Desempeño del sector silvoagropecuario

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Issue Date:
2007-01-31
estudiosArtículos

El año 2005 fue el de mayor crecimiento relativo del Producto Interno Bruto (PIB) de la economía chilena en el presente decenio. En esta oportunidad la variación del PIB Nacional fue 6,3% sobre el valor del año anterior y con ello se superó el incremento de 6,2% que se había conseguido en 2004. En términos porcentuales, hicieron un aporte particularmente significativo al crecimiento global indicado las actividades relacionadas con las comunicaciones y la construcción: en ambos casos las variaciones anuales respectivas superaron el 9,7%. En un rango entre 8% y 9% se ubicaron el sector comercio, restaurantes y hoteles (que aportó la mayor variación en términos absolutos) y la minería "no cobre". También hubo algunas actividades que retrocedieron respecto al año anterior, aunque sus variaciones son relativamente pequeñas, tanto en términos porcentuales como absolutos (sectores textil, prendas de vestir y cueros y papel e imprentas, ambos ramas de la industria manufacturera; pesca y minería del cobre1). La actividad agropecuaria y silvícola estuvo en torno al promedio general, y por primera vez en este decenio presentó una variación ligeramente inferior a la de la economía en su conjunto, como se puede advertir en el gráfico 1. Sin embargo, además de las actividades primarias están también aquellas relacionadas con el procesamiento y transformación de productos de la agricultura, la ganadería y los bosques, que generan productos finales de mayor valor y cuyo comportamiento habitualmente no se considera en el desempeño del sector silvoagropecuario, debido a que están incluidas en la industria manufacturera. Dentro de un concepto más amplio de agricultura y alimentación se debe incluir la agroindustria, además de la pesca y la industria de maderas y muebles. Las actividades de la agroindustria están básicamente incluidas en el subsector denominado "alimentos, bebidas y tabaco", las que comprenden, entre otras, a las plantas procesadoras de granos (molinos) y a las de frutas y hortalizas (plantas exportadoras de fruta fresca e industrias de conservas, de productos congelados, de productos deshidratados y de jugos); a las plantas faenadoras de ganado (industria de las carnes), las plantas lecheras y la industria vinícola. En el gráfico 1 puede apreciarse que el crecimiento de este importante subsector en el año 2005 fue el más alto de la presente década, superando por primera vez al de las actividades primarias silvoagropecuarias y por segunda vez consecutiva al del promedio de la economía nacional. En cuanto al sector pesca, en el año 2005 se produjo una caída de 2% en su producción, y respecto a la industria de maderas y muebles, hubo un incremento de 6,3% en su producto, ligeramente por encima del promedio de la economía. En definitiva, el desempeño productivo en el año 2005 del sector agricultura, ganadería y silvicultura chileno y sus actividades secundarias relacionadas, medido en términos de las variaciones de los PIB correspondientes, puede considerarse bastante satisfactorio para casi todos sus subsectores, excepto la pesca, mostrando en todos los demás casos variaciones similares al promedio de la economía nacional. Por su parte, las proyecciones para el año 2006 en esta materia indican que el crecimiento se desacelerará, toda vez que las variaciones entre los primeros nueve meses del año en curso e igual período de 2005 han sido menores que las mencionadas para el año 2005 comparado con 2004. Salvo las excepciones de la industria de alimentos, bebidas y tabaco y de la industria de maderas y muebles, cuyos crecimientos en este período han sido de 7,1% y 5,0%, respectivamente, los restantes subsectores muestran variaciones inferiores a 4%, en circunstancias que el promedio de la economía ha crecido 4,2%. En particular, el PIB silvoagropecuario ha aumentado sólo un 2,0%, en tanto el de la pesca ha decrecido 1,1% en este mismo lapso. Respecto a la variación del PIB silvoagropecuario en 2005, cabe comentar que durante la temporada 2004/05 el área ocupada por cultivos anuales bajó 2%, llegando a cubrir 834.240 hectáreas. En términos de agrupaciones, las reducciones se produjeron en el conjunto de los cereales, con una disminución de 3,1%, y en el de las chacras, que comprende tubérculos y leguminosas, incluido el lupino, con una caída de 1,1%. Los cultivos industriales, en cambio, experimentaron una recuperación de casi 20%. En la primera agrupación bajaron su superficie sembrada el trigo y la avena, pero la aumentaron la cebada, el arroz y el maíz, variaciones que en su mayoría se vieron reflejadas en sus respectivas cosechas. Una excepción fue el arroz, cuya producción bajó levemente, a pesar de tener una superficie cultivada ligeramente superior a la de la temporada anterior. En leguminosas y tubérculos se produjeron bajas de producción en porotos, garbanzos y papas, pero tuvieron aumentos lentejas y lupino. En el grupo de los industriales hubo incrementos de cosecha en todas las especies, excepto en maravilla, que en realidad corresponde a producción de semillas. Otro cultivo, no incluido entre los anuales tradicionales, que tuvo una baja importante de producción durante la temporada anterior fue el tomate industrial, cuya cosecha bajó 10,8% respecto a la de la temporada 2003/04. En la temporada 2005/06, cuyas cosechas se recolectaron durante el año 2006, se volvió a producir una contracción, esta vez de 9,6%, en la superficie sembrada con cultivos anuales, que llegó a sólo 754.580 hectáreas. Se aprecia una fuerte reducción de la siembra de cereales (13,5%), explicada fundamentalmente por una caída del orden de 25% en el área sembrada con trigo y de 8,0% en la de maíz. La producción de estos dos cereales baja también en proporciones parecidas. Los otros cereales, como avena, cebada y arroz, presentan repuntes porcentuales interesantes, pero su menor superficie hace que no alcancen a compensar las caídas mencionadas. En leguminosas y tubérculos se observan incrementos en todos los cultivos durante la temporada 2005/06, excepto en lentejas, que en todo caso tienen una participación bastante baja, por lo que no inciden mayormente en el comportamiento general. En tanto, en cultivos industriales se registró una baja de 3,7% en la superficie sembrada, como resultado de una reducción en el área de remolacha, que no fue compensada por alzas significativas en maravilla y raps. En cuanto a las frutas, no existen mediciones oficiales de su producción en forma individual; sin embargo, estimaciones privadas basadas en la variación de las exportaciones indican que en el año 2005 hubo un incremento en la producción de frutas del orden de 7%, en tanto que durante el año 2006 esta variación sería de 4%. En estos comportamientos habrían incidido incrementos importantes de las producciones de paltas, cerezas y arándanos, así como también de nuevas variedades de manzanas (variedades bicolores, a expensas de las rojas). No obstante, se observaron también algunos frutales cuya producción bajó, entre ellos frutos de carozo, en particular duraznos y nectarines. La producción vinícola, por su parte, mostró un incremento de 25% durante el año 2005 respecto al anterior y en la última vendimia se agregó otro aumento de 7,1% a esa producción, llegándose a establecer en 2006 un nuevo récord de producción de casi 845 millones de litros de vino. En el área ganadera resalta que la recepción de leche en plantas del año 2005 aumentó 2,8% respecto al año anterior, llegando a 1.723,3 millones de litros. Durante el año 2006 el incremento en el período enero-noviembre fue de 5,9%, pero en los últimos meses este crecimiento se atenuó, como consecuencia de una primavera bastante húmeda y fría que retardó el crecimiento de los pastos en la zona sur, así como por ef ecto de una deficiente relación entre los precios pagados a productor y el precio de los concentrados alimenticios. Es probable que este porcentaje anual vuelva a bajar, una vez que se conozca la recepción de diciembre, probablemente a una cifra cercana a 5,5%, con una recepción a nivel nacional en el año completo que debería ubicarse alrededor de 1.820 millones de litros. La producción de carne en vara del año 2005 tuvo incrementos de 3,5%, llegando a 215.584 toneladas, para la carne bovina; de 10,1%, alcanzando hasta 410.664 toneladas, para la carne de porcinos, y de 2,8%, totalizando 549.925 toneladas, para la carne de aves. Las otras especies tienen escasa incidencia en la producción total, registrándose variaciones positivas en caprinos y negativas en ovinos y equinos. En los diez primeros meses de 2006 se registran incrementos de 10,0%, de 9,9% y de 12,6% para bovinos, porcinos y aves, respectivamente, cifras que indican que este sector está impulsando fuertemente el crecimiento de 7,1% del PIB de la industria de alimentos que se ha registrado en los tres primeros trimestres del año 2006. En el año 2005 las exportaciones sectoriales aumentaron 7,0% respecto a 2004, llegando a superar los US$ 8.000 millones. No obstante, el incremento de las exportaciones chilenas en su totalidad mostró un salto de 25,9%, como consecuencia principalmente del alto precio del cobre, lo que fue factor fundamental para que la participación de las exportaciones silvoagropecuarias bajara desde 23,3% en 2004 a 19,8% en 2005. Las importaciones silvoagropecuarias igualmente tuvieron un aumento importante durante 2005, en este caso de 14,3%, al elevarse hasta US$ 1.836 millones. El efecto de ambas variaciones sobre la balanza comercial silvoagropecuaria fue que el valor total de ésta, favorable para Chile, se incrementó en 5,1%, llegando a poco más de US$ 6.200 millones. En el cuadro N° 1 se aprecia que en términos de variación porcentual las exportaciones que evidenciaron un mayor avance porcentual respecto al año anterior fueron las de productos pecuarios, cuyo valor total llegó a bordear los US$ 775 millones. Este comportamiento es similar al del año anterior, en cuanto a que se repite el hecho de que este subsector es el que más crece en términos relativos. Sin embargo, como se aprecia en el cuadro N° 2, en el año 2006 se observa un estancamiento bastante apreciable del crecimiento de estas exportaciones, toda vez que entre enero y diciembre la variación del valor de estas transacciones respecto a igual período del año anterior es de sólo 1,9%. Esta última evolución se explica por el efecto de diversos factores que han afectado negativamente a las exportaciones de carne bovina y de quesos, llegando casi a anular las variaciones positivas presentadas especialmente por las exportaciones de carne de aves. Dentro de las exportaciones pecuarias del año 2005 volvieron a destacar en forma particular las de carne de aves, cuyo valor anual aumentó 42,4% respecto a 2004, ll egando a US$ 133,3 millones. A diciembre de 2006 mostraron un avance adicional de 12,6%, llegando a superar US$ 150 millones. Las exportaciones de carne bovina, que en 2005 habían crecido 137,0% respecto a 2004, logrando empinarse por sobre los US$ 54 millones, en 2006 experimeron una fuerte contracción, bajando a menos de la mitad. Las exportaciones de carne porcina, entre tanto, han disminuido su tasa de avance desde el 25,9% que mostraron en el año 2005, cuando llegaron a US$ 295 millones, pero permanecen como el principal rubro de exportación del sector pecuario. En 2006 aumentaron 5,5% respecto al año anterior, llegando a superar los US$ 310 millones. En la parte de los lácteos, resalta especialmente el crecimiento que vienen mostrando las exportaciones de leche condensada, que en 2005 aumentaron en 33,6% su valor y que en 2006 volvieron a aumentar otro 30,8%, constituyéndose actualmente en el principal rubro de exportación de esta industria. Los quesos, en cambio, en el curso de 2005 aumentaron su valor exportado en 65,4%, llegando a casi US$ 50 millones, pero durante 2006 experimentaron una fuerte caída de 25%, con lo cual han perdido el protagonismo que tuvieron en esta industria durante 2005. De todos modos, en 2006 las ventas al exterior de productos agrícolas siguen siendo las de mayor valor absoluto, ya que, con casi US$ 4.200 millones, representan poco más de 50% del total de las exportaciones silvoagropecuarias. Cabe señalar que, de dicha cifra, aproximadamente US$ 2.500 millones corresponden a exportaciones de productos agrícolas primarios, principalmente frutas y hortalizas en estado fresco, y poco más de US$ 1.960 millones son exportaciones de productos industriales de origen agrícola, dentro de las cuales se clasifican también las exportaciones de vinos y alcoholes, que en el año 2006 llegaron a US$ 977 millones. El crecimiento de las exportaciones de frutas frescas durante el año 2005 fue de 6,1%, llegándose a un valor total de US$ 2.150 millones. En 2006 se aprecia un crecimiento adicional de 3,6%, con lo que se supone que la cifra definitiva que se obtendrá en este año, una vez que se hayan efectuado todas las correcciones por índices de variación de valor (IVV), será del orden de US$ 2.230 millones. Entre las frutas que destacaron por su aporte al crecimiento de las exportaciones del rubro figura la uva de mesa, que, aunque tuvo un aumento del valor de sus exportaciones de sólo 5,8%, hizo un aporte de US$ 50 millones a los casi US$ 120 millones que aumentó el total de exportaciones de fruta fresca en 2005. En 2006 crecieron 0,6% respecto del año anterior; sin embargo, dadas las fuertes variaciones que se producen con posterioridad, cuando llegan los informes de variación de valor, es muy probable que en este año vuelva a producirse un importante incremento. En el caso de las exportaciones de manzanas, hubo una caída de valor de 16,4% durante el año 2005; pero en el año 2006 se recuperaron 27,8%, llegando a superar los US$ 426 millones, con aumentos tanto en el volumen exportado como en el precio medio. Otras frutas destacadas por su progreso de los últimos dos años son kiwis y arándanos, cuyo valor exportado en 2006 superó en ambos casos los US$ 100 millones, con crecimientos superiores a 10%. Junto a ellos también resaltan las exportaciones de nueces sin cáscara, cuya variación de los dos últimos años bordea un 50%, con un valor acumulado a diciembre de 2006 superior a US$ 46 millones. Especial mención merecen igualmente las exportaciones de cítricos, que han venido subiendo en forma sostenida en todas sus especies y que en el último año volvieron a crecer en más de 25% en promedio. Debe anotarse también lo que está sucediendo con las exportaciones de paltas, las cuales, tras un rápido crecimiento en años anteriores, presentaron una fuerte contracción de sus transacciones externas, tanto en precio como en volumen. Este comportamiento se atribuye al efecto de la competencia que están ejerciendo las producciones mexicana y californiana en los mercados de destino, lo que está repercutiendo en una significativa caída de sus precios promedios de exportación. Sin embargo, la diversificación de mercados, en particular el mejoramiento que se está observando en las ventas al mercado europeo, puede contribuir a revertir, a lo menos parcialmente, la situación planteada. Entre los productos industriales de origen agrícola ya se mencionó el avance que han mostrado las exportaciones de vinos y alcoholes, cuyo valor agrega un incremento de 9,7% al valor registrado en 2005, por lo que en 2006 se superó los US$ 976 millones en exportaciones de estos productos. Respecto a las exportaciones de productos frutícolas industrializados, hay también un progreso importante. En 2005 hubo un incremento de 12,2% en el valor de las exportaciones de frutas procesadas, las que sumaron cerca de US$ 550 millones. Además, a diciembre de 2006 se observa un incremento de 14,9% en el valor de las exportaciones de fruta industrializada, que ya han superado los US$ 628 millones. En el año 2005 destacaron especialmente las exportaciones de frutas deshidratadas, cuyo valor exportado aumentó 29,0% respecto a 2004 y creció cerca de 10% en 2006. Durante ese año resaltó el incremento en las exportaciones de jugos, que aumentaron 32,6% llegando a sobrepasar los US$ 100 millones en envíos al exterior. También hay que destacar el comportamiento de las exportaciones de frutas congeladas, las que aumentaron un 24,3% su valor, bordeando los US$ 145 millones. En cuanto al sector forestal, se advierte que en el año 200 tuvo un avance de 2,9%, por efecto de un incremento de 2,5% en las exportaciones de productos industrializados y de 10,1% en las de productos primarios, las que totalizaron US$ 2.917 millones y US$ 176 millones, respectivamente. En el año 2006 se consiguió un aumento de 11,9% del valor total de estas exportaciones, las que alcanzaron a US$ 3.463 millones, superando en más de US$ 369 millones al total del año anterior. En este caso los progresos fueron de 11,7% para las exportaciones forestales industrializadas y de 15,2% para las de productos primarios. Como síntesis de lo ya expuesto, se puede señalar que el sector silvoagropecuario sigue progresando en su aporte al crecimiento exportador del país, a pesar de las dificultades que genera para este sector el bajo valor que ha tenido el dólar durante el último tiempo. En definitiva, se espera que la agricultura, la ganadería y la actividad forestal chilenas continúen entregando una contribución importante al crecimiento económico del país. 1 En el caso de la baja del PIB del cobre, conviene aclarar que este indicador muestra solamente variaciones de producción de cada rama de actividad, ya que se calcula sobre la base de precios constantes. El aporte del cobre durante el último año debido a su alto precio internacional se ve reflejado con mayor nitidez en el desempeño de la balanza comercial chilena. Silvio Banfi Piazza

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