos de la población y sus ingresos y fortalecida por tendencias demográficas que incluyen urbanización y cambios en los hábitos y dietas alimenticias hacia mayores contenidos de proteína y, en general, niveles más altos de consumo de carnes. Así, de mantenerse las tendencias de crecimiento económico en el mediano plazo para los países en desarrollo, las proyecciones son, en general, optimistas para el sector del mercado de la carne. En Chile, por sexto año consecutivo, hubo un récord en la producción de carnes, que alcanzó un volumen cercano a un millón doscientas mil toneladas, cifra un 5,2% superior a la del año anterior. El aumento de la producción nacional fue liderado por la carne de cerdos (10,1%), seguida por la carne bovina (3,5%) y por la carne de aves (2,8%). Entre las importantes, la carne de ovinos fue la única que disminuyó (-3,3%). Nuestro país participa de manera muy escasa en el contexto mundial de la producción de carnes: la producción chilena en el año 2005 significó un 0,45% del total. No obstante, Chile tiene una importancia mayor en el comercio exterior, ya que realizó el 0,92% de las exportaciones y un 0,75% de las importaciones mundiales de carne. En 2005 las exportaciones chilenas crecieron un 32,7% en volumen y las importaciones lo hicieron en un 14,2%. Con ello, por segundo año consecutivo, el balance de comercio exterior de carnes de nuestro país fue positivo, tanto en volumen como en valor. Durante el año 2005 se exportó un volumen de 192 mil toneladas de carne, superior en cerca de 53.500 toneladas al del año anterior. En valor, el aumento llegó a cerca de 170 millones de dólares. La mayor participación correspondió a la carne porcina (51%), seguida por la carne de aves (36,3%), la de bovinos (9,8%) y, por último, la de ovinos, con un 2,9% de participación. Por su parte, alrededor de un 91% de la carne que se importó durante el año pasado correspondió a carne bovina, y un 8,4%, a carne de aves. La disponibilidad aparente de carne por habitante aumentó en 2,1%, llegando a cerca de 75,5 kilos, cifra alcanzada por primera vez en nuestro país. Según FAO, la producción mundial de carne bovina en 2006 subirá en 2,8%, alcanzando a 66 millones de toneladas. A su vez, el USDA estima un aumento en la producción de China (6%), Brasil (3%) y Estados Unidos (5%). Considerando las limitaciones al comercio internacional de carne a causa de la EEB y la fiebre aftosa, a lo que se debe agregar la decisión del gobierno argentino de prohibir parcialmente las exportaciones de carne, el USDA tuvo que ajustar las proyecciones que había hecho para 2006 para los principales países productores. Es así como, de un crecimiento estimado de 3%, tuvo que pasar a una baja de 2% respecto al año pasado, ya que los aumentos en las exportaciones de EE.UU., India y Nueva Zelanda no compensarían las bajas de Brasil y Argentina. No obstante, las condiciones de crecimiento macroeconómico mundial durante este año continuarán estimulando las inversiones y la demanda. En Chile, la producción de carne bovina continuó creciendo por segundo año consecutivo, alcanzando a 215.583 toneladas en el año 2005, con un incremento de 3,5% respecto al año anterior. Este aumento de la producción está relacionado con una retención de vientres en años anteriores por parte de los productores lecheros y con mejores expectativas de precios para las exportaciones de carne. De los animales bovinos beneficiados en el año 2005, un 56% fueron novillos; un 22%, vacas, y un 14%, vaquillas, en tanto las categorías toros y torunos, bueyes y terneros representaron 3%, 4% y 1%, respectivamente. En lo que va de este año hasta mayo, la información señala que la faena de bovinos continúa subiendo, aunque en menor grado que en igual período del año anterior. Esto puede estar relacionado con una retención de animales, esperando mejoría en los precios del ganado. El volumen producido en enero – mayo de 2006 aumentó en 3,5% respecto de los primeros cinco meses de 2005, con un 2,7% de incremento en el número de animales faenados. Las categorías que más aumentaron fueron terneros (25%) y toros y torunos y bueyes (17% y 14%, respectivamente). Más atrás se ubicaron las vacas, con 12,5%, y las vaquillas, con 8%. Sólo bajaron los novillos (-1,6%). En el resto del año la producción nacional de carne bovina debería mantener su ritmo de crecimiento, como fruto de la retención de vientres observada en los años previos. Las importaciones de carne bovina en el año 2005 (sin incluir despojos) alcanzaron a 141.554 toneladas, volumen que es 12% superior al importado en el año anterior. Su valor se acercó a 345 millones de dólares, un 33,8% más que en 2004, con un precio medio que aumentó en 19%, pasando de 2.044 dólares por tonelada CIF en el año 2004 a 2.439 dólares en el año 2005. Brasil, a pesar de la suspensión de sus exportaciones a partir de octubre del año pasado, por el aparecimiento de focos de fiebre aftosa, se mantuvo en el año 2005 como el principal proveedor de carne bovina para Chile, con una participación de 45,2%. En segundo lugar apareció la Argentina, que creció fuertemente en sus envíos, alcanzando un 38,9% de participación, y a continuación se ubicaron Paraguay y Uruguay, con 13,8% y 2,1%, respectivamente. En el año 2005, las colocaciones de carne bovina chilena en los mercados externos aumentaron considerablemente en el total del año, llegando a 18.749 toneladas, por un valor cercano a 54,4 millones de dólares. Esto significó un aumento de 108% en volumen y 137% en valor, respecto del año anterior. No obstante, estas exportaciones comenzaron a disminuir a partir del mes de octubre del año pasado, debido a dos factores principales: el bajo nivel a que llegó la cotización del dólar y un alza en el precio del ganado nacional, causada por la reducción en la oferta interna de carne por el cierre de Brasil. Ambos factores colaboraron para que el producto nacional se hiciera menos competitivo en los mercados externos. De acuerdo al valor de la carne exportada, los principales mercados de la carne bovina nacional en el año pasado fueron México (51%), Japón (22,8%) y países de la Unión Europea (14%). Este último mercado pagó el precio más alto por la carne chilena: 5.435 dólares por tonelada FOB, y fue seguido por Japón (US$ 3.891 por tonelada). Más atrás se ubicó México, con US$ 2.528 por tonelada. Debe hacerse notar que las importaciones de estos países difieren entre sí en cuanto a número y tipos de cortes enviados. Tal como se planteó anteriormente, el comercio exterior de carne bovina ha sido bastante irregular desde octubre en adelante, ya que los sucesos posteriores han impedido que se mantenga el ritmo de colocaciones en los mercados externos e incluso han afectado las importaciones de carne bovina. En el primer semestre de 2006 las exportaciones de carne bovina han caído un 64,6%, llegando a sólo 4.073 toneladas, por un valor de 13,4 millones de dólares, que significa una baja de 59,6% respecto a igual período del año pasado. Los mercados de destino más importantes para la carne bovina chilena han sido México (52%), la UE (18%), Cuba (16%) y Japón (9%). El precio medio de las exportaciones en estos primeros seis meses ha sido un 14% superior al de igual período del año pasado, llegando a US$ 3.286 por tonelada, con variaciones entre US$ 6.235 (Alemania) y US$ 2.016 (Cuba). Los países que más han caído en valor de las exportaciones, respecto a igual período del año pasado, son Japón (-77%), México (-70%) y Cuba (-54%). En realidad sólo suben las exportaciones hacia el Reino Unido (12%) y aparecen pequeñas operaciones hacia Estados Unidos, Jamaica y Panamá. En relación a las exportaciones de despojos de ganado bovino, muestran una baja de 38% en el primer semestre y han llegado a representar más de 25% del valor de los productos bovinos exportados. El más importante país de destino sigue siendo Japón, que importa más de 90% de estos productos, principalmente lenguas congeladas. Si bien ha bajado su precio medio, continúa por sobre US$ 10.000 por tonelada, y la cantidad exportada ha subido levemente La recuperación de las exportaciones de carne bovina pasa por que los precios del ganado nacional, expresados en dólares, permitan a los exportadores competir con otros oferentes en los mercados internacionales. Por otro lado, la situación de abastecimiento externo se hizo más difícil a comienzos de este año, ya que en febrero se declaró un foco de fiebre aftosa en la Argentina, que obligó al cierre de las importaciones desde este país. Ello hizo que los importadores nacionales tuvieran que buscar otras fuentes de abastecimiento, como Uruguay y Paraguay. Posteriormente, las autoridades argentinas, de manera unilateral, prohibieron en general las exportaciones de carne bovina, política que ha sido suavizada luego, al establecerse cuotas trimestrales de carne exportable a terceros países. Esto por ahora no afecta a Chile, dado que transitoriamente no traemos carne desde ese país. Las importaciones de carne bovina, en estos primeros seis meses, han caído un 37% en volumen y un 1% en valor. Los principales abastecedores en este período han sido: Uruguay, con un 44% de participación; Paraguay, con un 37%, y Argentina, que hasta el cierre en febrero alcanzó a exportar un volumen que le permite todavía tener casi un 20% de participación en el total del período. Llama la atención que, entre enero y junio de este año, la carne ha ingresado al país a un precio un 58% más alto que en igual período de 2005: mientras el precio medio CIF de la tonelada de carne ingresada entre enero y junio de 2005 fue de US$ 2.174, en los primeros seis meses de 2006 ha sido de US$ 3.432 por tonelada. En ello influye tanto el aumento en el precio internacional como la ausencia de los dos proveedores más baratos (Brasil y Argentina) y el aumento de la proporción de carne refrigerada en desmedro de la congelada, de menor precio. Durante el segundo semestre se evaluará la apertura de algunos estados de Brasil, para exportar carne a Chile. En el hecho, en principio estarían aprobados Rio Grande do Sul y Santa Catarina. Además, se espera que Argentina también mejore su condición sanitaria, de manera que pronto pueda convertirse nuevamente en abastecedor de nuestro país. Dado el monto de las cuotas trimestrales de exportación que se fijan en la actualidad (más de 40.000 toneladas), se podría abastecer el total de nuestras necesidades de importación de carne con producto argentino. La disponibilidad aparente per cápita de carne bovina para el año 2005 en Chile fue de 25,2 kilos por habitante, lo que significa un aumento de 4% respecto al año anterior. En el período 1990 – 2005 la tasa de aumento del consumo de carne bovina ha sido de sólo 2% anual, lo que está por debajo de la tasa de crecimiento del conjunto de todas las carnes, que alcanzó 4,5% en el mismo período. En todo caso, si se mantuvieren las tendencias que se observan en los primeros meses de 2006, con un aumento en la producción interna y bajas tanto en las importaciones como en las exportaciones, todo en porcentajes parecidos a los de los primeros seis meses, se produciría una baja en la disponibilidad per cápita, que llegaría a unos 24 kg. Considerando la variación que se observa en el ingreso de las familias en nuestro país, esta situación no parecería correcta; sin embargo, debe tomarse en cuenta que, a nivel de consumidor, la carne bovina tiene hoy un precio muy alto en comparación con el de otras carnes, como pollo y cerdo, lo que debe estar produciendo cierta sustitución en el consumo. En el año 2005 la producción, el consumo y el comercio de carne de cerdo se vieron favorecidos por la expansión de enfermedades en otras especies animales: nuevos casos de EEB en bovinos y, sobre todo, influenza aviar en países del Asia y Europa. En la medida que el problema de las aves se vaya controlando, podría revertirse la demanda por carne porcina, especialmente en países asiáticos. Este control puede ser tanto con respecto a la enfermedad misma como en la forma de enfrentar la comercialización de los productos. En este sentido, cabe hacer notar el vuelco hacia la producción y comercio de carnes de ave procesadas, como en el caso de Tailandia. Por otra parte, se espera un nuevo aumento de la producción mundial de carne de cerdo (2-3%, a 107 millones de toneladas), especialmente en China, país en que la producción comercial ha tenido gran impulso, apoyado por importaciones de reproductores y mejoramiento de las técnicas productivas. También aumentaría la producción de los mayores exportadores, tales como Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. En América del Sur, Brasil está afectado todavía por los brotes de fiebre aftosa; sin embargo, si no aparecen nuevamente, su efecto restrictivo del comercio exterior podría terminar antes de fines de año. Por lo demás, las mayores zonas productoras brasileñas se ubican en estados donde no se presentó la enfermedad (Rio Grande do Sul y Santa Catarina), por lo que la situación tendería a normalizarse pronto y se espera que la producción de carne porcina crecerá en 1%. Las importaciones de Japón podrían estabilizarse en 2006, como resultado de una reanudación de las compras de carne bovina. En tanto, las de Corea del Sur podrían subir algo, así como las del este de Europa. Una oferta abundante y una demanda que no crece en igual proporción podrían conducir a una baja en los precios internacionales de la carne porcina. En relación al consumo mundial per cápita de carne de cerdo, FAO estima que aumentó un 1,3% en el año 2004 y se espera que en 2005 suba un 2,5% adicional, alcanzando a 16,3 kg. En Chile la producción de carne de cerdo en el año 2005 alcan zó a casi 411 mil toneladas, un 10,1% más que en el año anterior. Esta cifra reafirma el dinamismo de este sector, ya que es la más alta alcanzada en Chile. El promedio anual de precios del cerdo en pie fue muy similar en los años 2004 y 2005 (alrededor de $ 700 por kilo, en moneda de junio de 2006). En general, en 2005 se observó una variación mucho menor entre los precios mensuales, con diferencias no mayores de $ 70 con respecto al promedio (en 2004 estas diferencias llegaron a $ 120 por encima y por debajo de la media). Los precios en el primer semestre estuvieron por sobre los $ 700, pero a partir de junio empezaron a bajar, hasta alcanzar un mínimo en octubre. A fines de año hubo un ligero repunte, de modo que el año terminó en un nivel similar al del mes de enero. Si bien el precio medio anual fue similar, la relación de precios con el principal insumo, el maíz, fue mejor en 2005. En el caso de la feria electrónica se ubicó todo el año por encima de 8 : 1, que es una relación muy buena (al tomar el dato de la feria de Melipilla, que es más bajo, siempre la relación fue superior a 6 : 1, que para la producción porcina es buena). Las exportaciones de carne de cerdo en el año 2005 (excluidos los despojos) alcanzaron a 97.908 toneladas y fueron cerca de 24% superiores a las del año anterior. Su valor llegó a 295 millones de dólares, un 25,9% más que en 2004. Al igual que sucediera en años anteriores, el principal mercado de destino de las exportaciones fue Japón, con un 63% del valor exportado, seguido por Corea del Sur, con 23%; la UE, con 5% y Argentina, con 2%. Los mismos países asiáticos, junto con Colombia, son los principales importadores de despojos porcinos provenientes de Chile, que en 2005 alcanzaron más de 14.000 toneladas, por un valor superior a 10 millones de dólares. Las importaciones de carne de cerdo crecieron en 17,2% durante el año pasado, llegando a 880 toneladas, por un valor de 2,1 millones de dólares. El origen de la carne de cerdo importada es Canadá, en un 68%, y EE.UU., en 31,7%. En este año se proyecta continuar creciendo en la producción nacional y en las colocaciones en el exterior. En los primeros cinco meses de este año la producción nacional de carne porcina ha aumentado en 14,3%; sin embargo, las colocaciones en el exterior en el primer semestre del año han caído en un 5,4% en volumen y 3% en valor, respecto a igual período del año anterior. Esta baja en las colocaciones en el exterior durante este período se observa para Corea del Sur, Japón y México, países que significan más del 80% del volumen exportado y que bajan hasta ahora en 15%. Esto se ve compensado por aumentos en las exportaciones a otros países que van ganando importancia paulatinamente, aunque todavía no se acercan a los tres mayores: países de la Unión Europea, Canadá, Cuba, Colombia, Rumania, Uruguay. Las importaciones de carne de cerdo en el primer semestre de 2006 han crecido más de 200%, de manera que ya sobrepasan las importaciones del año 2005 completo y se acercan a las 1.000 toneladas. Estados Unidos y Canadá continúan como origen de ellas, y ambos países aumentan. La evolución descrita de la producción y el comercio exterior de carne porcina está presionando sobre el mercado interno, lo que se ha traducido en una fuerte baja de los precios de los animales en pie. Es así como, si se consideran los precios medios del remate electrónico en el primer semestre de 2005 y 2006, se observa una caída de casi 25%. Esta baja se hace más aguda aún en los últimos meses, y en junio, en términos reales, el precio es casi un 34% inferior al de junio de 2005. A pesar de ello, la relación de precios entre el cerdo y el maíz continúa en un nivel aún bueno y en ese mes alcanza a 6,3 : 1. Esta baja en el precio interno colabora en el desarrollo de la industria elaboradora de cecinas, que en momentos de precios muy altos presenta dificultades y que en este semestre muestra un crecimiento cercano a 10% en su producción. Es probable que el buen abastecimiento interno de carne de cerdos continúe durante el resto del año: especialistas del sector estiman que la producción nacional de este tipo de carne subirá al menos un 12% en 2006. No obstante, los ajustes en los precios de la materia prima y del dólar tenderían a mejorar el balance de comercio exterior. Los brotes de influenza aviar diseminada por el mundo han provocado importantes efectos en la producción, el consumo y el comercio de carne de aves, y han introducido una gran incertidumbre en las expectativas y proyecciones de la situación en este año 2006, muchas de las cuales se presentan como contradictorias. Hay algunos elementos de consenso, sin embargo, en lo referente a los precios, que han tenido una drástica reducción, que afecta no sólo a los países donde la enfermedad se ha presentado, sino también a otros, como Estados Unidos y Brasil, los principales exportadores del mundo, aunque en ellos no han aparecido brotes. Según la FAO, se espera que la producción de aves tendrá una disminución global de 1%, a unos 81 millones de toneladas, debido a la reducción de masa causada por el ataque a la influenza aviar y por los bajos precios. Sin embargo, muchos de los principales países exportadores aumentarían su producción. Por ejemplo, según el USDA, Brasil subiría en 5%, aprovechando la posibilidad de exportar a Japón. No obstante, también Tailandia, que todavía no ha podido reponer su producción anterior a la influenza, está aumentándola sobre la base de recuperar mercados con el envío de productos procesados. Estados Unidos aumentaría su producción, en especial para mercado interno, pero también para exportación. Argentina tendría un aumento muy fuerte, a 1,2 millones de toneladas, por buena rentabilidad causada por el bajo precio de los insumos, precios competitivos y nuevos mercados. Los antecedentes relativos al consumo también son muy contradictorios. En parte a nivel global, pero sobre todo en cada país donde se produce un brote, inicialmente se produce cierto temor al contagio humano de influenza aviar, lo que reduce fuertemente el consumo. Sin embargo, posteriormente se va desarrollando cierta confianza en la inocuidad del producto, lo que hace que el consumo se vaya reponiendo. Esto hace que sea difícil hacer estimaciones. Según la FAO, el consumo mundial bajaría en 4 millones de toneladas, lo que significaría llegar a 12,4 kg per cápita en promedio y a 27 kg per cápita en los países desarrollados. En tanto el USDA es optimista, y cita muchos países en que el consumo aumentaría: Brasil (4%), India (16%), México (5%), Rusia (7%), Estados Unidos (3%). Aparentemente en Europa podría bajar, y Japón se presentaría estable. Las estimaciones de comercio mundial también son contradictorias entre las distintas fuentes. Queda claro, sin embargo, que Brasil continuará como el principal exportador mundial y, junto con los Estados Unidos, seguirán representando más de 70% del comercio internacional de carne de aves, aprovechando el hecho de no haber sido atacados por la influenza aviar, lo que les abre mercados que antes recibían el producto de otras fuentes. Por otra parte, las importaciones de los países africanos deberían subir en forma importante, dados los continuos ataques de influenza aviar y la incapacidad de la producción interna de abastecer el consumo, muy importante en la región. En el año 2005, la producción avícola de Chile creció un 2,8%, llegando a 550 mil toneladas. Con este aumento se ratifica el buen momento por el que pasa este sector, con una buena inserción en el mercado interno y una franca recuperación en la colocación en los mercados externos. Por tipo de ave, el pollo broiler ocupó el primer lugar en el año 2005, con cerca de 457 mil toneladas y el 83% del total. Le siguió la carne de pavos, con 15,8% de participación y cerca de 87 mil toneladas producidas. Bastante más atrás se ubicaron la carne de gallinas y las otras aves, con 1,1% y 0,02%, respectivamente. El consumo per cápita de carne de aves representa algo más de 40% del consumo nacional de carnes: es la carne más consumida en nuestro país. En el año 2005 la disponibilidad aparente por habitante fue de 30,3 kilos por habitante, cifra un 1% inferior a la del año anterior. La razón de esta baja estaría en una estabilización de la disponibilidad total, con aumentos en la producción y en las importaciones que sólo compensan el aumento de las exportaciones de este producto. Durante el año 2005 el precio del pollo broiler vivo fue un 3% más bajo que en el año anterior, probablemente como consecuencia de la baja en el precio del cerdo. No obstante, la rentabilidad de la producción continúa buena, dada la relación del precio de la carne de aves con el de su principal insumo, el maíz (6,6 : 1 en promedio para el año). El comercio exterior de la carne de aves presentó un fuerte crecimiento en el año 2005, tanto en los envíos al exterior como en las importaciones de este tipo de producto. Las exportaciones de carne de aves en el año 2005 crecieron un 35,4% en volumen, alcanzando cerca de 70 mil toneladas, incluidos los despojos comestibles. El valor de estas exportaciones creció en 42,4%, llegando a la suma de 133 millones de dólares. El aumento de las exportaciones de carne de aves está relacionado con la escasez de este producto en los mercados internacionales, debido a los focos de influenza aviar que se han presentado en vastas regiones del mundo. Los principales mercados de exportación de la carne de aves nacional durante el año 2005 fueron México (30.741 toneladas y 44% del total); Unión Europea (12.470 toneladas, 17,9%); Japón (6.060 toneladas y 8,7%). Las exportaciones de preparados y conservas de carnes de aves mantuvieron aproximadamente su volumen en 2005 (alrededor de 10.700 toneladas), con una reducción de los envíos a países de la Unión Europea y un aumento en la participación de Colombia y México. Durante el año 2005 se importaron volúmenes mayores de carne de aves, situación que se viene presentando desde el año 2003. Su procedencia es casi exclusivamente Argentina. En el año 2005 se importaron 13.046 toneladas, por un valor cercano a 13,5 millones de dólares, con aumentos de 41,8% y 42,7%, respectivamente. En lo que va de este año, hasta el mes de junio han ingresado al país 8.273 toneladas de este tipo de carne, lo que representa un aumento de 36% respecto a igual período del 2005. En este mismo lapso las importaciones alcanzaron un valor de 9,6 millones de dólares, con un aumento de 63%. Las exportaciones de carne de aves hasta junio han crecido, llegando a cerca de 35 mil toneladas, por un valor de casi 68 millones de dólares. El principal mercado continúa siendo México (56% del valor exportado), seguido por la Unión Europea, con 24,3%. Más atrás está China, con 9,3% de participación. Los agentes del sector esperan que la producción de carne de aves continúe aumentando durante este año, de manera de alcanzar en el total anual a lo menos un 10% de crecimiento. Con ello aumentarían tanto la disponibilidad interna como las colocaciones en los mercados externos. Según estimaciones hechas por FAO, la población ovina en el mundo creció un 1,8% en el año 2005, llegando a 1.081 millones de cabezas. Para ese año FAO estima que la producción mundial de carne de ovinos fue de 13 millones de toneladas, un 2,2% superior a la del año anterior. Los principales productores fueron China (4,1 millones de toneladas), los países de la UE (1,4 millones de toneladas), India y Australia (0,7 millones de toneladas), Pakistán (0,6 millones de toneladas) y Nueva Zelanda (0,5 millones de toneladas) En el último tiempo la participación de los países en desarrollo en la producción de carne ovina ha venido aumentando, principalmente por una baja en el aporte de los países desarrollados. Estas tendencias podrían interrumpirse en 2006, y la producción de estos últimos países (con la excepción de la Unión Europea) podría aumentar, como resultado de una expansión en los rebaños, un aumento en la productividad y, en algunos casos, como efecto de persistentes sequías que obligan a liquidar masa, aumentando temporalmente la producción. No obstante, también países como China, Irán y Pakistán tendrán incrementos en su producción, así como igualmente Argentina y Uruguay, donde existen programas de recuperación de la producción ovina. El comercio internacional de este tipo de carne en 2005 fue de 800 mil toneladas, siendo los principales países exportadores Nueva Zelanda y Australia, aunque también exportan otros, como China y Uruguay. Para 2006 la FAO estima un nuevo aumento en el comercio. Estados Unidos reduciría sus importaciones, como resultado de un aumento en la producción interna, debido a sus programas de apoyo a la producción de corderos. Sin embargo, ello se verá compensado por aumentos en las demandas de México, países de Europa, Medio Oriente e incluso de África, en este caso a causa de los problemas que experimenta el consumo de carne de aves. La producción de carne ovina en Chile durante el año 2005 bajó por cuarto año consecutivo, llegando a 9.227 toneladas, un 3,3% menos que en el año anterior. Esta situación está probablemente relacionada con una retención de hembras para reponer y aumentar la masa de crianza, dadas las buenas expectativas que está presentando la producción ovina en las principales zonas productoras, especialmente la XII Región. Las exportaciones de carne ovina tuvieron una recuperación cercana a 4% en el año 2005, alcanzando a 5.586 toneladas. El monto total de las ventas fue de 24,3 millones de dólares, un 21% más que en el año anterior. Al igual como ha ocurrido en los últimos dos años, el valor medio de las exportaciones continuó aumentando: se pasó de un precio promedio de US$ 3.732 por tonelada en el año 2004 a US$ 4.342 en el año pasado. En esto tuvo especial relevancia el aumento en el precio de los cortes congelados con hueso, que alcanzó en promedio US$ 4.670 por tonelada. La Unión Europea continuó como el principal destino de las exportaciones de carne ovina (75%). Individualmente, España se ubicó en primer lugar, con cerca de 32% del total exportado, y la siguió Francia, con 12%. En tercer lugar se ubicó México, con 10% en valor, aunque con 21% del volumen exportado. Las exportaciones de lana en 2005, tomadas en su conjunto, subieron 33% en volumen, pero bajaron 11% en valor. Es así como se enviaron al exterior casi 7.600 toneladas, por un valor de 15,8 millones de dólares. El precio medio disminuyó por dos razones: una baja en los precios pagados por cada una de las diferentes presentaciones de lana, coincidente con la reducción que se observa a nivel del mercado internacional desde 2003, y un aumento de las exportaciones de lana sucia en desmedro de los otros tipos con mayor valor agregado, especialmente los tops. Todas las variaciones señaladas se han agudizado en el primer semestre de 2006, hasta el punto que las exportaciones de lana sucia han subido en 58% en relación al primer semestre de 2005, con un aumento de 39% en el valor exportado, al mismo tiempo que casi desaparecen las exportaciones de producto con algún valor agregado. Como es tradicional, más de la mitad de la lana exportada tiene como destino Uruguay, país donde se elabora y se vende como tops de primera calidad. China, principal importador individual del mundo, también adquirió relevancia para el producto nacional, comprando un 23% de la lana exportada en 2005, en su totalidad como lana sucia. En el primer semestre de 2006 Uruguay y China han comprado un 50% y un 28% de la lana nacional, recuperando presencia Alemania, con 16%, prácticamente todo esto como lana sucia. No existen en la actualidad elementos que permitan pensar en una recuperación de los declinantes precios de la lana durante el resto de 2006. En 2005 las exportaciones de cueros de ovinos aumentaron un 2% en volumen, pero en valor cayeron 9%, llegando a 3,5 millones de dólares. En el primer semestre de 2006 la cantidad exportada sube un 46%, pero su valor total baja un 31%. Casi la totalidad de las operaciones de comercio exterior se realizan con cueros en bruto, con lana, sin ningún valor agregado. No se ven tampoco mejores perspectivas de precios para los próximos meses. Raúl Amunátegui Förster / Juan Enrique Moy

Related items

Situación actual y perspectivas para 2005 en la producción de carnes
Autor(es):
Ministerio de Agricultura
Fecha de Publicación:
Julio 2005
Situación actual y perspectivas para 2006 en la producción de carnes
Autor(es):
Ministerio de Agricultura
Fecha de Publicación:
Julio 2006
Evolución, situación actual y perspectivas de la producción pecuaria nacional. Período 1995 - 2000 y primer semestre 2001
Autor(es):
Instituto Nacional de Estadísticas (INE)
Fecha de Publicación:
Octubre 2001