Revisión del mercado de carne bovina

En el Foro de Cooperación Asia-Pacífico, llevado a cabo en noviembre de 2005 en Corea del Sur, se acordó dar inicio a conversaciones conducentes a establecer un tratado de libre comercio entre Chile y Japón. Al mes de septiembre del presente año, y luego de cuatro rondas de conversaciones, en las cuales el Ministerio de Agricultura tuvo una participación activa a través de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, se han alcanzado importantes acuerdos, sobre todo en el tema de acceso a mercados. Este nuevo TLC con una de las principales potencias comerciales del mundo se firmaría en el mes de noviembre en Vietnam, consolidando el acceso privilegiado de productos silvoagropecuarios chilenos a uno de los mercados más atractivos para el sector. El tratado de libre comercio con Japón permitirá que casi el 70% del total de las exportaciones chilenas a Japón queden con preferencia arancelaria. Entre los sectores beneficiados están las carnes de bovino, cerdo y ave, que estarán sujetas a un mecanismo de cuotas con aranceles preferenciales. Este nuevo tratado comercial aumenta la competitividad del sector ganadero chileno, si se considera que seremos el único país que dispondrá de las ventajas arancelarias para el sector agrícola previstas en el acuerdo. Para el caso de la carne bovina se acordó un mecanismo de rebaja del arancel de importación para cuotas anuales crecientes durante los próximos cinco años. Como se observa en el cuadro 1, dentro de la cuota el arancel para los dos primeros años será de 34,6%, mientras que para los años 3, 4 y 5 se reducirá a 30,8%. Las casi 4.000 toneladas que entrarán con una rebaja arancelaria de 20% son un fuerte estímulo para la consolidación del proceso exportador del sector bovino, que se ha visto afectado por el mercado cambiario y las barreras sanitarias que debieron establecerse para proteger uno de los mayores activos del sector, cual es la óptima condición sanitaria de sus sistemas productivos. En el acuerdo con Japón quedó establecido que las cuotas y aranceles se renegociarán al quinto año de iniciado el TLC. Éste es un punto que debe considerarse en las estrategias que el sector implemente para su llegada al mercado japonés. Un buen diagnóstico de lo que el consumidor japonés demanda y un correcto conocimiento del funcionamiento del mercado nipón y de los agentes que actúan en él serán aspectos fundamentales para consolidar el producto chileno durante el quinquenio, condición que sin duda facilitarán las negociaciones futuras sobre cuotas y aranceles, sobre todo ahora que se han reanudado las importaciones japonesas desde Estados Unidos para cortes de animales vacunos de edad inferior a 20 meses. A pesar de mantenerse en Japón el sistema de precio mínimo de ingreso a los productos importados, es indudable que los productores nacionales verán incrementada su competitividad frente a otros países, una vez que el TLC entre en vigencia. En el contexto regional, en los primeros días de septiembre, Chile autorizó el ingreso de carne bovina deshuesada desde la Argentina, luego de la prohibición impuesta a causa de un foco de fiebre aftosa detectado en la provincia de Corrientes. La determinación fue tomada tras revisar el informe entregado por la misión técnica del SAG que visitó Argentina entre el 21 y el 30 de agosto recién pasado. Entre los aspectos que fueron auditados se encuentran la producción de vacunas y los controles de calidad a las que son sometidas; los programas oficiales de vacunación; los programas de vigilancia epidemiológica sobre fiebre aftosa; las pruebas diagnósticas y sistema de control en laboratorio de diagnóstico oficial de SENASA; el sistema de certificación de exportaciones; las acciones de la autoridad sanitaria en terreno, en cumplimiento de los planes de control y erradicación de fiebre aftosa, y el programa de control sanitario en áreas de frontera. Se estima que los volúmenes de importación a que se llegó durante el año pasado se alcanzarán en forma gradual, debido a la restricción interna a las exportaciones de carne impuesta por la Argentina y a la alta demanda internacional por parte de mercados como el ruso, cuyos principales proveedores de la región son Brasil y Argentina. El efecto del ingreso de carne desde la Argentina sobre el precio en Chile aún no es claro y dependerá de la capacidad de Argentina de abastecer el mercado ruso, que estaría estableciendo el precio para los productores de la región. Las exportaciones argentinas a Rusia crecieron más de 80% entre julio y agosto, mientras que el valor de las exportaciones totales argentinas de carne bovina se incrementó en un 28%. El mercado regional se ha caracterizado en los últimos meses por el incremento en el precio de la carne bovina, lo cual ha impulsado diversas medidas en los países de la región. En el caso de la Argentina, el tercer exportador de carne del mundo, el gobierno prohibió a comienzos de año la exportación de carne, como medida para controlar los precios internos. Posteriormente se autorizó la exportación del 40% del volumen enviado al exterior durante 2005, principalmente de cuartos traseros de novillos pesados, medida que aún está en vigencia y que fue prorrogada en septiembre por 30 días más. En el caso de Paraguay, se ha presentado una presión al alza de los precios internos, impulsada por un aumento en la demanda doméstica y por el crecimiento de las exportaciones debido al cierre de mercados para Brasil y Argentina, lo que ha superado la capacidad de crecimiento del sector. Este escenario impulsó al Gobierno paraguayo a autorizar, a mediados de septiembre, la importación temporal (tres meses) de ciertos cortes de carne, con el objetivo de contener los precios domésticos. Según fuentes paraguayas, el origen de las importaciones sería el norte de Argentina y algunos estados brasileños donde los precios son menores. Es importante recordar que Paraguay aumentó sus exportaciones a Rusia, Israel, Chile y Brasil después de recuperar el estatus de país libre de fiebre aftosa con vacunación en enero de 2005. En el gráfico 1 se presenta la evolución de los precios de los novillos para los países del MERCOSUR y Chile. Se observa que, con excepción de la Argentina, todos los países presentan tendencias ascendentes para el año 2006. En el caso argentino, la intervención del gobierno prohibiendo la exportación de carne bovina se tradujo en la caída de sus precios a productor entre marzo y junio. El repunte coincide con la flexibilización de las medidas comentada anteriormente. El precio en Chile es, en general, superior al de los países del MERCOSUR. En el gráfico 2 se observa, en cambio, que es considerablemente más bajo que el precio interno en los Estados Unidos. La oferta nacional de carne bovina para los primeros ocho meses del año tuvo un incremento de 5,6% en comparación a igual período de 2005 (gráfico 3). El beneficio en el año 2006 ha sido muy irregular, y se han presentado meses por encima y por debajo de iguales meses del año anterior. En los meses de junio y julio de 2006 la oferta de carne bovina nacional, tomada en relación al mes anterior dentro del mismo año, disminuyó en 15,8% y 10,6%, respectivamente, lo que podría ser atribuido a la estacionalidad normal. Sin embargo, en el mes de agosto se presentó un fuerte repunte (37%), de manera que el beneficio en este mes de 2006 es casi 50% mayor que el de agosto de 2005. Este gran incremento se explicaría principalmente por el aumento del precio del ganado en el mes de agosto, debido a un exceso de demanda con respecto a la oferta (producción nacional más importaciones), que habría incentivado una entrega masiva a plantas. Con este escenario se esperaría una caída en el beneficio de los próximos meses, acompañada de un aumento en el precio del ganado, de no mediar un aumento significativo de las importaciones, lo cual no parece probable en el corto plazo. Esto es corroborado por el precio del novillo para el mes de septiembre, que llegó a un promedio de $ 780 por kilo vivo, con un incremento de más de 6% en relación al mes de agosto que confirma una escasez relativa. Durante el presente año el mercado de carne bovina nacional ha estado marcado por la contracción de la oferta, como resultado del cierre de las importaciones desde Brasil y Argentina, por focos de fiebre aftosa. Durante el período enero-septiembre, la importación desde Argentina y Brasil cayó en 72% y 96,3%, respectivamente, y, aun cuando las importaciones desde Uruguay y Paraguay aumentaron en 3.576% y 70%, respectivamente, la caída de las importaciones totales de carne bovina es de 47,2% para todo el período. La apertura para exportar carne a Chile desde los estados brasileños de Santa Catarina y Rio Grande do Sul no ha tenido un impacto relevante en el mercado nacional. En el gráfico 4 se presentan las variaciones en toneladas de las importaciones chilenas desde sus principales países de origen. Se puede apreciar que el aumento de las importaciones uruguayas y paraguayas no compensa, en su totalidad, la caída de las importaciones desde Brasil y Argentina. A partir del mes de julio se observa un aumento importante del precio real del novillo en feria, como se observa en el gráfico 5. Durante el mes de septiembre el precio del novillo continuó la tendencia de los meses anteriores, aumentando sobre un 6,3% con respecto al mes de agosto. Si bien este aumento se puede explicar en gran medida por la disminución estacional de la oferta nacional y por el aumento de la demanda de carne con motivo de las fiestas en septiembre, factores que hacen que comúnmente suba el precio en el mes, en este año se suma el efecto de las limitaciones que se han presentado en las importaciones de carne bovina. El alto precio interno y los atrayentes mercados disponibles para la carne uruguaya y la escasa dispon ibilidad de carne bovina en el Paraguay, han hecho que estos dos países no hayan podido constituirse en proveedores equivalentes a Argentina y Brasil para los efectos del abastecimiento en Chile. La apertura de los estados del sur de Brasil no ha producido mayor efecto, porque no se trata de grandes productores de ganado. Por otra parte, la reciente apertura de la posibilidad de traer carne desde la Argentina se enfrenta a las limitaciones que ha puesto a las exportaciones el Gobierno argentino, con el fin de que no aumente el precio interno. Es por ello que continúa la relativa escasez de carne en el mercado nacional. El gráfico 5 muestra la trayectoria divergente que ha seguido el precio del novillo durante 2006 con respecto a los años 2004 y 2005. A pesar del alza observada en los últimos dos meses, el precio promedio obtenido por el productor en el período enero-septiembre de 2006 es sólo un 3,2% superior al promedio para el mismo período de 2005, según datos de la AFECH, e inferior, en términos reales, en los meses de mayo, junio, julio y agosto. No obstante, si continúa la relativa escasez del producto en los próximos meses, como es probable que suceda, considerando que parece no haber gran disponibilidad interna y deberían continuar las dificultades para aumentar las importaciones, el precio se mantendría relativamente alto y el promedio anual se haría más representativo de la actual situación. Un punto de controversia ha sido el aumento del precio a nivel de consumidor en el lapso previo a las celebraciones de septiembre. Comparando el precio promedio del período enero-agosto 2005 con el del mismo período en 2006, para algunos cortes a consumidor, se observan aumentos de 23% en lomo de vacuno, 20% en asado carnicero, 22% en asiento de picana y 9 % en asado de tira (fuente: ODEPA con datos INE). Elementos para considerar en la diferencia de precios a productor y a consumidor son el mayor costo de las importaciones, que constituyen cerca de 60 a 70% de la oferta en supermercados, y la potencial especulación por parte del comercio detallista, dado el aumento del consumo por las festividades de septiembre. El aumento del precio interno de la carne bovina, junto a la pérdida de competitividad por un bajo valor del dólar, disminuyó el atractivo de los mercados externos para la industria. Como se observa en el cuadro 3, las exportaciones de carne bovina para el período enero-septiembre 2006 son un 61% menores que las registradas para el mismo período del año pasado. Las mayores disminuciones se producen en los mercados japonés y mexicano. Este último mercado se ha abastecido principalmente por las exportaciones uruguayas. A pesar de la fuerte baja, México sigue siendo el principal destino de nuestras exportaciones, que alcanzan a 7,5 millones de dólares. El valor promedio de la tonelada exportada aumentó cerca de 13% con respecto al año pasado. México es el único mercado que presenta una baja en el valor de la tonelada exportada. Los mercados que muestran mayores alzas en el precio son Costa Rica, Reino Unido y Cuba. Si se analiza la evolución mensual de las exportaciones para el año 2006, se observa una caída pronunciada desde enero a mayo, con un repunte a partir de junio, por la estabilización del dólar y mejoras en los precios internacionales (gráfico 6). Es esperable que, una vez que las importaciones desde Brasil y Argentina se normalicen completamente, el precio doméstico tienda a disminuir y las exportaciones se fortalezcan. A ello debería contribuir también el aumento de la oferta estacional en el país. Las exportaciones de subproductos bovinos han disminuido un 21,3% en volumen y un 40% en valor en los primeros nueve meses del año. A pesar de la baja generalizada para el conjunto de las distintas glosas, las exportaciones de lenguas a Japón creció un 10% en el período, pero con un menor valor que en el año pasado, mientras que México aumentó en 5% las importaciones chilenas de despojos comestibles bovinos congelados, con un precio por tonelada 16% mayor. Las proyecciones hasta 2014, tanto del USDA como de la FAO, coinciden en que el crecimiento económico mundial, y particularmente el de economías emergentes, al menos mantendrá los niveles de consumo actuales de carne bovina. Para los países de altos ingresos, por presentar consumos elevados, no se esperan aumentos del consumo per cápita, pero sí un crecimiento de la demanda de productos funcionales, procesados o que incorporen un mayor valor agregado. En este nicho, la exportación chilena podría tener ventajas frente a competidores del MERCOSUR y Canadá, gracias a mejores condiciones sanitarias y una positiva imagen como país exportador de alimentos de calidad. Teodoro Rivas Sius

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Autor(es):
Ministerio de Agricultura
Fecha de Publicación:
Octubre 2006
Perspectivas del negocio de la carne bovina. Proyección de la agroindustria bovina. Su demanda al mercado abastecedor
Autor(es):
Asociación Gremial de Plantas Faenadoras Frigoríficas de Carnes de Chile
Fecha de Publicación:
Octubre 1996
Informe: revisión de tendencias y requisitos internacionales de sustentabilidad en el mercado de la carne bovina
Autor(es):
Oficina de Estudios y Políticas Agrarias
Fecha de Publicación:
2016-09-24